Los grupos Humanos de Urabá en el Siglo XVI

Las fuentes publicadas que describen los acontecimientos de la conquista en Urabá y en el Darién panameño, permiten distinguir dos grupos humanos diferentes que habitaban el golfo en el siglo XVl; la margen occidental, al parecer, estaba ocupada por los indígenas de lengua Cueva, mientras que en la margen oriental se encontraba la ocupación de los Urabaes.  Un cronista que vivió por mucho tiempo en Santa María la Antigua del Darién,  primera ciudad española en tierra firme localizada en el Golfo de Urabá, diferencia así estos dos grupos humanos:

 

“Esto he dicho aquí por que el capitán Rodrigo de Bastidas descubrió parte de esta costa; y lo mas peligroso della fue lo que el vido destos flecheros hasta el Golfo de Urabá, a la entrada del cual esta una punta que llaman Caribana, de donde se deriva este nombre Caribe, como cabeza o solar solariego de los caribes […]. En esta provincia de Caribana se acaba la gente de los flecheros de la hierba,  la cual dura desde cenima de la Isla de Trinidad  y algo mas al occidente,  y de la otra parte del Golpho de Urabá, en la costa del poniente, dóes la cuenta y entrada de aquel poderoso rió de Sanct Johan [Atrato] y adelante es la lengua que llaman de Cueva y no usan los indios flechas […]. Aquella provincia y lengua de Cueva, la cual, so ciertos limites, la mando llamar el Rey Católico Castilla de oro; é allí he yo residido algún tiempo”[1].

 

Sin embargo, de las diferencias planteadas por el cronista, las investigaciones arqueológicas adelantadas en ambas márgenes del Golfo de Urabá, el alto Sinú, sus afluentes y en el Darién panameño, muestran cómo estas regiones fueron ocupadas por grupos culturalmente afines. A propósito, se plantea que

 

“el sitio donde se fundó la población de Santa María la Antigua del Darién pertenecía, según las crónicas examinadas, a la provincia y lengua de los Cueva. Además, la posibilidad de que se tratara de un Macrogrupo lingüístico hace probable que formaran un mismo grupo étnico a pesar de los contrastes culturales, como debió ocurrir con la identidad cultural entre los Cueva y los Urabaes”[2].

 

De otra parte, se afirma que:

 

“Lo que los españoles señalaron como grupos culturalmente diversos, posiblemente haya sido el resultado de diferencias ocasionadas como resultados de desarrollos locales, a través de los 1.500 años en que una misma etnia, compuesta por diversos grupos, pobló esta región. Este es el caso de los Cuevas y los Urabaes que habitaron las márgenes oriental y occidental del Golfo, respectivamente, los cuales fueron diferenciados por el uso de flechas envenenadas por parte de los Urabaes, elemento ausente entre los Cuevas”[3].

 

De otro lado, un estudio histórico detallado sobre la población cueva[4], demuestra claramente que existían diferencias culturales y étnicas muy marcadas entre estos grupos y los Urabaes de la margen oriental del Golfo. Así mismo, haciendo una mirada detallada de las fuentes primarias, se puede deducir que el Río Atrato no se constituía en una frontera cultural, pues los habitantes de la cuenca del actual río Tanela, sus alrededores y en general toda la vertiente oriental de la actual Serranía del Darién, tenían más afinidad con los habitantes de la margen oriental, que con los de la Lengua Cueva, quienes posiblemente ocupaban el territorio más norteño de dicho Golfo, otros sectores de la Costa Atlántica panameña, el Istmo de Panamá, incluyendo las cuencas de los ríos Chiman, Chucunaque, Bayano y Chepo, vertientes al Océano Pacifico[5].

 

Nuestra postura es que los cacicazgos de Guaturro, Corobarí, Bea y Cémaco, no pertenecían al grupo étnico de la lengua Cueva y tenían más similitudes con los Urabaes de la margen oriental; así mismo consideramos que la frontera étnica estaba constituida por la Serranía del Darién, presentándose la ocupación de los Cueva en la vertiente occidental de dicha cadena montañosa.

 

De otro lado, en esta misma fuente se hace referencia a la existencia de un despoblado entre el Río Tanela y el cacicazgo de Careta, que se localizaba sobre la Costa Atlántica, un poco más al norte de Cabo Tiburón. Kathleen Romoli, en su estudio sobre los Cueva afirma:

 

“Resulta evidente que las gentes de la lengua Cueva estaban orientadas hacia el Pacifico. En el Atlántico, el espacio entre el Darién y Careta, parece haber estado deshabitado o casi, y el trecho entre Careta y Sacativa muy escasamente poblado […]”[6].

 

Los datos arqueológicos reafirman esta hipótesis de la posible frontera étnica, no en el Río Atrato, sino sobre la divisoria de aguas que demarca las cumbres de la Serranía del Darién, pues los sitios que se han relacionado con el Complejo Cultural Urabá – Tierralta, se localizan sobre las riveras costaneras del Atlántico.

 

En síntesis, y de acuerdo con los datos publicados, podemos concluir preliminarmente que el grupo étnico[7] denominado en las fuentes del Siglo XVI como Los Urabaes, ocupaba un vasto territorio que incluía parte del Darién panameño, ambas márgenes del Golfo de Urabá y parte de la Serranía de Abibe.

 

Con relación a las características ambientales de los territorios de los Urabaes, se afirmaba que:

 

“Todo lo que hay desde este río [Atrato] hasta unas montañas de que luego are mención, que se llaman de  Abibe, es llano, pero lleno de muchos montes y muy ásperas arboledas y muchos ríos […]. Todo lo más del camino se anda por ríos, por no haber otros caminos, por la grande espesura de la tierra […]. En todos estos montes hay grandes manadas de puercos que he dicho; en tanta cantidad que hay atajo de más de mil juntos, con sus lechoncillos […]. Hay grandes dantas, muchos leones y osos crecidos y mayores tigres. En los árboles andan de los más lindos y pintados gatos que pueden ser en el mundo, y otros monos tan grandes […]. Los ríos llevan tanto pescado que con cualquiera red se tomara gran cantidad […]. Por los árboles que están  juntos a los ríos hay una que se llama iguana que parece una serpiente […]. Quitando el cuero y asando o guisando son tan buenas de comer como conejos […]. Hay otras que llaman icotéas que es también buen mantenimiento; son de manera de galápagos; hay muchos pavos, faisanes, papagayos de muchas maneras y guacamayas, que son mayores, muy pintadas; así mismo se ven algunas águilas pequeñas y tórtolas, perdices palomas y otras aves nocturnas y de rapiña. Hay por estos montes culebras muy grandes”[8].

 

Con relación al patrón de ocupación territorial, según las fuentes, los Urabaes tenían poblaciones nucleadas en forma de aldeas, dirigidas por un principal o un cacique. En los escritos de la conquista se afirma que:

 

“Tienen pequeños pueblos, y las casas son a manera de ramadas largas de muchos estantes […]. Son los señores o caciques de los indios obedecidos y temidos”[9]; también se dice “Viven en pueblos hechos de los vasallos de cada cacique”[10].

 

Además de la población concentrada en pequeños pueblos, los conquistadores en sus diferentes incursiones señalan la existencia de población dispersa a lo largo de los principales ríos.

 

Aunque se tienen pocos datos respecto a las actividades económicas de este grupo humano, de acuerdo a la región que ocupaban, se puede pensar, que además de explotar los recursos del mar y del bosque, cultivaban gran cantidad de productos, entre los que se destaca el maíz.

 

Según las crónicas, este grupo étnico vivía básicamente de la agricultura sin olvidar que con la pesca y la caza complementaba su dieta alimenticia. Así describían la utilización de los recursos:

 

“Cuanto a los mantenimientos de la Provincia de Urabá, digo que lo principal es mahiz e yuca; pero la yuca de aquí no mata como la de aqueesta islas [las Antillas]: antes se como asada e cocida, como las batas e axes, que también hay muchas. Tiene  mucho axi e de muchas maneras; calabazas muchas”[11].

 

Así mismo, haciendo referencia a la caza y la pesca como actividades importantes, se decía que:

 

“Donde quiera que hay mar e ríos hay pescados y pescadores; y estos indios de Cueva y Urabá son muy dados a este exercicio de las pesquerias. Por que a la verdad desta gente tienen esta provincia por principal mantenimiento suyo el pescado, asi por que son muy inclinados a ello, por que como con más facilidad lo pueden haber en abundancia e a menos trabaxo que las salvajinas de puercos e venados, que también matan y comen. E asi en la pesqueria como en la monteria, se aprovechan mucho de las redes que hacen en henequen e cabuya e asi mismo de algodón, que tienen mucho e bueno, de que natura los ha proveydo, e hay boscagese matas grandes como arboles dello […]. También matan e montean los animales que he dicho y otros a lanzadas e en cepos que les arman e a veces en oxeo con cantidad de gente, e los atajan e reducen a lugares estrechos. Después que los han muerto, como no tienen cuchillos para los desollar cuarteándolos, hacen las partes con piedras de pedernales e con hachuelas de piedra que tienen enhastadas; e asan la carne  sobre unos palos  que ponen a manera de trebedes o parrillas en hueco […]”[12].

 

Por otro lado, refiriéndose a la obtención de recursos por parte de los Urabaes, de la región de Urabá y la nueva población de San Sebastián de Buenavista, en la margen occidental del Golfo, se afirmaba que:

 

“La  tierra es fértil, abundante de mantenimientos y de raíces gustosas para ellos y también para los que usan comerlos.  Hay grandes manadas de puercos zahinos pequeños que son de buena carne sabrosa, y muchas dantas ligeras y grandes. Hay muchos pavos y otras diversidad de aves, mucha cantidad de pescado por los ríos”[13].

 

Con relación a la organización política, los datos hacen pensar que los Urabaes eran un grupo de jefaturas, cada una controlada y dirigida por un señor o cacique, y muy posiblemente subordinada a una gran jefatura regional. Una jefatura es considerada como un grupo humano que

 

“[…] ocupa un nivel de integración social que trasciende la sociedad tribal en dos aspectos importantes; en primer lugar, una jefatura es usualmente una sociedad más densa que lo es una tribu, una ventaja que se hace posible por una productividad mayor. Pero en segundo lugar y mas indicativo del nivel evolutivo, la sociedad es también mas compleja y mas organizada siendo particularmente distinguible de las tribus por la presencia de centros que coordinan actividades religiosas, sociales  y económicas”[14].

 

Prueba de que al parecer los Urabaes tenían una organización cacical o señorial, es el comentario en que se afirmaba que:

 

“Son los señores o caciques de los indios obedecidos y temidos, todos generalmente bien dispuestos y limpios […]. Tienen pequeños pueblos,  los hijos heredan a los padres, siendo habidos en la principal mujer […]. Los señores tienen muchas mujeres. Cuando se muere el señor, todos sus criados y amigos se juntan en su casa de noche, con las tinieblas dellas, sin tener lumbre ninguna; teniendo gran cantidad de vino hecho de su maíz, beben llorando al muerto; y después que han hecho sus ceremonias y hechicerías lo meten en la sepultura, enterrando con el cuerpo sus armas y tesoro, y mucha comida y cantaros de vino, y algunas mujeres vivas”[15].

 

El modelo de explotación de los recursos utilizados por los Urabaes, permitió la interacción macroregional mediante el intercambio, con zonas pertenecientes a la región Caribe, el Macizo Central Antioqueño y el Istmo de Panamá. El intercambio, como parte del sistema económico de los Urabaes, permitía la circulación de productos elaborados y materias primas a tres niveles: reciprocidad, redistribución y mercado; los dos primeros hacían parte de las redes de distribución interna, mientras que los mercados eran de carácter regional, donde se intercambiaban gran cantidad de productos entre diferentes grupos étnicos, permitiendo la circulación hacia el exterior de sus territorios y la integración por medio de redes de distribución por grupos que habitaban el occidente Antioqueño, el Bajo Cauca, la Depresión Momposina y las cuencas medias de los ríos San Jorge y Sinú.

 

Todo parece indicar que los Urabaes, para el intercambio de sus productos hacia el exterior de sus territorios, utilizaban pueblos como intermediarios, donde se centralizaban las transacciones y mercados regionales, a donde acudían pobladores de diversos grupos humanos. Los datos históricos muestran que los Urabaes utilizaban cuatro pueblos para llevar a cabo sus actividades de comercio, que son Guacuce en el Alto Sinú, Tahamí en Noroccidente Antioqueño, Malibú en la Depresión Momposina y Dabaibe en el Alto Riosucio.

 

Es posible entonces afirmar que los Urabaes se integraban en una gran comarca comercial, donde los Zenúes aportaban principalmente sal, mantas de algodón, productos agrícolas y esclavos, demandando principalmente oro; los Urabaes, por su parte, aportaban productos del bosque, mientras que los grupos del Alto Zinú ofrecían mantas de algodón y productos del bosque, aunque su aporte fundamental era ser los intermediarios de las transacciones comerciales.

 

El mercado era una actividad periódica y regular donde se congregaban individuos de diferentes comunidades; se asimila también a un contexto económico y político particular, donde las comunidades involucradas poseían un principio de organización centralizada. Desde esta perspectiva, consideramos los mercados como

 

“[…] lugares de convergencia de dos rutas de intercambio, ubicados en corredores naturales de comunicación, entre áreas ocupadas por sociedades con notables desarrollos de la especialización  y que servían como puntos críticos en los cuales se centralizaba la circulación de productos”[16].

 

El pueblo de Guacuce localizado en las cabeceras del Río Sinú, se comunicaba con la población Nutabe del noroccidente Antioqueño por el corredor natural que ofrece el Río Ituango; con Buriticá por una de las estribaciones del Nudo de Paramillo; con Urabá por la cuchilla que da origen a la serranía de Abibe y con la zona de los Zenúes por el corredor natural del mismo río. Allí llegaba gran parte del oro explotado por los Nutabes y los indígenas de Buriticá y circulaba en dos direcciones principales: hacia el norte, tratando de cubrir la gran provincia del Zinú, hacia el occidente abarcando la región de Urabá y el Istmo de Panamá. El oro procedente de Buriticá también circulaba hacia la gran provincia del Zinú donde se intercambiaba por prisioneros de guerra de la región de Guacuce.

 

Prueba de que el oro de Antioquia circulaba hacia Urabá, es el comentario del cronista Fray Pedro Simón:

 

“[…] no hay en todas sus tierras [Urabá], ni se ha hallado hasta ahora oro de mina, ni corrido, pero con todo eso, son muy ricos de joyas de oro fundido que lo han en rescate de los indios del río arriba del Darién y aun de los riquísimos pueblos de Funucuná y Dabaibe desde muy antiguo hubieron grandes riquezas […]”[17].

 

También queda claro que los indios de Urabá aportaban productos de la caza y la pesca para el intercambio y así obtener oro, cuando Pedro Cieza de León afirma que

 

“[…] hay entre ellos [indígenas de Urabá] grandes contractantes que llevan a vender tierra adentro muchos puercos de los que crían en la misma tierra […] llevan también sal y pescado; por ello traen oro, ropa y lo que más dello tienen necesidad […] cuando los españoles daban en los pueblos destos indios y los tomaban de sobresalto, hallaban gran cantidad de oro en unas canastillas que ellos llamaban habas […]”[18].

 

Guacuce, como centro de mercado, concentraba parte importante de los excedentes producidos por los grupos vecinos, en este sentido, los españoles observaron bodegas de almacenamiento en la expedición liderada por Juan Velasco hacia el Alto Sinú y relatada por el cronista Castellanos:

 

“Dieron en los primeros pobladores,

incautos, sin sospechas deste daño

a donde recogieron manos prestas

chagualas y otras joyas de oro fino,

y demás desto cantidad de ropa

de tela de algodón y otras preseas

preciadas entre bárbaro gentío,

de maíz casas llenas y cenicas

de puercos, jabalíes y venados,

abundancia de sal y de pescado

frutas diversas y regalos otros […]”[19].

 

Otro elemento que pone de manifiesto que parte del oro demandado por los Zenúes venía a través del intercambio del pueblo Guacuce y demás grupos del alto Zenú, es el comentario del cronista Enciso, el cual afirma que

 

“[…] Los indios que traen el oro lo hacen de unas sierras de donde viene el río Zenú y que lo cogen y lo traían al lugar que llaman Zenú que esta diez leguas de la mar sobre el río […]”[20].

 

Balboa, en su carta enviada al rey en 1513, asegura que parte del oro producido al interior del Occidente Antioqueño era centralizado por el cacique Dabaibe, el cual dominaba todo el piedemonte de la cordillera occidental Antioqueña que confluye hacia los ríos Atrato y Sucio. Este cacique tenía una gran fundición y comercializaba los excedentes de oro con los indígenas del Golfo de Urabá y el Istmo de Panamá. Balboa relata así los acontecimientos:

 

“[…] yendo este río grande arriba [Atrato] 30 leguas sobre la mano izquierda entra un río muy hermoso y grande, yendo 2 días por el arriba está un cacique que se dice Dabaibe; es muy gran señor y de muy gran tierra e muy poblada de gente, tiene oro en mucha cantidad en su casa […] de la casa deste cacique Dabaibe viene todo el oro que sale por este golfo [Urabá], y todo lo que tienen estos caciques de estas comarcas […] este cacique coge este oro por que está apartado de la sierra y la manera como lo hallan es que dos jornadas de allí hay una tierra muy hermosa en la que hay una gente que es muy caribe y mala […] es gente de guerra […] son señores de las minas; son estas minas según tengo la nueva las más ricas del mundo […]”[21].

Por el oro comercializado con el cacique Dabaibe, las poblaciones mineras Antioqueñas, recibían esclavos, puercos, pescados y algodón, sal y objetos de oro elaborados a su gusto.

 

Todo esto muestra que las sociedades indígenas que encontraron los primeros españoles en la margen oriental del golfo de Urabá y que denominaron de forma genérica Urabaes, estaban integradas en una red de relaciones que involucraban interacciones con otros grupos étnicos, por medio de actividades como el intercambio y la guerra, sin olvidar los múltiples vínculos establecidos a partir de las relaciones sociales y de parentesco.


[1] Oviedo, G. Historia general y natural de las indias, Tomo II. Madrid, 1852: 133 – 134.

[2] Santos, Gustavo. 1989. Op. cit: 88

[3] Castillo, Neyla. Antioquia Pasado Aborigen. Universidad de Antioquia. Banco de la República.  Medellín, 1992: 14-15

[4] Romoli, Kathleen. Los de la lengua Cueva. ICAN, Colcultura, Bogotá, 1987.

[5] Ibíd.

[6] Ibíd.:32-33

[7]Se entiende por grupo étnico aquel conglomerado humano que se identifica y se auto-adscribe a un grupo y además es adscrito por los otros. En otras palabras, “en la medida en que los autores utilizan las identidades étnicas para categorizarse a si mismos y a los otros, con fines de interacción, forman grupos étnicos” Barth, F. Los Grupos Etnicos y sus Fronteras. Fondo de Cultura Económica, México, 1976: 34

[8] Cieza de León, P. La crónica del Perú. Ediciones de la revista Jiménez de Quesada, Bogotá, 1971: 57.

[9] Ibid: 50.

[10] Simón, F. P. Noticias historiales de la conquista de tierra firme en las indias occidentales. Tomo V. Banco Popular.  Bogotá, 1981: 261.

[11] Oviedo, G. 1852. Op. cit: 142

[12] Ibid: 137.

[13] Cieza de León, P. 1971. Op. cit: 50

[14] Service, En: Alcina, J. Las Jefaturas en la Perspectiva Arqueológica En: Actas del seminario espacio y organización social. Universidad Complutense, Madrid, 1990.

[15] Cieza de León, P. 1971. Op. cit: 71.

[16] Langebaek, Carl. Noticias de caciques muy mayores. Editorial Universidad de Antioquia – ediciones UNIANDES. Bogotá, 1992.

[17] Simón, F. P. 1981. Op. cit.

[18] Cieza de León, P. 1971. Op. cit: 52.

[19] Castellanos, Juan de. Elegías de Varones ilustres de indias. Biblioteca de la Presidencia de Colombia. Bogotá, 1955. Tomo 3: 558.

[20] Enciso, Martín Fernández. Suma de Geografía. Biblioteca Banco Popular. Bogotá, 1974.

[21] Balboa, Vasco Núñez. “Carta al rey en 1513”. En: Documentos inéditos relativos descubrimiento, conquista y organización de las posesiones en América y Oceanía. Madrid, 1984. Tomo 2: 531.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s