Municipio de Olaya

Contexto municipal

 

–           Características Geográficas

 

Este municipio se localiza en la vertiente occidental de la Cordillera Central y hace parte de la dirección territorial Hevexicos de CORANTIOQUIA; su cabecera está localizada a los 06º 37 48” de latitud norte y 75º 49 00” de longitud oeste, con una altitud de 400 msnm, una temperatura promedio de 26º centígrados y una precipitación media anual de 1156 mm.  Para llegar a su cabecera es necesario desplazase desde Medellín por la vía al mar, pasando por Sopetrán y luego tomar una desviación a la altura de la localidad de Quebrada Seca; este recorrido es de unos 106 Kms. (IGAG 1996; Tomo 3: 1523).

 

La extensión del municipio es de 90 Km2  y limita al norte con Libornia, al este con Belmira y Sopetrán, al sur con Sopetrán y al oeste con Santa Fe de Antioquia (Ibíd).  De este territorio 3.6% está cubierto de bosques naturales, 61.9% esta destinado a actividades pecuarias (pastos), 12.4% de rastrojos, 9.9% en áreas erosionadas, 8.7% del total del municipio están destinadas para la producción agrícola y 3.3% están localizadas en zonas sin uso agropecuario (EOT Olaya 1999).  De las anteriores cifras se desprende que el uso del suelo en este municipio está dedicado principalmente al desarrollo pecuario, actividad que se ha caracterizado por el sobre-pastoreo afectando la calidad del suelo de la municipalidad.  A ello se suma un elemento importante como es el fraccionamiento de la propiedad de la tierra, ya el 67% corresponde a propiedades menores de cinco hectáreas,  y sólo el 33% de propiedades mayores a 5 hectáreas; tal elemento ha incidido ampliamente en la producción agrícola del municipio.

 

Se encuentra este municipio localizado en un tramo del denominado Cañón del Cauca, conformado por las vertientes occidentales de la cordillera Central y por las vertientes orientales de la cordillera Occidental; en esta zona el cañón se extiende desde los 3200 msnm y desciende hasta los 430 msnm, propiciando altos niveles de pendiente y pocas zonas planas de tal forma que la mayoría de las cabeceras municipales se encuentran en sectores de pendiente (EOT municipio de Olaya 1999:14).

 

Con relación a las formaciones vegetales encontramos que en este municipio hay presencia de Bosque Seco Tropical (bs-T) localizado por debajo de los 900 msnm en donde el bosque primario ha desaparecido para dar paso a policultivos y cultivos transitorios.  Allí se ubican la cabecera municipal, además de los centros poblados de Sucre, La Quebrada Seca y parte de las veredas Pencal, El Guayabo, Tiembla, Piñones y Badajos. El Bosque Húmedo Premontano: (bh-PM) se encuentra en la franja altitudinal que va de los 900 a los 1600 msnm, terrenos  aptos para el cultivo de café, plátano, maíz, fríjol, yuca, pastos yaraguá y frutales. Cubre parte de las veredas El Pencal, El Guayabo, Tiembla, Badajos, Piñones y Llanadas. Por otro lado, el Bosque muy Húmedo  Premontano (bmh-PM) se encuentra entre 1600 y 2000+/-100 msnm, zona en la cual predominan cultivos de café, plátano, maíz, fríjol, yuca y frutales.  Se localizan en esta zona de vida las veredas La Playa, El Chapón, El Guayabo, Tiembla, Común – Cominal y parte de Pencal. Por último, el Bosque muy Húmedo Montano Bajo (bmh-MB) se extiende en la franja altitudinal que va desde los 2000 msnm hasta los 3000 msnm, donde se localizan porciones importantes de las veredas Chapón, Común-Cominal, La Colchona, Guayabo y el corregimiento de Llanadas.

 

–           Características socioeconómicas

 

En cuanto a la organización de la población, este municipio está conformado por dos corregimientos y 10 veredas, habitado por 2836 personas de las cuales 1506 son hombres (51.5%) y 1420 mujeres (48.5%).  La producción agrícola atraviesa por un momento de depresión ocasionando que este renglón importante en la economía local presente altos niveles de marginalidad (EOT Olaya 1999:98). Dentro de la producción agrícola se destaca el café, el cual ocupa 8% (530 Ha) de la extensión municipal, con una producción anual de 704.4 toneladas, de las variedades caturro, Colombia y en menor proporción pajarito.  Le sigue en importancia la producción de frutales que genera al año 952 toneladas; mientras que cultivos tradicionales como el maíz y el fríjol solo generan 10.7 toneladas.  Con relación a el sector pecuario se anota que corresponde a ganado bovino de doble propósito, manejado de manera extensiva, el cual es combinado con cultivos, sobre todo de frutales (EOT Olaya 1999).

 

–           Contexto histórico municipal

 

Los territorios que actualmente ocupa el municipio de Olaya pertenecieron durante el siglo XIX a los distritos de Sucre y Sacaojal.  Su primer poblamiento se dio a mediados del siglo XVIII, siendo relativamente tardío si se compara con otras fundaciones de la región de Occidente como son Sopetrán, Sabanalarga, San Jerónimo y Santa Fe de Antioquia; fue ocupada por mestizos y mulatos procedentes de la ciudad de Santa Fe de Antioquia, en busca de tierras aptas para el cultivo de Tabaco.  Se reconoce como año de fundación 1773, cuando se establece la parroquia de Sacaojal, quedando bajo su jurisdicción los sitios de Usenguia, Tablazo, Don Milo, Tahamí, Colchón, Barbudo, Remolino, Quebrada Seca, Juan García, La Sucia y Rodas.  Para esta época existían en este territorio 293 familias, eligiendo el sitio de Sacaojal como cabecera de la parroquia, porque ya existía una capilla, además de que se localizaba en inmediaciones de uno de los pasos más importantes del río Cauca hacia Santa Fe de Antioquia y era sitio obligado de tránsito para acceder al camino del Espíritu Santo; el primer nombre que se dio a esta población fue el de Nuestra Señora de las Nieves de Sacaojal (Piedrahita 1.973:56).

 

Los límites iniciales de esta parroquia fueron:

 

Cogiendo del lado del curato de la ciudad desde la quebrada del Contador, quebrada arriba hasta  su nacimiento y de dicho nacimiento hasta debajo de la quebrada que tiene de lindero el pueblo de Buriticá. Y por el otro lado del Cauca…comienza dicho territorio desde la quebrada de Noque, Cauca abajo hacia la quebrada la Honda, que es lindero del pueblo de Sabanalarga (Ibid: 256- 257).

 

Administrativamente, Sacaojal figura en 1808 como sitio de la ciudad de Antioquia.  De 1820 a 1827 aparece como distrito del cantón de Antioquia, situación en la que permanece hasta 1851, cuando pasa a la jurisdicción del cantón de Sopetrán.  En el año de 1855 la cabecera del distrito es trasladada al sitio de Guayabal[1] (Sucre) y cuatro años después los habitantes de Sacaojal se dirigen a la  cámara provincial, pidiendo  se cambie el nombre de Sacaojal por Sucre.  En el año del 1857 es considerado distrito parroquial del departamento de Occidente.  En año del 1866 aparece con el nombre de Sucre y figura en el departamento de Sopetrán.  En 1885 Sucre es trasladada al departamento de Occidente (Ibid).

 

Los sitios que antiguamente se conocían como Sacaojal y Sucre fueron erigidos en municipio en 1936 y se le dio el nombre de Olaya.

 

Cabe anotar que las tierras que pertenecen al actual municipio de Liborina fueron antiguamente de la jurisdicción de Sacaojal; pobladas desde muy tempranas épocas, cuando el gobernador de Popayán se las capituló a Francisco López en el año de 1.582  con el nombre de tierras Tahamí en territorio de la población Nutabe.  Posteriormente se denominaron Juan García, nombre que se le dio por uno de sus propietarios.  El 2 de Enero de 1.832, este paraje se eleva a la categoría de aldea o partido dependiente de la parroquia Sacaojal.  Un año después se crea la parroquia de San Juan García por considerarse que este paraje quedaba muy lejos del paraje de Sacaojal con una población de703 habitantes y se le da el nombre de Liborina queriendo rendir homenaje al héroe de la independencia de Antioquia Liborio Mejía  (Arango 1941: 245 – 247).  Al parecer la población que dio origen a este distrito, migró desde la ciudad de Antioquia, Envigado y el Aguacatal en busca de tierras fértiles para el desarrollo de la agricultura y la ganadería.  Son reconocidos como sus fundadores, es decir quienes les dieron impulso en 1833, Manuel Antonio Martínez, Juan de Dios Martínez, Vicente Londoño y Rafael Pajón.  En este mismo año se erige en municipio y se segrega del paraje conocido antiguamente como Sucre.

 

Para 1864 se informó que existían los siguientes caminos que comunicaban diferentes localidades: de Sopetrán a Sucre con una extensión de 15 Km; de Sopetrán a Córdoba con una distancia de 5 Km.; de Sopetrán a Quebrada Seca con un recorrido de 10 km.; de Sucre a Sacaojal con una longitud de 5 Km. (Espinosa 2000).

 

Se informa que para el año de 1780 vivían en Sacaojal con 1677 personas. Veintiocho años después (en 1808) se reportan 1278 personas que representaban un equivalente a 14 h/km2 y se constituye en la densidad de población más alta de toda la región.  En el censo de población realizado en el año de 1828 se obtuvo un total de 1.397 personas, con una densidad de 15.5h/km2 y un crecimiento del 8.67% siendo él más bajo, si se compara con lo sucedido en Santa Fe de Antioquia, Sopetrán y San Jerónimo.  En el año 1883 vivían en  Sucre 2.656 personas,  con una densidad de 23.3 h/km2   y un crecimiento del 66%.  Para principios del siglo XX (1905) se reportan en sucre 2.038 personas con una densidad 22.6h/kmy un decrecimiento del 23.2 % en los últimos 22 años.  En síntesis, el crecimiento de la población en Sucre y Sacaojal es de la siguiente forma: de 1790 a 1810 se presenta un decrecimiento leve, de allí a 1830 el numero de habitantes permanece estable; a partir de esta fecha y hasta 1850 hay un crecimiento significativo, para darse un ascenso leve hasta 1870 (INER 1995)

–           Las localidades de referencia

 

En este municipio se abordaron para la investigación etnográfica dos localidades que son el corregimiento de Sucre y la vereda de Quebrada Seca.  El primero nos interesó por el poblamiento mestizo, elemento que resulta se suma importancia a la hora de hacer una comparación regional y establecer diferentes dinámicas de poblamiento y construcción de territorialidades en el Occidente Medio.  De otro lado, el interés en Quebrada Seca se centró en la importancia que pudo tener esta localidad en el pasado como sitio de tránsito hacia Santa Fe de Antioquia y otras regiones del Occidente; así mismo, el despoblamiento y la posterior ocupación de esta localidad por habitantes procedentes de diversas regiones del departamento fue importante para ver como en procesos recientes se construye identidad a partir de múltiples influencias culturales.

 

Para estas dos localidades se siguió el mismo esquema de temas y subtemas planteados para las comunidades estudiadas en Buriticá y Sopetrán; es decir, se indagó por los aspectos relacionados con el territorio y la historia haciendo énfasis en los procesos de ocupación del territorio y en los movimientos de población.  Con relación al capítulo relacionado con territorio y población, se hizo énfasis en los aspectos demográficos, pauta de asentamiento, características de la vivienda y en la toponimia que denota el proceso de semantización del territorio.  El parentesco, las relaciones iterlocales y la red de caminos se articularon en torno al ordenamiento social del territorio.  Por último, la imaginación del territorio se planteó a partir de historias relacionadas con los seres sobrenaturales y las leyendas.

 

Es de anotar que la permanencia durante el trabajo etnográfico fue muy corta, pues en cada una de ellas el equipo de trabajo compuesto por tres investigadores, estuvo únicamente tres días.  Así mismo, las conversaciones informales que se sostuvieron con los miembros de estas comunidades estuvieron fuertemente influenciadas por la continua permanencia de grupos armados al margen de la ley, que transitan por estos territorios.  Lo anterior hizo que los pobladores en muchas ocasiones restringieran la información, pues no se sentían seguros al entablar diálogos con extraños, en este caso el equipo de etnografía.  Como se sabe, la práctica etnográfica requiere de prolongadas temporadas de campo para acceder a información sobre las características culturales de los pobladores, por ello el estudio a estas localidades debe considerarse apenas como una aproximación a las dinámicas de poblamiento y a la construcción de territorialidades.

 

 

4.2.3.1    Quebrada Seca

 

Localización

 

Esta vereda del municipio de Olaya, se localiza al sur de la cabecera municipal  hacía los limites con Sopetrán.  Para llegar a ella, desde Medellín, es necesario desplazase hasta San Jerónimo por la vía al mar, girar al norte por la carretera que conduce a Sopetrán, pasando por esta localidad y Córdoba, para luego llegar a Quebrada Seca; también es posible llegar desde Santa fe de Antioquia por la vía que conduce al puente de Occidente, pasando este se llega a la localidad referida.  Sus territorios están bañados por las quebradas Seca, la Silvia y la Florida, así como por el río Cauca que sirve de íimite a la vereda en dirección Occidental.  Sus territorios se encuentran principalmente sobre la zona de vida de bosque seco tropical (bs-T), caracterizado por temperaturas superiores a los 24°C, pluviosidad inferior 1000 mm anuales y vegetación espinosa y xerofítica, característica de bosques espinosos.  El caserío se encuentra a orillas del río Cauca, en el cruce de vías que de Sopetrán conduce a Sucre, Olaya, Liborina y Sabanalarga y la que se desprende hacia el puente de Occidente, que posteriormente continúa hacia Santa Fe de Antioquia.  Se trata de un asentamiento semiconcentrado localizado en una terraza aluvial no inundable, en inmediaciones al río Cauca

 

–                     Territorialidad e Historia

 

En esta localidad, desde la historia oral, es posible identificar dos momentos de la ocupación del territorio.  El primero de ellos es muy antiguo y se desconoce la época de su origen; según cuentan los actuales pobladores se trataba de un asentamiento de negros que se dedicaban principalmente a las actividades de pesca y minería, aprovechando los recursos disponibles en el río Cauca.  Así mismo, se dedicaban al oficio de cargueros de mercancías que por el antiguo paso llegaban a Santa Fe de Antioquia y a todo el Occidente antioqueño.

 

Su historia parece ser larga, aun cuando fragmentada y discontinua, ya que desde épocas anteriores a 1789 se tiene reporte de que este era un puesto importante en el tráfico comercial regional; con la construcción del puente de Occidente debió darse un periodo de fortalecimiento de la localidad, ya que por su ubicación adyacente a dicho puente debió ser clave como bodega y lugar de distribución de mercaderías con destino a los pueblos localizados en una y otra margen del Cauca.  Cuentan algunos de los actuales habitantes que a su llegada aquí hacia 1950, aún podían observarse ruinas de casas deshabitadas, hechas en tapia y bahareque.

 

José María Gómez, de 86 años y habitante de esta localidad, comenta:

 

Cuando llegue a Quebrada Seca…hace más de 50 años…venía de Piñones y aquí vivía la familia de Evangelino Ayala, los Pereira, los Muriel…eran gente negra…poco trabajadora de la agricultura…pescadores en el río y las mujeres lavadoras de oro…aquí se hacían bailes donde se bebía pipo y aguardiente…ya muchos se habían ido para puerto Berrío a buscar oportunidades de trabajo en el ferrocarril y en otras cosas…ellos vivían en esas colinas que se encuentran al otro lado de la carretera cerca de mi casa…los Vargas y los Brand se fueron a vivir al Llano de Santa Fe de Antioquia…las casas de estos negros eran de bahareque  y techos de paja.

 

Con relación a las fiestas que se desarrollaban en esta localidad, Magdalena Londoño informa:

 

Quebrada Seca era hace muchos años un poblado de muchos ranchos en el que vivían sobre todo mujeres negras [a las que describe como parranderas]…de veredas cercanas los hombres se venían a buscar a estas mujeres para “parrandear” con ellas[2].

 

Al indagar por los antiguos habitantes no hay muchas respuestas, solo se recuerda que se fueron antes de “la violencia” para el Magdalena Medio y otros lugares del Occidente, cuando el recurso aurífero y pesquero disminuyó y no encontraban alternativas de trabajo en esta localidad; así mismo, la construcción del nuevo paso sobre el río Cauca, disminuyó el flujo de personas y mercancías por el antiguo puente de Occidente, elemento que también debió motivar estos movimientos de población.  De acuerdo con la información recaudada en localidades como El Rodeo y Córdoba, en jurisdicción del municipio de Sopetrán, este desplazamiento masivo hacia el Magdalena Medio tuvo connotaciones regionales, pues de muchas localidades partió gente para allá, ya que había gran demanda de mano de obra para el desarrollo de la infraestructura petrolera y vial; además era un lugar de “enganche” para desarrollar trabajos en otras regiones del país.

 

El segundo momento de poblamiento de este territorio, corresponde a la ocupación actual y se remonta unos 50 años atrás.  Es claro que uno de los elementos que influenció este movimiento de población fue la migración hacia las orillas del Cauca de familias procedentes de la denominada “tierra fría”, como son las veredas Horizontes, Juntas o Piñones; todos ellos venían buscando trabajo en las haciendas Los Papayos y Las Cabuyas.

 

Don José María Gómez, procedente de la vereda Piñones (jurisdicción del municipio de Olaya), cuenta que cuando llegó a este sitio se enganchó como agricultor, adquirió tierras para el cultivo bajo la forma de arrendamiento a la cuarta, en la hacienda de propiedad del señor Luis Viera; estas tierras eran aptas para el cultivo de maíz, fríjol, tomate y papayo. El lugar del asentamiento lo describe de la siguiente manera:

 

… las tierras de Quebrada Seca eran pencales, habían (sic) muchas matas de cascarillo y  uñaegato …. las gente que habían(sic), que eran en su mayoría negros, se fueron  incluso antes de la época de la violencia.

 

Dice doña Magdalena Londoño que:

 

Lo que atraía a la gente de Piñones a vivir aquí y a poblar estos terrenos era que aquí había trabajo en las tierras de don Luis Vieira y Jorge Arango…que fue el que le vendió la finca de La Florida a Gabriel Barrientos…

 

Luego de la consolidación de este asentamiento fueron llegando pobladores de muy diversos lugares, movimientos que se vienen presentando en los últimos 15 años, ya no buscando sitios para el cultivo, sino para tratar de lograr trabajo estable en las parcelaciones vecinas, especialmente en el club La Florida, el cual, desde sus inicios, a finales de los 80´s, ha influenciado fuertemente el orden económico y laboral, tanto en Quebrada Seca como en Sucre y Córdoba.

 

 

–                     Territorio y Población

 

Esta localidad esta conformada por 245 habitantes que constituyen 64 familias y habitan 55 viviendas.  El 10% del total de la población corresponde a individuos menores de 6 años; 18% se encuentra entre los seis y doce años, el 22% tiene entre trece y veinte años, el 27% son habitantes de veintiuno a cuarenta años, y el 23% restante es mayor de 40 años (Gráfico 3).

 

Se trata de un asentamiento donde predomina la población joven, ya que de acuerdo con los datos anteriores, el 50% es menor de 21 años.  El 31.4% asiste a planteles educativos (escuela primaria Quebrada Seca y Liceo Municipal de Olaya), el resto de los habitantes realiza algún tipo de actividad económica, según se desprende de la información contenida en un censo realizado por el personal docente de la escuela veredal.

 

Las actividades de oficios varios en cabañas y parcelaciones aledañas son desarrollas por el 19.5% del total de la población, actividad que ha ido decreciendo según los habitantes de la vereda en los últimos cinco años, por que los propietarios ya no vistan con la misma regularidad sus casas de recreo. El trabajo agrícola, motor del poblamiento, hoy solo es realizado por 6.9% de sus habitantes, actividades que son complementadas con la venta de productos alimenticios a los grupos de turistas que con frecuencia acuden al puente de Occidente.

 

Gráfico 3. Distribución de la población según grupos de edad

 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El patrón de asentamiento es semiconcentrado; se localiza en el cruce de la carretera que de Sopetrán conduce a Sucre, Olaya Liborina y Sabanalarga y la que desprende de esta en dirección al Puente de Occidente.  Es posible identificar tres sectores; el primero de ellos, esta delimitado por la finca Papayal al sur, la quebrada Seca al norte, el río Cauca al Occidente y la carretera que conduce al Puente de Occidente al oriente; es el sector más poblado y está habitado principalmente por al familia Alvarez.  Corresponde a viviendas, algunas de material y otras de bahareque, que se distribuyen heterogéneamente, sin una organización aparente y generando amplios espacios entre las casas, en donde están plantados algunos árboles frutales y vegetación que sirve de sombrío al caserío.

 

El segundo sector es el de más reciente poblamiento y se encuentra delimitado por la quebrada Seca, al sur, y por la carretera que conduce al Puente de Occidente, al norte y oriente; sus viviendas, son prefabricadas y donadas por algunos hacendados.  Por último, el tercer sector, se encuentra en la margen derecha de la carretera que conduce al Puente de Occidente, siendo este el lugar más antiguo del poblado; allí vive la familia de don José María Gómez, siendo el sector menos poblado; las casas son de bahareque, piso de tierra y techo de zinc.

 

Aunque los tres sectores conforman el asentamiento, al parecer no existen fuertes vínculos entre los habitantes de los distintos sectores, conservando independencia en las relaciones socio – espaciales.  En términos generales , predominan las viviendas construidas con paredes de tapia pisada o adobe, pues de las 55 unidades habitacionales 35 están construidas en estos materiales; 10 están construidas en bahareque, 6 en bloques de cemento, una en madera, dos en esterilla de guadua y una no tiene paredes.  Con relación a los pisos, se observa que 38 son de cemento y las 17 restantes en tierra. Predominan los techos de teja de zinc sin cielo raso, ya que 51 poseen estos materiales, mientras que una lo tiene de palma y tres 3 son de cartón o lata[3].

 

El espacio peridomiciliario en Quebrada Seca, varía según el tamaño de la propiedad; aquellos que llegaron primero al sector, tienen un lote de mayor extensión en donde se encuentra la casa y alrededor de ella se pueden encontrar especies frutales, que entre otras cosas sirve para proporcionar sombrío a la vivienda.  Lotes de cultivo circundantes a la vivienda son casi inexistentes; tampoco se encuentran siembras de especies de plantas medicinales que permitan el control de enfermedades menores, como ocurre en otras zonas.

 

Los nombres de lugares que los habitantes de Quebrada Seca reconocen, están relacionados con los sitios de trabajo, los asentamientos vecinos, los lugares de origen y algunos relacionados con la aparición de seres sobrenaturales.  Algunos de estos nombres son referenciados en la tabla que se presenta a continuación (Tabla 13).

 

Tabla 13. Nombres de lugar y tipo de espacio que denotan en la vereda Quebrada Seca

 

Toponímico

Fuente

Tipo de espacio que nombra

Horizontes

Heriberto Alvarez

Localidad

Los Papayos

José María Gómez

Sitio de trabajo

Olaya

Heriberto Alvarez José María Gómez

Localidad

La Miranda

Yolanda de Jesús Ortiz

Localidad y quebrada

La Yuná

José María Gómez

Quebrada

La Seca

María Magdalena Londoño

Quebrada

La Noharque

Enrique Marín

Quebrada, sitio de encantos

El Callejón

Yolanda de Jesús Ortíz

Camino que atraviesa el poblado

El Bohío

José María Gómez

Lugar de encantos

El Guayabo

Enrique Marín

Localidad

Las cabuyas

José María Gómez

Antiguo sitio de trabajo

Florida Vieja

Heriberto Álvarez

Antiguo sitio de trabajo

Tabla 13. Continuación

 

Toponímico

Fuente

Tipo de espacio que nombra

Florida Nueva

Heriberto Álvarez

Parcelación

El Tablazo

José María Gómez

Localidad

La Cantarilla

José María Gómez

Antiguo lugar de recolección de agua y sitio de encantos

Sopetrán

Yolanda de Jesús Ortiz

Localidad

El Puente de Occidente

Enrique Marín

Sitio de trabajo

Piñones

Enrique Marín, José María Gómez, Heriberto Álvarez

Localidad

Loma de las sepulturas

Enrique Marín, José María Gómez, Heriberto Álvarez

Sito de encantos

Córdoba

Enrique Marín, José María Gómez, Heriberto Álvarez

Localidad

Sucre

Enrique Marín, José María Gómez, Heriberto Álvarez

Localidad

Antioquia

Enrique Marín, José María Gómez, Heriberto Álvarez

Localidad

Llanadas

Enrique Marín, José María Gómez, Heriberto Álvarez

Localidad

 

 

–                     Ordenamiento Social del Territorio

 

Con relación al parentesco se observa en esta localidad la presencia de dos parentelas predominantes que son los Álvarez y los Gómez, que no presentan uniones matrimoniales entre sí.  No se observan reglas claras de filiación, matrimonio y residencia, pues se encuentran uniones matrimoniales entre miembros de esta comunidad, tanto con habitantes de localidades cercanas, como también con otras de regiones tan apartadas como el valle de Aburrá, el nordeste, suroeste y el occidente lejano, sin que se observen patrones claros de residencia.  Esta situación puede ser el resultado de un proceso reciente de poblamiento conformado por personas migrantes o desplazadas de muy diversas regiones. 

 

A pesar de que esta vereda está localizada en jurisdicción del municipio de Olaya, la interacción con la cabecera es de muy baja intensidad y se reduce a actividades culturales y educativas.  Por el contrario, su relación con Sopetrán y Santa Fe es muy activa, pues a estas localidades se recurre para los servicios básicos como atención en salud, y con los comerciantes de estas cabeceras se mantienen significativas relaciones de compra y venta de productos; así, los comerciantes de Sopetrán adquieren parte de las frutas que se recogen o cultivan en Quebrada Seca, especialmente mango y limón, y este dinero es invertido en la compra de víveres en Santa Fe de Antioquia, en donde pueden conseguir una mayor gama de productos para el consumo doméstico y para abastecer los pequeños negocios que atiende la población local y los puestos ubicados al borde de la carretera y en el puente de occidente, para atender a los turistas que por allí transitan[4].

 

Las vías de comunicación más importantes que viabilizan las relaciones interlocales son:

 

  • Carretera que conduce a Sopetrán y San Jerónimo en dirección sur. Esta misma vía, en dirección norte sirve para comunicarse con Sucre, Olaya y Liborina.  Esta carretera fue trazada por el antiguo camino que comunicaba a estas localidades.

 

  • De la anterior se desprende un carreteable desde el punto de Quebrada Seca que conduce al Puente de Occidente y Santa fe de Antioquia en dirección Occidental, utilizada básicamente para entablar relaciones con los miembros de esta última localidad.

 

  • El camino para llegar a Piñones, se trata de una trocha empedrada que se dirige en dirección noreste y su trayecto puede hacerse en hora y media.  En la actualidad es un camino poco utilizado y solo se utiliza para visitar a los familiares que se encuentran en esta localidad.

 

–                     Uso del Territorio

 

Los esquemas de uso del suelo en esta localidad están matizados por la propiedad de la tierra; ello influye radicalmente en las formas de apropiación y creación del territorio;  se puede afirmar que muchos de los habitantes de este sitio aún consideran como su territorio de referencia el lugar de donde proceden, es decir, que no han generado vínculos fuertes, materiales, sociales o simbólicos con el lugar donde han establecido su habitación; a ello contribuye no sólo el que su establecimiento allí es relativamente reciente, sino también el que este es para muchos de ellos un lugar de habitación temporal, puesto que muchas personas llegan desplazadas o buscando trabajo en las parcelaciones cercanas y su permanencia esta condicionada a la solución de necesidades estrictamente laborales.

 

Las actividades económicas que involucran un uso particular del territorio son la pesca y la agricultura.  Antiguamente, una actividad importante aparte de la agricultura era la explotación de maderas para abastecer los salados de Córdoba y la demanda para el consumo doméstico de la cabecera municipal de Sopetrán.  Con relación a este último punto don José María Gómez  afirma:

 

La leña que se utilizaba en El Salado de Córdoba, el cual era propiedad de don Luis Viera, la traían muchas veces de Quebrada Seca y la transportaban en rastras que ponían sobre bueyes; incluso hubo una época en que esta actividad era diaria y se cargaban hasta cinco y seis bueyes.  La sal de aquel lugar era trabajada con el sistema de “la cuarta”, [una cuarta parte de la producción se paga al dueño de la tierra,  en este caso al dueño del terreno salado] y como los ricos no estaban recibiendo esa cuarta parte de la sal, el negocio se fue acabando[5]

 

Esta puede ser una explicación a la falta de bosque, que no se circunscribe solo a Quebrada Seca, sino que también es evidente en San Nicolás, Guaimaral y Córdoba, lugares donde se reportó una importante explotación maderera, cuya producción era utilizada en las salinas de Sopetrán[6]y abastecía también unidades domésticas de la cabecera municipal.

 

En la actualidad la extracción de madera se restringe a la recolección de unos cuantos leños para surtir los fogones domésticos.  Las especies que con mayor regularidad recogen, a orillas de la quebrada Seca y el río Cauca son:

 

  • Cascarillo
  • Huesito
  • Tostao
  • Algarrobo
  • Guayacán
  • Uña de gato
  • Palo pardo

 

De otro lado, los espacios de cultivo se van quedando en recuerdos, toda vez que la propiedad desde hace por lo menos 10 años, se ha venido concentrado en personas procedentes de la ciudad de Medellín, que adquieren predios con el fin de establecer allí zonas recreativas; este cambio en la propiedad de la tierra ha derivado en la escasez de tierras aptas para ser arrendadas y cultivadas.  La producción de maíz era la más frecuente; en tierra “falduda” se podían sacar hasta tres cosechas al año dependiendo del régimen de lluvias y el sistema de regadío que se implementara;  en tierras “mojadas” se obtenía una buena productividad pues de cuatro almudes de sembradura era posible obtener de 16 a 20 cargas.

 

En la actualidad, solo muy pocos habitantes se dedican a la agricultura, destacándose como productos principales maíz, tomate y papaya; el primero de ellos destinado al autoconsumo, mientras que los restantes se comercializan. De maíz se siembran dos cosechas al año en tierras “secas” porque ya las acequias no funcionan; los lugares donde acostumbran realizar este cultivo son pequeñas extensiones que todavía les arriendan a la cuarta en las fincas vecinas, entre las que se destacan los Papayos y las Cabuyas[7], así como en tierras de Hernán Pareja, Gabriel Barrientos y Samuel Martínez.  La cosecha se siembra en marzo, y se recoge a los tres chocloy a los cuatro meses seco, mientras que la traviesa se siembra en octubre.  La productividad ha disminuido en los últimos años, situación que asocian con cambios drásticos en el régimen de lluvias; en palabras de don Heriberto Álvarez:

Ahora se siembra en tierra seca…porque las acequias las dejaron acabar los propietarios de las fincas…antiguamente llovía con mas frecuencia…ahora el tiempo se daño y se pego el verano y adiós cosechas.

 

Cuando la cosecha de maíz es buena, el rendimiento se calcula en una carga de maíz por cada “pucha” de semilla.  La producción obtenida se destina básicamente para el autoconsumo, aunque en algunas ocasiones y dependiendo de la situación económica del agricultor, se comercializa parte de ella; para llevar a cabo esta actividad acuden al mercado de Sopetrán.  El almacenamiento de la producción se hace en mazorca “encapachada”, para lo cual utilizan la troja que se ubica en la cocina o los corredores da las casas.

 

El tomate, se dedica para la comercialización; se despacha directamente para Medellín utilizando un intermediario que cobra comisión y hay que pagarle el flete.  En época de cosecha un agricultor que posea 5000 matas puede sacar hasta treinta cajas semanales, que son compradas entre $4000 y $7000 cada una.  La papaya, otro producto destinado para la comercialización, también es despachado para Medellín, haciendo uso del mismo intermediario.  Este cultivo ha disminuido considerablemente, pues requiere de muchos insumos para el control de la plaga.  Estos dos cultivos también son trabajados bajo la modalidad de arriendo a la cuarta.

 

La cacería es una actividad marginal dentro de la economía local, aunque en la antigüedad su práctica era más frecuente.  Ahora lo hacen esporádicamente y el lugar predilecto para capturar animales es la orilla del río Cauca.  Los animales que con mayor frecuencia se capturan son:

 

  • Iguana
  • Ardita
  • Conejo
  • Gurre
  • Guacharaca

 

El río Cauca, contrario a lo que ocurre en otros asentamientos, es aprovechado solo para la obtención eventual de peces destinados al auto consumo y en oportunidades son vendidos en Santa Fe de Antioquia y Sopetrán; reconocen los mismos habitantes que quienes de manera más regular aprovechan el río en el trayecto vecino a la localidad, son personas procedentes de Santa Fe de Antioquia.  Las técnicas utilizadas son la calandria y la atarraya; las especies capturadas con mayor frecuencia son:

 

  • Bocachico
  • Barbudo
  • Bagre
  • Dorada

 

 

 

 

–                     La imaginación del territorio

 

Este es un importante elemento en Quebrada Seca, donde algunas de las referencias están denotando una compleja amalgama de sitios, historias y normas de comportamiento, quizá debido a la diversidad de los lugares de procedencia entre los actuales habitantes de esta localidad.

 

De esta forma aparecen en el imaginario colectivo con referentes claros en el territorio madres del agua, duendes, burros sin cabeza, brujas y espantos.  Con relación a la madre del agua don José María, la describe como una mujer bonita que sale del río se sienta sobre las piedras a peinarse[8].  Otras historias en la misma región la relacionan con sitios donde puede encontrarse oro[9]; es importante referir que ninguno de los habitantes de Quebrada Seca se dedican a la minería, entonces esta relación puede encontrar una explicación en referencias transeúntes o escuchadas y adaptadas a sus espacios de habitación.  Sin embargo, es una referencia asociada a un lugar que hace parte de su cotidianidad, donde las playas del río se van constituyendo como marcas del territorio.

 

Caso similar se presenta con posibles yacimientos arqueológicos en este sector del municipio de Olaya; los “patios de indios”, guacas o entierros, los cuales son así mismo marcadores de territorio, son mencionados por Don José, quien dice que cuando él llegó ya no excavaba nadie buscando este tipo de cosas, sin embargo, su tío, Rafael Correa compró tierra en un punto que llaman Sepulturas (que va desde la orilla del río hasta Piñones)[10], y la gente veía arder las “candelitas”, que, según quienes cuentan estas historias, son las señas de que ahí hay una guaca.  Estas son referencias comunes entre las comunidades campesinas del Occidente.

 

Otro tipo de narrativas hacen referencia a patrones de comportamiento,  con los cuales se esta sugiriendo el uso diurno del espacio y el respeto a la autoridad de la madre, como se representa en el caso del Gritón[11]:

 

Un hijo grosero, un muchacho joven, se emborrachó y llegó donde su mamá, discutieron y él la golpeó. Su madre resentida, le  profirió la siguiente frase “anda y no se te de nada que para espanto has de servir”.  Y se dice que él le respondió: “¡y a caballo en usted mamá!”  a partir de ese momento el gritón va sobre su madre, emitiendo gritos para arriar la mula en la que se convirtió su madre[12].

 

De esta misma historia existen otras versiones, que estarían corroborando la interpretación antes expuesta: son narrativas que tienen como función prescribir formas de comportamiento aleccionando a los jóvenes acerca de las maldiciones, castigos y desgracias que pueden recaer sobre quienes infrinjan las normas de conducta socialmente establecidas.

Un muchacho de entre 14 y 15 años era muy parrandero y un día llegó borracho a la casa donde vivía con la mamá.  Al otro día ella lo regañó por parrandero, y él estaba enguayabado y le contestó de modo grosero que él hacía lo que le daba la gana; cuando la mamá cogió un palo para golpearlo por haberle contestado, él cogió otro.  Ella le dijo que su castigo lo iba a tener un día no muy lejano.  Al tiempo, cuando la mamá murió, el muchacho se enloqueció y se ahorcó.  Se dice que alguien lo vio en un camino montado sobre la mamá como si ella fuera su caballo, mientras él la chuzaba con las espuelas y la mamá gritaba[13].

 

Estas historias parecen estar en vía de extinción, ya que son algunos de los mayores quienes hacen inventario sobre el particular y se dificulta su seguimiento geográfico, puesto que parte de los lugares referidos en las historias son de difícil ubicación y en otras retoman nombres del lugar de procedencia de los narradores.

 

 

4.2.3.2 Sucre

 

–                     Localización

 

Este corregimiento[14] del municipio de Olaya, se localiza al occidente de la cabecera municipal en la zona de vida definida como Bosque Seco Tropical (bs-T), la cual esta ubicada por debajo de los 900 msnm, sector en donde la cobertura vegetal se ha transformado para dar paso a poli-cultivos, cultivos transitorios y zonas de pastoreo para ganado vacuno; se caracteriza por una pluviosidad anual entre 1000 y 1300 mm y por una temperatura promedio de 25 grados centígrados.  Bajo estas mismas condiciones climáticas y de vegetación también se encuentran la cabecera municipal y la vereda Quebrada Seca, así como parte de las veredas Pencal, El Guayabo, Tiembla, Piñones y Badajoz (EOT municipio de Olaya 1999:43).  Este es un asentamiento nucleado; sus viviendas están localizadas sobre un plano inclinado en inmediaciones del río Cauca, sobre una terraza antigua de origen aluvial; su ubicación es privilegiada, puesto que se encuentra en la vía que de Medellín, pasando por Sopetrán, conduce a Olaya, Liborina y Sabanalarga.  Esta circunstancia lo hace sitio de tránsito obligado en la ruta hacia y desde Medellín. Además, su cercanía al Puente de Occidente, Sopetrán y Santa Fe de Antioquia, así como su antigüedad, lo convierte en sitio turístico de mediana importancia.

 

 

–                     Territorialidad e Historia

 

Hacen mención los pobladores de este sitio que antiguamente se llamaba Guayabital; algunos de sus más antiguos habitantes proceden del sector conocido como el Guayabo, pero que no eran propios de este lugar como lo refiere don Adonai Ospina …mi papá nació en el Llano de Ovejas…la gente del Guayabo vino fue de allá; también se encontraban familias que procedían de Cañasgordas, Frontino y Santo Domingo, como lo cuenta doña Otilia Rodríguez:

 

…los primeros habitantes del Guayabo llegaron de Cañasgordas, Frontino y Santo Domingo y en las elecciones ellos tenían que bajar a votar en Sucre porque a ellos les dieron las tierras de la loma a cambio de votos…ellos no eran propios de allá[15]

 

Sucre recibió diferentes oleadas migratorias desde el Guayabo, seguramente porque aquí se encontraban localizadas un significativo número de bodegas que servían para almacenar los productos que desde Medellín y otras regiones del departamento llegaban para abastecer el mercado de poblaciones como Olaya, Liborina y Sabanalarga.  Se cuenta como una época muy prospera, pues Sucre se constituía en una encrucijada de caminos importantes por donde se movilizaba un significativo número de arrieros.

 

Don José Jaramillo actual habitante de Sucre, hace referencia de algunos de ellos entre los que se cuenta su abuelo:

Los arrieros que venían por aquí eran muchos de Olaya…estaban Rufino Bastidas, Meregildo Díaz, Baldomero Díaz, José María Jaramillo, Antonio María García, Luciano Jaramillo, “Concho” Marín, Marcos Urrego, Moisés García, Mariano García, Tulio Mejía, Antonio Angarita, José Concepción Jaramillo…ese era el papá de mi mamá…estaba también Severiano Jaramillo y Pedro Efigenio Jaramillo…esos eran unos de los arrieros que se mantenían por aquí arriando mulas y bueyes con abarrotes y otras cosas[16].

 

Casas, cantinas, farmacias, tiendas y bodegas se podían contar en gran número, ya que el pueblo se extendía desde la quebrada Tahamí hasta la Quebrada Seca; dicen algunos de sus pobladores…cuando eso por esa quebrada bajaba el agua, refiriéndose a lo que hoy es  Quebrada Seca.  Era un pueblo importante y frecuentado por los pobladores de las partes altas como Tiembla, Piñones, Llanadas y el Guayabo, quienes asistían no solo a las actividades comerciales, sino también a las espirituales, pues Sucre se constituía en vice parroquia de Liborina, desde 1872[17], circunstancia que le otorgaba una importante posición con relación a otros poblados próximos.  Don Vicente Ospina, considerado por sus vecinos uno de los pobladores más antiguos, cuenta que …mi papá decía que antes había más de 25 farmacias y en las calles empedradas se hacían carreras de caballos…las hacían en las fiestas de San Antonio[18].

 

Para este momento se presenta un primer movimiento de población, el cual está relacionado con las acontecimientos de la guerra de los mil días y el frecuente reclutamiento de personas que engrosaban las filas liberales de Rafael Uribe Uribe. Algunos pobladores relatan historias relacionadas con este particular, historias en las que sus padres fueron reclutados, haciendo referencia además a la cantidad de hombres que conformaban estas tropas.  Don Vicente Ospina dice que:

 

Mi papá contaba que aquí venían a reclutar gente para irse a la guerra…él pelió en la guerra de Rafael Uribe Uribe…pero se les voló y se quedo mucho tiempo en un sitio que se llamaba La Peña del Rey…era tanta la gente que reclutaban que mi papá decía que cuando las cabezas iban por la Florida Vieja…los otros no habían salido de Sucre…

 

Es este un elemento que ilustra la trascendencia anterior de esta localidad, pues ser centro de reclutamiento denota la influencia que Sucre ostentaba con relación a localidades como Sacaojal (hoy Olaya).  Esto se vio posteriormente fortalecido por la fabricación de sombreros de iraca o “Panamá” y la explotación de parcelas tabacaleras, actividades que motivaron nuevas oleadas migratorias hacia Sucre.  A la fabricación del sombrero se dedicaba muchas de las persona de la población, sin hacer distinción entre hombres, mujeres y niños; cuentan cómo se iban en las tardes a la cueva del Salto a orillas de la quebrada Tahami a hacer sus sombreros, a cantar y a divertirse, pues era una actividad comercial y de socialización.

 

Doña Agripina Lainez, de 101 años de edad, cuenta que ella aprendió el oficio en Liborina y cuando llegó a Sucre en 1930, ya era experimentada tejedora; describe el proceso para el tejido del sombrero de la siguiente manera:

se ponía a remojar la iraca…se cogía el cogollo de iraca, se sacudía y se ponía al sol, …de ahí se ripiaba [convertirlo en finas tirillas]…luego se cocinaba y después se colgaba en cabuyas al aire pero donde no le diera mucho el sol…eran distintos tipos de sombreros los que se hacían…era según la forma, el tamaño de copa y el ala… a las mujeres y los hombres que trabajaban haciendo sombreros se le decía oficiales… en ese tiempo los sombreros se hacían tan finos que uno los llenaba de agua y el agua no se salía… primero se hacia el plan y luego la copa con una horma…a lo ultimo se hacia el ala…[19]

 

Doña Matilde Quintero, también hace referencia sobre este particular:

 

En el Salto era que se hacían los sombreros… se reunían hasta 150 personas entre hombres y mujeres…se hacían dos calidades de sombreros…el machetero que era el más ordinario, porque se hacía con trenza gruesa y sin pulirlo mucho y el otro que era el fino, el de trenza delgadita…los principales oficiales que hacían sombreros se llamaban Aurora Borja, Rudolfina Cano, José Pulgarín, Aparicio Tamayo, Jesús Tamayo, Cloro Mena, Carmen Cárdenas, Antonio Tamayo y mi mamá María de las Nieves Quintero…la iraca la traían de la finca de los Tamayo…allá era de donde se sacaba la iraca.  Esta familia tenía sus trabajadores para el proceso de la iraca, y luego Isidoro Tamayo la iba a vender a la plaza de Sucre…para que los fabricantes de sombreros compararan el material y los hicieran y luego se los vendieran a él mismo…otros que sembraban iraca para vender eran Evangelisto Ayala, Toño Vázquez y Rafael Muñoz…también algunos hacían esteras para vender por encargo en Sopetrán…esas eran Laura Quintero y la hermana Virgelina Quintero.

 

Doña Susana Herrera hija de Carmen Emilia Herrera, experta tejedora de sombreros, cuenta:

 

Mi mamá trabajaba principalmente el sombrero titino y laboraba en la casa de ella…con otra señora llamada Aurora Borja…otros se iban para el salto a hacer sombreros, allá trabajaban hasta con velas en las noches.  Empezaban el lunes y trabajaban hasta el viernes para vender el sábado…se reunían entre 50 y 80 personas que llevaban sillas y todo para estar más cómodas.

 

Los sombreros, dice doña Agripina, tenían un mercado importante, el cual decayó según ella misma porque se murieron los compradores.  Por otro lado, doña Susana Herrera, refiere que el comercio era muy importante y que la mayoría de las veces los sombreros eran comprados por comerciantes Olaya, cuando iban camino a Santa Fe de Antioquia.Ellos mismos eran quienes llevaban la Iraca para que la gente pudiera tejer:

 

Isidoro Tamayo era quien vendía la paja organizada porque él tenía cultivo de iraca y luego compraba los sombreros hechos….luego Isidoro los llevaba a Santa Fe donde un señor que le decían Garra…él los planchaba, los blanqueaba y les ponía la cinta…después don Isidoro los vendía por la calle en bolsas…eso lo hacia los sábados y domingos.  El negocio de los sombreros duró…hasta que don Isidoro murió.  Después de eso la gente ya no volvió a trabajar en el Salto…también Pedro Guzmán, que era otro negociante de sombreros…vivía en Olaya…pasaba, camino a Antioquia los sábados con  paja de iraca que la gente iba a recoger…cuando él se murió quedó Isidoro Tamayo con el negocio[20].

 

Esta actividad marcó de manera importante la historia de Sucre; aun hoy los niños al ser preguntados por los sitios importantes de la localidad se refieren a El Salto como…a donde se iban los viejos hacer sombreros…su importancia comienza a decaer con la baja en la comercialización del producto.  Cuentan los más viejos que para este momento de la vida de Sucre, existía una acequia comunitaria cuya construcción algunos atribuyen al padre Olguín, modificándose en parte la relación con el espacio de la quebrada, pues ya no había que ir hasta allí y tomar el agua para el consumo doméstico y el lavado de la ropa; así lo relata doña Agripina Lainez …antes del acueducto el agua pasaba por la plaza y la gente la recogía de ahí mismo de esa zanjita[21]…Mientras que don Vicente Ospina refiere…la acequia la puso el padre Olguín…eso le toco a mi papá…de ahí la gente cogía el agüita para las casas y otros también la usaban para regar los cultivos que tenían por ahí[22].  Dicen ahora, que con los cambios en la flora y la fauna que se dieron a partir de sucesivas explotaciones madereras y la captación de aguas de la quebrada Tahami para abastecer el acueducto veredal, incidieron en que la acequia perdiera su funcionalidad y de allí que solo queden las evidencias constructivas (Foto 17).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto 17. Sitio El Salto. Corregimiento de Sucre, municipio de Olaya.

 

Ahora bien, de manera casi simultanea con la producción del sombrero se encuentra el establecimiento de fincas tabacaleras, especialmente de propiedad de la familia Araque, la cual es referida como una de las más importantes durante esta época en Sucre, como también en plantaciones ubicadas en el sitio conocido como el Tablazo, cercano a la actual parcelación de la Florida.  Allí contrataban a las mujeres; según doña Virgelina Quintero; esta situación se daba porque ellas eran más cuidadosas y delicadas para este trabajo.  Su función era coger las hojas, doblarlas, ponerlas a secar y después cuando se ponían de color café las aplanaban[23].  Su producción y laboreo cae hacia 1930, cuando, según las mujeres que trabajaban allí, se dejó de sembrar la semilla y las tierras fueron dedicadas a actividades agrícolas y ganaderas, las cuales para esta época, eran más rentables que el cultivo de tabaco[24].

 

La importancia de Sucre como encrucijada de caminos pierde vigencia con la construcción de la carretera que conduce a Liborina y Sabanalarga en la década del 30, además de la construcción de la vía a Llanadas en 1968.  La modernización en las vías de comunicación condujo al decaimiento de esta localidad como sitio de comercio. Baudilio Pineda, de 64 años, se refiere a estos hechos:

 

…antiguamente los habitantes de Liborina, Olaya, el Guayabo, Llanadas y otras veredas de la montaña salían a mercar a Sucre… pero con la construcción de la carretera a Liborina en 1930 y la de Llanadas hace 33 años…las personas pasan derecho por Sucre y arriman a hacer las compras a Sopetrán[25]

 

La agricultura marca también un punto importante en la dinámica de la población actual; con el decaimiento de anteriores ciclos productivos, las tierras se dedican entonces al cultivo de maíz, fríjol “chinche” y tomate.  Ya para la década del 50 se presenta una mayor producción de tomate y papaya; esta última es la que parece tuvo mayor relevancia para la comercialización intermunicipal, pues semanalmente eran recogidas entre 100 y 120 cajas de papaya, las que en su mayoría eran vendidas a comerciantes de Medellín; para este momento las familias Araque y Ospina, marcaban la diferencia con el resto de las que habitaban en Sucre, ya que ellos eran propietarios y productores de excedentes, mientras que los restantes pobladores mantenían relaciones laborales con estos o se dedicaban a la producción para el autoconsumo. Así lo refiere don José Jaramillo …los dueños de los papayales eran Pablo Araque Parra, Elipio Ospina, Leonidas Ospina, los demás eran trabajadores de ellos[26].  Eran extensos cultivos de papaya —“papayuela”— que se almacenaban en el centro poblado de Sucre a la espera de los compradores de Medellín quienes dinamizaban no solo la economía local, sino también la regional, pues compraban parte de lo producido en Sopetrán.

 

La historia de esta localidad se ha visto recientemente influenciada por la construcción de parcelaciones recreacionales, como La Florida, pues ellas se han fundado sobre antiguos sitios destinados a la producción agrícola, los cuales eran arrendados por ¼ del total de lo producido; hoy estos mismos territorios son dedicados a explotaciones extensivas de frutales, beneficio ganadero y sitio de recreo.  Allí trabajan los hombres como mayordomos y las mujeres los fines de semana, como empleadas del servicio domestico; otros tantos esperan el momento de la cosecha para buscar trabajo como jornaleros. Aunque inicialmente esta fue una alternativa para los habitantes de Sucre y otras veredas de los municipios de Olaya y Sopetrán, ella ha decrecido en los últimos cinco años debido a condiciones de seguridad política en la zona y al deterioro de la economía doméstica de los propietarios de fincas y parcelas.

 

 

 

 

 

–                     Territorio y población

 

Esta localidad es habitada por 87 familias distribuidas en 77 viviendas para un total de 342 personas[27] (Gráfico 4). Se observa que menos del 3% de la población actual de esta localidad es menor de 20 años y que 90% se encuentra entre los 20 y 50 años;  esto nos lleva a pensar en un bajo crecimiento vegetativo de la población y en olas migratorias que están generando un acelerado despoblamiento de la localidad.

 

Esta es una localidad concentrada que cuenta con plaza, parque e iglesia, alrededor de las cuales se configura el asentamiento.  Se encuentra localizado en un plano ligeramente inclinado, sobre el cual discurren las quebradas el Dormido, la Tautana, Tahami y el río Cauca que delimitan el espacio del asentamiento. La parte central es atravesada por la vía de carácter terciario que conecta Sopetrán con Sabanalarga y que bordea el costado izquierdo del pequeño parque de Sucre, convirtiéndose en la única vía de acceso a la localidad.

 

Gráfico 4. Distribución por edades de los pobladores de Sucre

 

 

 

Las viviendas del casco urbano presentan en algunos casos “solares”, espacios abiertos que las separan entre sí y son utilizados para la cría de animales o para el mantenimiento de ganado equino y mular; en algunos casos, se destinan al cultivo de frutales, cuya producción es vendida a los viajeros que cruzan por la localidad, aunque en oportunidades es llevada al mercado de Sopetrán y al Puente de Occidente.  Mientras tanto, las viviendas que se encuentran por fuera del área de influencia directa del parque y la iglesia, presentan una distribución espacial un poco distinta, pues ellas, al contrario de las del marco de la plaza que están juntas, se encuentran separadas unas de otras por cultivos de frutales y algunos tubérculos; allí se encuentran plantaciones a pequeña escala de papaya, mango, maracuyá, yuca, plátano dominico, plátano murrapo, sandia y naranja.

La propiedad de la tierra está concentrada en unos cuantos individuos, de ahí que sólo 4% del total de la población sea identificada como productor agropecuario, cifras que si se complementan con las de posición ocupacional están sugiriendo que 81% de los habitantes de Sucre no cuentan con trabajo estable y están subordinados a los flujos laborales que se establezcan desde las fincas de recreo, las grandes plantaciones frutícolas y los establecimientos ganaderos.  Esta situación laboral, se agudiza aún más si se considera que Sucre no cuenta con otro tipo de vocación económica, quedando como única alternativa la planificación de un futuro turístico, pero como en la mayoría de los casos, sin directrices claras que canalicen el potencial de la localidad.   

 

En términos generales existen por lo menos tres tipos de vivienda, cada una de ellos estaría dando cuenta de momentos importantes de la economía local y de los flujos migratorios que de ellos se derivaron.  El que puede proponerse como más temprano dentro de la ocupación de este territorio, corresponde a casas en tapia, con amplios solares delimitados por muros de baja altura y con tejas de barro; este tipo podría estar haciendo referencia hacia 1800 y aun un poco antes, cuando existían según la tradición oral unas cuantas casas de tapia y techos de teja de barro e iraca.

 

En segundo lugar, se puede hacer referencia a un tipo constructivo posterior al ya mencionado, relacionado con la dinámica comercial en tiempos de la arriería, caracterizado por casas de gran tamaño, techos y paredes altas y sólidas puertas de madera, localizadas en inmediaciones de la plaza.  Finalmente, como expresión de un tercer momento de poblamiento surgen las viviendas de interés social que se encuentran en la vía hacía Liborina, en las afueras del poblado principal; se trata de un conjunto de construcciones unifamiliares en cemento y adobe, con una distribución espacial representada por sala-comedor, alcobas, cocina y  patio en cemento, rodeadas por árboles frutales principalmente de mango y alguna vegetación arbustiva cuya función es de sombrío.

 

A ello se suma la presencia de formas arquitectónicas más complejas a las que se presentan en el casco urbano, alojadas en terrenos comprados durante los últimos 10 o 15 años, tratándose de casas de veraneo; estas propiedades marcan una fuerte diferencia arquitectónica con el resto de las viviendas que se pueden observar en el corregimiento de Sucre, pues son las únicas que presentan cercas vivas, mallas metálicas y/o alambres de púa, con las que se determina la propiedad privada.

 

Las viviendas están distribuidas fundamentalmente en cuatro sectores como son el Morro, Patio del Indio, Papayal, el Dormido y las calles “la de abajo”, “la del medio” y “la Iguana”, lugares y calles que presentan una importante relación interna.  Del conjunto del familias que habitan esta localidad 57.47% poseen casa propia; 3.44% pagan arriendo y 39.08% lo hacen como mayordomos o mediante otra forma de tenencia.

 

Con relación a la percepción del espacio, los habitantes de Sucre identifican transformaciones significativas en su entorno, relacionadas con el cambio en la dinámica de las corrientes de agua.  Tanto la quebrada Tahami, como la Seca han sufrido procesos de pérdida en su caudal, situación que asocian con la tala indiscriminada de la vegetación que se ubicaba en las riberas de estas fuentes y en los nacimientos, en las tierras altas cercanas al poblado; así mismo, el uso que se le ha dado al agua, sin control, para el regadío de cultivos, ha provocado que ya no cuenten con este recurso. Con la pérdida de la vegetación, actividades importantes como la pesca, la extracción de maderas y la cacería han disminuido hasta el punto de casi desaparecer.  También encuentran que los espacios de cultivo se han reducido, pues las transformaciones en la tenencia y uso de la tierra los han dejado sin posibilidades para desarrollar esta actividad, provocando que en la actualidad gran cantidad de los habitantes no tengan acceso a la tierra para desarrollar cultivos de autoconsumo.

 

Otro aspecto que identifican los habitantes de Sucre con relación a la transformación del territorio es la modernización de las vías de comunicación; ello ha obligado a cambios en la circulación de la población, por lo cual sitios otrora importantes por ser cruce de caminos o pequeñas bodegas de almacenamiento de mercancías han quedado relegados y las relaciones que con ellos establecían los habitantes de Sucre se han modificado drásticamente.  De esta forma, el esquema de configuración del espacio, prácticamente se ha reducido considerablemente y el eje vial es ahora uno de los elementos más destacados en el proceso de semantización del espacio; así mismo, es el elemento que dinamiza y determina las relaciones interlocales.

 

Los habitantes de Sucre suelen nombrar diferentes tipos de espacios, entre los que se destacan los lugares de pesca, recolección y cacería,  así como los asentamientos con los cuales tienen relación, los sitios de tránsito y los lugares donde suelen presentarse los seres sobrenaturales como los duendes, las sirenas, madres del agua, mohanes, etc.

Estos sitios se relacionan en la tabla 14.

 

Tabla 14. Nombres de lugar y tipo de espacio que denotan en el Corregimiento de Sucre.

 

Toponímico

Fuente

Tipo de espacio que nombra

El Salto

Carmen Rosa Gutiérrez

Sitio donde antiguamente se tejían sombreros

El Guayabo

Carmen Rosa Gutiérrez

Localidad

La Capilla

Carmen Rosa Gutiérrez

Localidad

Tautanito

Carmen Rosa Gutiérrez

Lugar de tránsito hacia el Guayabo

La Colchona

Carmen Rosa Gutiérrez

Quebrada, sitio de pesca

Olaya

Carmen Rosa Gutiérrez

Localidad

Sacaojal

Carmen Rosa

Antiguo nombre de Olaya

Guaimaral

Carmen Rosa Gutiérrez

Adonai Ospina

Lugar de tránsito

El Corral

Carmen Rosa Gutiérrez

Adonai Ospina

Lugar de tránsito

Llano Grande

Carmen Rosa Gutiérrez

Adonai Ospina

Población dispersa, sitio de cacería

Liborina

Carmen Rosa Gutiérrez

Adonai Ospina

Localidad, antiguo sitio para mercar

Cominal

Carmen Rosa Gutiérrez

Pedro José Herrera

Saulo Mena

Adonai Ospina

Localidad

 

Tabla 14. Continuación

 

Toponímico

Fuente

Tipo de espacio que nombra

La Veta

Carmen Rosa Gutiérrez

Adonai Ospina

Localidad

Cuatro Caminos

Adonai Ospina

Sitio de tránsito

La Isleta

Carmen Rosa Gutiérrez

Pedro José Herrera

Saulo Mena

Sitio de pesca

La Playa

Carmen Rosa Gutiérrez

Saulo Mena

Adonai Ospina

Sitio de pesca

Belmira

Carmen Rosa Gutiérrez

Pedro José Herrera

Saulo Mena

Adonai Ospina

Localidad

Horizontes

Carmen Rosa Gutiérrez

Pedro José Herrera

Saulo Mena

Adonai Ospina

Localidad

Tahami

Carmen Rosa Gutierrez

Quebrada

Puente de Occidente

Carmen Rosa Gutiérrez

Pedro José Herrera

Saulo Mena

Adonai Ospina

Sitio de trabajo, sitio de paso.

Macho Flaco

Carmen Rosa Gutiérrez

Pequeña mina de oro

La Guavala

Carmen Rosa Gutiérrez

Quebrada y sitio de espantos

Sta Fe de Antioquia

Carmen Rosa Gutiérrez

Localidad, sitio de mercado

La Florida

Carmen Rosa Gutiérrez

Parcelación, sitio de trabajo

La Miranda

Carmen Rosa Gutiérrez

Localidad

Córdoba

Carmen Rosa Gutiérrez

Localidad

La Mariscala

Adonai Ospina

Finca que antiguamente se arrendaba para cultivos

Llanadas

Carmen Rosa Gutiérrez

Localidad

Sopetrán

Pedro José Herrera

Localidad

Qda. Seca

Saulo Mena

Localidad

Tiembla

Adonai Ospina

Localidad

Sabanalarga

Carmen Rosa Gutiérrez

Localidad

La Hondura

Pedro José Herrera

Quebrada y sitio de espantos

Morro Pelado

Carmen Rosa Gutiérrez

Localidad

Santa Cruz

Pedro José Herrera

Sitio de pesca

El Paso

Carmen Rosa Gutiérrez

Sitio de encantos

El Tamarindo

Carmen Rosa Gutiérrez

Sitio de encantos en el camino hacia Olaya

El Dormido

Carmen Rosa Gutiérrez

Cañada, sitio de encantos y de cacería

Las Niñas

Carmen Rosa Gutiérrez

Pedro José Herrera

Saulo Mena

Adonai Ospina

Quebrada y sitio de encantos

Montecito

Carmen Rosa Gutiérrez

Pedro José Herrera

Saulo Mena

Adonai Ospina

Sitio de cacería

Guyabital

Carmen Rosa Gutiérrez

Antiguo nombre de Sucre

El Moro

Carmen Rosa Gutiérrez

Antiguo asentamiento

–                     Ordenamiento Social del Territorio

 

Las parentelas predominantes en esta localidad son Gutiérrez y Ospina, procedentes del Guayabo; los Tamayo, Quintero, Mena y Araque que son propios de Sucre.  Se establecen uniones matrimoniales entre estas parentelas, predominando los matrimonios entre primos en segundo grado de consanguinidad y presentándose una mayor tendencia hacia la patrilocalidad, aunque no es generalizada; básicamente, las mujeres del Guayabo, buscan casarse con hombres de Sucre, que luego se residencian en esta última localidad.  No fue posible establecer los patrones de filiación, aunque por la gran cantidad de madres solteras e hijos naturales hay una mayor tendencia a reconocer la familia de la madre, lo que estaría sugiriendo una matrilinealidad. No se identifican patrones tradicionales de liderazgo, haciendo que estas funciones se canalicen en la corregidora, la Junta de Acción Comunal y la iglesia como institución, representada por el cura párroco.

 

En cuanto a las relaciones interlocales se observa que los habitantes de Sucre, establecen vínculos con algunos asentamientos entre los que se destacan el Guayabo, Olaya, Santa Fe de Antioquia, Sopetrán y Liborina.  Con los habitantes del Guayabo, tienen fuertes nexos de parentesco y también entablan relaciones comerciales, pues estos acuden varias veces por semana a vender productos agrícolas.  Con Olaya tienen relaciones administrativas y allí acuden en función de servicios de salud y a trámites jurídico – administrativos; entre estas dos localidades existe una rivalidad porque Sucre hacia 1950 perdió el estatus de cabecera municipal y con ello se desplazaron los centros administrativos, de salud y educativos hacia Olaya, generando un descontento entre los pobladores de Sucre, quienes argumentan que ellos aglutinan mayor número de habitantes y que la decisión es solamente política.  Con Sopetrán, Santa Fe de Antioquia y Liborina, han establecido relaciones comerciales, pues a estas localidades acuden regularmente a la compra de víveres, vestuario y herramientas.

 

Los caminos que posibilitan la relación interlocal son vías de carácter terciario, algunas de ellas trazadas sobre antiguos caminos de herradura, entre los que se destacan:

 

  • Sucre – Olaya – Liborina – Sabanalarga
  • Sucre – Quebrada Seca – La Florida – Sopetrán
  • Sucre – Quebrada Seca – Santa Fe de Antioquia
  • Sucre – Llanadas

 

También existe un camino que comunica a Sucre con la vereda del Guayabo, trayecto que puede tomar una hora y media, pasando por el punto conocido como El Corral; de allí es posible continuar hasta Llanadas recorrido que puede hacerse en cuarenta minutos más.

 

–                     Uso del Territorio

 

Antiguamente los pobladores de Sucre basaban su economía en la producción agrícola, sembraban principalmente yuca, maíz, fríjol, plátano y frutales en general.  Sin embargo, durante los últimos treinta años esta actividad ha venido decayendo como lo refiere Don Adonai Ospina…actualmente en Sucre ya no hay casi agricultura…el agua esta muy acabada…la acequia que salía de la quebrada Tahami se acabo prácticamente. Anteriormente, se arrendaban tierras para el cultivo por la modalidad de la cuarta; casi todos los habitantes desarrollaban esta actividad en tierras del señor Vélez que iban desde la quebrada Tafetanes hasta la quebrada Nuarque, y desde el río Cauca hasta un sitio conocido como El Dormido; también lo hacían en un punto conocido como La Mariscala propiedad del señor Rafael Muñoz, cercano a la quebrada Tautanito; estas propiedades entraron en procesos de sucesión y sus nuevos dueños ya no arriendan la tierra por lo que se restringió significativamente el acceso a este tipo de recursos para el desarrollo de los cultivos.

 

En la actualidad por la pérdida de la acequia y la disminución en los caudales superficiales, se siembra en “tierra seca”, lo que hace que se dependan del régimen de lluvias; los habitantes identifican que este ya no es tan estable como en la antigüedad, provocando en muchas ocasiones la pérdida de la cosecha por la falta del liquido. Todavía se siembra algo de maíz para el autoconsumo, en pequeñas extensiones que no sobre pasan el ¼ de hectárea.  Es posible sacar dos cosechas al año; la cosecha que se siembra en abril y se recoge en agosto, y la traviesa que se siembra en septiembre y se recoge en enero; el procedimiento para desarrollar estos pequeños cultivos es el siguiente: descañada, siembra, limpia, revuelta y cosecha; este procedimiento es similar a los descritos para las otras localidades de la región.

 

El espacio del río es utilizado por los habitantes de Sucre como fuente de recursos entre los que se destacan la pesca y la minería y como sitio de recreación.  La minería, actividad importante en el pasado, es prácticada por muy pocos habitantes.  Se lava oro a orillas del río Cauca a partir del barequeo y mazamorreo, únicamente se hace con batea sin utilizar otras herramientas, como el molino o la matraca comunes en otras localidades cercanas.  Se explotan los antiguos y actuales lechos del río, siendo una actividad que básicamente se desarrolla en los periodos de verano, cuando se exponen amplías playas que contienen los placeres auríferos.  El proceso de lavado se realiza durante toda la semana y al final de ella se realiza la recortada y la colada, que son los últimos pasos para obtener el oro libre de jagua.  Al igual que en otras localidades del occidente, la colada se realiza utilizando un macerado de plantas como cedro playero y yomato, que ayudan a separar definitivamente el oro de las partículas de hierro.

 

La pesca  desarrolla con regularidad en el río Cauca, principalmente en las épocas de verano donde se obtiene mayor productividad, van desde mediados del mes de febrero hasta semana santa.  Antiguamente, se pescaba en la quebrada y el río, pero ahora solo se desarrolla en algunos sectores del río. Se destacan por su importancia la desembocadura de la quebrada Tahami, la desembocadura de la quebrada Santa Cruz y el sitio de la Colchona, lugares que se encuentran entre la Playa de Mariano hasta el Puente de Occidente.

 

Se identifican varias técnicas entre las que se destacan la pesca con anzuelo y carnada;  la atarraya, chile o malla cazadora y la calandria.  Con anzuelo se pesca durante todo el año y utilizan como carnada principalmente carne y grillo.  Con atarraya se pesca únicamente en las épocas de verano; el chile o malla cazadora, es una red de nylon cuyo tejido es más estrecho que el que se presenta en la atarraya y posibilita la captura de peces de menor tamaño, que al ser capturados son utilizados como carnada para los anzuelos y las calandrias.  Estas últimas son descritas por las personas que se dedican a la pesca de la siguiente manera…es una cabuya llena de anzuelos a lo largo, que se pone en el río con carnada y después se revisa a ver que se cogió…estos artículos para la pesca son comprados en Córdoba, La Miranda y Olaya, lugares que los pescadores de Sucre reconocen como tradicionales para la fabricación de estos instrumentos, elementos que deben ser encargados previamente; una malla puede costar entre $100.000 y $150.000.  Durante las incursiones pesqueras se pueden obtener ejemplares de bagre, bocachico, dorada, anguilla, corroncho, jetudo, picuda y mazorco, productos que son vendidos en la misma localidad, Sopetrán, Liborina y Olaya.

 

También en el río se llevan a cabo actividades recreativas, pues jóvenes y niños en las horas de la tarde va a bañarse a él, convirtiéndose en un espacio social importante donde se miden destrezas y se socializan conocimientos.

 

Antiguamente, la extracción de maderas era una actividad importante en esta localidad; ahora solo se recogen aquellas que son usadas en la combustión de los fogones, actividad que es restringida pues la mayoría de los pobladores utilizan fogones eléctricos y a gas; las maderas utilizadas como leña son el Chagualo, Arrayán, Noro, Guamo, Huesito, Escobita, Mamoncillo, Uña de gato, Sacahilo, Cascarillo, Sangre de gallo, Chingalé y Tostado.  Para la fabricación de las viviendas también recolectan algunas maderas entre las que se destaca el Cedro Amarillo, Piñón, Tachuelo, Doncel, Guayacán Negro y Guayacán Amarillo.

 

La cacería, al igual que la recolección, es una actividad que ha venido decayendo en los últimos tiempos, aunque todavía es practicada por algunos miembros de la comunidad; los lugares más frecuentados para la captura de animales son las orillas del río Cauca, Llanogrande, Montañitas y el Dormido.  Para capturarlas se utilza perro y escopeta y las especies que con regularidad consiguen se relacionan en la tabla que se presentan a continuación (Tabla 15):

 

Tabla 15. Especies de avifauna, reptiles y mamíferos terrestres capturados

 

Nombre común

Tipo de Animal

Técnica de captura

Guacharca

Ave

Escopeta

Perdiza

Sabanera

Caminera o Pechiblanca

Torcaza

Iguana

Reptil

Escopeta /  Perro

Babilla

Reptil

Escopeta / perro

Conejo

Mamífero

Perro

Guatín

Gurre

Ardilla

Perro / Escopeta

Lancho

Perro

 

En síntesis encontramos que la principal actividad económica de los habitantes de esta localidad es el jornaleo, aunque se practican esporádicamente, y por muy pocos habitantes, la minería, la agricultura, la pesca y la cacería.

 

–                     La imaginación del territorio

 

Cuando Dios expulsó a Luzbel, él se vino con muchos ángeles malos, cada que sacudía la mano caían del cielo al infierno…así fue como se creó el duende.

Agripina Lainez

 

 

El territorio de está localidad esta modelado por un conjunto de imaginarios colectivos, que tienen manifestaciones espaciales particulares.  De esta forma se limitan los espacios de uso y circulación, se generan vínculos de identidad con el territorio y establecen formas de control social, que se traducen en normas de conducta.  La esfera territorial y la imaginación que se tenga de ella, entran a jugar un papel importante en las relaciones sociales.  Así mismo las tensiones con otras localidades hacen que se atribuyan condiciones de malignidad y por esta vía, canalizar el descontento generalizado.

 

Las brujas, como seres humanos con poderes sobrenaturales, tienen espacios propios de acción que al ser reconocidos, intervienen en la concepción del territorio.  Para los habitantes de Sucre estos personajes son sinónimo de maldad y se concentran en Olaya, Sopetrán y Llanadas; esta puede ser una forma de marcar diferencias sociales y de comportamiento, donde los rivales son vistos como peligrosos, validando la oposición política, la pérdida de status y la “imagen del otro”.  Al respecto afirma doña Virgelina Quintero:

 

…Olaya es la tierra de las brujas…volaban de noche por encima de Sucre, rumbando las naguas…los de Olaya se llevaron el colegio y ahora quieren llevarse las campanas de la iglesia

 

También son reconocidos como asentamientos de brujas las localidades de Sopetrán y Llanadas con las cuales también tienen rivalidades económicas y políticas; con los primeros, porque esta localidad desplazó el mercado de Sucre, captando todas las utilidades producto de la actividad comercial, antes centralizadas en Sucre; con la segunda, tienen rivalidades políticas, pues esta vereda siempre ha apoyado a los candidatos liberales que proceden de Olaya. Don Pedro José Herrera, cuenta:

 

las brujas viene de Sopetrán y Llanadas…a mi papá una vez lo molestó una de Llanadas que se le orinó en una chocolatera…pasan por aquí por ahí a las seis de la mañana y se sienten rumbar cuando pasan volando por el aire…

 

Otros seres que hacen parte del imaginario colectivo son el duende, el mohan y la madre del agua, que se convierten en elementos de control de comportamientos socialmente proscritos.  Los duendes son figuras que controlan la movilidad de la población restringiendo algunos espacios de circulación; aquí son figuras de niños negros que están denotando la oposición entre diferentes procesos de poblamiento, estableciendo diferencias entre quienes son “blancos buenos” y aquellos “negros malos”, que pueden estar relaciones anteriores con poblaciones negras que al decir de los habitantes de Sucre se concentraban en Córdoba, Sabanazo y Quebrada Seca; ellos se consideran mestizos rechazando de plano cualquier filiación con poblaciones negras.  Don Pedro José Herrera, cuenta que:

 

El duende es un negro chiquito que aparece en las cañadas del dormido y las niñas. Se monta a un palo y coge a piedra a la gente que pasa por la cañada…hacen muchas maldades…hay que echarles agua bendita para que no vuelvan a joder y desaparezcan…

 

A partir de otras referencias es posible inferir que los duende se asocian a seres que subvierten el orden; Marta Muñoz Oquendo, cuenta:

 

En la casa de los Oquendo…aparecía un duende que no los dejaba en paz. Cada que tenían los sombreros ordenados en la sala, él se los encaramaba en un árbol que había en el solar de la casa, le echaba carbón a la mazamorra que cuando ya estaba hecha, o la ponía a quemar…les mordía la ropa…les hacía la vida imposible.  Nadie lo veía pero sabían que era él…le preguntaron al cura qué podían hacer para sacarlo de la casa, éste dijo que como al duende lo habían echado del cielo, no le gustaban los instrumentos, así que había que ponerle en la casa sobre una mesa una guitarra y un tiple bien afinados para que se aburriera y se fuera…

 

La madre del agua es un ser asociado al río Cauca, su descripción corresponde a las sirenas que se referenciado para otras localidades, restringiendo los horarios de pesca, pues solo se aparece a los pescadores que salen después de las siete de la noche a desarrollar esta actividad. Pedro José Herrera, experimentado pescador de Sucre, cuenta:

 

La madre del agua es una mona muy bonita de cabellos largos…llama a los hombres y a los niños que salen por la noche para el río…vive en una cueva debajo del agua donde tiene oxigeno…a mi me espantó una vez cuando tenía 17 años vi en la orilla a una mujer que trataba de alborotarme [seduciéndolo]…sale porque es malo pescar de noche…porque los animales hay que cuidarlos de noche…en la noche no se trabaja…la noche hay que respetarla…

 


[1] Los actuales pobladores hacen referencia a este antiguo sitio como Guayabital.

[2] Magdalena Londoño. En: Diario de campo proyecto Occidente Medio 2001.

[3] Ficha resumen SISBEN municipio de Olaya.

[4] Los comerciantes de Santa Fe considerando su importancia como enclave turístico en el Occidente introducen una variada gama de productos no solo para abastecer el mercado local, sino también proporcionar confort a la población flotante. Aunque en oportunidades los pobladores de Quebrada Seca se trasladan a Sucre, Olaya y Liborina a realizar su mercado.

[5] Diario de campo proyecto Occidente Medio 2001.

[6] En documentos de archivo se han identificado sitios diferentes al de Córdoba para la explotación de fuentes salobres. A.H.A Índice Minas.

[7] Las extensiones que se les arriendan son muy limitadas ya que estas fincas han sido por continuos procesos de venta y sucesión.

[8] Diario de campo proyecto Occidente Medio 2001.

[9] Duque, Espinosa, Alvarez 2001.

[10] Nombre dado por la densidad de tumbas indígenas en el sector.

[11] Común en distintos lugares del departamento de Antioquia.

[12] José María Gómez. En: Diario de campo proyecto Occidente Medio 2001.

[13] María Magdalena Londoño. En: Diario de campo proyecto Occidente Medio 2001.

[14] Del cual hacen parte las veredas Quebrada Seca y el Guayabo.

[15] Diario de campo proyecto Occidente Medio 2001.

[16] Diario de Campo Proyecto Occidente Medio 2001.

[17] Comunicación personal con el párroco de Sucre. Proyecto Occidente Medio 2001.

[18] Diario de campo Proyecto Occidente Medio 2001.

[19] Ibíd.

[20] Diario de campo proyecto Occidente Medio 2001.

[21] Ibíd

[22] Ibid

[23] Diario de campo proyecto Occidente Medio 2001.

[24] Cabe destacar que el tabaco no solo se restringe a Sucre, referencias sobre el mismo particular fueron obtenidas en San Nicolás y Córdoba, aunque su influencia sobre los ciclos económicos no se dio de manera tan fuerte.

[25] Ibíd.

[26] Ibíd

[27] De acuerdo con las fichas resumen del SISBEN del municipio de Olaya.

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