Aproximación al Proceso de Poblamiento del Sector Sur-occidental del Valle de Aburrá

Tomado de: PROSPECCIÓN ARQUEOLÓGICA Y FORMULACIÓN DEL PLAN DE MANEJO DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO – CONTRATO DE CONCESIÓN MINERA No. LA7 – 16071 – MUNICIPIO CALDAS – DEPARTAMENTO DE ANTIOQUIA – INFORME FINAL – Iván Darío Espinosa Peláez – Omar Alonso Muñoz Sánchez – Iván Rodrigo Ángel Marín

Este estudio buscó caracterizar y evaluar el potencial arqueológico de las áreas de impacto de la Concesión Minera LA07 – 1671, con el fin de elaborar el plan de manejo arqueológico, que permita mitigar y/o compensar los impactos que generará sobre el patrimonio arqueológico. Para esto, se Prospectó y se evaluó la totalidad del área de la concesión minera, buscando definir su importancia y los depósitos arqueológicos identificados, de tal forma que fuera posible formular medidas correctoras mediante un Plan de Manejo Arqueológico, orientado a una adecuada gestión del impacto. Igualmente se busca aportar nuevos datos al conocimiento de la historia regional del Valle de Aburrá y específicamente del sector sur donde se encuentra el Municipio de Caldas.

De lo anterior se desprende que se trata de una investigación arqueológica enmarcada en un programa de arqueología preventiva que hace parte integral del estudio de Impacto Ambiental de dicha Concesión Minera. Como es conocido, estas intervenciones se encuentran reguladas por normas, leyes, decretos y resoluciones que le dan alcances a mismo y regulan el manejo de los impactos de las actividades que involucran la afectación de depósitos arqueológicos y todo lo relacionado con el patrimonio cultural y arqueológico que se encuentre comprometido en el área a intervenir. En este caso particular, aparte de la normatividad vigente, se tuvieron en cuenta las normativas establecidas para el manejo de los mismos en las áreas de exploración y explotación minera, que se encuentran consignadas en dos resoluciones del Ministerio de Mines y Energía; la primera establece los Términos de Referencia de los Estudios de Impacto Ambiental para las actividades mineras (Resolución No. 180859 de agosto 20 de 2002 – Términos de Referencia) y la segunda plantea las Guías Minero – Ambientales (Resolución 180861del 20 de agosto del 2002, – Guías Minero – Ambientales).

A continuación se presenta en primera instancia un resumen de los resultados de este estudio, para luego esbozar, a apartar de los datos obtenidos y de investigaciones previas, una aproximación al proceso de poblamiento de la zona Sur del Valle de Aburrá, como contribución a la discusión de las trayectorias históricas de larga duración de la región.

 Los Resultados de la Prospección

Mediante una prospección dirigida que buscó la identificación de unidades geomorfológicas con evidencias de ocupación humana, utilizando procedimientos de recolecciones superficiales, pozos de sondeo y revisión de perfiles en la totalidad del área de la concesión minera LA07 – 1671, que cubre 208 hectáreas de la zona  nor occidental del municipio de Caldas en las veredas La Valeria, La Aguacatala y El Cano, se identificaron 28 sitios que contenían materiales y rasgos del paisaje de sociedades pretéritas. Se trata de cimas de colina y aterrazamientos en descansos de ladera que tiene diversas proporciones, localizados entre los 2.300 y los 1.900 msnm.

El análisis de estas evidencias permitió el establecimiento de unas recurrencias en los materiales y rasgos que nos presentan un panorama bastante profundo en términos cronológicos del proceso de poblamiento de la zona Sur del Valle de Aburrá. Estas evidencias consisten en fragmentos de vasijas cerámicas, artefactos líticos y estructuras en piedra, tales como muros acompañantes de caminos,  plataformas y adecuaciones. El estudio de estos elementos de la cultura material, permitió el establecimiento de algunas recurrencias que nos estarían mostrando tendencias tecnológicas y culturales de las comunidades que ocuparon este sector del Valle en los últimos 10.000 años, a juzgar por el tipo de objetos recuperados.

Con relación a los objetos líticos, se encontraron en por lo menos cuatro de estos sitios, utensilios de piedra elaborados mediante una industria de talla bifacial y unifacial sobre todo en nódulos de roca fresca de andesita, donde predominan los artefactos de corte, sobresaliendo las hachas azadas como elementos tecnológicos característicos de sociedades que se dedicaron al procesamiento de vegetales y al manejo de los bosques durante los períodos del holoceno temprano y medio, denotando una ocupación muy antigua donde no se presenta cerámica y que tiene correlatos en otros sitios del Valle de Aburrá y el Centros de Antioquia reportados y estudiados por otros investigadores, mostrando la dispersión para este sector de las ocupaciones más antiguas de la región.

De otro lado, el estudio de la cerámica permitió el reconocimiento de una serie de conjuntos alfareros que contrastan entre si por sus características tecnológicas, estilísticas y de aprovisionamiento; con los materiales cerámicos de este estudio, se definieron cinco conjuntos alfareros que presentan características particulares y que pueden ser asociados a estilos, complejos y tradiciones reportados para la región del Valle de Aburrá.

El primero de estos conjuntos se denominó La Merced compuestos por fragmentos delgados elaborados con pastas que contienen minerales finos y medios, con densidades altas, donde sobresalen la mica, el cuarzo, los félsicos y rojos; se trata de fragmentos con una textura compacta donde predominan los acabados de alisados finos, en vasijas globulares y subglobulares con bordes ligeramente evertidos de labios adelgazados, donde algunos de ellos fueron elaborados utilizando dos pastas superpuestas quedando una de ellas en la cara interna y la otra en la externa.  Este conjunto presenta fuertes similitudes con el Estilo La Cancana y con la Cerámica El oro, reportadas para otros lugares del Valle de Aburrá, el nordeste  y el Oriente Antioqueño con cronologías que van entre los 4.800 a los 3.000 años antes del presente[1].

El segundo conjunto corresponde al denominado La Elvira que posee pastas de tonalidades de colores rojos y naranjas, con presencia de desgrasantes medios a gruesos, en densidades altas y compuestas por partículas minerales en donde se destacan el cuarzo, los félsicos y rojos. Se trata de fragmentos de vasijas con grosores entre los 6 y 10 mm, con acabados de alisados simples donde predominan los bordes fuertemente evertido y horizontales, presentando decorados con líneas incisos rectas paralelas, impresiones de hileras de puntos y dentados estampados en bordes, cuellos y cuerpos. Dicho conjunto presenta las características propias de el Estilo Ferrería que ha sido reportado para muchos lugares del Valle y el Centro de Antioquia con cronologías bastante diversas, pues van desde los 1.8000 antes del presenta, hasta el momento de contacto.

El tercer conjunto, El Cebollal, se caracteriza por pastas de tonalidades cafés, naranjas, grises y amarillas, donde su desgrasante es predominantemente de tamaños finos, con densidades medias a altas y compuestos por minerales de cuarzo, félsicos y negros. Se trata de fragmentos de vasijas delgadas con grosores entre los 5 y 7 mm, de textura compacta, con acabados de alisados por ambas caras, donde se presentan engobes externos marrones, rojos y negros. Los bordes corresponden a evertidos, engrosados biselados. Las decoraciones son de exiciones, incisiones finas formando líneas horizontales rectas y figuras geométricas y dentado estampado en líneas oblicuas cruzadas, sobre bordes, cuellos, cuerpos y quillas. Dicho Conjunto presenta las mismas características estilísticas del Estilo Marrón Inciso que tiene al igual que el anterior, una cronología bastante amplia, entre los 2.500 años antes del presente y el contacto.

El Conjunto El Mandarino está representado por fragmentos de pastas compactas de tonalidades cafés, predominando las claras, donde los desgrasantes son de tamaño medio, en densidades medias y compuestos por cuarzo, mica y minerales félsicos, rojos y negros, presentando una cocción completa en su mayoría, de grosores delgados entre los 3 y 6 mm, con acabados simples por ambas caras. Con relación a los bordes, se encuentran los directos y los evertidos, donde, en casi todos los casos, el labio tiene una pestaña en el perímetro externo como consecuencia de un aplanamiento del labio y un alisado incompleto. Las decoraciones son muy escasas y corresponden a incisiones de líneas paralelas que delimitan hileras de puntos arrastrados. Este conjunto es característico de las sociedades del período Tardío Prehispánico.

Por último está el Conjunto Ventanas constituido por fragmentos de pastas compactas, de tonalidades cafés oscuras, con desgrasantes de tamaños finos, densidades medias y compuestos de cuarzo, mica y minerales negros. Sus acabados predominantes son el alisado burdo y el no alisado hasta el punto de identificarse las huellas del alfarero. Nuestra muestra no posee decoraciones y no existe material de bordes. Este tipo de materiales se asocian a las ocupaciones coloniales.

Por otro lado, se encuentran las estructuras en piedra que muestran intervenciones humanas en algunos de los sitios identificados. En dos de éstos, y asociados a ocupaciones precerámicas donde predominan los artefactos detalla bifacial, se identificaron adecuaciones de piedra a manera de pisos, aspecto que ha sido descrito como característico de los depósitos arqueológicos propios de sociedades hortícolas tempranas. Hay también la presencia de plataformas artificiales circundadas con piedras a manera de muros de contención; este tipo de evidencias se encontraron en un sitio que contenía además cerámica del Conjunto El Mandarino que caracteriza las sociedades agrícolas tardías prehispánicas. Por último se identificaron muros acompañantes de caminos republicanos, como testimonio de la fuerte dinámica de movilidad de los antioqueños durante el siglo XIX.

Todo lo anterior nos permite identificar un proceso de poblamiento del área de estudio bastante profundo en términos temporales, pues a juzgar por las evidencias, tenemos una secuencia de ocupación humana que va desde el holoceno temprano hasta el período republicano.  De todo lo anterior se desprende la importancia arqueológica de la zona Sur del Valle de Aburrá que ha sido poco estudiada y que esta investigación pone de manifiesto la necesidad de profundizar en su estudio (Ver mapas 38 y 39).

 Aproximación al Proceso de Poblamiento del Sector Sur – Occidental del Valle de Aburrá

Establecer períodos claros para la reconstrucción histórica de la zona sur del Valle de Aburrá, requiere abordar las problemáticas arqueológicas de la región central antioqueña, así como las cronologías absolutas hasta ahora reportadas y las correlaciones culturales establecidas por los diferentes investigadores. También es necesario tener como marco general, las periodizaciones definidas para el occidente colombiano tratando de vincular la región central de Antioquia y específicamente al Valle de Aburrá, con secuencias y problemáticas macro – regiones. Con base en los resultados de esta prospección y los otros datos disponibles para el Valle de Aburrá, es posible diferenciar entonces, seis períodos en el proceso del poblamiento  del área de estudio que van desde las sociedades precerámicas del holoceno temprano hasta las poblaciones republicanas que dieron origen a el actual asentamiento del casco urbano del municipio de Caldas.

Período 1: Recolectores y Horticultores  Precerámicos (8.060 A.C – 4530 A.C)

En las secuencias establecidas para algunas regiones del país, los períodos iniciales se relacionan con los llamados precerámicos o cazadores recolectores representados en una serie de grupos humanos que se caracterizaron por  la fabricación de utensilios de tallas bifaciales, la caza de mamíferos y la recolección de frutos, tubérculos y moluscos. En el Valle de Aburrá las evidencias de una tecnología de talla bifacial, no son suficientes para definir una ocupación de tal característica, es decir de sociedades de cazadores y recolectores del pleistoceno tardío.

Teniendo en cuenta el contenido artefactual recuperado es posible pensar que el poblamiento del sector nor-occidental del municipio de Caldas, se inicia hace por lo menos 8 milenios, cuando grupos recolectores y horticultores se instalan en pequeños campamentos semi – permanentes. Es de suponer que en este período se presentaron cambios sustanciales en las bases económicas y sociales de los grupos que tradicionalmente habían dependido de la caza y la recolección, relacionadas con las drásticas transformaciones ambientales que se iniciaron a comienzos del Holoceno en lo referente al incremento de temperatura y pluviosidad y desplazamiento latitudinal de los bosques tropicales hacia alturas mayores.

La presencia en dos de los sitios identificados de materiales líticos estratificados pertenecientes a una industria de talla bifacial para la elaboración de artefactos de corte y azadas, pone de manifiesto la ocupación de este territorio por comunidades que estaban desarrollando actividades de manejo de suelos y bosques que vinculan directamente este territorio a estas sociedades del holoceno temprano. Investigaciones anteriores ya habían reportado este tipo de evidencias que manifiestan una ocupación humana de grupos recolectores y hortícolas con un alto manejo de los recursos vegetales; en lugares como La Estrella, Itagüí y  Envigado fue posible identificar sitios con materiales similares a los reportados para la Cuenca Media del río Porce y para otras regiones del nordeste y el oriente antioqueño.

Como indicadores cronológicos de los sitios y materiales de este período se pueden mencionar los siguientes:

  • Ausencia de cerámica
  • Tecnología lítica de talla por percusión simple bifacial y uinifacial
  • Adecuaciones en fragmentos de rocas angulares y sub-angulares
  • Cantos rodados con una cara desbastada
  • Artefactos de corte con filo recto y lateral
  • Objetos líticos modificados por uso para macerar y golpear vegetales

Período 2: Alfareros Tempranos (3950 AC – 800 AC)

A mediados del sexto milenio antes del presente, las comunidades recolectoras precerámicas que ocuparon gran parte del centro de Antioquia, incorporaron la cerámica como una nueva tecnología, sin cambios sustanciales en los patrones de fabricación de artefactos líticos; esta situación de continuidad (pervivencia de algunos elementos en el registro arqueológico) es excepcional en la arqueología del área intermedia americana, pues son muy pocos los sitios donde se reporta alfarería temprana, se presenta una relación directa entre las ocupaciones cerámicas y las más antiguas.

En el Valle de Aburrá se han identificado varios sitios que presentan algunas de las características de las reportadas para la cuenca del Porce, el nordeste y el oriente antioqueño en lo relacionado a este período; una de las características es la presencia en los depósitos arqueológicos de adecuaciones de piedras formando pisos y la pertenencia a una secuencia de ocupación que viene desde periodos anteriores asociados s la horticultores precerámicos. Con relación a la cerámica se observa que aunque algunos aspectos estilísticos corresponden a la Cerámica la cancana, tecnológicamente se observan singularidades, como los tratamientos de las superficies y los grosores de las vasijas.
Esto es precisamente lo que se observa en nuestra área de estudio, donde en uno de los sitios  (Sitio 13- Comino La Merced) fue posible identificar una secuencia de ocupación que presenta continuidad entre las sociedades precerámicas y los alfareros tempranos, donde la cerámica que se encuentra asociada al segundo momento es de pastas claras, con acabados de alisados finos y elaborada en algunos casos con dos pastas superpuestas, denotando que en el lugar, se presentó una secuencia que inicia con un poblamientos a principios del holoceno, dándole continuidad hacia sociedades alfareras tempranas que, luego de un evento volcánico, poblaron nuevamente el sitio.

Los Indicadores de este período, se pueden mencionar los siguientes:

  • Ocupaciones cerámicas antecedidos de asentamientos precerámicos
  • Depósitos arqueológicos profundos
  • Continuidad en la elaboración de industrias líticas de talla
  • Presencia de cerámica compacta con acabados de alisados finos.
  • Cerámica delgada, con presencia de fragmentos elaborados con dos pastas.

Período 3: Agricultores y Mineros (Cal 1270 A.C – 780 D.C)

La Cerámica Ferrería ha sido considerada como un marcador de sociedades que presentaban fuerte vínculos con grupos humanos de las tierras bajas del Magdalena Medio; no obstante, la manera recurrente como se han reseñado varios yacimientos arqueológicos en el Valle de Aburrá y áreas aledañas, que durante el primer milenio de la era cristiana presentan material cerámico Ferrería, íntimamente asociado a material cerámico de otro estilo, denominado Marrón Inciso, han puesto a prueba la hipótesis implícita de que estos estilos cerámicos reflejan grupos cronológica y culturalmente diferentes. En nuestra área de estudio se da esta situación, es decir, en uno de los sitios (Sitio 22- Ventanas Parte Baja) se presenta en el depósito arqueológico cerámica Marrón Inciso asociada a la Ferrería, aunque con algunas tendencias en la distribución espacial, pues mientras en un sector predomina la Marrón Inciso, en el otro, hay mayor presencia de cerámica Ferrería.

Lo que pudo observarse en este estudio, es que dos estilos cerámicos que se identifican en el registro arqueológico del Valle de Aburrá, se encuentran ligados temporalmente; este evento lleva a pensar sobre la naturaleza de las diferencias que se expresan en la cultura material, que como lo demuestra la cronología, no son de carácter temporal, ni probablemente étnicas; se parte del supuesto que podrían ser de carácter social. Es de anotar además que las tendencias en la distribución espacial de las evidencias con relación a los recursos agrícolas y mineros no aportan elementos para postular la hipótesis de que estos dos grupos sociales coexistieron por la baja competencia económica.

Para mayor claridad y dado que los resultados de la distribución espacial muestran tendencias particulares para cada uno de estos estilos, decidimos trabajarlos como dos ocupaciones con fuertes relaciones temporales; de esta forma tratamos de establecer un marco en el que los datos de nuestra investigación fueran  compatibles con la información aportada por estudios anteriores.

Este período que incluye dos ocupaciones, cuenta con el mayor número de fechas en el Valle de Aburrá y presenta un rango temporal que oscila entre el 1270 A.C. y el 780 D.C.

En términos sociales, es posible pensar que se trataba de sociedades que realizan actividades agrícolas de manera intensiva, al igual que desarrollaban faenas mineras, pues una de las características de este período en esta región así como en otras de Colombia, el oro se constituyó en un material fundamental para el establecimiento del intercambio y la elaboración de objetos asociados a prácticas religiosas y chamánicas. Es posible que se dieran tendencias en la obtención de recursos dependiendo de los territorios que ocuparan, pudiéndose dar que en algunas regiones se privilegiaba la actividad agrícola, mientras que en otras, se asentaba la explotación de los recursos auríferos. También es posible pensar que se tratara de una sociedad conformada por dos mitades, la una de ella encontraba una representación simbólica en la cerámica Ferrería, y la otra en el Marrón Inciso; esto sugiere la posibilidad que estos estilos cerámicos, diferentes estaría mostrando no tanto aspectos relacionadas con estatus o actividad económica, sino como referente de identidad de parentelas o linajes.

Los marcadores cronológicos de este período serían:

  • Cerámica de pastas compactas y bien cocidas
  • Pastas con desgrasantes de medio a fino, aunque también se presentan partículas de cuarzo y de roca de tamaños gruesos
  • Presencia de engobes y baños rojizos, café y marrón
  • Cerámica con acabados finos (bruñidos y pulidos)
  • Características estilísticas de los complejos Marrón Inciso y Ferrería

Período 4: Agricultores Tardíos Prehispánicos ( 660 D.C – 1550 D.C ).

De acuerdo a las cronologías absolutas asociadas a materiales arqueológicos de este período, es posible afirmar que se extiende desde el siglo VII D.C al Siglo XVI D.C. Esta temporalidad, no es homogénea para todo el territorio antioqueño, pues se observa un cambio paulatino en el registro arqueológico. Existen dificultades para caracterizar las sociedades de este período, pues es el menos conocido en la arqueología antioqueña y los datos disponibles no son contrastables con la gran diversidad étnica que reportan las fuentes históricas.

Entre los siglos VII y X de la era cristiana, en el occidente colombiano que incluye el departamento de Antioquia, el registro arqueológico se transforma notablemente con relación a la ocupación anterior. Estos cambios, indican la modificación de las sociedades que se manifiestan en la transformación de los patrones de asentamiento, en nuevos énfasis económicos y en una diferente representación simbólica reflejada en la cultura material y en los patrones funerarios.

En el Valle de Aburrá, en contraste con el período anterior, se ha podido observar que los asentamientos humanos son de menor extensión y más dispersos. Sin embargo, ha sido posible establecer la existencia de un crecimiento demográfico ligado a la ocupación de sectores con suelos fértiles para la agricultura, donde es factible identificar asentamientos de mayor tamaño. Los pobladores de este período se dedicaron con mayor interés a la agricultura, hecho que se manifiesta en la ocupación intensiva de los suelos fértiles. Además, se puede percibir un incremento en la manufactura de textiles, dada la gran cantidad de volantes de uso encontrados y asociados a estas sociedades.

Los cambios en la representación simbólica se observan en las prácticas funerarias y en la cultura material. En las prácticas funerarias, se ve como las construcciones para los muertos se modifican drásticamente, pues se identifican tumbas de pozo con cámara lateral y los lugares de los muertos son otros: mientras que en el período anterior los lugares de enterramiento son las viviendas, en este período se concentran en filos elevados a manera de cementerios. Los cambios en la orfebrería son notorios en cuanto a las técnicas y la iconografía: predominan objetos  laminados y repujados, presentándose en baja proporción los elaborados con la técnica de cera perdida. De otro lado, las representaciones varían significativamente, pues se observa una mayor diversidad de expresiones antropomorfas más esquemáticas y menos realistas que en el período anterior, disminuyendo las representaciones zoomorfas y fitomorfas que eran bastante comunes. Con relación a la cerámica, es posible identificar algunas transformaciones relacionadas con la decoración y las formas de los recipientes.

A partir del registro arqueológico, es presumible pensar que estas sociedades tenían varios niveles de integración al interior y al exterior de sus territorios. Al interior de los territorios de cada unidad política es posible pensar que se presentaban la reciprocidad y la redistribución, mientras que al exterior, estas estrategias de integración estaban dadas por el intercambio y por las rivalidades políticas, que en algunos casos podrían conducir a conflictos militares.

Son relativamente pocos los contextos domésticos hasta ahora reportados para este  período, en contraste con la gran cantidad de datos provenientes de tumbas, lo que implica dificultades a la hora de establecer tipologías que abarquen ambos contextos.

Para este período es posible identificar los siguientes marcadores cronológicos:

  • Cerámica de pastas porosas y bien cocidas
  • Pastas con desgrasantes que oscilan entre finos y muy finos
  • Ausencia en la mayoría de los casos de engobes
  • Cerámica con acabados burdos
  • Bordes con pestañas en el labio
  • Características estilísticas del denominado Complejo Tardío Central

Período 5: Habitantes Coloniales (1550 D.C – 1810 D.C)

Durante este estudio, se consideraron también como materiales de importancia arqueológica, las evidencias de los grupos de la colonia, pues desde este tipo de objetos, es posible lograr un acercamiento a algunos elementos de estas sociedades que se ven reflejados en la distribución espacial de los asentamientos y la densidad demográfica. Para esta época y de acuerdo a los datos arqueológicos obtenidos en esta investigación, así como otros reportados en La Estrella, Girardota y el Cerro del Padre Amaya, la población ocupaba pequeños y dispersos poblados sin conformar aldeas de grandes tamaños; en estos dos sectores, los asentamientos no superan la hectárea. Otro aspecto a resaltar es la continuidad en el uso del territorio con relación al período anterior, ya que los asentamientos se localizan en los mismos lugares. Con relación a los cambios demográficos, se observa para este período, una disminución significativa con relación al período anterior.

De otro lado las fuentes documentales nos permiten ver cómo el sur del Valle de Aburrá se encontraba en primera instancia, al momento del contacto, demarcando una zona de frontera entre los grupos Aburraes y las poblaciones de la provincia de Zenufaná, situación que rápidamente se modificó por los mismos impactos que provocó la ocupación europea de este territorio[2]. Esto supone que al momento del contacto existiera para este sector de Caldas, un poblamiento disperso de pocos habitantes, más que todo cumpliendo unas funciones de comunicación, almacenaje y control, dado su situación de frontera. Posteriormente, luego de la instalación de algunos asentamientos españoles en el territorio antioqueño en la segunda mitad del siglo XVI, el Valle de Aburrá empieza a jugar un papel especifico en el orden colonial regional; este papel era el de haciendas agrícolas, hatos ganaderos y entables mineros; sin embargo estas actividades productivas presentaban al interior del valle, cierta distribución espacial, pues mientras en el sector norte del valle, se ubicaron los hatos ganaderos, en la parte central se hallaban las haciendas agrícolas y hacia el oriente los entables mineros; igualmente, se configuraron asentamientos humanos de indígenas procedentes de varias provincias, principalmente en el sector sur del valle en la localidad conocida como Ancón; estos asentamientos indígenas fueron el producto de la práctica de la encomienda, donde se dieron importantes movimientos de población obligados, trayendo como resultado la conformación de asentamientos donde confluían personas de diferente procedencia y grupo étnico. Aunque no existen datos puntuales sobre el papel específico que desempeñó el extremo sur del Valle de Aburrá donde se encuentra el Municipio de Caldas, estaría más cercano al sector donde se encontraba el asentamiento indígena de mayor tamaño de la época, siendo entonces factible pensar un posible patrón de asentamiento disperso, sobre todo en áreas que estas gentes dedicaron para sus labores agrícolas.

El papel del Valle de Aburrá en este primer orden colonial, se ve drásticamente transformado luego de la aplicación de algunas reformas en orden administrativo colonial; con la aplicación de las nuevas leyes de indias, llegan transformaciones en los proceso de ocupación del Valle, pues se funda un pueblo de indios; en el año de 1616 se protocoliza definitivamente la creación del Resguardo de San Lorenzo de Aburrá, donde nuevamente los habitantes indígenas de este territorio que se encontraban dispersos en haciendas, hatos y entables mineros, son aglutinados en un poblado donde también trasladas indígenas de la regiones de Nechí y occidente antioqueños; es así como se da un encuentro entre yamecies, bejicos, peques y de otros grupos étnicos en un asentamiento localizado en el sector del Poblado en Medellín.

Como se trató de un acto administrativo de creación de un pueblo de indios, se le establecieron uno límites al territorio que podría ser usufructuado por los indígenas, cubriendo un amplio sector del Valle y las cordilleras circundantes principalmente hacia el centro oriente y sur oriente del valle. Esto muestra que parte del actual municipio de Caldas, hacía parte del resguardo, sobre todo el sector oriental del municipio, mostrando que es posible entonces una ocupación de Caldas para la primera mitad del siglo XVII, asociada a campamentos de cultivo, recolección de materias primas y cacería; situación que parece cambiar hacia una ocupación más permanente para la segunda mitad de este mismo siglo, cuando se informa que la población indígena se encuentra dispersa.

Desde 1685 se presentó otra dinámica de ocupación de la zona sur del valle, por la creación del Resguardo de Nuestra Señora de la Estrella, territorio indígena que presentó múltiples litigios por la ocupación de sus tierras por parte de colonos y españoles para el establecimiento de sus labranzas y hatos; la situación fue crítica, sobre todo cuando se protocolizaron ciertas posesiones de tierras a españoles para el extremo sur occidental del valle donde se localiza parte del Municipio de Caldas y nuestra zona de estudio. Teniendo en cuenta la información para la época, en los inicios del siglo XVIII caldas estaría teniendo una ocupación de población dispersa que se articulaba a las dinámicas económicas del valle para la época a partir de la extracción y comercialización de maderas que surtieron el crecimiento acelerado de la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín fundada 50 años atrás. Este resguardo presentó varias modificaciones en la extensión de las tierras y en la localización de los poblados indígenas; sin embargo, el territorio de Caldas permaneció en sus delimitaciones, dándose una misma dinámica de articulación proveyendo maderas hasta la segunda década del siglo XIX, donde por aspectos asociados a nuevas dinámicas territoriales, la situación cambia, hecho que se articula temporalmente a los finales del resguardo y todo su proceso de disolución. Por otro lado, se tiene noticia que desde finales del siglo XVIII se inicia un poblamiento de habitantes no indígenas en el municipio de Caldas, hacia el sector de La Miel, donde según se informa, se presenta un fuerte proceso de mestizaje si se tienen en cuenta los apellidos.

Son pocos los marcadores cronológicos que es posible establecer con nuestros materiales para este período, los cuales son:

  • Cerámica de pasta compacta mal cocida
  • Ausencia de engobes
  • Cerámica sin acabados

Período 6: La republica y el Surgimiento de los Caldeños

Con la disolución del Resguardo de La Estrella en la tercera década del Siglo XIX, se presenta una nueva dinámica de poblamiento del sector sur del Valle de Aburrá; para esta época en el “río arriba”, donde estaría Caldas existían varias concentraciones de población, entre las que se destacan los sitios de La Miel y La Valeria; estos poblados eran de gentes mestizas, porque los indígenas fueron concentrados en El Tablazo. Estos parajes se fueron consolidando como un poblado donde fueron llegando gentes de otros sectores, para dar origen a la población caldeña, hasta que en el año de 1848 se crea el Distrito de Caldas.

Como elemento social importante de resaltar para este período, es el proceso de consolidación del mestizaje que se presentó en Caldas, situación que refleja una particularidad en su conformación cultural; al parecer fue aquí uno de los lugares donde confluyeron pobladores indígenas procedentes del Resguardo de la Estrella con otras gentes, dando origen a una población particular, que podría expresar parte de esa identidad de la actual población.

Durante este período, las vías de comunicación resultaban ser fundamentales dada la fuerte dinámica de movilidad de los antioqueños, quienes estaban generando la expansión de sus tierras y la creación de nuevos poblados y áreas económicamente activas. En registro arqueológico que tenemos asociado a este período está fuertemente vinculado a esta problemática, pues se trata de los rectos de un camino el cual tenía muros acompañantes que lo delimitaban.

Como único marcador cronológico que puede evidenciarse en nuestro estudio para este período, es la presencia de muros acompañantes en los caminos locales y regionales.

[1] Cardona y Yepes 2009; Cardona y Yepes 2012

[2] Duque et al 2001.

CONSOLIDACIÓN DEL RESGUARDO DE SAN PEDRO DE SABANALARGA

CONSOLIDACIÓN DEL RESGUARDO DE SAN PEDRO DE SABANALARGA Tomado de : Historia y Cultura de la Población Nutabe en Antioquia. Espinosa, Iván; Duque Marcela. Tesis de Grado. Departamento de Antropología – Universidad de Antioquia. Medellín, 1995. La resistencia que la población Nutabe presentó a las primeras reducciones de San Sebastian de Ormana y Santiago de Arate, queda evidenciada al trasladarse los indios por cuenta propia, al sitio “De la Sabanalarga”. En un interrogatorio efectuado en 1670 a los indios de Sabanalarga tratando de establecer su procedencia, afirma uno de ellos que “[…] nació en la Sabanalarga y que sus padres vinieron de Arate donde los pobló el señor oidor […] y que Se retiraron sus padres y abuelos del dicto pueblo de Arate a la Sabanalarga porque no les estaba bien el estar allá y le parece que cincuenta y cuatro anos que  vinieron al dicho           sitio de la Sabana larga […]”[1] Después de haberse iniciado  este proceso de migración por iniciativa de los propios indios, en 1622 el Gobernador  Francisco de Barrio (1616-1624) protocolizó el traslado de los indios ubicados […] en los pueblos de de Arate y Ornana en el sitio del Valle o Barrancas […] al dicho pueblo de San Pedro de Sabanalarga […]”[2] Todas las investigaciones históricas de los municipios antioquenos, afirman que el Resguardo de San Pedro de Sabanalarga fue fundado en 1614. Unos basándose en la tradición oral le atribuyen esta fundación a María del Pardo, famosa minera de la época; otros, haciendo uso equivoco de las fuentes documentales, certifican que “[…] el visitador Francisco de Herrera Campusano ordenó agrupar los indios de la provincia en resguardos creándose entonces el de Sabanalarga […][3] De los mil ciento treinta indios, reducidos a las poblaciones de Santiago de Arate y San Sebastián de Qrmana cerca a la ciudad de Cáceres en la loma de Barrancas y en la desembocadura del rio Espíritu Santo, no se sabe a ciencia cierta cuántos migraron hacia Sabanalarga. En las cuentas presentadas por Fernando del Toro Zapata encomendero de Sabanalarga para 1635[4], encontramos que sólo existían diez y siete indios tributarios; si a éstos, les aplicamos el coeficiente de cuatro propuesto por Jaramillo[5], para suponer el total de la población, tendremos como resultado, una población total aproximada de sesenta y ocho indios reducidos. La diferencia entre las cifras de población, pueden ser el resultado de que todos los indios reducidos a Santiago de Arate y San Sebastián de Ormana, no hubieran acatado la nueva ley dispuesta por Berrío, dispersándose por territorios sin colonizar. Estas gentes, probablemente formaron parte de las que dieron origen a las actuales comunidades indígenas presentes en los departamentos de Antioquia y Córdoba. También, puede ayudar a explicar esta diferenciación de cifras, el hecho de que en los recién fundados pueblos de Santiago de Arate y San Sebastian de Qrrnana, murieron muchos indios por no al clima. Otras causas de muerte fueron las enfermedades; para 1637, la población de Sabanalarga se había reducido en un 15% quedando aproximadamente 44 habitantes a causa de una epidemia de Saranpión[6]. Al parecer, la población indígena de Sabanalarga para 1640 comienza un período de estabilidad e incremento poblacional. Son reducidos a este pueblo, indios de diversos territorios, tales como Buriticá y Chocó, además de los que siguen llegando de la Ciudad de Cáceres. [7] En 1635, Alonso de Rodas, hijo natural del Gobernador Gaspar de Rodas, hace dejación de las encomiendas de los indios de Nutabes de Sabanalarga, adjudicándoselas los a Fernando del Toro Zapata; éste hizo usufructo del tributo de ellas sin contradicción alguna, hasta que Doña María Centeno, viuda del capitán Alonso de Rodas, en 1642, hace apelación para que le restituyan en la posesión de ellas. Comienza un pleito que termina hacía 1645 con la restitución de las encomiendas a Doña María, pero cuando llegan las Reales Cédulas de confirmación, ella ya había muerto[8]. Debido a esto, se vuelven a otorgar las encomiendas de Sabanalarga a Fernando de Toro Zapata, quien las goza hasta su muerte, sucediéndolo en la posesión su hija hacía 1680. Con la muerte de éste, sus hijos pretendieron continuar con la posesión de estas encomiendas, sin que obtuvieran respuesta positiva por parte de las autoridades coloniales. Ya para 1680, la población indígena total era de 290 personas, de las cuales, 141 eran hombres y 149 mujeres; el 50% de ella, era menor de 14 años. La disminución por causa de los españoles, había cesado y ya se comenzaban a ver las conveniencias de las nuevas disposiciones, que permitieron el aumento paulatino de la población indígena. Las familias más numerosas que representaban el poder colonial entre los indios de Sabanalarga, por desempeñar los cargos administrativos que se adjudican a ellos eran: Los Curequia, los Chací y los Santa María. Los caciques y capitanes indios exigidos por la administración colonial en cada resguardo, fueron nombrados en Sabanalarga, por acuerdos entre los mismos indios, con funciones d cobrar los tributos y administrar justicia entre ellos. El cargo de cacique, era hereditario, mientras que los capitanes, se nombraban cada dos años. En cargo de cacique estuvo en los primeros años de este pueblo,  en manos de la familia Chací; a partir de 1670, fueron sucedidos por la familia, Curequia, quienes conservaron el cargo por más de un siglo. Para esta época, las disposiciones administrativas referentes a la prohibición de instalar vivienda los españoles y mestizos en los pueblos de indios, no se estaba cumpliendo; en 1670, todos los resguardos de la provincia presentaban denuncias de tierras invadidas por libres. En el resguardo de San Pedro de Sabanalarga, había trece familias de libres entre mestizos, mulatos y zambos a las cuales se les ordenó desocupar las tierras, cosa que nunca hicieron[9]. Por ser el oro, la especie de la tierra más abundante en el resguardo de Sabanalarga, los indios tenían que tributar en él. El cobro de éste, se hacía efectivo por medio de los caciques y capitanes quienes debían recogerlo, entre los demás indios. De una certificación dada por el cacique Don Tomas de la Sabanalarga en 1635, se infiere que el tributo para los indios era de pesos de oro en polvo anuales[10]. Estos eran pagados en dos mitades, la primera en San Juan (Julio) y la otra en Navidad. La presión ejercida sobre los caciques y capitanes para que se llevara a cabo el cobro de tributos era tal, que algunas veces llegaron a apresarlos y encerrarlos en la cárcel de Antioquia  hasta que sus encardados saldaran las cuentas. Para 1635, siendo encomendero de Sabanalarga Alonso de Rodas se ordenó apresar al cacique Don Tomas, por cuarenta pesos de oro que debía de los 17 tributarios de éste pueblo, por los tercios de San Juan[11]. El cura doctrinero jugaba un papel esencial en esta política de tributos, ya que era el encargado de realizar los censos y padrones, en los que se debía llevar estricta relación de los indios varones que estaban en edad de tributar. Para 1663 aparte de los 10 pesos de oro que debían dar los indios de Sabanalarga como tributo a los oficiales de la Caja Real, les exigían el pago de dos pesos de oro en polvo anuales, como impuesto para la corona por el trabajo en los aluviones del río Cauca; pero aunque los indios se quejaron por intermedio de su protector, no les fue suprimida la doble tributación, afirmando que éstos sacaban en cada verano, más de veinte pesos de oro en polvo con poco trabajo, pudiendo muy fácilmente, cumplir con lo ordenado. Cuando el resguardo de San Redro de Sabanalarga fue protocolizado por el gobernador Berrío, no fueron establecidos los límites de su territorio lo que ocasionó una ambigüedad en la posesión de territorios aledaños al pueblo recién fundado. Esta situación permaneció hasta que el señor gobernador Francisco Montoya y Salazar en visita practicada a éste pueblo hacia 1670, impone límites a los territorios que debían ocupar los indios. Estos comprendían, desde las cabeceras de la quebrada la Honda bajando por sus anuas hasta la desembocadura en el río Cauca: de allí el rio abajo de Cauca, hasta llegar a la desembocadura de la quebrada Niquia, subiendo hasta sus cabeceras y uniéndose por las cordilleras de montaña con los nacimientos de la quebrada La Honda. Al determinar éstos límites, el gobernador exigió a las familias libres desocupar estas tierras, hecho que nunca sucedió[12]. [1] A.H.A. Fondo Indios. Tomo 23. Documento 674. Folio 600R [2] Ibíd. Folio 620V [3] Suárez, Ivone. “Monografía de Sabanalarga”. En: Nuestra Antioquia. Región Occidental. Turantioquia. Pág. 311. Medellín, 1989. [4] A.H.A. Fondo Indios. Tomo 23. Documento  697. Folio 400V [5] Jaramillo Uribe, Jame. Ensayos sobre historia social colombiana. Universidad Nacional de Colombia. Pág. 104. Bogotá, 1960. [6] A.H.A. Fondo Indios. Tomo 24. Documento 729. Folio 180R [7] Ibíd. Folios 175R – 190V [8] A.H.A. Fondo Indios. Tomo 23. Documento 697. Folio 421R [9] A.H.A. Fondo Fundaciones. Tomo 51. Documento 2019. [10] A.H.A. Fondo Indios. Tomo 23. Documento 697. Folio 430R. [11] Ibíd. [12] A.H.A. Fondo Reales Provisiones. Tomo 14. Documento 492. Folio 50R

SURGIMIENTO DE LOS PRIMERO PUEBLOS DE INDIOS EN EL TERRITORIO NUTABE

  1. SURGIMIENTO DE LOS PRIMERO PUEBLOS DE INDIOS EN EL TERRITORIO NUTABE

Tomado de: Historia y Cultura de la Población Nutabe en Antioquia. Espinosa, Iván; Duque Marcela. Tesis de Grado – Departamento de Antropología – Universidad de Antioquia. Medellín, 1995.

 

Cuando la Monarquía Española tuvo noticia de la poca aplicabilidad de las leyes promulgadas por su Consejo de Indias para la protección y buen manejo de la población indígena en las colonias americanas, resuelve crear “Las Visitas de Tierra”. Éstas se ejecutaron con el fin de consolidar la administración de la población indígena, ya que la poca que quedaba, se encontraba dispersa en territorios de explotación aurífera y agrícola a mano de los encomenderos. En el actual territorio Colombiano se iniciaron desde la década de 1510 con la fundación de Santa María.

Los Oidores de las Audiencias eran los encargados de ejecutar estas visitas, siendo nombrados por los presidentes. Ellos, debían ceñirse a una serie de leyes promulgadas por el Real Concejo de Indias, en las cuales se les impartían las disposiciones a cumplir. Tenían que informarse sobre la doctrina, taza y tributo de los indios; sobre los castigos y malos tratamientos; sobre los perjuicios que recibían de los españoles; y sobre documentos de importancia histórica que tuvieran los escribanos y notarios eclesiásticos. Todo esto con el fin de, castigar a los culpables de los malos tratamientos y abusos, procurarles bienes de comunidad y reconocer su libertad[1].

A partir de la fundación de la Audiencia de Santa Fé en 1550, se ejecutan visitas a pueblos de indios con el fin de tasar y recaudar los tributos, pero es en el año de 1569 que se comienzan a promulgar Cédulas Reales e instrucciones por parte del Concejo de Indias para que se remitiera información de cada territorio y su jurisdicción. Con este fin,

“[…] se redactaron e imprimieron […] cuestionarios que,  por lo minuciosos y amplios, no tienen nada que envidiar a una encuesta censa o estadística de nuestros días en cualquiera de las naciones más adelantadas […]”[2]

La cualidad de estos cuestionarios, dependía de las capacidades intelectuales, interés y conocimiento del territorio que poseían los Oidores comisionados para hacer estas visitas.

La antigua Provincia de Antioquia dependía administrativamente de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Granada Que residía en la ciudad de Santa Fe. El Presidente de esta Real Audiencia comisionó el siete de febrero de 1616, al Oidor Francisco Herrera Campuzano para realizar en término de un año, la visita a los naturales de la provincia de Antioquia[3]. La ejecución de esta visita, al parecer, se extendió por más de dos años, si se tiene en cuenta que parte de la documentación levantada con relación a los indios de Aburrá, los últimos en visitar, tiene fecha del mes de marzo de 1616[4].

Ésta, se realizó con base en un cuestionario de 21 a 25 preguntas para ser contestado por los indios, de acuerdo a los requerimientos del Concejo de Indias. Se pretendía conocer el número exacto de indios de cada repartimiento, sus asentamientos naturales y sitios donde habían vivido; averiguar por el tipo de doctrina que se les impartía y sus antiguas idolatrías; conocer el tipo de trato recibido por parte de los encomenderos y sus mayordomos y del tributo que estaban obligados a pagarles; por último, averiguar sobre las calidades de las tierras que habitaban y los frutos que se podían obtener de ellas.

De la visita practicada por Herrera Campuzano, resultaron los primeros pueblos de indios en la provincia, como un mecanismo para detener el uso indiscriminado de la población indígena por parte de los encomenderos; aparte de las fundaciones de los pueblos de Nuestra Señora de Sopetrán, San Antonio de Buriticá, San Lorenzo de Aburré y San Juan del Pie de la Cuesta atribuidos al visitador, éste realizó otras fundaciones en la provincia más efímeras tales como Tacú, Corcora, Arate y Ormana.  Una de las principales condiciones para estas fundaciones afirmaba “[…] que cerca de donde hubieren minas procuren fundar pueblas de indios[…]” (1615). señalándoles tierras, aguas y montes para su beneficio (1598) y alcaldes y regidores indios (1616). Otras disposiciones al respecto aludían a la prohibición que entre los indios viviesen españoles, negros, mestizos y mulatos, teniendo “[…] éstos sólo permiso, de permanecer dos días en pueblos de indios […]”[5] (1536)

Rodrigo Zapata, escribano de esta vistita, en una certificación dada sobre lo ejecutado, afirma que

“[…] Hizo ordenanza para el buen gobierno y conservación  de ellos [los indios] y tasas de las demoras y de los tributos que han de pagar cada año a los encomenderos y les quitó a dichos indios el servicio personal que tenían desde que se encomendaron […]”[6]

De otro lado, con esta visita se pretendía solucionar el problema que estaba ocasionando el aumento               de la población mestiza sin tierra y aniquilar el monopolio establecido por los intereses de los encomenderos. Esto significó

[…] Un confinamiento de  la población indígena al mínimo vital dejando tierras disponibles para mercedes y agrupando los indios de tal manera que pudiesen ser accesibles simultáneamente a varios estancieros españoles” [7] .

Francisco de Herrera comenzó su recorrido por la provincia, visitando las ciudades de San Francisco de la Antigua de Guamocó y Zaragoza de las Palmas donde encontró 130 indios sin encomendero, de los cuales 72 eran indios varones tributarios[8]. Atendiendo las disposiciones del Concejo de Indias, reunió a estos indios que se encontraban dispersos, en un sitio llamado Corcora en cercanías de la ciudad de Guamocó donde les repartió tierras de comunidad y les impuso el tributo de seis fanegas de maíz y dos salinas cada año por cada indio tributario. [9]

Luego pasó al pueblo de San Jerónimo del Monte y a las minas y rancherías de Guinea hacienda del Capitán Domingo de Mídate, donde halló 336 indias tributarios de los cuales 90 estaban en edad de ser tributarios a cargo de 8 encomenderos. Allí también, delimitó sus tierras a de comunidad en cercanías de la Loma de Taen donde fundó el pueblo de indios de San Francisco de Tacú[10].

Continúa su visita, por el sitio llamado Las Pesquerías junto al río Cauca, donde encuentra gran número de población Nutabe explotando las minas de aluvión para sus encomenderos, por ser estas las más ricas de jurisdicción de la ciudad de Cáceres; fueron descubiertas y pobladas por Juan Meléndez de Valdéz en el año de 1608 junto a la Quebrada Nupará y Cerro de San Pedro, a la salida de la angostura del Río Cauca. [11].

Del sitio de las Pesquerías, pasa 12 leguas más arriba por el Río Cauca a la ciudad de Cáceres. Ésta se encontraba, al parecer, a la llegada del visitador, en su tercer asiento localizado en un extremo de la loma de Noaba o Nuaba a una legua de la desembocadura de la Quebrada Valdivia en el río Cauca[12]. En términos de esta población. Herrera Campuzano encontró 1.130 indios entre los cuales había 341 varones en edad de pagar tributo encargados a 18 encomenderos (ver gráfica Población Nutabe 1615 y tabla de encomiendas). Al hallar los indios dispersos en las diferentes minas y haciendas de los encomenderos, resuelve reunirlos en dos poblaciones llamadas Santiago de Arate y San Sebastian de Ormana[13]. La primera de ellas, estaba ubicada en la desembocadura del rio Espíritu Santo al río Cauca, segundo asiento de la ciudad de Cáceres[14]: la segunda, estaba cerca al Valle de San Andrés en la loma de Barrancas, primer asiento de la ciudad de Cáceres[15].

Francisco de Herrera Campuzano define así estas dos poblaciones:

“[…] señalaba y señaló de resguardos a los indios de la población de Arate por la parte de abajo de la dicha población hacia el río de Cauca, hasta el mismo río de Cauca y por la parte de arriba hasta el río del Espíritu Santo y por lo alto del camino que va desde esta ciudad a la Zavaneta, y por la parte de esta ciudad hasta la parte alta del camino de Antiochia aguas vertientes a la dicha población de Arate= Y a los indios que se mandan poblar en el sitio y población de Ormana hasta el dicho camino de la Zavaneta de manera que el dicho camino parta los términos y las poblaciones de Arate y Ormana y más se le dé resguardos las tierras y vegas del rio de Baidivia inclusas en los términos desde la quebrada Ybocuna camino de la Zavaneta por esta parte de esta ciudad., hasta el dicho Ormana y dicho camino de la Zavaneta y en la mitad de la chapa la quebrada que llaman Atuyu y todas las tierras inclusas en los dichos resguardos […][16]

A los indios reducidos a estos dos pueblos se  les obligó a pagar              dos pesos de oro de 20 quilates, dos fanegas de maíz y dos gallinas.[17]

Al _salir de la ciudad de Cáceres y en su jurisdicción, visita camino a la ciudad de Santa Fe de Antioquia, el sitio de Matanzas en el valle de San Andrés, donde encuentra más de 400 indios[18]. Continuando su camino y ya en jurisdicción de la ciudad de Antioquia se detiene en el repartimiento de Toyubano, en la margen derecha del rio Cauca, donde residían los indios Véjicos y Tahamíes encomendados en Antonio Machado. Eran en total 72. de los cuales 14 estaban en edad de pagar tributo, 3 eran reservados y los 57 restantes eran niños y mujeres. Estos habían sido trasladados por su encomendero, desde sus territorios originales de la banda izquierda del río Cauca 20 años atrás, para el beneficio de sus estancias y minas[19].

Llega finalmente a la ciudad de Santa Fe de Antioquia encontrando dispersos en distintos asientos y sitios a 1.576 indios, de los cuales 409 estaban en edad de pagar tributo, encargados en 19 encomenderos. Reunió a estos indios en cuatro poblaciones llamadas Nuestra Señora de Sopetrán en el antiguo hato de Doña María de Quesada, San Antonio de Buritica, San Lorenzo de Aburra en el Valle de Aburrá y San Juan del Pie de la Cuesta en el sitio que llamaban Pie de la Cuesta -Actual San Jerónimo[20]. Mapa N 9 (ver gráfica población indígena 1616).

Para las recién fundadas poblaciones de Santiago de Arate y San Sabastian de Ormana, el visitador impartió una serie de ordenanzas referentes al buen gobierno administración de los indios Nutabes, que todavía sobrevivían en inmediaciones de la Ciudad de Cáceres[21]. Las principales fueron:

  • Nuevo tributo en especies suprimiéndoles el trabajo personal
  • Tener cumplidos los diez y seis años para comenzar a tributar
  • Construir una iglesia en cada Pueblo con imágenes, ornamentos y cura doctrinero todo el año para que los indios vivieran cristianamente.
  • Pagar los encomenderos al cura doctrinero, 50000 maravedíes cada año.
  • Llevar libros de Bautismos casamientos y muertes, sin que los encomenderos pudieran impedir sus matrimonios, aunque se tratase de indios de diferentes repartimientos.
  • No hablar a los indios sino en lengua española.
  • Permitir gozar a los indios de sus sucesiones y herencias.
  • Dar el derecho a los indios de tener un protector español, un capitán y dos alcaides indios, por cada pueblo.
  • Obligar a los indios a hacer sus rozas, las de sus ancianos y las de los españoles vecinos, sin tener en ellas […] piedra de moler ni se les consienta sino que sólo puedan hacer un bohío muy pequeño junto a las dichas sus rozas para poner y guardar el maíz e irlo trayendo al pueblo [...][22]
  • Vivir en los recién fundados pueblos todo el tiempo que no trabajen en las rozas.
  • Recibir cada año por servicios de casa, […] de traer leña, acarrear maíz, de la estancia y población en mulas y en hace rozas  en contornos de la dicha ciudad [Cáceres] […] los de edad de diez y siete años para arriba diez y ocho pesos de oro de veinte quilates […] y de los catorce hasta los diez siete años […] trece pesos y de los diez hasta los catorce […] nueve pesos y hasta la edad de diez años si alguno quisiere servir a algún español se cumple con darle de comer y vestir […][23]. Por el trabajo en rozas, sementeras y cosechas recibirán de jornal diario un tomín.

Para todos los indios de la provincia, estas ordenanzas fueron similares, diferenciándose únicamente, en las especies y las cantidades con las cuales debía papar los tributos y demoras; éstas, dependían de los recursos disponibles y de sus tradiciones agrícolas y mineras.

De la aplicación de estas ordenanzas en la ciudad de Cáceres, se derivo la paulatina pérdida de poder económico de los encomenderos, ya que no controlaban por medio del servicio personal, la mano de obra indígena en sus minas y estancias; sin embargo, el indígena no quedo exento del excesivo trabajo provocado por el pago de tributos al cual estaba sometido, aunque se exigiera que fuera

“[…] tratados como personas libres que son como los mismos españoles y que todos los defiendan y amparen en su libertad [..]”[24]

A pesar del esfuerzo legislativo para la administración de la población indígena de Cáceres, ésta continuó presentando resistencia a la aplicación de políticas reduccionistas sistemáticas, aunque se buscaba tener en cuenta lo expuesto por los indígenas                                             en el interrogatorio de visita, previo a las fundaciones. En éste, se les preguntaba por las tierras apropiadas para levantar un pueblo donde pudieran vivir todos juntos—aunque fueran de diferentes encomiendas—, y ellos respondían en su mayoría:

“[…] que sería bueno que los indios rozadores y de las minas del repartimiento sean poblados juntos en un sitio para que sean bien doctrinados y tengan su iglesia y padre y que le parece buen sitio el que llaman de Ormana de Francisco de Heredia que es tierra sana y de buen temple y de buenas aguas y aires y tierras buenas y fértiles […][25]

Parte de las ordenanzas impuestas por el visitador Herreia Campuzano, se relacionaban con el establecimiento de nuevas disposiciones referentes a la manera como la población indígena, debía pagar el tributo. Fueron tenidas en cuenta para estas nuevas imposiciones, las particularidades ambientales de los territorios de cada población, siendo éstas determinantes al comento do elegir las especias en  que se debía tributar.

Sólo debían tributaritos los hombres que tuviesen entre 16 y 45 años; estaban libres de pagarlo los Capitanes, caciques y enfermos que tuviesen algún impedimento físico. La cantidad y calidad del tributo, ya no era impuesta por el encomendero; para este tiempo, era el gobernador, el encargado de ordenarlo, con la supervisión de los protectores de naturales, para su cumplimiento.

A los indios reducidos en Santiago de Arate y  San Sebastián de Ormana se les obligó a pagar

“[…] de demora y tributo, dos pesos de oro de 20 Quilates y dos fanegas de maíz desgranado y dos gallinas pagado la mitad de todo esto por San Juan [julio] y la otra mitad por navidad […] y si no diesen las dos gallinas por no criarlas cumpliesen con pagar con medio peso de oro por cada gallina […]”[26].

Las disposiciones tomadas en esta visita para el cobro de tributos, no fueron tenidas en cuenta por las justicias ordinarias de la ciudad de Cáceres, ya que por ser este territorio excesivamente minero, se obligó a los indios a dar el tributo en oro, argumentando que la especie más abundante en estas tierras, era éste preciado metal.

[1] R.L.I. Op. Cit. Titulo 3. Libro IV

[2] Patiño, Víctor Manuel. Proemio. En: Relación Geográfica de la Nueva Granada. Cespedecia. Suplemento No. 4. Pág. 10. Cali, 1983.

[3] A.N.C. Tomo II. Documento No. 11.Folio 385R.

[4] Piedrahita Echeverri Javier. Del Poblado de San Lorenzo a la Parroquia de El Poblado. Pág. 35. Educa. Medellín, ,1076.

[5] R.L.I. Op. Cit. Título 3, Libro IV.

[6] A.N.C. Visitas Antioquia. Tomo II. Documento No. 11Folio 392R

59 Colmenares, Germán. La economía y  la* sociedad… Pág. 30

60 Retrepo Sáenz:, José. Gobernadores de Antioquia 1371 1810. Imprenta Nacional. Pág. 28. Bogotá, 1941

61 A.H.A. fondo Documentos. Tomo 1699-1708. Folios 380V-420R. A.N.C. Visitas Antioquia. Tom II. Documento N 11. Folio 390V

62 A.H.A. Fondo Documentos. Tomo 64.Folio 435V. Restrepo, Sáez, J. Op. Cit. Pág. 29.

[11] Piedrahita Echeverry, Javier. Documentos y estudios para la historia de  Medellín. Medellín, 1983

[12] A.H.A. Fondo Indios. Tomo 23. Documento No. 647.

[13] A.N.C. Visitas Antioquia. Tomo I. Documento No 1. Folio 60R

[14] A.H.A. Fondo Indios. Tomo 23. Documento No. 647.

[15] Ibíd.

[16] A.N.C. Visitas Antioquia. Tomo 1. Documento 1. Folios 63R – 63V

[17] A.N.C. Encomiendas. Tomo VI. Documento 8.

[18] Restrepo Sáenz. Op. Cit. Pág. 30

[19] A.N.C. Visitas Antioquia. Tomo I. Documento 16. Folios 456R – 456V

[20] A.N.C. Visitas Antioquia. Tomo II

[21] A.H.A. Fondo Indio. Tomo 23. Documento 674. Folio 64R

[22] Ibíd.

[23] Ibíd. Folio 489V

[24] Ibíd. Folio 505

[25] A.N.C. Visitas Antioquia. Tomo II. Folios 343R-350R

[26] A.N.C. Fondo Encomiendas. Tomo 6. Folio 106V

Creación de la Madre – Tierra por /Pap Tummat/

Tomado de: Historia y Cultura del Pueblo Olo Tule de Ipkikuntiwala. Colección Autores Antioqueños No. 147. Gobernación de Antioquia – IDEA. Medellín, 2009.

Creación de la Madre – Tierra por /Pap Tummat/[1]

 

El ser creador Del universo /Tule/ es /Pap Tummat/, descendiente de la parentela de la ballena roja (/Paka Kinit/).  La ballena Roja engendra a /Pap Tummat/ con la apariencia de un  grano de maíz que fue depositado en un lugar especifico. Por esto es que el primer nombre de /Pap Tummat/ es /Pap Opa/, es decir el “Padre maíz”. Este ser fue creciendo y cada vez que era transportado a otro lugar, retornaba siempre a su sitio de origen; creció mucho hasta que explota y libera su energía creadora, para seguir existiendo en forma espiritual como un ser omnipresente y omnipotente, dando origen al universo. /Pap Opa/ se transporta en forma espiritual a la gran morada de la ballena roja que habita en una de las capas más profundas del sub-mundo. De esta explosión se crea el espacio que más tarde daría origen a la Madre –  Tierra.

 

Después de esta explosión el ser creador toma definitivamente el nombre de /Pap Tummat/. En esta época la tierra era una sola, es decir, no se había dado todavía el origen de los continentes.  Con esta explosión se crea el espacio, donde luego serán puestas todas las cosas sobre las diferentas capas del la tierra, los sub-mundos y el cosmos.

 

En el camino para llegar al la futura morada de los /Tule/, /Pap/ va creando todos los seres y los espacios de las diferentes capas del sub-mundo  y en este recorrido se encuentra con los espíritus de /Nia/, que es considerada como la esencia maligna. /Nia/, al igual que /Pap/, es muy poderoso y también posee muchos conocimientos, pero /Pap/ lo aventaja por que había nacido un día antes.

 

Cuando llegó a la futura modada de los /Tule/, centra su actividad creadora en el  entorno del río que nombra /Olopurkantiwal/[2]. Allí su primera acción fue crear tres seres que él consideró como hijos suyos, con muchos poderes y con la misión especifica de proteger todo lo creado y facilitarle en un futuro la estadía a sus hijos que llegarían, que serían los /Tule/; estos seres fueron:  /Kaupi Sailakan/ (Rey de árbol de madera fina), /Kapur Sailakan/ (Rey del Ají) y /Kattep Sailakan/ (Rey del árbol parecido al cacao). /Pap/ los concibió con todos los poderes necesarios para que protegieran a /Nap Kuana/ (Madre – Tierra).

 

Posteriormente /Pap/ inicia la creación de los sitios sagrados y de su protector, que sería el Rey de las cruces. Da origen a cuatro sitios sagrados para que allí se reproduzca la medicina de los futuros hijos que estaría por crear, es decir, el pueblo /Olo Tule/. Cada uno de estos sitios tendrían sus protectores, que también fueron creados por /Pap/, de forma simultanea; estos seres protectores de los sitios sagrados creados por /Pap/ fueron: /Ulkupsassil/ (Rey de un insecto de las orillas del río), Ukkasi/ (Rey del Armadillo), /Tek/ (Rey del Armadillo Brujo) y /Ikli/ (Rey de la Hormiga Arriera).

 

/Pap/ les dejó el siguiente mandato: “Yo los dejo para que ustedes trabajen en esta Madre – Tierra, para que cuando lleguen mis hijos les ayuden, pues serán sabios con mucho conocimiento”. Cuando terminó, quedaron organizadas las plantas de las diferentes especies, los animales empezaron a poblar la tierra y a probar las medicinas, que específicamente las había creado para el beneficio y bienestar de los hijos que mandaría posteriormente. Los animales que desobedecieron a /Pap/ fueron: /Pelomal/ (perezoso), /Wiopmal/(oso), /Askuiskuismal/ (Cusumbo), /Tasimaltulekin/ (Chucha).

 

Estos seres eran animales- hombres y /Pap/ viendo que habían utilizado algo que tenía reservado para sus futuros hijos, como lo eran las medicinas, los convirtió definitivamente en animales, con movimientos lentos y en algunas ocasiones con comportamientos “alocados”, como castigo por haber infringido las normas que les había dejado. Para este proceso de conversión, /Pap/ dejo caer a cada uno de ellos cuatro veces sobre la Madre – Tierra y de esta forma quedaron definitivamente transformados en animales.  Además, les dejó el siguiente mandato: “de ahora en adelante ustedes y sus descendencias le servirán a mis hijos de medicina; sus huesos y sus cráneos, serán utilizados por mis hijos como medicina”. Es por esto que en la actualidad los /Tulemal/ todavía utilizan estos restos óseos como medicamentos de algunos de los tratamientos tradicionales que ejecutan los /Inatuletimal/ (médicos tradicionales).

 

Cuando los árboles y las diferentes plantas creadas por /Pap/ llegaron a su punto de maduración y a dar frutos y semillas, él decide crear el viento con la misión específica de dispersar todas ellas por la totalidad de la superficie de lo creado, del contorno hasta ahora formado. /Pap/ pensaba que todo esto era bueno por que estaba quedando preparado para la llegada de sus próximos hijos que serían los Hombres-Animales, quienes podrían disfrutar de lo creado hasta ahora. De esta forma aparecieron por el contorno instituido todos los Hombres-Animales para que disfrutaran la totalidad de las cosechas de los árboles y las plantas, que ya se habían dispersado por todas partes.

 

/Pap/ también pensaba que todo lo creado serviría para el sustento de sus próximos hijos que sería el pueblo /Olo Tule/, así como también sería útil en los tratamientos medicinales; los tallos, las hojas, los corazones de los árboles fuertes, como el bálsamo y el níspero, fueron creados para el beneficio de los hijos de /Pap/.

 

Cuando /Pap/ observó todo lo creado, pensó ahora en hacer surgir un río para que sus hijos gozaran del bienestar que ello produce; de esta forma /Pap/ se dispone a crear el primer río el cual lo concibió con dos desembocaduras, para que sus hijos no tuvieran que hacer grandes esfuerzos en la navegación, por que contaran con dos direcciones de corriente que les ayudara en el transporte. Para que el río tuviera una delimitación y no regara sus aguas por todo lo formado, /Pap/ hace surgir las lomas que lo delimitaran y lo mantuvieran en un cause estable. Alrededor de este río primigenio, todo era hermoso, lleno de plataneras y de cultivos de todos los diferentes frutales para el beneficio de sus hijos.

 

El ser creador le dejó al río, al igual que al viento, la misión de limpiar estos cultivos cuando estuvieran sucios de maleza y de hojas secas; ellos tenían que soplar y lavar la tierra para que se mantuviera limpia. El viento soplaría y llevaría toda la suciedad al río, quien se encargaría de transportarla a otros lugares y de esta forma mantener el contorno y los cultivos de plátanos y frutales limpios. Así mismo, el río saldría de su cause y le ayudaría al viento en estos trabajos de limpieza.

 

/Pap/ Pensó que la estadía de sus hijos en esta Madre –  Tierra solo sería temporal, por que estaba a punto de emprender la creación de una morada para ellos con mejores comodidades y donde obtendrían un mayor bienestar; este lugar seria el cielo, donde también localizaría su morada y más arriba estaría la casa de su padre.

 

En esta Madre – Tierra trabajarían y tendrían que comportarse bien para poder ganarse la residencia en la morada definitiva que estaba a punto de crear; allí tendrían otra vida, más allá de la muerte, donde disfrutarán de todo lo que se les fue negado en el paso por la Madre – Tierra.

 

Si sus hijos se comportan mal en su estadía temporal en la Madre – Tierra, recibirán castigos en las capas del sub-mundo, previamente creadas en su recorrido de asenso a la futura morada del pueblo /Olo Tule/.

 

Donde se localiza la escalera de descenso, /Pap/ ubicó la gran morada de la piedra sagrada (/Akuanusa/), como prueba del vocabulario utilizado por sus hijos en el camino al cielo; allí se tendrían que tropezar necesariamente y /Pap/ analizaría la respuesta y el tipo de palabras que sus hijos utilizarían y sí por esta golpe mencionan palabras soeces, también serán castigados.

 

Cuando /Nan Tumat/ empieza su recorrido de ascenso al cielo, observa todo lo creado por /Pap/ en estos sub-mundos. En la primera capa encontró que /Pap/ la había destinado como un lugar de castigo; allí encontró una gran laguna de sangre (/Aplis Matta/), donde tendría su morada el Rey del Caimán (/Tain/), quien estará encargado de castigar los malos comportamientos de todos los hombres después de su estadía temporal en la Madre – Tierra. Esta primera capa del sub-mundo se denominó /Olo Turwanapili/, es decir la capa  basurero, donde el /Tule/ de camino a la morada de su padre, encontrará toda la basura que hizo en la tierra; en esta capa habitan las hormigas gigantes, quienes, al igual que el Rey Caimán, son los encargados de propiciar los castigos.

 

/Nan/ siguió su recorrido por estas capas y en la segunda encontró otro gran lago, esta vez de apariencia de plata que permanentemente está hirviendo como un gran caldero puesto en un fogón eterno; también este sería un lugar de castigo para quienes en su estadía en la Madre – Tierra no tuvieran un buen comportamiento. En esta capa serán castigados todos los hombres que vendan medicina en la estadía en la Madre – Tierra, por que /Pap/ las creo para beneficio de todos y no de unos cuantos, aunque existieran especialistas. A esta capa se le denominó /Olo Supinapili/, es decir la capa de las aves; allí se encuentran todos los /purpa/ (espíritu) de las aves. En esta capa se castigaran a los /Tulemal/ que hallan tenido un mal comportamiento con las aves, y si las cuidó y les dio de comer, sus espíritus le ayudaran y se regocijarán con él.

 

El ser creador también advirtió que aquellos sitios fundados para el castigo también serán conocidos por aquellos hombres que se comporten bien en su estadía en la Madre – Tierra, pero allí no serán sancionados; solo los conocerán para que entiendan todo el proceso que padecen los que se comporten mal y conozcan todo lo creado por /Pap/.

 

En la capa siguiente, en orden descendente, /Pap/ ubicó los sitios más especiales que serán visitados y conocidos por aquellos hombres que tengan un buen comportamiento durante la estadía temporal en la Madre – Tierra. /Nan/ observó que en esta capa están las columnas de oro y plata que sostienen la Madre – Tierra. Esta capa y las subsiguientes, son para el goce y ya no para el castigo; para que los hijos disfruten observando lo maravilloso de la creación de /Pap Tummat/. /Pap denominó esta capa /Olo Aitatanapili/, puso allí a /Olo Machimat/ (hombres de oro) para su custodia.[3]

 

/Nan/ siguió su camino descendente y llegó a la próxima capa donde se encuentra el gran río del espejo, que todo lo refleja (/Ispelikuntiwal/); /Pap/ decía: “si mis hijos se comportan bien, podrán disfrutar de este hermoso lugar por un tiempo y jugar en sus aguas, al igual que conocer todos los hermosos lugares que se encuentran allí; en el camino a la gran morada del cielo, mis hijos podrán tomar un descanso”.

 

/Nan/ observó que en este lugar el gran ser creador había hecho un  hermoso lugar para aquellos hombres que en su estadía en la Madre – Tierra se habían desempeñado como buenos cazadores y se habían portado bien con los animales; este sitio lo creo como un gran zoológico donde estas personas se encontrarán con toadas las especies de animales; allí tienen su morada el rey del gato, el rey del perro y todos los otras reyes de los animales.

 

También en esta capa, la cuarta del sub-mundo, /Pap/ ubicó el sitio especial para todos los /inatuleti/ (Médicos tradicionales), donde encontraran La casa del /Akuanusa/ (piedra medicinal), la casa del rey del ají y todas las demás moradas de las plantas y minerales que le sirvieron en la estadía por la Madre – Tierra como medicinas. Para aquellos que sirvieron de especialistas de la jagua, también /Pap/ destinó en esta capa un lugar especial, así como para aquellos hombres que fueron expertos en las diferentes fiestas de la mujer, quines podrán visitar la casa del la pubertad y la casa del Rey del cangrejo. Igualmente tendrían su lugar especial los agricultores con un buen comportamiento en la Madre – Tierra, donde encontrarían la morada del plátano y todas las otras especies de plantas que cultivó en su estadía temporal. A esta capa se le denominó /Olo Upikuantiwal/ (mundo del agua – Río de los fragmentos de oro), donde cada ser —en forma espiritual— tendrá su morada; así el /Tule/ encontrara a /Olo Oliquinia/ (mundo de la danta), /Olo Weliplel/ (mundo del puerco manao) y así sucesivamente con todas las especies.

 

/Pap/ dejó el mandato que si los hombres tenían un buen comportamiento en su primera vida, en esta capa no recibirán ningún mal tratamiento por el Rey de los gatos, ni por el Rey de los perros.

 

Después de recorrer todos estos sitios y reconocer todo lo creado por el ser creador (/Pap Tummat/), /Nan/ y su hijo /Pap Olo Kunapipilel/[4], empiezan el camino ascendente para la morada definitiva que será en el cielo, en las capas cósmicas creadas también por /Pap/. Empiezan su recorrido ascendente por un camino tan brillante como el oro donde todo es hermoso como hecho de aquel preciado metal.

 

Siguiendo por este camino hermoso llegan a una gran casa de oro y en este momento /Nan/ advierte el poderío del gran creador y su capacidad de embellecer todo lo formado con anterioridad; se percata que por este camino ya había pasado /Pap/ el gran padre. /Nan/ habló: “Aquel que construyó este camino y esta hermosa casa, es nuestro verdadero padre, con un gran poder hacedor y creador, con un gran conocimiento de lo que es lindo y bueno para nuestros hijos”.

 

/Pap Kuna Pipilel/, hijo de /Nan/, al ver este lugar tan hermoso y lleno de cosas buenas, quiere quedarse allí y no regresarse a la Madre – Tierra como fue el mandato de /Pap/; el ser creador, analizando esta situación, decide hacerle tratamiento con medicinas a /Pipilel/, para que cumpla con sur ordenanzas. Además, le envía un mensaje donde le dice: “Tu lugar, tu morada, será a mi lado en un lugar más hermoso que este del cual te enamoraste; cumple mi mandato y lo podrás conocer por que yo te haré llegar allí desde la Madre – Tierra, en una nave especial que yo personalmente enviaré; este lugar y los otras que has recorrido con tu madre, son para el castigo y el gozo de mis hijos que vendrán después”.

 

/Nan/ en esta hermosa casa de oro, empezó a jugar con el gato y con el perro por algún tiempo, recorriendo además todos los contornos que la rodeaban. Pasado un tiempo de descanso y de regocijo por todo lo creado de forma tan especial, /Nan/ emprende su viaje definitivo a la morada de /Pap/ en un bote especial (/Ulu Kampa/) por el río llamado /Palipe Kuntiwal/, que la llevaría directamente a su lugar de residencia definitivo.

 

Entre tanto su hijo, /Olo Kuna Pipilel/ seguía resistiéndose a lo ordenado por /Pap/, que en este tiempo se conocía con el nombre de /Olo Kupilel/, de regresar a la Madre – Tierra y esperar la nave especial que el gran creador tenia destinada para su viaje definitivo. Nuevamente /Pap/ le envía un mensaje donde le hace saber que él no puede hacer nada para que continuara en este lugar y que definitivamente tiene que acatar las órdenes. /Kuna Pipilel/ pensaba en los grandes sufrimientos que había padecido en la Madre – Tierra durante su estadía allí y estos recuerdos le hacían sentir temor de retornar a aquel lugar; recordaba como los hombres-animales de aquella tierra le hacían maldades y lo golpeaban e incluso se atemorizada por que aquellos seres deseaban su muerte, para no escuchar los mensajes de /Pap/. El ser creador le daba ánimos y siempre le insistía de que su lugar seria mucho mejor que aquel donde se encontraba y que en ese lugar iba a tener la recompensa por tanto sufrimiento.[5]

 

Finalmente /Olo Kuna Pipilel/ regresa a la Madre – Tierra a esperar que /Pap/ enviara la nave especial para por fin regocijarse a su lado, después de tanto sufrimiento. Por fin él ve venir del cielo a la nave (/Ol Pate/), como medio de su transporte definitivo. /Pap/ lo orientó para que pudiera atravesar las diferentes capas de la tierra que él había creado en el cosmos. Para tal fin le consiguió ayuda del Rey del Ají y del Rey de el Perro.

 

/Olo Kuna Pipilel/ Salió en su nave espacial y no pudo atravesar las diferentes capas del cosmos, por que no supo utilizar la ayuda de los reyes que puso a su disposición /Pap/, lo que lo obligó a devolverse a la Madre – Tierra. El gran creador nuevamente orientó a su hijo para que realizara un nuevo intento; en esta ocasión /Pap/ lo orientó para que en la parte delantera de la nave colocara al Rey de Ají y en la parte trasera, al Rey de los Perros; /Pap/ le dijo: “al momento de encontrar dificultades, tu tienes que estirar la mano al frente  y tocar el Rey del Ají, para que tu nave tenga las fuerzas suficientes para atravesar las capas que puse como protección a mi gran morada”. Así le hablo a su hijo.

 

Nuevamente /Olo Kuna Pipilel/ sale de la Madre – Tierra en su nave espacial a hacer un nuevo intento de cruzar estas capas; cuando llegaron a un sitio sagrado, la nave quedo dando vueltas sin poder atravesarlo, por que se trataba de un sitio muy poderoso, que no pudo atravesar, lo que hace que nuevamente se regresara a la Madre – Tierra. /Pap/ viendo la situación, nuevamente le da instrucciones a su hijo, de tal forma que en esta ocasión sí pudiera superar el sitio sagrado que se encontraba como defensa de la morada del gran ser creador. En este tercer intento, con la ayuda del Rey del Ají y del Rey de los Perros, pudo por fin llegar a su sitio definitivo al lado de su padre, el gran ser creador.

 

Cuando /Pap Tummat/ ya tuvo a su lado a su hijo /Olo Kuna Pipilel/, pensó en mandar a cuatro de sus hijos a la Madre – Tierra. Después de reflexionar sobre el asunto, toma la decisión. El mayor de sus hijos era el Japonés, que le dio origen  a todo el pueblo japonés; el segundo de sus hijos era el Alemán, el tercero Iles (padre de los ingleses) y el más pequeño era el /Olo Tule/, que dio origen a toda la descendencia de /Tulemal/[6].

 

/Pap/ empieza a observar el comportamiento de cada un de los hijos para ver cual era la especialidad y la particularidad que manejaban. Mira como los hermanos mayores eran inquietos y necios, mientras que el pequeño se comportaba de forma pausada y respetuosa de las enseñanzas de /Pap/. Mientras los hermanos mayores cogían sin permiso de su padre todos los libros donde él celosamente guardaba su sabiduría, el menor esperaba pacientemente que /Pap/ le legara los conocimientos con las explicaciones adecuadas y las instrucciones necesarias para hacer buen uso de ellos. El gran ser creador miraba como sus hijos mayores no atendían a sus explicaciones sobre sus conocimientos, por que ellos consideraban que ya lo sabían todo, pues con anterioridad habían leído todo lo que guardaba en sus cartillas y en sus libros; de otro lado, el menor, siempre con la paciencia que lo caracterizaba, esperaba las explicaciones y las orientaciones de su padre.

 

/Pap/ reúne a sus cuatro hijos y pone a escoger a cada uno de ellos las armas que utilizaran en la cacería y en la defensa. Esta selección se hace en forma descendente, es decir empieza el mayor a designar las de su preferencia y así sucesivamente hasta el menor de sus hijos. El mayor escoge las armas más poderosas, pero a la vez más destructivas; los dos siguientes también seleccionaron para su uso y benefició armas de fuego, mientras que el más pequeño escogió aquellas menos potentes como las flechas y las bodoqueras; selecciona las siguientes: /esi/ (arco), /siku/ (flecha), /puti/ (bodoquera), y /or/ (lanza)[7].

 

Después de esta repartición de las armas, /Pap/ dice a su hijo mayor que como él había seleccionado las armas más poderosas, se fuera de cacería y demostrara a todos sus hermanos su destreza con ellas. Cuando partió, /Pap/ envía por un atajo a un gran tigre con ojos brillantes y asustadores para que salga  en el camino a su hijo mayor y de esta forma, probar su valentía y la destreza con las armas. Cuando el hijo mayor se encuentra con este animal, se asusta y se regresa corriendo para donde su padre a contarle lo observado. En su presencia le dice: “Vengo aterrorizado… en el camino a mi cacería, me ha salido una fiera abominable y peligrosa”.

 

/Pap/ manda entonces a su segundo hijo, que también había escogido para su defensa armas de fuego; este sale desde la madrugada y al medio día ya estaba de vuelta, pues le había sucedido lo mismo que a su hermano mayor; igualmente estaba asustado por la fiera que le había salido al paso. Ahora le tocaba el turno al tercero de los hermanos, a quien también le sucedió lo mismo y regresó a la casa con las manos vacías y asustado, con el mismo relato de los anteriores. A la llegada de este, /Pap/ reúne a su familia y les habla así: “Ustedes escogieron las armas más potentes y fuertes y no pudieron con el gran tigre; de ahora en adelante andarán en la calle y en la casa con las armas en sus brazos, como si estuvieran cazando animal; yo voy a mandar a mi hijo menor, que es el más bueno para que le demuestre a ustedes que lo más importante no es el poder de las armas sino el conocimiento y los sentimientos”. Los hermanos trataron de impedir que /Pap/ mandara al menor, pues temían que esa gran fiera lo matara por que manejaba unas armas muy débiles y no tenia mucha fuerza en sus brazos.

 

Por ultimo, /Pap/ manda a su hijo menor, pero antes le da orientaciones de cómo cazar a esta fiera que había asustado tanto a sus hermanos; /Pap/ habla así a su hijo menor: “No tengas miedo; cuando te salga esa fiera salvaje, lo observas bien, calculas sus movimientos y le apuntas con tus flechas a la axila y te darás cuenta que de esta forma lo puedes matar. Luego le cortas la cabeza y la llevas a esconder a las raíces aéreas de un gran árbol; luego te bienes directamente para la casa y convidas a tus hermanos para que te acompañen a capturar una ave que esta poniendo huevos en las raíces de un gran árbol. Cuando los tengas allí, los asustaras con la cabeza del gran tigre”. Luego de esas instrucciones se fue el hijo menor, que salió desde la madrugada; cuando llegó el medio día y los hermanos mayores veían que su hermano no regresaba, empezaron a decirle al padre que seguramente a él se lo había devorado esa gran fiera y de ser así, sería su culpa por haberlo mandado sabiendo de antemano que no tenia armas fuertes y que físicamente era muy débil.

 

Al caer la tarde por fin el menor llega a la casa y como se lo había dicho su padre, invita a sus hermanos para que entre todos capturasen a una ave (/pertu/, peridiz) que estaba posada al lado de un árbol, poniendo huevos. Los hermanos aceptan la invitación y salen todos de la casa rumbo al árbol donde el menor tenia camuflada la cabeza del gran tigre. Al llegar al punto el menor habla así a sus hermanos: “No vamos a dejar volar esa ave y entre todos vamos a tirarnos para atraparla, por que allí está”. Entonces todos a la voz del menor se lanzaron sobre ella y al ver que se trataba de la cabeza del gran tigre de ojos brillantes, los hermanos mayores empezaron a gritar, se asustaron y regresaron despavoridos a la casa. El menor coge la cabeza de la fiera y la lleva a la casa para mostrársela a su padre.

 

Toda la familia se reúne y el hermano menor habla así: “yo si soy un buen cazador, fui capaz de derrotar esta terrible bestia que a ustedes los aterrorizó”. Los mayores se miraban atónitos y decían que esto no podía ser, pues el no era fuerte y contaba con armas poco poderosas. Entonces /Pap/ nuevamente les expresa: “Ustedes los mayores siempre andarán con las armas en los brazos, como si estuvieran de cacería permanente; pasaran toda la vida así, ustedes y sus descendencias; sus hijos padecerán esta desgracia; sus hijos y los hijos de sus hijos se dispararan entre sí como enemigos. A ti, mi hijo menor, te digo que como eres un buen cazador, así no tengas las mejores armas, que siempre que caces un animal, traerás a tu casa la cabeza para que se la enseñes a tus familiares y a tus amigos para que se den cuenta que eres un buen cazador”. Así habló /Pap/ a sus cuatro hijos.

 

Luego /Pap/ empieza a enseñar la teología a su hijo menor, orientándolo sobre los sitios sagrados y mostrándole los lugares más poderosos; le mostró todo lo esencial de la Madre – Tierra, del cosmos (/Nipal) y del los lugares del sub-mundo; también lo orientó sobre todas las medicinas que había creado para su beneficio y el de toda su descendencia. /Pap/ le habló así: “Trasmitirás estos conocimientos a tus hijos y ellos a los hijos de tus hijos y así debe ser para que este conocimiento se trasmita de generación en generación”.

 

Después de esto, /Pap/ se aleja de sus hijos y se retira a su morada en una de las capas del cosmos a descansar.

 

Como los cuatro hermanos vieron que /Pap/ se había ido para el cielo, ellos pensaron que podían hacer lo mismo y entre todos empezaron a construir una gran escalera que los acercara a la morada de su padre, pero cuando estaban llegando a las nubes, el gran creador observó que esto no podía ser así y manda al gran ventarrón para que destruya esa escalera.

 

Cuatro veces consecutivas intentaron los hermanos hacer esta escalera para llegar a la morada de su padre y todos los intentos fueron frustrados por el gran ventarrón. /Pap/ viendo que sus hijos no iban a ceder en el intento de llegar a su casa, en la cuarta ocasión decide distribuir a sus hijos en lugares distintos, cada uno de ellos con lenguas distintas, para que de esta forma, cesaran definitivamente los intentos de acercarse hacia él[8].

 

En este tiempo /Pat / crea los diferentes continentes, entre ellos /Apia Yala/ (América), como morada del pueblo /Tule/, descendiente de su hijo menor. También crea a /Yurup Yal/ (Europa), a África, a Asia y a Oceanía.

[1] Este relato es el resultado de una conjugación de versiones recaudadas en campo y contrastadas  con algunas publicadas. Se tuvieron en cuenta los relatos orales del Sakla Manuel Galindo Santacruz, de Leoncio Santacruz Montoya y de Vitalino Cuellar; así mismo las versiones publicadas de Emilio Montaya (O.I.A, 1999), Pab Igala, 1989  (en Vargas, 1993), Sakla Simral Colman (Santa Teresa, 1935).

[2] Según Pab Ingala (1989), Olopurkantiwal es uno de los nombres que recibe el Río Atrato

[3] Manuel Galindo Santacruz, Sakla de Caimán Bajo, afirma que cuando un /tule/ se enferma, el alma de él empieza a descender hacia los mundos de abajo y si supera la cuarta capa, ya el /purba/ no se puede recuperar, por que el cacao y el ají no pueden servir más de abogados y esta persona pierde definitivamente su alma.

Así mismo dice que el /tule/ después de su estadía temporal en la Madre – Tierra,  de camino a la morada de /Pap Tummat/, pasa por estas capas y si su comportamiento fue deshonroso con las personas, las plantas y los animales, en cada una de estas tres primeras capas, muere nuevamente, como castigo por sus malas acciones.

[4] En este punto del relato aparece un nuevo personaje que es /Pap Olo Kuna pipilel/ como el hijo de /Nan Tumat/, del cual no se da su origen, al igual que el de la misma /Nan Tumat/. El /Tule/ Leoncio Santacruz Montoya, habitante de Caimán Bajo y estudiante de licenciatura en Etno-educación, dice que /Pat Tumat/ durante el proceso de creación de la tierra y el universo, adquiere diferentes nombres, de acuerdo con las fases de dicho proceso creativo:

El primer nombre, cuando se inicia la creación es /Pap Opa/ que como ya dijimos corresponde al primer momento antes de la explosión del grano primigenio con la apariencia de un grano de maíz, de donde toma su nombre (téngase en cuenta que maíz en lengua /tule/ es /opa/).

Posteriormente, cuando tiene lugar la creación de todos los seres y fenómenos naturales sobre la tierra el ser creador es conocido como /Pap Olo Kupilel/ que es considerado hijo de /Pap Opa/, sin que se haga mención de su madre. /Kupilel/ continua con los trabajos iniciados por /Pap Opa/ sobre la Madre – Tierra. También se considera que la esposa de /Kupilel/ es /Nan Tumat/ que significa Gran Madre.

Por último, se encuentra /Olo Kunapipilel/, considerado hijo de /Nan/ y /Kupilel/, que es el que realiza el recorrido con la madre por las capas inferiores de la tierra perfeccionando lo creado y reconociendo lo ya realizado por los antecesores.

Leoncio Santacruz, haciendo mención a las historias relatados por los /saklamal/ de su comunidad, afirma que /Nan Tumat/ es la misma “Virgen María” y /Pap Kuna Pipilel/ es “Jesucristo”, comentarios que manifiestan un claro proceso de sincretismo, donde incorporan a su teología tradicional algunos elementos de la religión católica, quizás como mecanismos de resistencia a más de 500 años de hegemonía de esta doctrina en América. Es posible también que la incorporación de estos elementos sincréticos en su teología tradicional obedezca a la necesidad de darle sentido dentro de su marco cultural y cosmogónico, a la doctrina impartida por los sacerdotes y religiosas que han tenido contacto con ellos a lo largo de más de 500 años de historia. Téngase presente que las Hermanas de la Madre Laura permanecieron en La comunidad /Tule/ de /Ipkikuntiwala/ por aproximadamente 20 años.

[5] Recuérdese que /Olo Kuna Pipilel/ es asociado con Jesucristo; Teniendo en cuenta este detalle, es posible pensar que aquellos momentos de sufrimiento padecidos por este personaje en su estadía en la Madre – Tierra, hagan relación una vez más a elementos de sincretismo teológico, tomando como bases para el relato, apartes de la historia bíblica relacionados con todos los sufrimientos de Jesucristo.

[6] Al observar esta parte de la historia, encontramos que los hijos mayores que se mencionan son precisamente los supuestos ancestros de las naciones que iniciaron la “Segunda Guerra Mundial”; si se analiza con cuidado esta historia, se puede ver que nuevamente hay la incorporación de elementos sincréticos en la teología /tule/, pensamos que como estrategia de incorporar a su cosmovisión los hechos relevantes en la historia mundial, que no son ajenos a ninguna de las culturas de la orbe planetaria; de esta forma, el pueblo /Tulemal/ siempre le da una explicación coherente desde su marco cultural a los grandes acontecimientos de la historia universal.

En otra versión de esta historia recogida en el Resguardo de /Ipkikuntiwala/, sector de Caimán Bajo, durante el trabajo de campo de este estudio, en entrevista con Vitalino Cuellar, nos relata que los cuatro hijos que mandó /Pap/ para que poblaran nuevamente la Madre – Tierra fueron: El mayor, corresponde al Ingles, el segundo, el Judío, el tercero, el Español y el más pequeño el /Olo Tule/.

No fue posible conseguir una versión, durante el trabajo de campo y la revisión de fuentes, que relatara esta historia sin la incorporación de los pobladores europeos y asiáticos como parte de los hijos que /Pap Tummat/ pone sobre la tierra para poblarla; es posible que no exista y que esta historia trate de darle una explicación dentro del marco cultural /Tule/ de la diversidad de grupos y la existencia de otros continentes poblados después de la invasión española; esta hipótesis coge fuerza cuando se miran otras historias donde se menciona un sinnúmero de grupos pobladores de /Apea Yala/ (América), donde queda claro el conocimiento de los /Tulemal/ de la existencia de diferentes etnias pobladoras de este continente. En un relato recogido por Fray Severino de Santa Teresa a principios del siglo XX, hace mención de cuatro hombres indígenas que bajaron del cielo a poblar la tierra en lugares cercanos al cerro Takarkuna; cada uno de ellos tenia un matiz distinto de piel: blanco, rubio, moreno claro y moreno oscuro. La historia termina afirmando que las descendencias de estos indígenas se mezclaron y es por esto que en algunas ocasiones se ven en las familias indígenas hijos muy blancos, como hijos muy negros (Santa Teresa, 1935). Como es evidente esta versión de la historia es recolectada antes de la segunda guerra mundial, pero su mensaje se centra más en el mestizaje del pueblo /Tule/, que en los mandatos de /Pap/ le deja al hermano menor.

Lo importante de rescatar, sea cual sea la versión y los hermanos mayores de /Olo Tule/ involucrados en ella, es que este recibió el mandato de /Pap/ para proteger y cuidar la Madre – Tierra, por que era el único capaz de lograr esta misión. Al igual que en otras parte de esta historia, como en otros mitos que se presentaran más adelante, la norma es la que tratan de incorporar y de esta forma, crear una ética de comportamiento con la naturaleza y las demás personas, propias del pueblo /Tule/ de la actualidad.

[7] En el relato realizado por Vitalino Cuellar, durante el trabajo de campo plantea la especialidad de cada uno de los hijos de /Pap/, de la siguiente manera:

Al ingles le gustaban las armas; el Judío mostraba mucho interés por los libros; el Español era juguetón , necio y muy malo, pero no le gustaba estudiar los conocimientos dejados por /Pap/; el menor, el /Olo Tule/ contaba a su padre todo lo que hacían los hermanos menores; tenia el corazón más grande,  era el más inteligente y por eso /Pap/ le dejo a él todos los conocimientos y la misión de proteger la Madre – Tierra, de cuidar todos los recursos naturales y hacer un uso adecuado de ellos. Los negros no vienen de los hijos de /Pap/, por que ellos surgen del mico machín.

[8] En esta parte del relato, es posible identificar otro elemento de sincretismo religioso; piénsese en la Torre de Babel de la historia Bíblica.

1.1.1 Cultura, Territorio y Territorialidad

Tomado de : Historia y Cultura del Pueblo Olo Tule de Ipkikuntiwala. Colección de Autores Antioqueños. Medellín, 2010. Autor: Iván Darío Espinosa Peláez.

Con relación al concepto de cultura, valga aclarar aquí en primera instancia, que se presenta una confusión cuando es utilizado como expresión y manifestación de las bellas artes, especialmente en diarios y revistas, de donde se  interpreta que las personas instruidas y conocedoras de las artes y de otras gentes son muy instruidas, asumiéndose que hay toda una gradación hasta los “incultos” (carentes de cultura)[1].

Así mismo, también ha sido usado para designar  grupos humanos desconocidos, generando múltiples confusiones para los lectores que no entienden desde que punto de vista se esta haciendo alusión al termino cultura[2].

El sentido que le queremos dar aquí, es el utilizado desde la antropología y en general desde todas las ciencias sociales. Donde es considerado como lo que indica una forma particular de vida, de gente, de un período, o de un grupo humano. Dentro de las diferentes definiciones que existen sobre el término, es posible identificar algunas constantes relacionadas con la apreciación y análisis de elementos tales como valores, costumbres, normas, estilos de vida, formas o implementos materiales, la organización social, etc.

Desde un punto de vista sociológico, cultura es entendida  como los procesos de desarrollo intelectual, espiritual y estéticos del acontecer humano, incluyendo la ciencia y la tecnología, como cuando se habla del desarrollo cultural de un pueblo o país; desde esta perspectiva, se ha planteado la cultura como “[…] el progreso intelectual y social del hombre en general, de las colectividades, de la humanidad”[3].

Desde una perspectiva de la hermenéutica antropológica, que es la tendencia que queremos adoptar en este estudio, la cultura es  entendida como un proceso de significados en un acto de comunicación, objetivos y subjetivos, entre los procesos mentales que crean los significados y un medio ambiente o contexto significativo. Con relación a esta postura Clifford Geertz dice que:

“El concepto de cultura que propongo… es esencialmente un concepto semiótico. Creyendo con Max Weber que el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido, considero que la cultura es esa urdimbre y que el análisis de la cultura ha de ser por lo tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones.[…]  

[…] la cultura se comprende mejor no como complejos de esquemas concretos de conducta, costumbres, usanzas, tradiciones, conjuntos de hábitos —como ha ocurrido en general hasta ahora, sino como una serie de mecanismos de control— planes, recetas, fórmulas, reglas, instrucciones (lo que los ingenieros de computación llaman “programas”) que gobiernan la conducta” [4].

Teniendo en cuenta lo anterior, la cultura puede ser considerada  como una red o trama de sentidos, desde donde buscamos dar significados a los fenómenos o eventos de la vida cotidiana[5]. Sería pues una producción de sentidos, de los fenómenos y eventos de la vida cotidiana para un grupo humano determinado. Si queremos acceder a la cultura /Tule/ de los habitantes de /Ipkikuntiwala/, en realidad nos estamos preguntando ¿qué sentido tiene la vida para los habitantes del resguardo de Caimán Nuevo?

Desde este marco interpretativo se busca darle una explicación antropológica a la cuestión de la alteridad concebida coma la tarea de

“interpretar la interpretación que otros hacen de la categoría del otro en los diferentes niveles en los que sitúan su lugar e imponen su necesidad”[6].

Visto de esta forma, tratar de comprender la cultura /Tule/, es tratar de descifrar el entramado de significados vividos y actuados dentro de la comunidad de /Ipkikuntiwala/. Entendiendo el sentido como un conjunto de significados, es posible comprender que la cultura /Tule/ al ser examinada como sentido, se refiere a un conjunto de significados que cobran vida como tales, en sus vivencias y relaciones con las demás personas y con su ambiente (la pragmática semiótica). Al mismo tiempo este conjunto de significados, que se encuentran básicamente en historias tales como la que le dan origen a la Madre – Tierra (/Nan Kuana/) , la de /Mako/ y su descendencia, la de /Ipelelel/, la de /Ipeorkun/, entre otras,  involucran un orden o jerarquía de significados (la sintaxis semiótica): de esta forma podemos entender, entre otras cosas las jerarquías de la organización política /Tule/, donde en la cabeza se encuentran los /Saklamal/, luego los /Arkalmal/, hasta llegar a los /Swalipepmal/ y al pueblo (el /Olo Tulemal/).

Así mismo hay que considerar que cada grupo humano tiene un significado para cada cosa del hacer y del quehacer (la semántica semiótica), de manera que esos significados tienen sólo las connotaciones que ese grupo humano particular les da, pudiendo ser parecidos a los de otro grupo, pero nunca todos los significados iguales en su completa totalidad. De manera que finalmente la cultura de cada grupo humano, en este caso la /Tule/ puede ser considerada como su “huella digital”, que la caracteriza y la identifica de las demás. Por esta razón no existen dos grupos humanos con la misma cultura.

Como estos conjuntos de significados no se dan en el vacío, ni espontáneamente, ni al mismo tiempo, surge la importancia del contexto de la cultura, como un elemento muy importante en el estudio de del pueblo /Tule/ de /Ipkikuntiwala/. Esto nos impone la necesidad de considerar el territorio y la temporalidad de lo vivido, de lo concebido, como elemento importante para acceder  a las dinámicas culturales de este grupo humano; a esto es lo que se conoce como “Contexto de la cultura”. La visión de lo temporal no es lineal, pues el tiempo del mito es cíclico y es determinante en el accionar del ahora, por lo tanto hay que tratar de acceder a la “semiótica de la narración” como elemento crucial para entender la cultura /Tule/. Esta concepción del tiempo del mito que efectivamente tiene en representación en lo cotidiano, es decir en la praxis, nos lleva a considerar los vínculos  entre la historia y la antropología, pues

 “[…] la historia es ordenada por la cultura, de diferentes maneras en diferentes sociedades, de acuerdo con esquemas significativos de las cosas.  Lo contrario también es cierto: los esquemas culturales son ordenados por la historia puesto que en mayor o menor grado,  los significados se revalorizan a medida que van realizándose en la práctica […]” [7]

Todo lo anterior nos lleva a pensar la culturacomo

“[…] un tejido de significados encarnados en símbolos y transmitido históricamente, un sistema de concepciones heredadas expresadas de manera simbólica por medio de las cuales los hombres se comunican y desarrollan su conocimiento sobre la vida y las actitudes hacia la vida”. [8]

Entendida de esta manera, la cultura organiza la situación actual en relación a un pasado y funciona como una síntesis de la estabilidad y el cambio, el pasado y el presente, la diacronía y la sincronía[9].

Queda claro entonces, desde esta perspectiva teórica, los estrechos vínculos entre historia y antropología; esta situación y la necesidad de determinar los momentos de cambio social dentro del devenir del pueblo /Tule/ es importante identificar aquellos acontecimientos del pasado que ayudaron a configurar una ruptura o una continuidad. En este sentido vamos a considerar los “acontecimientos históricos” como sucesos del mundo en relación con la significación proyectada desde algún sistema cultural; teniendo en cuanta lo anterior, el acontecimiento registrado en las fuentes, es un suceso histórico interpretado y las interpretaciones varían, lo que estaría también considerando que no existen los datos históricos puros, pues su escritura y posterior lectura están mediatizados por concepciones ideológicas y culturales.  En otras palabras, todo acontecimiento histórico debe interpretarse a la luz del código cultural dentro del cual se produce y debe ser reconstruido cuidadosamente de antemano[10].  Se trata entonces de re-construir un acontecimiento histórico, que fundado en elementos de un micro tiempo, en el sentido de corta duración de Braudel, estructuran de manera coherente un sistema cultural de referencia.

El conocimiento de los diversos acontecimientos históricos que marcaron el devenir del pueblo /Olo Tule/ de /Ipkikuntiwala/, nos permitió establecer los pisos y los techos de las diferentes fases de cambio social que componen el proceso histórico definido para esta comunidad. Como es posible observar, se trata de un marco que permite el ordenamiento de la información histórica que ayude a  plantear una hipótesis desde los modelos procesuales de reconstrucción histórica.

De otro lado es importante tener una aproximación al territorio donde se localiza el grupo humano que de corazón se busca conocer, por que es allí donde se da  la constitución de lugares, ya que es uno de los procedimientos simbólicos que permite pensar la alteridad — y por consiguiente la identidad como su par relativo—. Desde nuestra visión antropológica del territorio, recurrimos a  la  equiparación entre lugar y cultura, a la territorialización de ésta como procedimiento para poder pensarla[11].

Para delimitar el entorno espacial de este estudio, se considera “el territorio” no simplemente como el espacio físico o el medio natural de un grupo humano en particular;  se entiende como la socialización de un medio natural mediante el ejercicio de lo concebido, nombrado, clasificado, recorrido, usado y representado simbólicamente[12]; en este orden de ideas el territorio es considerado como una experiencia  humana que adquiere sentido a través de la intencionalidad de los individuos quienes lo dotan con una pluralidad de significados que dependen del tiempo y las experiencias culturales[13]. Teniendo en cuenta este planteamiento, fue posible superar, en la comprensión del territorio /Olo Tule/ de /ipkikuntiwala/, los determinantes político-administrativos, geográficos y ambientales, que por lo demás incluyen espacios físicos, míticos y preternaturales. Igualmente nos permite entender las discontinuidades en la ocupación territorial sin que eso implique una ruptura comunicativa de la nación /Olo Tule/ dispersa en dos países, en regiones geográfica y ambientalmente diferentes.


[1]Austin, 2000.

[2]Austin, 2000.

[3] Fischer; en Auntin, 2000.

[4] Geertz, 1987:20-50

[5] Auntin, 2000.

[6] Augé, 1992:30.

[7] Sahalins, 1998: 2.

[8] Geertz, 1973;  Citado por Colmenares, 1987.

[9] Sahlins, 1988.

[10] Colmenares, 1987-

[11] Cañedo, 2000.

[12] Duque otros, 1996.

[13] Molano, 1989.

Reflexiones a propósito del concepto de Identidad

Tomado de : Historia y Cultura del Pueblo Olo Tule de Ipkikuntiwala. Colección de Autores Antioqueños. Medellín, 2010. Autor: Iván Darío Espinosa Peláez.

1.1.2 El Encuentro de Identidades

Queremos enriquecer nuestra mirada al pueblo /Olo Tule/ de /Ipkikuntiwala/ haciendo una reflexión sobre la identidad y sus diferentes esferas de representación, pues consideramos que el relacionamiento interétnico permanente que se da en la zona norte de Urabá, es ante todo un encuentro de identidades.

El ámbito de la identidad es la “mismidad”, donde preguntas tales como ¿quién soy?, ¿Quiénes somos?, son fundamentales en las construcciones identitarias; es pues aquello que nos constituye como tal y nos diferencia de los otros, lo cual supone un aspecto de “permanencia” relativa o de continuidad histórica[1]. Se trata pues de una auto-identificación que a nuestro modo de ver es de carácter histórico social.

Definir el concepto de identidad involucra el ejercicio de aprehender la imagen de un pueblo o de una nación, tratando de establecer las características que han llegado a ser comunes y aceptadas por dicha sociedad; es una manera de identificar los rasgos culturales que caracterizan a una sociedad  o a una nación, que son determinados desde sus interrelaciones e interacciones entre lo individual y lo social.  Por lo tanto, identidad no significa anulación de identidades particulares sino, más bien, integración con sus particulares diferenciaciones[2].

El concepto de identidad en materia cultural sirve para designar un sistema dinámico de auto-reconocimiento, tal como hace uso de él un grupo que está permanente en cambio. Cada cultura tiene una forma propia de distinguir a sus miembros de los que no lo son y la identidad juega un papel importante en la auto-adscripción y la auto-exclusión[3].  En el presente estudio asumimos la identidad cultural como

“Un conjunto de elementos que, asimilados, contribuyen en la concepción del mundo; del pensar; hablar; de comunicación; de valoración propia y de grupo; de comportamiento, que contribuyen para que aquélla esté en un proceso de desarrollo perenne. Una identidad cultural estaría formada, entonces, por aquellos rasgos que se constituyen en diferenciadores de otras culturas, en momentos y lugares determinados, en la cual se ha asimilado socialmente el cambio. Esto no implica que aspectos de un pasado se excluyan en pro de un cambio presente, puesto que dicho pasado forma parte de la línea horizonte de un ser y que, por fenómeno de repercusión, su historia se encuentra asimilada en un presente a los valores esenciales de dicha cultura”[4].

Se ha sugerido que una de las características de las identidades culturales es la definición de quiénes hacen parte de ese conglomerado humano que comparten valores, dándole a éstos una serie de privilegios, presentándose así mismo una contrapartida de una serie de discriminaciones para quienes no los comparten. Con relación a lo anterior, es posible afirmar que

Una identidad es, por una lado, una forma de vida de acuerdo con ciertos valores; y, por otro, un sistema de privilegios y exclusiones. El concepto de cultura incluye prescripciones de comportamiento y pensamiento y sanciones para quienes no cumplen con lo exigido. El umbral de tolerancia para incluir o excluir ciertos comportamientos o valores no pueden ser predefinidos, sino que son fruto de la misma prescripción cultural y se modifica continuamente[5].

Así mismo, se ha planteado que la identidad cultural se estructura

“[…] sobre la base de vivencias compartidas; de afinidades, de sentimientos y emociones; de experiencias que han otorgado una determinada visión de mundo, comunicando ideales de significatividad vital cuyo arranque está en una misma raíz histórica particular[6]”.

Las diferentes posturas sobre el concepto de identidad coinciden en otorgarle una pluralidad de rasgos culturales, políticos y económicos; así mismo, se han considerado factores históricos, lingüísticos, territoriales e ideológicos[7]. No se puede perder de vista que este concepto se presenta como una construcción cultural del hombre y como tal susceptible de evolucionar en función del marco histórico de cada momento[8]. Hay que tener presente que el espacio en donde se configuran y actúan las identidades es el del “imaginario colectivo” y en ese entorno territorial confluyen todas las formas de percepción posibles, tanto las de auto-percepción, como las de apreciaciones del “otro”; en estos espacios comunes se dan las variadas percepciones de lo que significa ser indígena, ser ciudadano, habitante de lo rural o de lo urbano, ser hombre o ser mujer [9]. Con relación a lo anterior, se afirma que:

“Las identidades particulares, personales y colectivas son también, y no sólo, el resultado de la asignación de lugares efectuada por el orden simbólico, de modo que la percepción de un sujeto o un colectivo, pertenecientes a cierto género, se produce como el efecto secundario de una labor ordinal que le precede. Los elementos simbólicos que llevan a asociar a cierta persona con un género u otro son culturalmente específicos. […][10]

De lo anterior queda claro que este encuentro de identidades que se presenta en la zona norte de Urabá por la confluencia de varios grupos étnico-culturales, se realiza sobre un territorio concreto semantizado y simbolizado desde diferentes marcos interpretativos, étnicos y culturales; el reto pues se centra en hacer una conjugación de estas representaciones y lograr la aceptación de las nuevas características del territorio por todos los conglomerados que co-habitan esta región.

La identidad como concepto social y cultural tiene múltiples esferas de aplicación, pues puede ir de lo étnico, hasta lo individual, pasando por concepciones relacionadas con la familia, la región y la nación, entre otras, lo que implica una identificación para cada grupo de cada una de estas esferas. Con relación a este aspecto, se afirma que

“A la humanidad no se llega por cualquier camino. Hay una serie de círculos concéntricos: familia, ciudad, nación, raza, cultura, que no se pueden brincar —a menos de ser hijo de incubadora— en el proceso de humanización”[11].

También se ha postulado que la identidad

“[…] contiene dos dimensiones: la personal o individual y social o colectiva. El diferenciar estas dimensiones no quiere decir que sean excluyentes. Ambas están interrelacionadas. De ahí que se sostenga que son dimensiones de un mismo e inclusivo fenómeno situado en diferentes niveles de realización. El nivel individual y el nivel colectivo, plano en el que la identidad social se edifica y se realiza”[12].

Puede considerarse entonces que la identidad es como aquellos caleidoscopios con los que jugábamos cuando éramos niños, que contienen elementos básicos constitutivos, pero en la medida que entran en contacto unos y con otros, cambian de forma desplegando una variedad de facetas multicolores. Algo de resaltar es que al igual que la identidad, con el calidoscopio, el juego nunca termina, sino que se transforma en arte y la identidad se revela única, cambiante, sorprendente y maravillosa cada vez que la intentamos apreciar[13].

La identidad, sin embargo, tiene una contrapartida, la cual se manifiesta no solo en la demanda de afectos por parte de sus miembros, sino en la demanda de una solidaridad incondicional[14].

“Hacer que en una nación donde subsisten distintas identidades étnicas se produzca una solidaridad entre ellas, supone desplazar las posibilidades de antagonismo hacia otros aspectos… Toda distinción identitaria puede llevar a conflictos graves, pero al mismo tiempo, su flexibilidad abre las puertas a una enorme gama de redefinición de los antagonismos, es decir, abre las puertas a las posibilidades de colaboración interétnica”[15].

Para plantearlo en términos cercanos a los utilizados por Habermas, la convivencia interétnica es un tema de comunicación, pero en el sentido que le da él, es decir, de acuerdo de las voluntades, acuerdo que supone una aceptación razonada tanto del cambio como de la permanencia[16].

La lengua como mecanismo de comunicación, se convierte en la esfera mayor de la identidad, pues los idiomas no sólo limitan las transferencias de ideas, sino que actúan como fronteras de la representación y la praxis. En este sentido las comunidades no indígenas que habitan el norte de Urabá y tienen un mismo idioma, comparten una identidad Iberoamericana. Esta esfera de la identidad se presenta como algo que las (o nos) rodea y con lo cual se convive en forma constante; se convierte en una realidad histórico-social, compuesta por un conjunto de pueblos —o naciones— que viven en diversos territorios, pero que tienen un modo de ser análogo, compartiendo, a parte de una lengua, criterios de moralidad y en la mayoría de los casos, una religiosidad. En este sentido se ha firmado que 

La Hispanidad no es ni ente sensible, ni ente psicológico, ni ente ideal, sino ente cultural  […] no es tan solo un fruto o producto de un factible. Es, antes que eso y de manera radical, una cosmovisión. […] En ella caben no solo conocimientos, sino también deseos, anhelos, esperanzas, necesidades del sentido y de la vida [17] .

De otro lado, no se puede confundir la  “Hispanidad” con la Españolidad, pues con la palabra Hispanidad, se ha querido indicar a un conglomerado de pueblos, no necesariamente ligados racialmente, sino con fuertes vínculos históricos,  morales y culturales, con estilos de vida análogos[18].

De otro lado, se encuentra el pueblo /Tule/ de /Ipkikuntiwala/ que posee una identidad lingüística diferente a los de los habitantes no indígenas de la zona, creando una fuerte barrera en la comunicación, no solo por la fonología, gramática, fonética y semántica, sino por el sentido mismo de la significación, donde las palabras aluden a una relación permanente con los hechos cosmogónicos y teológicos, que le otorgan un particular sentido al hecho de la comunicación. Durante el trabajo de campo, la barrera lingüística fue un hecho y los interpretes indígenas hablaban, no de una traducción, sino de una interpretación, pues los lenguajes metafóricos que utilizan los habitantes más antiguos de la comunidad, en su comunicación cotidiana, no tienen una traducción a nuestra lengua castellana.  Su comunidad de sentido, en términos lingüísticos, es compartida con los habitantes /Tule/ de /Makilakundiwala/ (Arquía, Choco) y todos los /Tulemal/ de las comarcas panameñas de San Blas y la cuenca del Pacífico.

En el caso particular de los /Tule/, existe una correspondencia total entre la identidad lingüística y la identidad étnica, situación que no se presenta  entre los otros pobladores no indígenas del área, los cuales corresponden a múltiples orígenes étnicos y, en muchos aspectos, no comparten patrones culturales.

Esta situación se convierte en un reto para este encuentro de identidades, pues se debe tener la disponibilidad de los tiempos necesarios para que el entendimiento entre las partes se dé de forma satisfactoria y se supere la barrera de comunicación impuesta por las diferentes identidades lingüísticas.

Después de abordar los aspectos lingüísticos y siguiendo por los círculos concéntricos de las identidades, nos encontramos frente el fenómeno de “lo latinoamericano”, donde los aspectos identitarios que aglutinan a los pueblos que habitan este sub-continente, son bastante frágiles, quizás por que sea aún un proceso en construcción, o más bien en “re-construcción”. Se ha afirmado que el concepto común de identidad entre las sociedades latinoamericanas esta estrechamente relacionado con un sentimiento de soledad, la mezcla racial y la dependencia cultural[19].  El famoso ensayo “El laberinto de la soledad” escrito por Octavio Paz, nos da un acercamiento histórico de este sentimiento de soledad que los latinoamericanos experimentan (o experimentamos). Con relación a la dependencia cultural, José Martí (escritor cubano), en su ensayo “Nuestra América”, expresó que los Latinoamericanos somos muñecos de trapo, con pantalón inglés, suéter de París, chaqueta de los Estados Unidos y sombrero de España.

Es obvio que este sentimiento de soledad y la dependencia cultural de las naciones latinoamericanas, refleja una crisis identitaria de estos pueblos que no les permite visualizar claramente su postura frente al desarrollo; esta situación es un campo de cultivo apropiado para que haga carrera la teoría de modernización, también llamada teoría del desarrollo, que se basa en una perspectiva etnocéntrica y supone el proceso de modernización, descrito como la ingestión de los rasgos actitudinales occidentales del racionalismo, el instrumentalismo, la orientación al logro, entre otros.[20]. Como se puede notar, la mayor parte de estas concepciones tienen sus raíces en la perspectiva occidental que arrogantemente atribuye el retraso a la falta de rasgos actitudinales occidentalizados en las gentes de Latinoamérica y el Caribe[21].

Disminuyendo la escala de los círculos concéntricos de las identidades, encontramos las concepciones de lo nacional, como esferas de aglutinación de los conglomerados humanos. La nación puede ser entendida como una construcción social e histórica, que sustentan los estados y se ha tratado de convertir en el referente dominante para darle sentido a los procesos de producción y reproducción social. Los “estado-nación” son el resultado de configuraciones geopolíticas que se sustentan en un marco explicativo de la historia contemporánea[22].

Desde una perspectiva de la democracia liberal se tiende a limitar la identidad nacional a una cultura homogeneizante y excluyente, semejante a la que produce la democracia autoritaria. Esta homogeneización excluyente constituye un factor que merma las bases mismas de la democracia, como lo son la pluralidad de intereses, tradiciones y opiniones que debaten en el espacio público y conforman el legítimo poder político. Con relación a lo anterior, se plantea:

“En oposición al modelo democrático liberal, el republicano no afirma como principio fundamental la igualdad, sino el reconocimiento de las identidades culturales diversas. Este principio pone el énfasis en la igualdad de valor y de respeto en las comunidades y, de modo secundario, en el individuo. Esta prioridad se debe precisamente a que la tradición republicana concibe al individuo como miembro de una comunidad, de una cultura que le precede y dentro de la cual define su curso de vida, sus valores fundamentales, sus derechos básicos como persona. […] Desde la perspectiva republicana los derechos, la legislación y el ámbito de competencia del poder político se adecuan a las identidades culturales, y no al revés, como sucede en la democracia autoritaria y en la liberal, con diferencia de grados”[23].

Podemos afirmar que el Estado colombiano, al igual que muchos otros latinoamericanos, aunque logró conformar una comunidad nacional imaginada, no ha podido borrar las antiguas nacionalidades presentes en nuestra diversidad cultural indígena, afrodescendiente y mestiza, lo que nos lleva a considerar que  dentro del proyecto nacional, participan diversos proyectos de nación que inciden en la definición de los sentidos colectivos[24].

La identidad  de las naciones latinoamericanas se encuentra en una encrucijada donde la tensión de la tradición y la innovación, no atina una salida apropiada a sus realidades sociales y multiculturales; sin una salida desde lo “propio”, acuden a modelos exógenos, como la “teoría del desarrollo”, también conocida como la teoría de la “dependencia”[25].

Al tratar entonces de definir la identidad nacional colombiana, tendríamos que afirmar como magistralmente lo hizo el Historiador Víctor Álvarez, cuando refutando el punto de vista de muchos antropólogos asintió: “si se trata de definir la identidad colombiana, hagamos una sumatoria”.  Esta postura nos pone a pensar en la pluralidad de identidades que se encuentran involucradas en la zona norte de Urabá. No es posible entonces para entender al pueblo /Olo Tule/ de /Ipkikuntiwala/ en su contexto territorial, partir del hecho de intereses comunes desde el reconocimiento de una identidad nacional, por que simplemente ésta no existe; igualmente, y reconociendo la realidad de pluralidad de intereses en la zona, a partir de la multiplicidad de identidades presentes, se hace necesario superar las posturas integracionistas, que traerían como resultado, la exclusión de algunos participantes en las determinaciones sobre las características de la zona norte de Urabá.

Proponemos entonces que se parta de los principios de “la democracia republicana”, que hace un reconocimiento explicito de la diversidad de identidades que conforman las nacionalidades; esto quiere decir, en términos culturales, el reconocimiento de que el Estado Colombiano está conformado por diferentes nacionalidades, cada una de las cuales posee valores propios que son igualmente validos. En este sentido, aunque los /Tule/ de /Ipkikuntiwala/ son consientes de estar insertos territorialmente en un país llamado Colombia, también lo son de que ellos, sumados a los otros habitantes /Tule/ del Chocó y Panamá, conforman una nación que nada tiene que ver con la mal llamada “nacionalidad colombiana”[26].

Quizás, estos intentos de reconocimiento de múltiples identidades de nuestro país, nos permitan en un futuro superar los rumbos predominantes de dependencia de las perspectivas de desarrollo, para pasar al tan anhelado “enfoque propio”, desde un verdadero reconocimiento de la conformación multiétnica y pluricultural, a las que alude la Constitución Colombiana.

Pasando a otra esfera de la discusión, encontramos que la identidad es de naturaleza dinámica, por lo que no es extraño  encontrar grupos humanos  auto-nominándose con el mismo nombre que sus antepasados y que, sin embargo, se hayan sometido a fuertes cambios culturales o a la incorporación de elementos de otras culturas[27].

Desde una perspectiva histórica, la identidad es uno de los aspectos más flexibles y a la vez más rígidos de una cultura; de otro lado, las identidades no pueden ser fijadas a priori ni tampoco de forma absoluta, de manera que aquello que se considera parte de ella,  puede ser considerado ajeno a ésta muy poco después.

La identidad es Flexible, porque nada impide que se modifique y en este sentido, posee un “comportamiento” similar al de los signos lingüísticos, donde el significado y la palabra que lo designa tienen un vínculo arbitrario que puede cambiar en todo momento y en todo lugar. Todo esto lleva a identificar en las identidades una tendencia espontánea a la modificación y todo intento por convertirla en algo fijo requiere un esfuerzo constante de adecuación a las formas de comprender los mismos hechos a lo largo del tiempo[28].

Teniendo en cuenta lo anterior, cabe preguntarnos: ¿por qué, a pesar de su mutabilidad, la identidad perdura? Una aproximación a la respuesta también la podemos encontrar en la lingüística, pues, al igual que los signos lingüísticos, las marcas de identidad cultural son arbitrarias. No hay razón alguna para que una marca de identidad sea considerada como más propia que otra. Teniendo en cuenta la mutabilidad de la identidad, es posible introducir en ellas nuevos componentes, pero esto requiere de una estrategia de convencimiento que actúe dentro del marco cultural de referencia, garantizando que todos los individuos que representa se apropien de ese nuevo elemento y que por lo demás le impriman una significación dentro de su mundo de la representación y de la praxis. Esta situación se ha ejemplificado de la siguiente forma:

“Este dinamismo natural de la identidad permite comprender, respecto de los pueblos originarios, que nada impida que uno de sus miembros actuales, que circula en automóvil y se comunica por internet, siga sintiéndose idéntico a sus antepasados de varios siglos. Es que la identidad no se construye sobre hechos, ni sobre proximidad geográfica, sino sobre interpretaciones de hechos, sobre focos de atención cultural, sobre un sentirse parte de una tendencia cuya naturaleza es móvil y por ello mismo se puede actualizar, de tal forma de hacerla viva y cercana a pesar de su distancia. Por ello la distancia temporal o geográfica en relación al foco de identidad sobre el que se pone la atención poco importa”[29].

Teniendo en cuenta la perspectiva de mutabilidad y adaptación de la identidad, es posible afirmar que su permanencia no se debe a razones, sino al hecho de que los valores culturales son arbitrarios, ya que las “razones” para permanecer o variar sólo pasan a ser válidas una vez que han sido aceptadas[30]. En este sentido, los miembros de la etnia /Tule/ tienen un modo de vida particular que es confirmada por su cultura  y jamás verán razones válidas para abandonar su forma de vida, porque ésta tradición les dice, justamente, que su cultura es válida. Si algún día deciden transformarla parcialmente, es por que encuentran para ello razones que pueden ser explicadas desde su universo. En este proceso de encuentro de identidades que se da en el Norte de Urabá, hay que buscar las estrategias que permitan la negociación de esas razones validas desde la perspectiva cosmogónica y teológica de los diferentes grupos étnico-culturales allí asentados, para que el hecho concreto de la planeación del desarrollo territorial de esta región sea adecuadamente incorporado a la identidad de los diferentes grupos que tiene su asiento en ella.

Con relación a lo anterior, se ha afirmado que uno de los primeros problemas que hay que vencer cuando se trata de poner en relación distintas identidades es la dificultad de que

“[…] una logre escuchar y comprender la palabra de la otra, en especial en aquellos aspectos que considera más relevantes. Esto sólo es posible sobre una doble base. Por una parte, se requiere tomar distancia respecto de la propia cultura mediante una forma de suspensión de juicio, condición para que los valores de la otra cultura puedan adquirir sentido a los ojos de la primera. Y, por otra, se requiere aceptar la naturaleza dinámica de la identidad”[31] .

Las transformaciones  y los cambios de las identidades en grupos culturales tradicionales, son difícilmente observables por un espectador que las mire desde adentro, pues esas transmutaciones sólo son perceptibles a nivel trans-generacional; si fuese posible fijar las culturas en un registro trans-generacional, lo primero que constataríamos sería su modificación continua[32].

[1] Llanquileo, 1994.

[2] Sasso, 1998.

[3] Neira; 2001.

[4] Sasso, 1998.

[5] Neira, 2001.

[6] Sasso, 1998.

[7] Sánchez, 2001.

[8] Ortega, 1998.

[9] Casas, 1999

[10] Serret; en Casa, 1999.

[11] Basave. 2000: 1.

[12] Llanquileo, 1994

[13] Casas, 1999.

[14] Neira, 2001.

[15] Neira, 2001.

[16] Habermas; en Neira, 2001.

[17] Basave. 2000: 2.

 

[18] Ibíd.

[19] Deutchier, 1989; en Vargas, 2000.

[20] Vargas, 2000.

[21] Vargas, 2000.

[22] Casas, 1999

[23] Casas, 1999.

[24] Casas, 1999.

[25] Vargas, 2000.

[26] No se puede confundir el termino nación desde lo geopolítico, con la acepción que se esta utilizando aquí, que es desde lo cultural.

[27] Neira, 2001.

[28] Neira, 2001

[29] Neira, 2001.

[30] Neira, 2001.

[31] Neira, 2001.

[32] Neira, 2001.

Diagnostico Cultural Necoclí

8. DIAGNOSTICO CULTURAL

 

8.1 Caracterización Étnico-cultural

 

 

8.1.1 Población Olo Tule

 

El resguardo indígena de /Ipkikuntiwala/ o Caimán Nuevo esta ubicado en jurisdicción de los municipios de Turbo y Necoclí; en la Subregión del Urabá antioqueño, en la porción norte. Su territorio se encuentra sobre las coordenadas geográficas de 8°16’36” de latitud norte y 76°46’ de longitud oeste, en un área correspondiente a la cuenca del río Caimán Nuevo. Antes de 1992 se calculaba su extensión en 5.900 ha, pero después del proceso saneamiento, según la información del INCORA su área se calculaba en 7718.74 ha; sin embargo utilizando un Sistema de información Geográfico, se logró establecer que su real cobertura es de 9.456 ha[1]. Limita al norte con las veredas La Ceibita y Nueva Luz del corregimiento del Totumo (Necoclí), al sur con la quebrada Los Indios del corregimiento El Dos y Tié (Turbo), al oeste con el mar Caribe y al este con las veredas Las Mercedes y Yoki (Turbo).

 

En la actualidad el marco territorial de la etnia /Olo Tule/ se encuentra distribuido en dos repúblicas latinoamericanas, generando una fragmentación que causa algunas diferencias en cuanto a los manejos administrativos de sus territorios. En Colombia existen únicamente dos comunidades, la de /Ipkikuntiwala/ y la de /Makilakuntiwal /localizada en la cuenca del Río Arquía, afluente occidental de la cuenca baja del Río Atrato, en jurisdicción del Municipio de Ungía, Choco.

 

En Panamá la población es más numerosa y es allí donde se concentra la mayor parte de la gente de este grupo étnico. La Comarca /Kuna Yala/ se ubica en el litoral del Caribe panameño, ocupando una franja de tierra de 230 kilómetros de longitud y entre 10 y 20 kilómetros de ancho, constituida por territorios continentales y un numero importante de islas del Archipiélago de San Blas, que pueden ser 365 de las cuales únicamente 50 están desocupadas, que sumando sus extensiones pueden ser 2.357 Km. de costas. La parte de tierra firme tiene una superficie de aproximadamente 3.220 km2, a la que hay que agregar el área marítima, que incluye los arrecifes, los cayos, las islas y las zonas de pesca. Sumando todas estas áreas, la Comarca /Kuna Yala/ puede tener una superficie total de más de 5.400 km2. Según los datos del censo de población de 2000, viven allí 32.500 indígenas /Tule/, distribuidos 51 comunidades, la mayoría de ellas ubicadas en islas de origen coralino, localizadas a poca distancia de la tierra firme. Por lo regular, en cada isla existe una sola comunidad autónoma en sus leyes y administración, aunque en las más extensas son cohabitadas por dos o tres comunidades[2].

 

La organización territorial del resguardo de Ipkikuntiwala está diferenciada por usos específicos que le dan un orden social al entorno espacial que habitan; estos usos permiten generar un orden interno que refleja sus concepciones culturales del manejo del espacio, acorde con sus historias de origen y con toda su concepción teológica y filosófica. Sin embargo este orden tradicional del espacio social, ha sido trastocado en las últimas décadas por las continuas perturbaciones que ha tenido su entorno vital, por procesos como la invasión por parte de colones y terratenientes, la apertura de la vía Turbo – Necoclí, el deterioro de los recursos naturales, los aprovechamientos forestales y en los postreros años, el incremento en la inserción a las economías de mercado. Estos modos tradicionales, han debido acomodarse a las nuevas circunstancias regionales, mostrando la capacidad adaptativa del pueblo /Olo Tule/; estas adaptaciones se han dado sin perder lo fundamental de su cultura y específicamente su relación con la tierra, arraigada en una teología y cosmogonía, que les ha permitido introducir modificaciones en el manejo del espacio sin perder su identidad. Esta ligazón con el territorio esta definida desde su origen, pues como pueblo y dentro de sus marcos interpretativos, son hijos de la Madre – Tierra y con ella tienen un compromiso de protección y salvaguarda de los abusos del hombre blanco /waka/.

 

El territorio de /Ipkikuntiwala/ no es pues simplemente el espacio físico o el medio natural del pueblo /Olo Tule/, es más que esto y se convierte en el entorno socializado mediante el ejercicio de lo concebido, la nombrado, la clasificado, la recorrido, la usado y lo representado simbólicamente; es una experiencia vivencial, humanizante,  que se expresa a partir de una pluralidad de significados fuertemente ligados a su experiencia vital y su particularidad cultural.

 

En términos generales, la concepción del territorio comunitario o cacical, esta fuertemente ligada a lo que nosotros desde occidente admitimos como cuenca; en estas porciones  espaciales  se localizan fragmentos de realidades sociales congregadas bajo una orientación política particular y autónoma, pero integrada con los otros segmentos de la etnia /Tule/, por medio de estrategias de congregación, consulta y solidaridad que trascienden las fronteras territoriales de cada una de las comunidades, para integrarse como nación, donde asumen el reto de supervivir en entornos hostiles y discriminatorios. La ocupación de una cuenca por cada comunidad, tiene sus raíces en las historias de origen cuando /Pap Tumat/ inicia su labor compositora a partir de la instauración del un río, desde donde inicia la ubicación en sus alrededores todo lo que necesitaría en un futuro el /Olo Tule/ para su subsistencia material y espiritual. 

 

Cada comunidad integrada bajo la forma de cacicazgos ocupa una cuenca y es orientada y dirigida por un conjunto de autoridades tradicionales con fuertes conocimientos de la teología, pues su poder se basa en el entendimiento de esta parte importante de la cultura y en saber interpretarla y adecuarla a las realidades actuales. Los habitantes de una cuenca están sujetos a las determinaciones de estas autoridades, que se encargan de recordarle a los /Olo Tulemal/ su relación con la Madre – Tierra, su compromiso de protegerla, sus normas de comportamiento material y espiritual. El territorio de /Ipkikuntiwala/ como espacio socializado por los /Tulemal/ estaba antiguamente organizado como un cacicazgo, bajo las orientaciones de los /Saklamal/ propios de esta zona, autónomos políticamente de los otros segmentos de la nación /Tule/, pero en las últimas décadas, dado el crecimiento demográfico y las divisiones político-administrativas de el Estado Colombiano, se han fragmentado en dos unidades políticas y sociales, que ahora se comportan como dos cacicazgos autónomos, pero fuertemente relacionados por la cercanía territorial y por las disposiciones de compartir un mismo resguardo. Estos cacicazgos son Caimán Bajo o /Teal/, que cubre las porciones de carretera, Quebrada Ule, Caimán Medio y Quebrada Seca;  Caimán Alto o /Tiwaltuku/ correspondiente a la porción alta de la cuenca río Caimán Nuevo; en términos administrativos, Caimán Bajo está bajo la jurisdicción administrativa del Municipio de Necoclí y Caimán Alto de Turbo. La realidad político-administrativa de Colombia colocó a la comunidad de /Ipkikuntiwala/ en una situación de fragmentación, pues como ya se indicó, el resguardo se encuentra entre las dos jurisdicciones y para acceder a las transferencias del Estado, así como a los recursos para la educación y  la salud destinados para ellos, debieron dividirse y en la actualidad, Caimán Alto es atendido desde Turbo y Caimán Bajo desde Necoclí. Como vemos, los condicionamientos exógenos y el crecimiento demográfico, hicieron que esta comunidad se fragmentara en dos cacicazgos para afrontar las relaciones con el estado y acceder a los recursos que son destinados para ellos; esto es una adaptación a las circunstancias que modificó las formas tradicionales de organización territorial.

 

Los territorios sagrados son celosamente custodiados por todos los miembros de la comunidad; allí, se encuentran los hábitat  de las entidades malignas y benignas y los /Olo Tulemal/ no osan explotar los recursos, pues de su conservación depende la tranquilidad espiritual de sus territorios y parientes, pues cualquier atropello a ellos se paga con grandes costos, no solo para el agresor, sino para todos los habitantes de la comarca.  Todos los miembros de la comunidad son consientes que de su protección depende en gran medida su existencia como grupo y como etnia. Los /Piriamal/ o entornos acuáticos de espiritualidades y los /Kalumal/  entendidos como las ambientes terrestres habitados por esencias malignas y benignas, le dan al territorio de /Ipkikuntiwala/ un orden particular y cargado de sentido para sus habitantes, pues se constituyen en ambientes esenciales para su reproducción social y cultural, además de otorgarle una marca particular y propia que ellos como grupo étnico le dan al territorio.

 

Pero también hay espacios para la subsistencia y la reproducción del grupo; en este sentido se entiendan las áreas de aprovechamiento familiar e individual, donde los /Tulemal/ pueden desarrollar sus actividades productivas  y localizar su residencia para lograr el sustento de sus familias por medio de cultivos tradicionales y de otros destinados para la comercialización; entre estos últimos se destaca el plátano y en menor medida algunos frutales.

 

Es estas áreas los /Tulrmal/ son autónomos y no deben pedir autorización alguna para implementar lo que les parezca más conveniente para el sustento de sus familias. La ocupación de estas tierras se da por herencia o por adjudicación de las autoridades tradicionales de la comunidad y pueden ir de 10 a 50 hectáreas; esto fue lo que se observó en Caimán Bajo, con la salvedad de que aquellos que tienen mayores extensiones son los que las han recibido por herencia, pues la constante entre las adjudicaciones recientes es de 12 a 30 hectáreas. Este desequilibrio en la propiedad, si es que se puede llamar así, viene del procedimiento utilizado para dicho repartimiento, pues en la medida que se iban saneando las mejoras de los colonos invasores, se daban las asignaciones y a cada familia, entregando toda la parcela enajenada  sin tener en cuenta su extensión.

 

Pero también existen áreas de aprovechamiento comunitario, a través de la conformación de grupos asociativos entre miembros de la comunidad, que trabajan de forma comunitaria pero distribuyen individualmente las ganancias y aportan parte de la producción en especie para actividades organizativas. En el sector de Caimán Bajo se encontró uno de estos grupos asociativos para la producción, dedicados al cultivo y comercialización de plátano para la exportación; este grupo asociativo esta conformado por seis miembros del sector de Caimán Bajo, donde algunos de ellos todavía no se les ha asignado porción territorial para el desarrollo de sus actividades productivas. Las áreas destinadas a la producción agrícola están localizadazas principalmente en las laderas y el las planicies aluviomarinas.

 

Las áreas de conservación de la comunidad están constituidas por los cativales,  el manglar, la ciénaga,  las cabecera de la cuenca y las desembocaduras de ríos y quebradas. Estas tierras no están asignadas a los miembros de la comunidad y son de uso comunitario, donde se realizan expediciones esporádicas de cacería, pesca y recolección; así mismo son entornos importantes para que los /Inatuleti/ (médicos-botánicos tradicionales) realicen sus recolecciones de las plantas de uso curativo y mágico. Hay un respeto importante por los recursos que allí se contienen y todos los miembros de la comunidad están de acuerdo en su destinación como reservas para la conservación. Las consideran importantes, pues desde su entendimiento de los recursos naturales, son lugares de la reproducción de las especies de avifauna que ellos suelen cazar, por lo que procuran su conservación.

 

Hay otros sectores del territorio que pueden ser considerados como áreas de recuperación, las cuales están constituidas por las porciones de resguardo que estaban en manos de los colonos invasores que han logrado sanearlas; la comunidad ha decidido no intervenirlas para su recuperación natural  y que se dé un proceso de revegetalización. Algunas de estas áreas están asignadas a las familias, pero existe un control comunitario por medio de un reglamento interno.

 

Hay algunas áreas destinadas para la futura ocupación, constituidas por porciones  saneadas del resguardo; estas tierras se encuentran disponibles para las nuevas familias que se vallan conformando en la comunidad, pues prevén su crecimiento demográfico y las necesidad que tendrán estos nuevos pobladores de tierras para el desarrollo de sus actividades productivas y localización de viviendas. Estas áreas son administradas por los /Saklamal/ de la comunidad. Valga hacer la aclaración que en la actualidad esta disponibilidad de tierras no se presenta en el sector de Caimán Bajo y solamente se encuentra en Caimán Alto.

 

Por último se encuentran las tierras invadidas por colonos que no se han podido recuperar y sanear. Son en total unas 300 hectáreas en seis predios que todavía de encuentran en manos de personal no indígena, pero dentro de sus territorios legalmente constituidos y asignado por el Estado bajo la figura de resguardo. Esta situación incómoda a los /Tulemal/ de /Ipkikuntiwala/, pues se ven forzados a compartir su entorno espacial con personal foráneo con los cuales no comparten sus practicas culturales  y su concepción particular del manejo del entorno; estas molestias son más sentidas cuando se trata de mirar las diferentes representaciones simbólicas del territorio y el respeto por lugares sagrados cargados de pensamientos alegóricos.   

 

Esta etnia pertenece a la familia lingüística macro-chibcha. Según los ajustes de población, se pudo establecer para el resguardo de /Ipkikuntiwala/ un dato aproximado de 1.030 habitantes, teniendo en cuenta un promedio de 7.5 habitantes por vivienda para el sector de Caimán Medio y Quebrada /Ule/. El resguardo cuenta, según información obtenida por OIA y Coorpouraba (2002), con una área de 9.456 hectáreas y una población total ajustada de 1030 personas lo que corresponde a una densidad poblacional de 0.1 habitantes por hectárea, distribuidos  en cuatro sectores así:

 

En el sector de Caimán Alto se encuentra un 43.85 % de hombres y un 50.16 % de mujeres que corresponden al 29 % de la población total. Para los sectores de Caimán medio y Quebrada /Ule/ no se pudo establecer la participación por sexo, pero se estima que el 30% y el 15% respectivamente, de la población total se localizan en estos dos sectores.  Y por último encontramos que el sector de Caimán Bajo cuenta con un 50.56 % de hombres y un 49.43 % de mujeres que corresponden al el 25% de la población total localizada en el territorio del resguardo.  Esto muestra un patrón de asentamiento disperso y una disponibilidad de nueve hectáreas por habitante lo que garantiza un crecimiento demográfico sostenido a futuro. En la tabla que se presentan a continuación, se muestra la relación entre la ocupación de la población y el territorio, según la concentración y la densidad poblacional.

 

 

Tabla No. Distribución espacial de la población total del resguardo de /Ipkikuntiwala/

 

Sector

Población Total

%

Total No de Viviendas

Caimán Alto

301

29.22

41

Caimán Medio

312

30.29

39

Quebrada /Ule/

160

15.53

26

Caimán Bajo

267

25.92

31

Total

1030

100

137

 

La estructura de la población según grupos de edad, muestra un porcentaje de participación superior por parte de los grupos catalogadas como población joven (5 19 años), seguidos por la población infantil (de 0 a 4 años); estos datos muestran que la población se caracteriza por una base muy ancha, lo que muestra un proceso de transición generacional, ya que comparativamente la población anciana tiene un porcentaje bajo de participación con relación a la población total.

 

La población joven menor de 19 años, es la más representativa ,seguida por la población en edad productiva, para la cual se consideró en un rango entre los 15 y 64 años; sin embargo para los trabajos comunitarios la edad productiva en el resguardo es de 14 a 50 años, en la realización de trabajos comunitarios como construcción de viviendas, arreglo de caminos, y trochas. A partir de los 15 años las mujeres se vinculan a la vida productiva en la realización de tareas domesticas y los hombres se vinculan a la faena agrícola y demás actividades propias de su género.

 

Uno de los aspectos de la organización social y el parentesco que identifica a la nación /Olo Tule/ es el tipo de familia tradicional; se trata de estructuras basadas en la familia extensa, lo que le da al orden social y cultural particular. La familia entre los /Tule/, se constituye en la célula de las relaciones, pues a partir de los vínculos paternos y maternos es desde donde se origina el reconocimiento del mundo, iniciándose de esta forma  el proceso de aprendizaje que marca un estrecho vinculo entre los individuos, los conglomerados sociales y la cultura, como un mecanismo de integración que tiene fuertes repercusiones en la auto-adscripción, en la exclusión y en los procesos identitarios en general. La familia es pues la celdilla más pequeña de la cultura y la sociedad. Desde esta primigenia unidad se da la orientación para que los individuos reconozcan el entorno y lo llenen de sentido, establezcan las normas de comportamiento y la moralidad, identifiquen y respeten los niveles jerárquicos y autoritarios, se reconozcan los símbolos, entre otras tantas cosas; en términos generales se puede afirmar que en el seno de la familia se le da al individuo la orientación básica para que se integre a un conglomerado humano particular.

 

En el caso de los /Olo Tulemal/ la conformación de las familias extensas están dados por la residencia matrilocal, lo que quiere decir que las unidades domésticas y familiares están constituidas por padres, hijos, yernos y nietos básicamente, auque también pueden vivir los maridos de las nietas y los bisnietos.;  en la conformación estructural de la familia /Olo Tule/, cuando se presenta una nueva unión matrimonial, el hombre se va a residir a la casa de la mujer, donde compartirá el espacio domiciliario con sus suegros, cuñados solteros , cuñadas solteras, cuñadas casados con sus maridos e hijos.

 

La permanencia en la casa de los suegros puede ser temporal o permanente; de todas formas los primeros cinco años de matrimonio se conserva este patrón matrilocal; pasado este tiempo la nueva familia nuclear ya puede buscar un nuevo lugar donde establecer su morada, pues se considera que luego de este lapso, esta estirpe ya tiene las plantaciones suficientes para asumir la responsabilidad del sustento familiar y se le ha asignado una porción de tierra; pero también esta estadía en la morada de la parentela de la mujer puede prolongarse por más tiempo o incluso convertirse en definitiva, dependiendo del tipo de relaciones que se establezcan con el suegro y la designación que éste o las autoridades le hagan a la unión, de tierras para sus actividades productivas.

 

La unidad familiar extensa también es el dispositivo de producción, lo que quiere decir en términos de parentesco, que los hombres se incorporan a las actividades de subsistencia de la familia de su mujer, compartiendo acciones con su suegro, cuñados y concuñados; en estas relaciones de parentesco se establecen jerarquías y el suegro es el que guía la familia y la cabeza de esta unidad residencial, doméstica y familiar.

 

Las reglas de matrimonio tradicional, es decir las normas para la selección de la pareja, reflejan restricciones de segundo grado de consanguinidad, lo que significa que no se pueden establecer uniones entre personas que compartan un mismo abuelo. Esta tendencia también ha venido cambiando entre los habitantes de /Ipkikuntiwala/ por recientes restricciones de movilidad en la consecución de pareja. Estas restricciones están dadas por que en la actualidad se imponen “multas” para aquellos hombres no residentes en /Ipkikuntiwala/ que vengan a contraer matrimonia con mujeres de la comunidad.

 

Entre los /Olo Tule/ rige la endogamia étnica. Difícilmente se acepta que una persona /Tule/ se case con alguien de otro grupo étnico, sea negro, “blanco”, Emberá, etc. Quien llega a cometer dicha infracción queda prácticamente excluido y pierde sus derechos herenciales sobre la tierra. En algunos casos, sólo luego de muchos años y grandes demostraciones de cooperación, por parte del infractor, se le vuelve a aceptar plenamente en la comunidad. La norma matrimonial enfatiza la monogamia, lo  que indica que cada hombre tiene solo una mujer.

 

Entre los /Olo Tulemal/ la filiación, es decir el reconocimiento de la línea de descendencia y la parentela, se da de forma colateral, lo que indica un reconocimiento tanto de la parentela de la madre como la del padre; sin embargo, dada la cercanía que se presenta con la parentela de la madre, hay una tendencia  matrilineal. A parte del reconocimiento de la parentela la filiación colateral también marca las reglas de la herencia, pues tanto los hijos como las hijas reciben de sus padres bienes o tierras.

 

Dentro de la sociedad /Tule/ el chamanismo juega un papel importante, pues estos personajes son los encajados de manejar la relación con la espiritualidad tanto de las personas, como de los seres sobrenaturales y el territorio. El control del espíritu recae en  estos especialistas, labor que se asume con un nivel de especialización al interior de esta esfera de la sociedad; lo anterior quiere decir que se presentan varios niveles chamánicos, cada uno de los cuales será encargado de manejar cierto cúmulo de espíritus para la tranquilidad /Olo Tule/. La importancia del papel de los chamanes en este grupo humano es reconocida por todos sus miembros, a los cuales acuden con regularidad para tratar de sanear las espiritualidades presentes en los territorios y las personas. Se trata pues de personajes que controlan la tranquilidad espiritual y la enfermedad.

 

Se diferencian tres especialistas que son el /Inatuleti/ o botánico y medico tradicional, el /Apsoketi/ o el cantar de los lereos tradicionales y el /Nele/ o el chamán controlador de las fuerzas sobrenaturales y propiciador de la tranquilidad espiritual del territorio.

 

El /Inatuleti/ es el botánico, el cual ha logrado su conocimiento por medio del estudio y es el encargado de recuperar el alma del enfermo para lo cual se ayuda de /Nuchus/ (figuras talladas en madera) mediadoras de los espíritus y de poderes propiciatorios de los espíritus del cacao y de el ají. Además tiene un amplio conocimiento de las plantas de sus entornos naturales de donde extrae las medicinas; en los procedimientos curativos utiliza plantas, pedazos de madera, resinas, segmentos de lianas, granos de cacao, ají y piedras mágicas conocidas como /Akuanusa/. 

 

Los botánicos adquieren su conocimiento por aprendizaje y para lograr tener el control de muchas enfermedades, deben tener en su vida varios maestros. Para recibir estos conocimientos tienen que asumir una posición de aprendiz y ayudante de su profesor por un tiempo determinado; son personajes que nunca acaban su proceso de aprendizaje, pues continuamente están en la búsqueda de nuevos maestros para acrecentar sus conocimientos y de esta forma prestar un buen servicio a la comunidad.

 

El /Nele/ es la persona predestinada desde su nacimiento ha ser profeta, sabio e historiógrafo; es el único ser que tiene las capacidades para visitar los  /Kalumal/ y los /Piriamal/, considerados los sitios sagrados de la gente /Olo Tule/ y es quien diagnostica la enfermedad de las personas y el territorio gracias a su capacidad para identificar cuales espíritus se han robado el /Purpa/ (el alma). A este personaje especial le obedecen los seres de la naturaleza y los hombres; pueden ver el pasado, el presente y el futuro, por medio de estados de trance en los sueños que le dan a conocer todo lo que pasado y conocerá. Se comunica con los seres sobrenaturales y las demás espiritualidades por medios de cantos propiciatorios y por medio de plantas especiales que usa en sus rituales chamánicos.

 

El /Absoket/ que es el otro personaje que utiliza procedimientos chamánicos y puede ser considerado un ayudante del /Nele/ en los rituales, principalmente en la fumada de la pipa de la paz;  canta los lereos que relatan todo lo sucedido en la creación de la Madre – Tierra,  así como en las diferentes capas del sub-mundo y el cosmos y de esta forma le va ayudando al /Nele/, por medio de estos recitales propiciatorios, a ir captando los aliados para poder controlar las enfermedades y los seres sobrenaturales malignas; sus aliados principales son el  rey del balso, el rey del ají, el rey del cacao y el rey del tabaco.

 

En este grupo étnico se presenta una jerarquiazación en el ejercicio del poder, pues se encuentran varios niveles dentro del orden interno de cada cacicazgo; sin embargo esto no implica privilegios económicos para quienes están en el ejercicio del poder, pues deben desarrollar todas las actividades de subsistencia como un miembro más de la comunidad. Esto es una característica especial, pues en otras estructuras de poder cacicales, existen privilegios en las autoridades tradicionales. La autoridad de los caciques solo se ostenta cuando entra a la casa del congreso, donde es envestido por un poder que es reconocido por todos los miembros de la comunidad; cuando sale de este lugar, vuelve a ser considerado como una persona como todas las demás.

 

La estructura tradicional tiene varias jerarquías como los son los /Sakla/, /Arkal/ y /Sualipet/; cada uno con funciones especificas dentro del orden político. Como se mencionó, su poder es ostentado por el conocimiento detallado de la teología tradicional, para lo cual tiene que invertir un tiempo importante para su estudio. No es hereditario, por lo que el ejercicio del poder puede ir rotando por todas las familias y no se presenta una concentración de este aspecto de la vida social. Todos estos niveles son ejercidos por personal masculino, pues las mujeres son excluidas de este tipo de funciones.

 

El ejercicio del control social y el manejo político de este conglomerado humano, se da a partir de las reuniones del congreso denominadas /Ommaket/ que se realizan cada cuatro o cinco días por lo general, aunque en algunas ocasiones puede ser más o menos distanciadas dependiendo de las actividades cotidianas de la comunidad. En estas reuniones los /Olo Tulemal/ se ubican el las bancas que hay recostadas a las paredes de la casa de reuniones, los /Sowalipet/ en medio de la gente, distanciados unos de otros, los /Arkalmal/ en sus bancas especiales en el centro de casa de reuniones y los /Saklamal/ recostados en sus hamacas desde donde hacen sus cantos alegóricos.

 

La comunidad de /Ipkikuntiwala/ sostiene intensas relaciones interétnicas a varios niveles; en primer lugar, con los vecinos más cercanos maneja múltiples relacionamientos; con los habitantes de las cabeceras municipales donde acuden a la compra y comercialización de productos y con los otros grupos indígenas de Antioquia por medio de eventos programados por la organización regional OIA.

 

Los asentamientos más cercanos al resguardo son La Cebita, Tíe y El Totumo. Sus habitantes corresponden a composición híbrida de gente “chilapa” o sabaneros que sus ancestros vienen de Córdoba y Sucre; de personas “costeñas” procedentes de la costa Atlántica; y por último, de negros “atrateños”.  Con esta mixtura de identidades los habitantes /Olo Tule/ de /Ipkikuntiwala/ manejan múltiples relaciones que van desde la amistad, hasta la de empleadores. Por la cercanía, cuando los indígenas requieren de la compra de algún producto o hacer uso de servicios públicos como es el caso de la telefonía, acuden a estos centros poblados, principalmente a El Totumo, donde han hecho muchos amigos, pues los indígenas se constituyen en buenos clientes de los establecimientos comerciales de esta localidad; lo anterior por que manejan un buen nivel adquisitivo si se compara con la mayoría de los habitantes de esta zona donde predominan los campesinos sin tierra. La condición de poseedores de tierra colectiva los pone en una ventaja comparativa con relación a muchos de los otros habitantes de la región norte de Urabá.

 

De otro lado, los indígenas de /Ipkikuntiwala/ sostienen relaciones de mediana intensidad con los habitantes de los centros urbanos de la región, principalmente con las cabeceras de Turbo y Necoclí; como se mencionó, allí acuden a realizar compras, a vender productos y a realizar gestiones en las sedes administrativas de las alcaldías. Aunque son cordiales, en los últimos años se han visto alteradas por los comentarios relacionados con los supuestos impedimentos que ponían para la realización de los trabajos relacionados con el mejoramiento vial.

 

Con relación al espacio del resguardo, sabemos que la cuenca esta conformada por 84 afluentes entre brazos, quebradas y caños que se entrecruzan socialmente con los caminos, los cuales son trochas sinuosas que se ciñen a la topografía del terreno; su cause con una longitud de aproximadamente 25 Km., se constituye en el eje central de poblamiento.

 

La conformación del territorio y las parentelas ha determinado la zonificación del resguardo en tres sectores: Caimán Alto, en las colinas medias de la cabecera del río; Caimán Medio y Quebrada /Ule/, en las colinas bajas y terrazas disectadas; y en Caimán Bajo, en las llanuras y planicie aluviales con influencia marina, y colinas bajas; sin embargo, no se pueden establecer jerarquías en la distribución de las viviendas por la ausencia de un sentido rígido de delimitación del espacio colectivo y los usufructos individuales.

 

La condición de aislamiento de las viviendas, hace que el umbral entre una y otra sea confuso; no se observan núcleos de población propiamente dichos; la tendencia es que la viviendas se encuentren dispersas, donde las familias conservan un patrón de asentamiento predominante en las áreas de las quebradas con retiros que oscilan entre los cincuenta y ciento cincuenta metros, con una tendencia a localizarse en cercanías a la desembocadura de las quebradas y caños al río, denotándose una tradición en la construcción, de tipo rectangular adecuada al terreno, con una disposición de oriente a occidente.

 

Los patrones tradicionales de asentamiento y localización, se han visto drásticamente alterados por múltiples razones, entre las que se destacan la estrechez territorial y la construcción de la vía, hechos que han modificado la localización de las vivienda, trastocando el patrón de asentamiento tradicional.  Sumado a estas circunstancias hay que considerar el deterioro ambiental del entorno del resguardo, que también tiene implicaciones en la pauta de poblamiento, en la concepción territorial y por ende en la estructuración política del mismo.  Esto implicó que en Caimán Bajo el patrón de asentamiento tradicional, se viera alterado mostrando una tendencia de asentamiento lineal sobre la carretera, donde los /Olo Tulemal/, adecuan la vivienda y el espacio social a la existencia de un conjunto de servicios y bienes de consumo colectivo.

 

Alrededor de la vivienda se encuentra el patio, este espacio se integra al ámbito habitacional como extensión del conjunto de las actividades domesticas, productivas y las veinticuatro horas de la cotidianidad. Esta múltiple funcionalidad de este espacio puede servir para fines comunes de socialización, alimentación, crianza de los hijo, trabajo, descanso y esparcimiento; permitiendo expresiones de cohesión y cooperación, que potencializan rasgos de la familia extensa, la cual vive casi al aire libre, ocupando espacios abiertos, propios para interacción social y familiar.

 

La vivienda /Neka/ se encuentra asentada sobre una plataforma rectangular de tierra aplanada con una dimensión de 7 metros de ancho por 12 ó 15 de largo; estas medidas varían de 10 metros de ancho, por 25 ó 30 de largo, si se trata de la casa del /Sakla/ o casa del congreso.  Las paredes están conformadas por varas de caña flecha paradas que se juntan con bejucos de /Sarkitupa/; ésta técnica permite la aireación y la iluminación de la vivienda.  También se construye en tabla de madera, unida con clavos. Para los pilotes o sostenes se prefiere las maderas duras y finas como el corazón del níspero, el bálsamo, el mangle, entre otras, por ser más resistentes a los daños que puede causar la humedad. Tiene una vida útil de quince a veinte años.

 

El techo es de dos aguas, compuesto por una armazón de yola, bálsamo ó níspero, sobre el que descansa una cubierta en hoja de palma amarga; hacia los lados, se da una prolongación de esta cubierta, como dilatación hacia la espacialidad externa, área peri-domiciliaria, destinada a la vida de relaciones sociales, como proyección de la interioridad doméstica donde se ubican bancos /Kanso/ y se dan los contactos habituales de los moradores con sus visitantes.

 

Al salir por la puerta ubicada en la parte lateral o trasera encontramos otra construcción independiente y similar donde se localiza la cocina, de donde del techo cuelgan los puños de arroz /Tukkuen/; dotada por un fogón /So/ elevado sobre una plataforma de madera rellena de tierra junto con la leña que sirve como combustible y otros más, en el piso de tierra según el numero de los hogares, que  pueden ser de tres troncos; Al lado, sobre una mesa rústica, reposan las ollas /Pormomal/ los vasos /Nokmal/,  los platos /Patemal/ y los demás utensilios de cocina, la cuchara de revolver /Wiwir/, las totumas /Napamal/ el canasto para guardar los alimentos /Karpa Immiatale/ y el canasto para cargar el plátano /Karpa/; el abanico de iraca /Naiwal/; y dos poncheras con agua donde se lavan los platos y ollas. Este es el espacio por excelencia de la mujer y ella administra y designa labores; acarreo de leña, la lavada de los platos y arriada del agua; en estos oficios participan los hijos , los cuales los conjugan con el juego.

 

Las pocas estructuras que son construcciones nuevas o renovadas, son producto de actos de aculturación que imitan construcciones urbanas, presentando desviaciones frente al patrón original como resultado de procesos asociados a la economía del plátano, donde se evidencia un nuevo marco de capacidad adquisitiva y de necesidades.  Este proceso se refleja en las modificaciones que en los últimos tiempos se han presentado en el resguardo frente a la construcción y arreglo de las viviendas, vinculados a un cambio de mentalidad, que se orienta a la consecución de mejores niveles en la calidad de vida, basado en una idea de progreso foránea. Estas nuevas formas de solucionar el problema de vivienda van variando las pautas culturales, proponiendo nuevos estilos de vida que se afianzan con la innovación en uso y pautas de distribución espacial, donde a los valores de funcionalidad, protección y albergue de la vivienda tradicional, se suman los del prestigio y la estética. Se comienzan a adjudicar nuevos usos al espacio habitacional replanteándose así la organización natural y la identidad del grupo, los cuales interiorizan nuevas relaciones de convivencia, donde se empieza a adecuar la composición familiar a un modelo tipo de vivienda.

 

La vivienda tiene una connotación que trasciende su condición práctica de cubrir necesidades fundamentales de albergue y abrigo y se constituye en el microcosmos, desde donde se establece una dialéctica entre hombre y naturaleza, se da la explicación del origen y se estructura el ordenamiento social.

 

En su concepción simbólica la vivienda significa lo cósmico, la creación y la trascendencia. Para los /Olo Tulemal/, la vivienda /Neka/ es el espacio, la tierra humanizada.  La casa del congreso /Onmaket Neka/ representa  la Madre Tierra y todo lo creado por /Papa/.

 

Dentro de la concepción simbólica de la vivienda, la estructura horizontal representa la organización política y articula la familia, la comunidad y el territorio en función de un orden político, el cual se estructura bajo la figura del cacicazgo que define la división de poderes, los cuales se jerarquizan según las funciones que deben cumplir, al igual que regula el comportamiento de los miembros de la comunidad.

 

Haciendo una lectura desde el eje central de la vivienda, encontramos los horcones principales que sostienen la estructura y armazón de la casa; estos son la representación de los /Saklamal/ que tienen la función de dirigir a su comunidad y de orientarla a partir de profundos conocimientos teológicos; así como los horcones sostienen la estructura central de la vivienda, los /Saklamal/ soportan el pueblo y toda la cultura. Aquí encontramos además una estrecha relación entre poder, vivienda y familia, pues el termino /Sakla/ tiene la connotación o significado de gran suegro o suegro sabio. Vemos pues como se articulan las concepciones de la familia extensa con el ejercicio del poder y estas están representadas en la estructura de la vivienda.

 

Los Horcones cortos como sostenes  menores de la vivienda y que ayudan a soportar el techo son la representación de los /Arkalmal/ quienes tienen funciones de transmitir en un lenguaje cotidiano las historias teológicas.  Se nota pues como los horcones cortos ayudan a sostener el recinto domiciliario, así como el /Arkal/ ayuda al /Sakla/ en la perduración de la tradición y la identidad /Olo Tule/. Los /Saklamal/ y los /Arkalmal/ son los soportes de la sociedad a través de los conocimientos teológicos, así como los horcones largos y cortos sostienen el hábitat tradicional de la familia extensa.

 

Los sostenes de la pared son la representación simbólica del /Sowalipet/, policías o alguaciles, quienes son encargados de prestar funciones logísticas a los /Saklas/.  Si consideramos que las cañas que conforman las paredes son los /Olo Tulemal/, podemos ver claramente representado el papel del /Sowalipet/ en la estructura de la vivienda. Horcones largos, horcones cortos y soportes de pared sostienen y dan estabilidad a la vivienda, así como el /Sakla/, el  /Arkal/ y el /Sowalipet/  sustentan la tradición  /Olo Tulemal/.

 

La realización de la actividad agrícola les permite a los /Olo Tulemal/ la autonomía económica y su trabajo es considerado el principal valor social; además se considera como la forma de acceder a los beneficios de los otros mundos. “Quien siembra suficientemente durante su ciclo vital y se esmera por el cuidado de la naturaleza, tendrá una vida descansada y placentera después de su muerte”. Así se expresan los habitantes de la comunidad, cuando quieren referirse a su estadía temporal en /Nap Kuana/.

 

La agricultura se constituye en la principal actividad de subsistencia. El proceso básico de cultivo es un sistema de agricultura migratoria y de rotación de cultivos. Según la posición geomorfología los cultivos se distribuyen así:

 

  • En llanuras Aluviales y marinas no inundables, así como en las llanuras aluviales de valles interandinos, se encuentra preferiblemente el cultivo de plátano; a lo largo del río hasta la parte alta, se cultivan otras variedades de musáceas entremezclado en los cultivos de plátano hartón.

 

  • En terrazas localizadas a lo largo del rió, se establecen los huertos con cultivos mixtos en estratos con árboles frutales, maderables, palmas, arbustos y enredaderas medicinales y para la alimentación.

 

  • En las laderas de colinas bajas con pendientes moderadas a ligeramente inclinadas  y en las colinas medias en relieve ondulado a ligeramente quebrado, se cultiva arroz, yuca, maíz y algunos tubérculos entre los que se destacan la yuca, el ñame y la malanga, mafafa o rascadera.

 

En el resguardo la actividad agrícola esta diferenciada según los tipos de cultivos y el destino de la producción, lo que permite dividirla en dos categorías: los cultivos transitorios y los cultivos permanentes.

 

Se ha presentado una transición de los cultivos tradicionales a los de tipo comercial como el monocultivo del plátano, lo que introduce cambios en su racionalidad productiva por una inserción a la lógica del mercado y la dinámica de costo beneficio propia de la racionalidad capitalista, donde la producción pasa de tener un valor de uso a uno de rentabilidad, incorporando a su vez una transformación de las relaciones de producción hacia el exterior, lo que se refleja en la contratación de mano de obra de personal no indígena (/Waka/).

 

La inserción a una lógica de consumo y de concepción de nuevas necesidades, genera rupturas internas por la época de transición generacional que enfrenta la población actual, generando además la desarticulación, diferenciación y desigualdad.

 

En la actualidad el espacio del monte en el resguardo se encuentra en un proceso de regeneración natural y transición sucesional de rastrojos bajos a altos, con algunos relictos de bosque primario y secundario, que hacen parte de las zonas de protección y las áreas de reserva mítica de la comunidad, entre los que se destacan los /Kalumal/ donde interactúan todas las fuerzas naturales y sobrenaturales y habitan los reyes de las plantas y los animales así como los espíritus de las enfermedades.  Las áreas de mayor extensión se encuentran principalmente en Caimán Alto, Caimán Medio y Quebrada /Ule/ y algunas localizadas en Caimán Bajo, que ocupan las laderas de las colinas bajas amenazadas por la expansión del monocultivo del plátano. En el momento actual el uso principal del espacio de rastrojos y montes es la revegetalización.

 

El aprovechamiento forestal en el resguardo con fines comerciales, se realiza cada cinco años, bajo la autorización y la supervisión de la autoridad ambiental (CORPOURABA), entidad que expide los permisos colectivos de aprovechamiento; así mismo se dan controles de las autoridades tradicionales del resguardo, quienes lideran el proceso y coordinan las actividades; aunque los beneficios son individuales, se cobra una especie de impuesto el cual es pagado por el arriero, aserrador y dueño de la madera, para un fondo comunitario.

 

La recolección se realiza en cualquier momento y época; esta asociada principalmente a la recolección de plantas, las cuales pueden tener varios usos según su utilidad que pueden ser alimenticias, medicinales, ceremoniales, o materia primas. Dentro de las alimenticias se destacan la centella, cacao silvestre, almendra silvestre, churima, churima gruesa, caña agria, chontaduro, mamoncillo, guama, ciruelas, coroso, entre otros.  El consumo se da de acuerdo a la época de fructificación. En la actividad la recolección de alimentos es muy baja y en en el sector de Caimán Bajo, dadas las condiciones de deterioro de los espacios de rastrojo y monte, tiene muy poca incidencia en las practicas alimentarías y en el aporte nutricional en la dieta de estos pobladores.

 

Con relación a las plantas Médico-mágico-religiosos, se observó que son recolectadas por especialistas, los /Inatuletimal/ y los /Nelemal/, aunque también hay unas de uso general para tratamientos o procesos curativos básicos, que son manejados por la mayoría de los miembros de la comunidad.

 

Las plantas recaudadas y utilizadas como materia prima son mucho más representativas que las obtenidas para la alimentación, pues se observó la gran importancia e incidencia que tienen en las actividades cotidianas de la comunidad en la elaboración de múltiples objetos y menajes tanto domésticos, como culinarios. Los habitantes de /Ipkikuntiwala/ recolectan plantas para las construcción de la vivienda tradicional, para la elaboración de embarcaciones de mar, canastos objetos de la cocina, etc.  Entre las de usos generales se destaca la iraca , para la fabricación de utensilios y tejido de cestos /Karpamal/ utilizados en el menaje doméstico para almacenar alimentos y guardar objetos. Estas plantas son recolectadas en entornos ribereños así como en las zonas de nacimientos de agua, en las ciénagas y manglares.

 

La cacería ha sido una de las practicas de subsistencia más afectadas por los procesos de presión sobre el territorio y por las restricciones de desplazamiento de los miembros de la comunidad, limitados al área del resguardo para esta actividad, por la situación del orden público; antiguamente se extendía desde San Pedro de Urabá hasta Currulao, abarcando todo el sector noroccidental de la serranía de Abibe.

 

La pesca en el río es un aporte fundamental de las actividades para el autoconsumo y se realiza con cierta frecuencia y la participación de los miembros de la unidad familiar. La frecuencia de pesca es cada mes o veinte días durante todo el año, pero la época de mayor abundancia es el invierno, pues cuando llegan las lluvias se acostumbra pescar en las orillas y en la vegas del río, en las horas de la tarde; ésta actividad se realiza exclusivamente para el autoconsumo, donde una parte de la producción se ahuma para el consumo de la unidad doméstica y la otra es regalada a los miembros de la familia extensa, en orden de importancia así: el suegro, los hermanos y demás parientes.  Entre las especies que no se capturan se encuentra la babilla, de resto todos los peses se consumen; el pescado más abundante es el liso y el pez más grande que se coge en el río alcanza las dos libras.

 

El mar delimita el resguardo por la parte occidental y en el territorio indígena existe unos siete kilómetros de playa. En sus cercanías se encuentran espacios de conservación importantes como el manglar, la ciénaga y la desembocadura del Río Caimán Nuevo, entornos que son celosamente protegidos por la comunidad. Aparte de ser un espacio que dinamiza las actividades tradicionales de consecución de recursos, es la ruta de comunicación con los otros territorios /Tulemal/ de Colombia y Panamá; esta última característica es muy valorada por los habitantes de /Ipkikuntiwala/, pues les brinda la posibilidad de llevar una fuerte intensidad en las relaciones intraétnicas. Es bueno resaltar que este aspecto es un elemento característico de este grupo humano y en él sustentan gran parte de las estrategias de conservación de su identidad cultural; los viajes a la comarca de /Kuna Yala/ en San Blas y a los territorios de /Makilakuntiwala/ en Arquía, les son vitales en su continua re-configuración étnica y en el fortalecimiento de los lazos de fraternidad y parentesco que son en gran medida el sustento de la identidad cultural. El mar es pues ese espacio necesario de las comunicaciones y de la interacción. En síntesis, este espacio potencia actividades productivas de pesca y recolección, de diversión y sano esparcimiento, así como de intercambio y comercio.

 

El espacio del mar como sitio de provisión alimenticia para la comunidad de Caimán Bajo ha venido perdiendo funcionalidad, pues ya no se pesca con la misma frecuencia de tiempos anteriores, a pesar de la generosidad de la naturaleza marina; los miembros de la comunidad aducen este desuso a las frecuentes incursiones de pescadores no indígenas de la zona, quienes entran con sus chalupas de motor y grandes redes al área de plataforma marina que rodea el territorio del resguardo, hechos que según ellos han diezmado considerablemente el recurso íctico, al cual es muy difícil acceder con las practicas tradicionales de pesca, pues estas implican gran inversión de tiempo y muy baja productividad.

 

El mar a potenciado el mantenimiento de un comercio intraétnico e internacional que se remonta a las historias de origen, de conquista y resistencia, de alianzas con piratas y defensa del territorio.  Esta practica en la actualidad se mantiene con gran rentabilidad económica tanto para los /Olo Tulemal/ de /Ipkikuntiwala/ como para los /Olo Tulemal/ de la comarca de San Blas, donde los miembros de estas comunidades, establecen continuos flujos de intercambio y comercio de preciados bienes en un circuito de 315 islas habitadas y el continente de tierra firme entre el Istmo de Panamá y el Golfo de Urabá. De esta forma se logra una integración indisoluble entre las comarcas /Olo Tule/ Panameños y los territorios /Olo Tule/ colombianos.

 

El establecimiento de estas complejas redes operan como una estrategia de permanencia cultural e integración territorial de la nación /Olo Tule/.  A través de la lealtad étnica y la familia extensa se establecen flujos de intercambios en lo económico, social, político, simbólico y ,teológico.

 

Los territorios sagrados de /Ipkikuntiwala/ son celosamente custodiados por todos los miembros de la comunidad; allí, se encuentran los hábitat  de las entidades malignas y benignas y los /Olo Tulemal/ no osan explotar los recursos, pues de su conservación depende la tranquilidad espiritual de sus territorios y parientes, pues cualquier atropello a ellos se paga con grandes costos, no solo para el agresor, sino para todos los habitantes de la comarca. 

 

Los /Kalumal/ se encuentran en zonas boscosas y húmedas, mientras que los /Piriamal/ se localizan debajo del agua; a partir de esta ubicación, es posible hacer un paralelo con el termino ecológico de hábitat o lugar donde se reproducen o alimentan las especies. Su alteración puede desencadenar en la ruptura de las intervenciones que se dan en un ecosistema. Por todo lo anterior, estos sitios sagrados cumplen la función de residencia y de génesis u origen de los recursos naturales y de los hombres y por su destrucción, perturbación o alteración se pueden generar epidemias.

 

En estos lugares míticos viven las espiritualidades  como en comunidad y los /Olo Tulemal/ hacen la comparación de los sitios sagrados con la sociedad /Tule/ que viven y de esta forma están organizados los habitantes de los /Kalumal/ y los /Piriamal/; al igual que a los /Tule/, a estos habitantes no les gusta que los molesten, ni que le produzcan ruidos que incomoden la estadía en su morada; así mismo también realizan congresos donde se reúnen para tratar sus aspectos comunitarios. Consideran que todos ellos están comunicados, así como las comunidades /Tule/ y que se defienden colectivamente cuando alguno de ellos es molestado; para su comunicación se sirven de los árboles grandes que son considerados como antenas de comunicación.

 

La /mola/ se ha convertido en un elemento indicador de este grupo humano y una artesanía apreciada un muchos lugares del planeta; estos productos le han dado la vuelta al mundo y en estos momentos generan importantes ingresos a los miembros de las comunidades /Tulemal/.

 

Anteriormente solo era elaborada como parte del vestuario tradicional de la mujer /Olo Tule/ y en la actualidad, aunque sigue siendo parte importante de la indumentaria femenina, se elabora para la comercialización. Las encargadas de manufacturarlas son las mujeres, quines dedican gran tiempo ha esta actividad. Cada mujer tiene sus propios diseños y son tan particulares que entre ellas son capaces de identificar quien la elaboró. Suelen hacer en algunas ocasiones “encierros” para concentrarse y tener mayor capacidad de diseñar nuevos motivos; esta actividad hace parte importante de los roles de la mujer y es una de las características que se miran a la hora de evaluar si es responsable y con buenas cualidades. Lo anterior quiere decir que es un oficio con un alto reconocimiento entre los miembros de la comunidad. Si una mujer no sabe hacer /mola/ es considerada “dejada” y que no sirve para el matrimonio. Los insumos para su elaboración son traídos desde San Blas por aquellas personas que viajan a llevar víveres y otros productos; a su regreso traen telas e hilos que las mujeres compran para tal efecto.

 

En la actualidad las mujeres de /Ipkikuntiwala/ desarrollan esta actividad en las casas en sus tiempos de descanso y durante las reuniones del congreso. Aprenden a realizarlas desde los 10 o 12 años, las cuales son inducidas a ello por sus madres, hermanas y tías maternas. Inicia sus labores con diseños sencillos y en la medida que va perfeccionado la técnica, empieza a implementar los suyos propios, que con el tiempo se convertirán en un huella personal e identificable por los otras miembros de la comunidad.

 

Esta artesanía por su reconocimiento en los mercados y por su alto valor estético, se ha convertido en un elemento de identidad que a la vez genera importantes ingresos a las familias /Olo Tulemal/. De esta forma comercio, tradición y artesanía se entrecruzan para fortalecer la identidad.

 

El monocultivo del plátano se ha venido implementando en el sector de Caimán Bajo por las grandes posibilidades que existen para su comercialización que ofrecen las empresas exportadoras; también es un mecanismo adaptativo a las nuevas circunstancias de la dinámica regional; así mismo es una respuesta a la fuerte intervención generada sobre este sector del territorio, donde han visto reducida la base de recursos y sus posibilidades productivas tradicionales para garantizar la subsistencia.

 

Estos hechos han generado la transición de los cultivos tradicionales a los de tipo comercial como el monocultivo del plátano, lo que introduce cambios en su racionalidad productiva por una inserción a la lógica del mercado y la dinámica de costo beneficio propia de la racionalidad capitalista, donde la producción pasa de tener un valor de uso a uno de rentabilidad, incorporando a su vez una transformación de las relaciones de producción, contratación de mano de obra externa o particular.

 

El dinero que se acumula en la venta de los anteriores productos, es invertido en la compra de parte de la canasta familiar, así como en vestuario y en insumos agrícolas. Para estas actividades acuden a los sectores comerciales de las cabeceras municipales de Turbo y Necoclí.

 

La comunidad de /Ipkikuntiwala/ inicia su proceso fuerte de transformación inducida y no planificada cuando por sus territorios vieron llegar colonos occidentales que venían tras la extracción de recursos naturales como la tagua, el caucho y raicilla; estas personas sólo ocupaban el territorio por temporadas, situación que se repetía cada año. Este acercamiento forzado empieza a tener consecuencias en la comunidad, pues se inicia un cambio en la valoración de los recursos naturales; veían que era posible obtener algún beneficio de su explotación; aunque al principio no lo hicieron, les quedó la inquietud sobre esa nueva alternativa que para los “otros” le era rentable.

 

Aquí encontramos pues una primera situación de cambio cultural para la comunidad que chocaba con toda la concepción tradicional sobre el manejo de los recursos naturales y en general con la tierra, que para ellos es más que el lugar de residencia, ya que hay toda una concepción maternal, considerada como la madre de todo lo existente.

 

Al disminuir la oferta ambiental animal, se transforman además los roles de los hombres, pues la cacería no es sólo una estrategia para la consecución de la proteína animal, sino que también marca elementos del status masculino, donde los buenos cazadores son reconocidos socialmente y gozan de un prestigio entre los miembros de la comunidad. Se constituye quizás en la única actividad propia de los hombres, pues todas las demás pueden realizarse por los dos sexos. Cambio en la oferta animal y cambio de los roles masculinos van ligados y el desequilibrio de uno, conlleva a la transformación del otro.

 

Como vemos estas primeras incursiones esporádicas trajeron algunas consecuencias que provocaron cambios en la cultura del pueblo /Olo Tule/ de /Ipkikuntiwala/, como lo son el inicio de una nueva valoración de los recursos naturales, deterioro de los recursos de sus territorios, modificación de los roles masculinos y renovaciones en las estrategias de subsistencia tradicionales.

 

Estas incursiones esporádicas y periódicas, se convirtieron con el paso de los años en permanentes, lo que puso nuevamente a la comunidad en una situación de cambio inducido por agentes exógenos; hay que aclarar que todo cambio es asimilado y reinterpretado desde un universo cultural y simbólico particular e incorporado de alguna manera a la cultura, por que de lo contrario, los grupos étnicos estarían aniquilados; estas es precisamente la situación de esta comunidad y desde esta perspectiva hay que mirar los cambios como mecanismos de adaptación y de resistencia cultural para poder seguir existiendo como nación, como pueblo, como conglomerado humano particular. Visto desde esta forma, los habitantes indígenas de la cuenca del Río Caimán Nuevo, emprendieron una nueva estrategia de adaptación que les permitiera seguir ocupando el territorio que consideran ancestral.

 

Esta ocupación permanente los puso en una situación de crisis. En primer lugar tenían que compartir el espacio vital con otras personas que tenían una cultura —o varias— diferente; así mismo el deterioro de los recursos naturales fue mayor, provocando un incremento en el déficit alimentario de la población que todavía no había asimilado definitivamente otras formas de explotación y usufructo de los recursos. También los puso a dudar sobre la legitimidad de sus territorios y los llevó a considerar su vulnerabilidad en este aspecto, pues no contaban con estrategias claras para defender la usurpación de sus tierras.

 

La convivencia prolongada con miembros de otras culturas les posibilitó incorporar pautas comportamentales exógenas que redundarían como es obvio en cambios culturales en cuanto a las tradiciones alimenticias, de relacionamiento social y hasta lingüísticas, pues se veían en la imperiosa necesidad de aprender otra lengua para por lo menos defender su territorio; comprender al “otro” implica así mismo transformarse en él, sin dejar de ser uno mismo; este es precisamente el dilema que vivía en esos momentos difíciles la comunidad. Compartir el espacio con “otro” no es simplemente el ejercicio de “co-habitar”; es mucho más que eso, es algo tan complicado como “co-existir” que quiere decir respetar, entender, convivir. Pero para que se de esto, es necesario que las partes partan del mismo principio, situación difícil cuando se trata de dos esquemas culturales antagónicos y sobre todo en aspectos relacionados con la concepción de los recursos naturales. Para los /Olo Tule/ estaba en juego la subsistencia y tuvieron que optar por estrategias de cambio que les permitiera soportar la situación. Pero también inconscientemente fueron incorporando a su esquema tradicional de comportamiento y representación algunas elementos que estos nuevos habitantes traían. Como puede verse el problema del cambio sociocultural, no es solo de adaptación, es también un juego de ganancias y pérdidas muchas de las cuales son inconscientes y no se perciben como tal, mientras otras son estrategias de mimetización y resistencia.

 

El deterioro significativo de los recursos naturales tiene consecuencias obvias relacionadas con el cuestionamiento de la efectividad de las practicas tradicionales de subsistencia, cuando las condiciones ambientales son trasformadas de forma drástica. Cuestionarse los practicas tradicionales de subsistencia no es sólo buscar nuevas estrategias para encontrar comida; es, aparte de eso, incorporar al esquema de representación y simbólico, nuevos elementos que permitan introducir comportamientos con los recursos. La relación con los recursos no es solamente estomacal; en grupos étnicos como el de los /Olo Tule/ es algo trascendental y cargado de alegorías como quedo claro de todo lo expuesto en este estudio; cambiar pues esos comportamientos implicó una modificación en su estructura cosmogónica. Lo anterior no puede ser entendido como la perdida total de la identidad; hay que mirarlo bajo la óptica de la adaptación y la re-interpretación de las historias de origen.

 

Por otro lado, el tratar de defender los territorios les conllevó a conflictos con los invasores; esta es una nueva situación que genera cambio, pues era necesario incorporar nuevas estrategias par lograr el propósito. La confrontación hace que los miembros de una cultura adquieran nuevos comportamientos que le permitan salir triunfante de dicha confrontación. De otro lado la invasión misma es una actitud de discriminación pues no se le reconoce al “otro” el principio de la propiedad y se le considera como inferior e incapaz de defenderse. La discriminación como es evidente tiene consecuencias en el cambio comportamental de los individuos, que tienen que reaccionar, esta vez si concientemente, ante una situación que los perjudica. Esta dinámica de cambio provocada por la discriminación trajo importantes frutos como lo fueron la fundación de la OIA y la ONIC, donde miembros de /Ipkikuntiwala/ participaron activamente. Contra la discriminación, la estrategia de cambio fue unirse los discriminados en causas comunes como la tierra, la cultura, la educación y la salud; estas fueron las consignas de los movimientos indígenas por muchos años. De esta forma discriminación y organizaciones indígenas van unidas en el cambio cultural planificado.

 

El cambio cultural planificado llevó a los miembros indígenas del territorio de /Ipkikuntiwala/ a emprender una dura campaña de saneamiento del resguardo, que los llevaría a nuevos cambios culturales; en esta ocasión tuvieron que aprender a relacionarse con el estado y a conocer sus instituciones para lograr el propósito. Se generan cambios de actitud que tienen que ver con el reconocimiento de una realidad nacional que hasta ahora no les traía grandes consecuencias. Lucharon hombro a hombro con otras compañeros indígenas de otras etnias para lograr el reconocimiento de sus identidades y la legitimidad de sus tierras. En estos “ires y venires” por las instituciones del estado, ganaron espacios de participación que nuevamente les acarrearía cambios culturales y sociales; participaron el la constituyente, se volvieron cenadores, representantas a la cámara, diputados, concejales. Esta situación no fue ajena a /Ipkikuntiwala/, pues algunos de sus miembros participaron el la política regional. Pero nada es gratuito; todo genera cambio y ahora hay una nueva situación que introduce cambios socioculturales: la incorporación a la política nacional.

 

Como vemos, la invasión de los territorios de /Ipkikuntiwala/ trajo cambios inducidos, inconsciente y planificados que hicieron que se diera una nueva redefinición de la identidad, como un proceso continuo que no acaba en las culturas y que le es inherente a cada una de ellas.

 

La situación descrita anteriormente empata y se traslapa con lo construcción de la vía Turbo – Necoclí, también generadora de cambios socioculturales y trasformadora de las estrategias adaptativas de este pueblo milenario. Nuevamente los indígenas de /Ipkikuntiwala/ se deben enfrentar a una situación exógena que tenían que incorporar a su vida cultural y social, a partir de transformaciones de sus actitudes de representación y de la praxis.

 

Lo primero que enfrentaron los indígenas fue el desconocimiento de una autonomía territorial y se dieron cuenta que por sus territorios podían hacer las obras que el estado se proponía; nuevamente se enfrentan a una situación de discriminación donde no se tuvo en cuenta el punto de vista de los indígenas ante el desarrollo y se dieron cuenta que este se piensa para el beneficio de unos, pero para el detrimento de otros; se dieron cuenta que existía la idea de una cultura nacional que pretendía homogenizar la existencia de todos los ciudadanos y que se quería que todos ellos compartieran los mismos criterios sobre lo que es conveniente y sobre lo que no lo es. Esta situación generó cambios relacionadas con la forma de asumir las relaciones con el estado “homogenizador”. Estos cambios tienen que ver con tratar de consolidar las organizaciones indígenas y luchar por sus reconocimientos y por que se les tome en cuenta en la decisiones que les compete directamente. De este proceso ya hablamos arriba y analizamos las causas y consecuencias del cambio.

 

Cuando realizan las obras de la apertura de la carretera, lo primero que sucede es un desorden espiritual del territorio por la afectación de los sitios sagrados. La comunidad tiene que actuar rápidamente y se da cuenta que sus rituales tradicionales ya no sólo los tienen que implementar cuando ellos mismos provocan un desequilibrio de territorio, sino cuando son agredidos por el /Waka/. esto genera un cambio en la población que tiene que ver con reafirmarse más en lo propio y no esperar de la cultura dominante un comportamiento acorde con toda su cosmogonía; ya tenían que convivir con un agente exógeno que era como una cicatriz que atravesaba cinco kilómetros de sus territorios. Con el paso del tiempo esa cicatriz se convirtió en un sitio sagrado; es así como la carretera se convierte en un /Kalu/ y en un /Piria/ a la vez, que puede ser controlado desde su universo cosmogónico, teológico y simbólico. Se observa pues una incorporación en el pensamiento simbólico de un agente externo, para poderlo manejar de acuerdo a sus mecanismos tradicionales de control espiritual del territorio; se trata de una adaptación desde el universo de la representación, de un cambio de espacio, pero no de la alegoría que lo controla y lo domina.

 

La carretera intensifica la llegada de colonos y lo que es más grave y dificultoso la llegada de los terratenientes; en estos momentos los indígenas de /Ipkikuntiwala/ conocen un poder hasta ahora desconocido por ellos; se trata del poder de aquellos que con dinero quieren aniquilar hasta la cultura misma. Nuevamente se presenta un cambio en la estrategia de relacionamiento con los foráneos; ahora no se trata de aquellos campesinos pobres sin tierra que años atrás habían llegado a su territorio tratando de solucionar una situación de desarraigo y desplazamiento. Estos nuevos interlocutores tenían los medios para lograr levantar la figura de reserva indígena que amparaba sus tierras. Conocieron el poder del dinero y buscaron estrategias de cambio que les permitiera sortear esta nueva situación.

 

Por último, la carretera trajo a sus actuales vecinos para que se formaron los asentamientos que se encuentran en sus alrededores; aquí hay una nueva situación de cambio que tiene que ver con la intensificación de las relaciones interétnicas, que hace modificar las concepciones del “otro” y los pone a en un juego de relaciones que auque ya conocían, ahora se vivían con mayor intensidad.

 

De otro lado, la vía los integra a una dinámica regional teniendo que asumir nuevos retos dentro de un territorio que presenta una configuración cultural bastante diversa y con el cual se juegan muchos intereses económicos nacionales e internacionales. Nuevamente los /Tulemal/ de /Ipkikuntiwala/ reaccionan ante las presiones de afuera con mecanismos adaptativos que combinan elementos propios y elementos de afuera, viviendo permanentemente entre la tensión de la tradición con la innovación.

 

La llegada de la vía y la incorporación a la dinámica regional, trajo como es lógico un cambio en las estrategias productivas y la incorporación del cultivo del plátano para la exportación en el territorio de /Ipkikuntiwala/. En la zona norte de Urabá se promovió este cultivo, pues los suelos favorecían su producción y las multinacionales ya habían abierto en mercado internacional de este producto; los indígenas, como habitantes de esta región no fueron ajenos a esta situación e intensificaron en sus tierras este producto, que se vendía como la salvación y panacea de la región del Urabá norte.

 

Ya estos pobladores veían disminuidas las posibilidades de seguir subsistiendo bajo los preceptos tradicionales, pues por las razones anteriormente mencionadas, sus recursos naturales estaban en un estado de deterioro avanzado y las practicas de cacería y recolección se habían reducido considerablemente. Dadas estas circunstancias se dieron los cultivos de plátano en el resguardo.

 

Los indígenas se involucraron fuertemente en esta producción hasta el punto que hoy hay quienes exportan de 800 a 1.000 cajas de este producto semanalmente, lo que se redunda un ingresos importantes. Pero esta no es la situación predominante, pues también hay quienes solo pueden embarcar únicamente hasta seis en las épocas malas. Esta transformación se puede mirar como un mecanismo adaptativo a las nuevas condiciones ambientales de sus territorios y a los condicionamientos de la nueva dinámica regional.

 

Pero como hemos mirado, los cambios no llegan solos; son acompañados de otras transformaciones que en muchos casos no se controlan, ni mucho menos se planifican. Desde nuestro punto de vista, esto fue lo que posó, o mejor dicho, está pasando en /Ipkikuntiwala/; los ingresos producto de la comercialización del plátano, están incrementando los niveles de consumo y la inserción de la comunidad a las economías de mercado. Las consecuencias en esta incorporación están por mirase, pues es un proceso que apenas comienza.

 

Plátano, vías de comunicación y economías de mercado estas unidos por un vínculo ineludible en la zona norte de Urabá y los indígenas de /Ipkikuntiwala/ están buscando la forma de acomodare a esta ligadura indisoluble. Habrá que mirar que pasa con el tiempo.

 

 

8.1.2 Etnia Zenú

 

Los indígenas Zenues habitantes de Necoclí, se localizan en cuatro comunidades, aunque sólo una de ellas posee tierras de resguardo; las otras están buscando soluciones a la ocupación del territorio; estas comunidades son El Volao, Vara Santa, Caracolí y Bocas de Palmitas. Estos pobladores comparten su condición étnica con habitantes del departamento de Córdoba, municipio de San Andrés de Sotavento, y algunos otros municipios de Urabá como San Juan y Arboletes. También hay pequeños asentamientos Zenues en Chocó, Sucre y sur de Bolívar.

 

El resguardo indígena El Volao está conformado por 404 personas, que se subsisten básicamente de la agricultura, con cultivos de maíz, plátano, ñame, yuca, fríjol, ajonjolí, achote, cacao, café y otros frutales. Las familias siembran un poco de todo, principalmente para autoconsumo. En la parte pecuaria observamos crías de cerdos, carneros y aves utilizados para el autoconsumo a nivel familiar y en piscicultura se manejan especies como cachama y bocachico[3].

 

Actualmente reciben apoyo económico para el fomento agrícola, de Suiza a través de la organización indígenas por intermedio de la OIA, y asignaciones económicas especiales del Gobierno Colombiano, a través del Sistema General de Participaciones, y se distribuyen en todas las áreas y proyectos productivos de acuerdo al porcentaje que el cabildo decida, en cumplimiento de la ley 715 de 2001. Las mujeres están organizadas en un comité y contribuyen al desarrollo productivo a través de cultivos de hortalizas y en  cada  familia la mujer se responsabiliza de su huerta.

 

Su problemática económica radica en la ausencia de proyectos productivos, que involucren a la comunidad desde la municipalidad, teniendo en cuenta las características especiales de su producción. Los constantes conflictos sociales, y el hecho de estar ubicados en una zona donde han operado grupos armados al margen de la ley,  han originado en gran parte la pérdida de sus costumbres.  Actualmente están en un proceso de rescate  de su cultura, y prevaleciendo el rescate de semillas tradicionales; se resalta la forma de cultivar, su valoración del maíz al igual que del cultivo del plátano y otras prácticas artesanales desarrolladas por la comunidad.

 

La unidad familiar es numerosa, predominando las familias extensas y recompuestas. Dentro de su organización familiar las mujeres son las que mejor organizadas están, las cuales reciben capacitaciones en contabilidad, elaboración de proyectos, género, manejo de patio, promotoras de producción, crías de gallinas y huertas caseras.  Todas estas capacitaciones han sido apoyadas por las organizaciones no gubernamentales  SUISE y  OIA[4].

 

Gran parte de la niñez se beneficia con la asistencia alimentaria del restaurante escolar que tiene una  capacidad para 80 niños, teniendo en cuenta todas las comunidades y resguardos indígenas. En general se observan  procesos de pauperización en las familias, generadas por falta de un empleo o de una actividad agrícola más organizada, que permita suplir necesidades básicas como la alimentación.

 

La Comunidad de Caracolí está compuesta de 118 personas, su economía es netamente agrícola, con producciones de maíz, plátano, yuca, ñame, arroz, fríjol, ajonjolí, achiote, coco, café, cacao, y frutales; el objetivo de esta es el autoconsumo y se comercializa básicamente maíz y plátano a través de intermediarios.  Actualmente funciona un comité de ensayo de abonos orgánicos, programa realizado por todas estas comunidades, dado que no se usan fertilizantes, ni químicos artificiales para los cultivos.

 

Existen cultivos de hortalizas desarrollados por mujeres y la parte pecuaria se basa en crías de autoconsumo. A nivel ambiental se maneja la reforestación de cuencas con maderas y frutales.

 

Dentro de la problemática que aqueja a la comunidad encontramos: mal estado de la vías de acceso, canales de comercialización de los productos deficientes, hay muchos intermediarios, falta de tierras, no existe acueducto veredal, hay  necesidad de asesoría en mercadeo y gestión de la comunidad.

 

De la comunidad de Vara Santa y Las Palmitas solo se cuenta con la información del numero de población, ya que ellos no traen otro tipo de información a la coordinadora del SISBEN. En la comunidad de vara Santa, se encuentran 135 personas pertenecientes a esta y de Palmitas pertenecen 194 personas[5].

 

Las comunidades Zenues de Necoclí han sufrido un fuerte impacto por la violencia, lo que hace considerar a estos pobladores como desplazados. Igualmente los procesos contemporáneos de producción, enfocados más hacia las economías extractivas, han provocado la pérdida de la biodiversidad, especialmente de las especies y variedades locales que sustentan los sistemas de producción tradicionales, siendo ésta una de los principales causas de desarraigo de los zenues de Necoclí[6]. Esto es lo característico, pues para las poblaciones al romperse radicalmente el vinculo entre territorio – comunidad – recursos tradicionales, es muy difícil volver a reconstruir o rediseñar una nueva forma de vida sustentable en otros sitios; igualmente ocurre cuando la población regresa a su territorio y se encuentra con que los recursos y conocimientos locales desaparecieron o quedaron desarticulados de los sistemas productivos tradicionales.

 

Con relación a sus características étnico.culturales, podemos afirmar que existe una fuerte influencia colonizadora, que prácticamente transformó todos los rasgos culturales del pueblo Zenú. Se sabe que fueron excelentes orfebres y tejedores; también sobresalieron por su asombroso manejo de la ingeniería hidráulica en una zona que se caracteriza por su alto nivel de pluviosidad y de inundaciones. El pueblo Zenú construyó un complejo sistema de canales que llegó a cubrir 65 mil hectáreas entre los ríos Sinú y San Jorge. Los investigadores coinciden en señalar que el sistema funcionó casi dos mil años[7].

 

La sociedad estaba dividida en tres sectores dominados por miembros de una misma familia. El sector de los Finzenú, ubicado sobre el río Sinú, estaba dedicado al tejido y la cestería; los Panzenú, localizados sobre el río San Jorge, producía los alimentos; y los Zenufana, ubicados entre los ríos Cauca y el Ncehi, trabajaron la orfebrería. Dentro de los rituales cabe destacar las ceremonias de muerte, conocida como el festival funerario, que realizaban los Finzenú. “Primero se celebraban las vísperas y se preparaba todo lo indispensable, entre lo cual la chicha era indispensable. En la noche se hacia una procesión acuática, en la que el cortejo fúnebre desfilaba por el río. En embarcaciones adornadas iban los mohones (médicos brujos) y los gobernantes, cuidadosamente ataviados y con cocuyos sobre las cabezas. Concluía la ceremonia con el entierro de un túmulo artificial cuya altura dependía de la calidad del muerto. El cadáver se colocaba con la cabeza hacia abajo y luego todos pisaban la tierra sobre la fosa y se bailaba sin parar; la cacica y el mohán dirigían el entierro y ordenaban repartir la comida y la bebida. Al acabarse la chicha, se sembraba una ceiba sobre el montículo.

 

La vida y la muerte era un solo viaje para los zenúes, quienes creían que la corriente los arrastraba por el gran río de la vida que desembocaba en el río de la muerte. El mundo que atravesaba ese río era similar al que ellos utilizaban, lleno de canales que regaban tierras fértiles cubiertas de árboles con flores y frutas de oro. Los zenúes no le temían a la muerte. Cuando alguien moría se enterraba su cuerpo en medio de una fiesta[8].

 

Con la llegada de los españoles en el año de 1.492 a América, como cualquier vestigio de vida y organización que existía en América, todo empezó a cambiar, y la situación de existir como indígena se hacía cada vez más insostenible, ya que empezaba a depender directamente de los blancos; así, ellos a quienes no les interesaba más que la riqueza y la esclavización de los nativos; los obligaron a pagar tributo y poco a poco les quitaron la tierra, les prohibieron practicar sus costumbres y hablar la propia lengua, es decir, los desconocieron desajenándolos totalmente de su cultura. Es por esto, que actualmente olvidaron totalmente su lengua y buena parte de sus usos y costumbres. Los Zenúes sintieron los impactos de la conquista especialmente en el año de 1515, cuando los españoles empezaron a saquear las sepulturas ya que para ellos, “un indígena es de donde son sus muertos”[9].

En el año de 1540, se organizaron las primeras encomiendas, por esa época quedaron algunos pueblos como Tolú, Colosó, San Sebastián y otros. Lo mismo no sucedió con los indígenas de Chinú quienes fueron repartidos en el año de 1548. La primitiva población indígena, parece que fue fundada por el cacique Melxión, habiendo sido reorganizada por el Marqués Andrés Méndez Maldonado o Montalvo según unos y Andrés Méndez Villalta, según otros a quien se le entregó en encomienda desde el año de 1600[10].

Aunque en la actualidad han incorporado elementos tradicionales de la vivienda “blanca”, antiguamente los Zenú vivieron en casas construidas sobre plataformas artificiales, localizadas en las orillas de los caños y en los extremos de éstas, enterraban a sus muertos[11].

 

Históricamente el desarrollo económico ha estado íntimamente ligado a la tierra y al trenzado en fibras vegetales. Los Zenúes desde la época prehispánica cultivan maíz, yuca, ahuyama. fríjoles, ñames criollos de gran valor nutritivo; y explotan la rica variedad de palmas, gramíneas y bejucos para artesanías y construcción de viviendas[12].

 

La tierra era de propiedad colectiva, pero con la Conquista y la Colonización española se fue variando ostensiblemente el régimen de tenencia y aún cuando en 1773 el rey de España reconoció a San Andrés de Sotavento como resguardo de tierras, después de un largo proceso de delimitación, confirmación, amparo y usufructo de varios encomenderos y mayordormos, lo cierto es que desde entonces la lucha ha sido tenaz y sin respiro por parte de la comunidad, sobre todo a finales del siglo XIX y principios del XX.

 

En la época prehispánica, entre los Zenúes la tierra era de propiedad comunal. Su valor era de su uso, no comercial. Con la Conquista y la Colonización española, se inició un proceso sistemático y violento de despojo de las tierras a las comunidades indígenas Zenúes. Surge así en el siglo XVI la encomienda, dando origen a la formación de haciendas, mercedes de tierras y adjudicaciones a labriegos españoles, mestizos, negros, zambos y mulatos[13].

 

Par el siglo XVIII, en el Sinú se crean tres resguardos en el Distrito de Tolú: San Nicolás de Bari, San Sebastián de Urabá y San Andrés de Sotavento, con sus anexos Chinú y Pinchorroy (5). Los dos primeros pasaron a ser propiedad del municipio de Lorica en 1908.

 

Con el inicio de la época Republicana, Simón Bolívar dispuso en 1820, mediante decreto, la repartición de las tierras de los resguardos entre las familias indígenas asentadas en las mismas, en detrimento de la propiedad y uso comunitarios. Además, se permitió el arriendo por remate de los terrenos sobrantes, después de hacer la repartición autorizada[14].

 

Se inicia así un proceso de “campesinización individualizadora”, que de por sí ya se estaba dando en San Andrés de Sotavento, por la presión incontrolada de los latifundistas sobre los terrenos del resguardo. De tal manera que al entrar el siglo XX los Zenúes habitaban los sitios bajos de los arroyos y cultivaban las partes altas. El territorio era boscoso. La población no era muy numerosa y se concentraba en pocos caseríos.

 

Se consolida la propiedad de la tierra por familias. Mediante los sucesivos matrimonios se va atomizando el uso y provecho de las parcelas en pequeñas unidades de viviendas y cultivos, activándose la producción de maíz, yuca, ñame, fríjol, ajonjolí, guandul y ahuyama cuyos excedentes eran negociados en San Andrés y Tuchín con los comerciantes “blancos, mestizos y siriolibaneses.

 

Estas transacciones comerciales, en vez de beneficiar al indígena originaron un proceso acelerado de despojo de las tierras, ya que se presentaban épocas de intensos veranos y la invasión de las langostas que arrasaron con los cultivos, viéndose los indígenas forzados a solicitar préstamos a los negociantes sanandresanos, quienes aprovecharon la crisis para imponerles intereses de usura y obligaciones extremadamente difíciles de cumplir.

 

Entonces los prestamistas recurrían a las instancias gubernamentales y judiciales, logrando mediante el embargo y las intimidaciones la posesión definitiva de los terrenos. Así se consolidaron muchas haciendas ganaderas en el resguardo. Otras fueron fruto de la venta apresurada y desfavorable, bajo la presión del hambre, la pobreza y la miseria, del azote de enfermedades, del desempleo y la violencia genralizada en la región y el país.

 

Secularmente la comunidad Zenú se ha visto compelida a realizar migraciones por variados motivos y circunstancias históricas, lo que ha acelerado el proceso de pérdida de los terrenos del resguardo. Veamos:

 

  • Por el violento impacto sufrido a raíz del Descubrimiento, la Conquista y la Colonización mediante una sistemática campaña de exterminio, emprendida por los españoles, omnubilados por la sed y la codicia que les despertó los cementerios sagrados de los aborígenes pletóricos de orfebrerías.

 

  • Por el régimen de explotación señorial implantado en el siglo XVI, que permitió que los encomenderos se aprovecharan y explotaran el trabajo indígena.

 

  • La concesión de resguardos de tierras, que a la postre poco fueron reconocidos y respetados por las mismas autoridades españolas, y se concibió la utilización de mayordomos de indios que reclutaban a los aborígenes de los resguardos y reservaciones, para que vivieran y trabajaran en las haciendas de los encomenderos.

 

  • Por el despojo emprendido por las familias cartageneras, sinuanas y sabaneras, que utilizaron su poder político y económico para constituir explotaciones ganaderas, agrícolas y de extracción de maderas, que luego fueron vigorizadas con la participación de emigrantes franceses, ingleses, norteamericanos, italianos y sirio-libaneses (“turcos”), pisoteando los derechos de los aborígenes consagrados en la legislación pertinente, y contratando a muchos de ellos para descuajar selvas, abrir caminos, hacer potreros y cuidar las reses, bien en el mismo resguardo, en el Sinú o en el San Jorge.

 

  • El sistema utilizado para la contratación laboral fue el “avance”, consistente en dar anticipos de dineros en la captación de mano de obra. La forma más común de otorgarla era el “avance” o pago anticipado de parte del salario, cuyo monto se estipulaba de acuerdo al jornal. Quienes lo recibían quedaban “avanzados”, es decir, comprometidos hasta la cancelación de la deuda. Los avances de indios de San Andrés se efectuaban a través de mercaderes intermediarios de dicha población, que reclutaban el grupo y ponían a su cabeza un capataz. Este mecanismo colocó a los indígenas en una situación de explotación por parte de algunos comerciantes que les entregaban parte del salario en mercancías de sus propios establecimientos.

 

  • Por la persecución política emprendida durante la Guerra de los Mil Días, ya que la mayoría de los indígenas fueron solidarios y partidarios con los ideales defendidos por el general Rafael Uribe Uribe (1899-1901).

 

  • Por la pretensión de empresas petroleras norteamericanas que iniciaron una sistemática explotación en busca de petróleo en tierra del resguardo (1913-1920), aliados con inversionistas criollos (Compañía Explotadora de Petróleo y la South American Gulf Oil Company).

 

  • Por la persecución y exterminio de los líderes y dirigentes indígenas durante la época de La Violencia, y que se ha mantenido hasta la actualidad con el movimiento de la recuperación de la tierra, emprendido desde 1980[15].

 

El grupo Zenú del Urabá Antioqueño es originario del resguardo de San Andrés de Sotavento, en los departamentos de Córdoba y Sucre. En la región el único resguardo constituido está ubicado a 30 Km. al norte del Municipio de Necoclí, cerca del corregimiento de las Changas, ocupa un territorio discontinuo conformado por cuatro fincas, que en total suman aproximadamente 436 Has. La población está ubicada en tres asentamientos: El Volao, Caracolí y Vara Santa. La región pertenece a la zona de vida: bosque húmedo tropical (bh-T) y hacia el Norte cerca al mar bosque seco tropical (bs-T). La precipitación anual promedio es de 2000 mm., alcanzando la mayor intensidad entre Julio y Octubre, seguido por un fuerte período seco hasta aproximadamente Marzo del año siguiente. La temperatura promedia es de 26ºC[16].

 

No obstante haber sufrido un grave proceso de aculturación, tienen elementos culturales y étnicos que los diferencian de la sociedad nacional. En una larga historia de resistencia activa, los zenúes han emprendido un proceso organizativo y de reconstrucción social, política y cultural, primero como campesinos y luego reivindicando su identidad como indígenas en la recuperación colectiva de sus territorios originales[17].

 

Para el caso del Urabá Antioqueño, hace aproximadamente 14 años iniciaron este proceso. el cual ha estado marcado por una permanente lucha de sobrevivencia en una región signada por la violencia generalizada; a finales de 1.993 las tres comunidades Zenúes de Urabá, con cabildos reconocidos, eligieron el primer Cabildo Mayor de Antioquia como forma de organización política centralizada. A principios de 1.995 con el respaldo y acompañamiento de la Organización Indígena de Antioquia OIA, se impulsó una experiencia productiva tendiente a fortalecer la producción para el autoconsumo, lazos de solidaridad para la actividad productiva y recuperación de semillas locales y de áreas degradadas[18].

 

Como producto del enfrentamiento entre paramilitares y guerrilla en la región, se desencadenó una ola de amenazas y asesinatos de líderes indígenas, el cual culminó con la muerte del Gobernador Mayor José Elías Suárez, justamente en el momento en que se había acordado el plan de trabajo y la estructura operativa para el funcionamiento del proyecto. Los anteriores hechos provocaron de forma inmediata una migración masiva de la población hacia otras comunidades zenúes y centros urbanos de la región, quedando en la comunidad solo una familia. Esta situación derrumbó, por lo menos en el corto plazo, el proceso de reconstrucción cultural y social de los Zenúes en Antioquia[19].

 

Pero a pesar de las dificultades, se logró llegar a acuerdos internos y con el Gobierno Departamental, para adelantar un “plan de retorno”, iniciado el segundo semestre de 1.995.  En la actualidad han regresado aproximadamente la mitad de la población y se espera, en pocos meses, el regreso del resto de la comunidad.  Este plan de retorno está acompañado con una propuesta integral productiva que busca en primer lugar, garantizar la seguridad alimentaria y la construcción de una propuesta agroecológica sustentable.

 

Los sistema de producción del Volao tradicionalmente se han basado en el uso de la biodiversidad local y en general están orientados hacia el autoconsumo y a la generación de algunos excedentes para la comercialización. Los sistemas de producción agrícola predominantes en la región son:

 

  • Cultivos asociados con dos o mas especies para el autoconsumo: Normalmente son de consumo familiar con productos como maíz, yuca, frijol, ñame y otros.

 

  • Monocultivos: Para el consumo local y comercialización: maíz, yuca, frijol, ñame, plátano y otros. En algunos casos se utilizan semillas mejoradas y agroquímicos.

 

  • El Patio o huerto casero: Sembrados y manejados por mujeres en forma integral con hortalizas, frutales, plantas medicinales y los animales domésticos[20].

 

Las mujeres de la comunidad han hecho una contribución importante en el mejoramiento, conservación y manejo de las plantas tradicionales, como plantas medicinales, hortalizas, frutales, y de otros usos y animales criollos, aunque todavía no se ha reconocido suficientemente su amplio conocimiento y el valor de su trabajo en la producción, la cultura y el bienestar familiar.

 

Desde hace varios años, los indígenas del resguardo Zenú de Urabá han perdido y dejado de sembrar muchas de sus semillas. Muchos son los factores que han contribuido a este proceso de pérdida de la biodiversidad local, entre los cuales podemos destacar la violencia generalizada en la región, ha originando grandes presiones y desarticulación de las poblaciones indígenas y campesinas. Para el caso del Volao en 1995 toda la población abandonó el resguardo. Este desplazamiento conllevó una pérdida casi inmediata de gran parte de las variedades de maíz, yuca, ñame, arroz, frijol, plátano entre otras. Igualmente las mujeres también perdieron la mayoría de las plantas y razas de animales criollas manejadas en el patio, puesto que muchas de ellas requieren un cuidado especial permanente. Además del factor anterior, podemos mencionar otras causa que han influido en la pérdida de los recursos locales:

 

  • La introducción y fomento de modelos productivos homogéneos basados semillas y razas de animales mejoradas y el uso intensivo de agroquímicos. la destrucción de los bosques y crecimiento de la frontera agropecuaria.

 

  • Las limitaciones en los canales de comercialización de los productos locales.

 

  • El creciente marginamiento cultural, económico y productivo de las comunidades indígenas y locales y en especial a las mujeres, por parte del Estado.

 

  • Los cambios en los hábitos de consumo tradicionales por productos foráneos.

 

Actualmente están interesados en desarrollar una propuesta de diversificación de los cultivos y buscando alternativas al uso de agroquímicos. Para lograrlo, en el primer semestre de 1996 se realizaron acciones orientadas a recuperar las semillas y conocimiento tradicional. Hasta el momento se han realizado tres talleres, dos con hombres y uno con mujeres, y giras para búsqueda de semillas por la región[21].

 

Políticamente, el pueblo Zenú está organizado a través de cabildos locales, en un proceso bastante complejo caracterizado por las ansias de reorganización, pues la mayoría de comunidades no mantiene una unidad territorial. En ese sentido, en la regiones de Sucre y Córdoba las comunidades se encuentran agrupadas alrededor del Cabildo Mayor del Resguardo de San Antonio de Sotavento. En la zona del Alto San Jorge, funcionan los cabildos locales. Las comunidades Antioqueñas están asociadas a la Organización Indígena de Antioquia. En Necoclí existe un cabildo mayor que aglutina las cuatro comunidades, aunque en cada una de ellas también hay un capitán local, que hace las veces de cacique.

 

La principal actividad productiva del pueblo Zenú se concentra en la horticultura, la que combina con la crianza de animales domésticos. Se cultiva plátano, yuca, fríjol, ñame, cacao, malanga, entre otros. La actividad agrícola está destinada básicamente a la subsistencia y autoconsumo de la comunidad. En los departamentos de Córdoba y Sucre, es frecuente que el indígena se emplee como asalariado en fincas; en Urabá esta situación también se está presentando. El problema de la tierra ha sido una constante dentro de la etnia, pues las presiones de los terratenientes chocan con los intereses de reorganización del pueblo Zenú.

 

Los Zenues practican una economía tradicional basada fundamentalmente en el sector primario (producción agropecuaria), y en el sector secundario se destaca la producción artesanal. El sector terciario (comercio) a pesar de presentar un menor grado de desarrollo, de todas maneras las transacciones comerciales de productos agrícolas, de materias primas y de productos artesanales, cada día toma mayor auge, siendo Tuchín el centro de intenso intercambio[22].

 

Esta producción no es suficiente para sostener las comunidades porque se hace en pequeñas cantidades, porque no se cuenta con técnicas adecuadas y recursos económicos para comprar fertilizantes e insecticidas necesarios y porque sus productos están en desventaja en el comercio. Es una agricultura de subsistencia.
Entre otras maneras de generar ingresos, es la emigración a fincas de hacendados fuera de la comunidad. Aunque son mal pagados, requieren asumirlo para poder apoyar al sustento y la salud de su familia, el estudio de sus hijos y otras necesidades básicas, como es el vestuario y la alimentación[23].

 

Una actividad económica importante entre los indígenas Zenues que habitan en Necoclí es la cestería por la cual perciben importantes ingresos y en ella participa toda la familia. El proceso de la cestería incluye desde la recolección de la palma, hasta la venta del producto terminado. Entre las cesterías se encuentran productos elaborados tales como: maletas, petaquillas, canastos, escobas, abanicos, pulseras y el famoso sombrero vueltiao. El material que usan para sus artesanías es la palma que sacan de la caña flecha y la napa sacada del tronco de la misma. La crítica situación de este aspecto, es que el trabajo del indígena es lastimosamente subvalorado. Desde pequeños, los niños aprenden a trenzar, con miras a mantener viva la identidad cultural desde su artesanía: aquí los niños aprenden a hablar al mismo tiempo que trenzan. Pero es necesario, que sus aspiraciones no sean truncadas con los bajos precios que les ofrece el comercio.

El comercio de la cestería lo hacen los hombres con la ayuda de las mujeres. Estas en el hogar desempeñan junto con las labores domésticas, el trenzado y teñida de la palma, lo mismo que la recolección de algunos productos alimenticios. Los niños traen agua y trenzan. Últimamente las mujeres han tomado conciencia de su participación en el hogar y ya se deciden a vender sus productos y algunas determinan con sus maridos la inversión de su venta.

 

 

 

 

 

8.1.3 Población Afrocolombiana

 

Podemos afirmar que el grupo étnico-cultural más numeroso del municipio de Necoclí, es el afrocolombiano, el cual se encuentra a todo lo largo de la geografía local, aunque su presencia es más representativa en la zona litoral, donde se localizan sus principales asentamientos, conformados por pobladores que entre las actividades económicas más representativas se encuentra la pesca y la agricultura.

 

Esta población procede en su gran mayoría de descendientes que venían de la costa Atlántica colombiana, aunque también se encuentras quienes procedan de las regiones de el Atroto y el Pacifico Colombiano; lo anterior muestra que se trata de una población heterogénea culturalmente, aunque es posible identificar algunos elementos de identidad, los cuales comparten con todas las comunidades afrocolombianas.

 

Debemos entender por afrocolombianidad, el conjunto de valores que los africanos han aportado a la construcción y desarrollo de la nación Colombiana. En la construcción de los capitales nacionales, el pueblo afrocolombiano jugó un papel importante, pues todo lo que significó trabajo, estaba en manos del africano; todo en este país; no se movió un ladrillo sin el trabajo del africano: el africano en la hacienda; el africano en las minas de oro; el africano en la construcción de los pueblos; el africano en la construcción de los palacios, de las murallas, de los castillos; el africano tallando esas hermosas obras de arte que están dentro de las iglesias coloniales, porque el arte africano es la talla, la escultura de la madera; el africano creando como artesano, como militar o cocinando; el africano dándole de mamar, dándole la teta a los hijos del amo, o educando a los hijos del amo[24]. Lo anterior nos permite afirmar que la afrocolombianidad forma parte de la cotidianidad de todos los colombianos.

 

El estado en que vive la población afrocolombiana que constituye el 25% del total, continúa siendo de pobreza y de marginación. Pues a pesar de las ideas de libertad y de igualdad que se decretaron después de la abolición de la esclavitud, y de ser considerados como ciudadanos de pleno derecho años después, siguen siendo “marcados” y obligados a efectuar las mismas labores en las que se habían desempeñado durante el período esclavista. De la misma forma muchos pueblos negros han sido “empujados” a la adopción de estilos de vida que les niega su propia identidad, su pasado; han sido encarrilados en un sistema que al tiempo que elimina su cultura, estigmatiza y niega la historia, hace diferenciación de grupos y no ha permitido ninguna movilización dentro de la escala social, tampoco se les ha tenido en cuenta a la hora de implementar programas de mejoramiento en las condiciones de vida[25].

 

En el proceso de consolidación de la identidad afrocolombiana, fue muy importante los acontecimientos que llevaron a la abolición de la esclavitud,  situación que se inició en 1812 cuando el Estado de Cartagena prohibió el comercio y trata de negros; posteriormente en el año de 1814, el dictador Juan del Corral ordenó la libertad a los hijos de esclavos nacidos en Antioquia, siendo éste estado el primero en erradicar la manumisión. Esta situación se concreto definitivamente el 21 de mayo de 1851, cuando el Presidente José Hilario López firma la abolición legal de la esclavitud.

Se trata de un gesto formal puesto que nuevas leyes y figuras de explotación como arrendamiento, el terraje, trabajos forzosos impuestos y otros continuaron esclavizando al hombre y a la mujer afrocolombiana. En la abolición de la esclavitud se indemnizó al esclavizador y no al esclavizado[26].

 

Como mencionábamos arriba,  las comunidades afrocolombianas no son culturalmente homogéneas y podemos hablar de una gran diversidad, de diferencias culturales importantes a nivel regional. Existen algunas características que los aglutinan, las cuales tiene que ver con sus construcción en el mundo de la representación simbólica y el la praxis. Sus comunidades tradicionales presentan ciertas características comunes: son comunidades agrarias ubicadas generalmente en las partes bajas de los ríos y en las costas de zonas cálidas y/o selváticas, cuyas actividades productivas tradicionales han sido la minería, la pesca, la caza, la recolección y la siembra de productos de pan coger (maíz, plátano, yuca, frutas) en pequeñas parcelas. Han desarrollado unas prácticas culturales particulares que las distinguen como un grupo étnico “diferenciado”, con sus rasgos propios de identidad, etnohistoria, organización social, estructura de parentesco, modos y prácticas tradicionales de producción, de ejercicio de una territorialidad y apropiación de instituciones políticas, además de una cosmovisión, espiritualidad y pensamiento propios que redefinen la complejidad del mundo afro[27].

 

Entre los negros existe una relación fundamental entre la vida de los seres de la naturaleza y los seres sobrenaturales que viven en la misma naturaleza, es decir una relación entre un mundo mítico espiritual y un mundo natural y cultural, que es mediado por un curandero de la comunidad, que a través de sus actos mágicos que manipulan las plantas y los animales para fines curativos y maléficos, crea todo un ambiente de representaciones simbólicas y metafóricas ritualizadas a fin de ejercer un puente de comunicación y diálogo entre los afrocolombianos, su entorno y su cosmogonía. Así, el territorio para el afrocolombiano es un espacio básico para el ejercicio del ser, de la esencia vital que configura el desarrollo de los hombres y mujeres negras en un hábitat que ancestralmente ha sido apropiado y donde se ha desarrollado un proyecto de vida cultural, social, ambiental, político, demográfico, económico y sobre todo espiritual desde una perspectiva particularmente étnica, y dentro de una lógica completamente opuesta a la occidental que basa la relación con la naturaleza en la explotación y el dominio de la misma.

 

Otra característica étnico-cultural importante tiene que ver con que los comunidades negras manejan abundante información y conocimientos sobre el ambiente de la selva tropical húmeda, sobre su fauna y flora, sobre técnicas apropiadas al ambiente selvático y ribereño, sobre las complejas estructuras de parentesco, las relaciones de reciprocidad entre los miembros de la familia extensa, de los co-residentes y de las formas de cooperación doméstica en las labores de producción, sobre los ritos mágico-religiosos, prácticas curativas y de prevención de las enfermedades.

 

La situación de las comunidades afrocolombianas al igual que otros sectores poblaciones, se convierte en un tema particular, básicamente si tenemos en cuenta que la discriminación es una constante en Colombia y se refleja en los diferentes índices del bienestar, que son además de los mas bajos y son sentidos por la mayoría de la población negra[28].

 

El porcentaje de las necesidades básicas insatisfechas en las comunidades afrocolombianas es 86% casi el doble de las registradas para el promedio entre blancos y mestizos; los servicios de salud pública apenas llegan al 40% de estas comunidades, la seguridad social apenas beneficia al 3% de la fuerza laboral de comunidades negras, la mortalidad infantil es equiparable a los peores estándares del mundo (más de 110 niños muertos por cada mil nacidos vivos), la esperanza de vida es de 54 años cuando el promedio nacional se ubica en cerca de 15 años por encima de ese indicador[29].

 

Para analizar las comunidades afrocolombianas en la actualidad es necesario establecer un criterio de diferenciación regional que permita observar las particularidades que caracterizan las culturas afrodescendientes. Según el modo y la antigüedad del poblamiento, las regiones de origen, las condiciones de vida, el acceso a los recursos económicos y de educación; lo anterior hace que para realizar una aproximación a las características de las comunidades negras de Necoclí, sea necesario considerar las imágenes culturales de las poblaciones afro de la costa caribe colombiana y el pacífico, la cual incluye la región del Atrato. Igualmente hay que considerar que hoy en día, la apropiación de espacios por parte de los afrocolombianos se hace de manera espontánea y creativa, y responde a destrezas para la supervivencia física y cultural.

 

Las localidades afrodescendientes en el litoral Caribe se formaron a partir de núcleos de esclavizados africanos cimarrones donde los rasgos culturales de sus lugares de origen perviven con mucha fuerza. Otros poblados de la región, se han formando de un intenso proceso de mulataje, donde las huellas de africanía conviven con rasgos culturales provenientes de otras sociedades. Estas comunidades, hoy día, están ubicadas lo largo y ancho de las tierras costeras que van desde el golfo de Urabá al noroeste de Antioquia, hasta la península de la Guajira, incluyendo los departamentos de Sucre, Córdoba, Bolívar, Atlántico, Magdalena y Cesar. El paisaje se caracteriza por el inmenso mar Caribe que rodea la región, en el cual confluyen ríos, caños, arroyos, ciénagas y extensas áreas de humedales Los climas que la constituyen son variados y se caracterizan por la gran diversidad de flora y fauna.

 

En el litoral Caribe la gente afrocolombiana ha hecho grandes aportes a la historia cultural de la región. En el periodo colonial fue esta población quien asumió la fuerza laboral de la sociedad desempeñándose como albañiles, empleados del servicio doméstico, bogas en el río Magdalena, fundidores de metales, artesanos y constructores de defensas y fortificaciones, pescadores de perlas, trabajadores mineros y labriegos en las haciendas agrícolas, ganaderas y de trapiche. Por otra parte fundaron poblados a partir del establecimiento de palenques. En la provincia de Santa Marta fueron reductos de resistencia La Ramada, Santacruz de Masinga y algunos poblados ubicados en cercanías de la sierra Nevada y en el valle de Upar. En Cartagena se conocieron los palenques de Betancour y Matutere, al norte; y los de San Miguel y Arenal, al centro, en la sierra de María. Luego de la abolición hubo grandes desplazamientos de personas que buscaban de mejores condiciones de vida, llegando a poblar la zona del norte de Urabá donde se localiza el Municipio de Necoclí. En este periodo de la historia nacional los afrodescendientes también contribuyeron a la formación de las sociedades, es el caso de los braceros, quienes fueron la principal fuerza laboral en el negocio de las plantaciones de banano, tanto en la zona del Magdalena, como en la región de Urabá.

 

En el Caribe colombiano nos encontramos con una historia paralela. Allí la permanencia de los palenques, fue la máxima expresión de la libertad en la esclavitud. Los palenques fueron los pueblos o “fortalezas” construidos por los esclavos cimarrones en lugares donde tenían la certeza que el amo del cual huían no los podía encontrar; se convirtieron en el espacio que permitió y ha permitido la conservación de una cultura al constituirse, en cierta forma, en territorios autónomos[30].

 

Desde luego, también allí llegaron los modelos desarrollistas, que han contribuido a los procesos de aculturación que se evidencian en la perdida de valores étnicos, históricos y culturales; sin embargo, también existe en esta zona un fuerte sentido de pertenencia a una etnia y a una cultura que conlleva a que se conserven más elementos de la propia identidad que en otras regiones, lo cual permite que las diversas actividades que hoy se realizan para recuperar tradiciones y sobre todo, para crear conciencia sobre el “ser negro”, tengan mayores respuestas y aceptación, logrando al mismo tiempo que el pueblo negro se reconozca en una forma de ser autónoma sin necesidad de sentir vergüenza, encuentre los elementos para exigir un mismo trato ante las instituciones, para exigir una educación que responda a la realidad que se vive cada día y para mejorar sus condiciones de vida de acuerdo a sus propios proyectos de desarrollo.

 

En la costa Pacífica, los afrodescendientes han poblado la mayoría de la región conocida como Chocó Biogeográfico. Allí, el proceso de mulataje ha sido menor que en el Caribe y el desarrollo de las vías de comunicación es aun hoy bastante precario. Estos rasgos han implicado que la región sea un lugar privilegiado para la manifestación y pervivencia de huellas de africanía. En cuanto al paisaje, la región comprende la franja costera, lluviosa y húmeda de los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Desde el punto de vista de su configuración geográfica y cultural, podemos identificar dos áreas diferenciadas, cuya única frontera es el cauce del río San Juan.

 

Los diversos procesos de aculturación que se han implementado en las sociedades latinoamericanas ha ido borrando la identidad y el sentido de pertenencia de los pueblos con descendencia africana, al tiempo que, como ya lo hemos dicho, se continúa en la marginación y en el olvido, porque la esclavitud en cierta forma perdura como componente del cuadro sociohistórico, y esa perduración se manifiesta en forma de conflictos y tensiones sociales que guardan relación clara con los existentes antes de la abolición.

 

Hoy, los pueblos afrocolombianos continúan cimarroneando sus tradiciones y demostrando que es necesario replantear el desarrollo desde su propia realidad, hacerlo más humano y más “vivible”, más coherente con la naturaleza, con las tecnologías y con la forma de ser de cada pueblo, que no genere dependencia, que permita identificar lo individual con lo colectivo, planificar con mayor autonomía, que exista una mayor articulación entre la sociedad civil y el Estado, que haya un reconocimiento y una practica de los derechos civiles y étnicos, que haya un respeto por la cultura propia, por la abolición total de toda forma de racismo y de discriminación y por un mejoramiento de los niveles económicos, de salud y de la educación[31].

 

La situación actual  de las comunidad afrocolombianas, está marcada por la dispersión de los grupos, lo que ha hecho más difícil la consolidación de su estructura organizativa.  No existe una participación real y efectiva por parte de sus integrantes que apoye y favorezca los espacios de coordinación del grupo como tal de manera que se puedan formular proyectos grupales concertados autónomamente por todos estos consejos de Negritudes. En la actualidad existen 12 Consejos Comunitarios de Negritudes, los cuales ven muy lejano la aplicación cabal de la Ley 70, pues no encuentran la manera de consolidar la ocupación colectiva de territorio, mediante a adjudicación comunitaria por parte del estado.

 

La presencia mayoritaria de afrocolombianos en la jurisdicción de Necoclí, principalmente en las zonas ribereñas y litorales, requiere de acciones puntuales para las negritudes; estos Consejos Comunitarios de Negrutudes, hay que apoyar en su parte organizativa y en la conservación de sus tradiciones; no se puede perder de vista la importancia de los encuentro de organizaciones de este tipo, pues son espacios de socialización de las experiencias y de planificación conjunta de las acciones, sin olvidar las repercusiones en materia de gestión comunitaria.

 

8.1.4 Otros Grupos Étnico-culturales

 

8.1.4.1 Campesinos Sabaneros

 

El término Cultura sabanera o “Chilapa” se utilizaba para designar en términos generales, a todo el bagaje de conocimientos, de modo de ver la vida, de vivir el mundo y de transformar las realidades día a día de muchos pobladores de Sucre, Córdoba y de la zona norte de Urabá, que provienen de un proceso de transformación a sociedades campesinas, con orígenes indígenas de comunidades de la costa caribe colombiana, principalmente del pueblo Zenú[32]. Esto permite afirmar que se trata de indígenas campesinizados.

 

Estas gentes se caracterizan culturalmente por poseer una identidad territorial asociada a los entornos de sabanas, con relieves planos y ligeramente ondulados, que le imprimen a sus quehaceres cotidianos, una particular forma de asumirlos, donde los límites son casi imperceptibles, en grandes extensiones, situación que acompasan con prácticas culturales y artísticas, que reflejan esta vivencia y que se manifiestan en cantos de vaquería, en la trova y en composiciones literarias como las décimas.

 

A este grupo étnico-cultural, también se encuentra asociado las corralejas, las riñas de gallos y expresiones folclóricas tales como el fandago y el porro. En Necoclí, estas expresiones se escenifican anualmente en una de las fiestas populares más importantes de la localidad y la mayor transcendencia turística y económica; se Trata de las Fiestas del Coco, que se celebran anualmente en el puente del seis de enero, las cuales convoca, no sólo a los habitantes rurales y urbanos del municipio, sino también a un número de personas importantes de la región de Urabá y el interior del país.

 

Su mundo simbólico y de creencias está íntimamente relacionado con los seres sobrenaturales de entornos acuáticos, ente las que se destaca la “Mojana”, entidad que cumple una función de regulación de explotación de algunos sectores, convirtiéndose en una especie de regulador de la explotación de los recursos acuáticos. Por otro lado, hay un conjunto de seres sobrenaturales terrestres que en términos genéricos llaman “aparatos”, que pueden ser entendidos como espantos, los cuales controlan la movilidad de los pobladores por lugares considerados peligrosos.

 

Sus prácticas productivas están asociadas a la ganadería extensiva y la agricultura de auto – consumo, predominando la condición de jornalero y asalariado, pues se trata de campesinos pobres sin tierra, que en la mayoría de los casos, no poseen parcelas para sus actividades de subsistencia.

 

Estas personas son descendientes de aquellos pobladores que llegaron al norte de Urabá, en la segunda mitad del siglo XIX y en la primera del XX, quienes venían atraídos por la enorme riqueza de los recursos naturales y por la similitud de los entornos ambientales y geográficos de sus lugares de origen, que eran las sabanas de Córdoba y Sucre.

 

Estos desplazamientos fueron motivados por varios factores, entre los que se destacan, la expansión ganadera en la región del Sinú – San Jorge, la escasez de los recursos naturales y las tendencias a las economías extractivas. A la zona de Urabá y específicamente a los territorios de la jurisdicción del municipio de Necoclí, llegaron tras la búsqueda de recursos como la raicilla de ipecacuana, la tagua o marfil vegetal y el caucho, expediciones que desarrollaban de forma regular, pero estacional en los meses de verano. Cuando estos recursos se escasearon y la industria internacional los remplazo por productos sintéticos, iniciaron la explotación de los recursos forestales y su ocupación del territorio se tornó permanente, generando conflicto por la tierra con comunidades indígenas y de afrocolombianos.

 

En la actualidad tienen presencia en todos los sectores del municipio, principalmente en las zonas planas y onduladas, pertenecientes a las estribaciones de la Serranía de Abibe, aunque también se encuentran ocupando entornos urbanos y litorales, pero en menor proporción.

 

8.1.4.2 Pobladores del Interior

 

En Necoclí otro grupo étnico-cultural importante, está constituido por los pobladores del interior, que aquí —y en todo el país— llaman de forma genérica, “paisas”. Son personas que en su gran mayoría provienen de las otras sub-regiones del Departamento de Antioquia y de los departamentos que conforman el Viejo Caldas. Se trata del último grupo étnico-cultural que arriba a la región de Urabá desde las primeras décadas del siglo XX y entra en conflicto con los otros ya instalados, pues venían con una mentalidad diferente, donde la productividad y la acumulación jugaban papeles importantes.

 

Esta nueva oleada colonizadora la facilitó la construcción de la vía al mar, obra que se inicio en 1927 y cuya construcción tardó más de 50 años. También están asociados a la expansión de la frontera agrícola y a la instalación de la agroindustria del banano y el plátano en esta región. Esta nueva oleada poblacional, generó múltiples desplazamientos de colonos pobres que se habían instalado en esta región dos o tres décadas atrás y que habían venido desde las llanuras de la costa Atlántica  y de los sabanas de Córdoba y Sucre, producto de la instalación de las grandes haciendas en esas regiones.

 

Como características culturales de este grupo poblacional se encuentran la pujanza y el coraje, rasgos típicos de la antigua cultura paisa, la cual también ha sido asociada con una comunidad de arrieros y comerciantes capaces de cruzar y remontar un relieve agreste, difícil topográficamente, porque a unas tierras onduladas le sucedían cañones profundos, en cuyos respaldos el arriero pasaba de climas frescos y fríos a climas cálidos[33].

 

Igualmente esta manifestación étnico-cultural está asociada a un situación de aislamiento geográfico, que motivó a los pobladores a superar las fronteras y expandirse por otras zonas de la geografía Colombiana, siendo Urabá el último bastión de colonización.

 

8.2 Patrimonio Cultural

 

El patrimonio se refiere a el conjunto de bienes y derechos que una persona o institución, comunidad o nación posee. Si hablamos del patrimonio cultural, nos estamos refiriendo a un conjunto de bienes y objetos que incluye nuestra cultura y herencia, aspectos que pueden ser materiales e inmateriales. Se trata pues de un conjunto de aspectos de una cultura que es necesario rescatar y cuidar[34]. El patrimonio no es un objeto muerto que se conserva como una pieza de museo, es un elemento vivo, del mundo cotidiano, por lo tanto cada generación lo interpreta y experimenta de manera distinta.

 

Puede afirmase entonces que el patrimonio cultural de un pueblo está constituido por

[…] las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios; así como las creaciones anónimas surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan sentido a la vida. Es decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo; la lengua, los ritos, las creencias tendientes a la satisfacción de ciertas necesidades culturales de la comunidad[35].

 

El cuidado y respeto por toda la amplia gama de aspectos que conforman nuestro patrimonio cultural (arquitectura, artes, ciencias, técnicas, historia, etc.) es responsabilidad de todos los ciudadanos y no sólo de las instituciones ni de quienes hacen cumplir las leyes. Todos sin necesidad de instituciones ni conocimientos especializados somos capaces de interpretar, recrear y crear este patrimonio cultural.

 

En términos educativos se asume que los principales responsables del escaso traspaso de información desde el nivel científico al público general, son los mismos investigadores y junto con ellos todos los actores de la vida educacional y comunicacional del país. Es por esto que el patrimonio cultural no puede convertirse en piezas estáticas que la población no tiene acceso a él.

 

Para presentar una aproximación a la caracterización del patrimonio cultural de Necoclí, se ha dividido en tres componentes básicos que son el mueble, el inmueble y el inmaterial o intangible; a continuación, se hará un breve esbozo de cada uno de ellos, así como la presentación de los inventarios que se tiene para cada una de las categorías.

 

8.2.1 Patrimonio Cultural Mueble

 

El patrimonio cultural mueble está constituido por todas aquellos bienes que se pueden movilizar, que son tangibles y que son elementos identificatorios de las identidad étnico-culturales de uno comunidad, nación o grupo de personas. En el caso de Necoclí, este patrimonio cultural está constituido por las expresiones plásticas y la artesanía básicamente.

 

 

8.2.1.1 Artes Plásticas

 

Las artes plásticas están constituidas por la pintura, la escultura y la fotografía; en Necoclí, este tipo de expresión estética y artística, se encuentra poco promovida y su práctica en muy limitada. Es posible afirmar que se presenta una diferenciación notoria en la forma particular de asumir las expresión artística de los habitantes de Necoclí, que ven a las expresiones plásticas, muy distantes para representar su universo simbólico y sus acciones cotidianas; estas tendencia, sumada al poco apoyo que se le viene dando a estas áreas culturales, ha provocado el decaimiento de su práctica; igualmente, se ha centrado la atención en áreas tales como la danza y la música, dejando de lado la promoción de otras, impidiendo que otros jóvenes encuentren maneras diferentes de expresarse estéticamente.

 

Esta situación de olvido de las áreas plásticas, también se vive en la esfera académica, pues no hay programas de promoción a ellas desde las instituciones educativas.  Estas consideraciones hacen que la promoción de la pintura, la escultura y la fotografía y, deba iniciarse desde lo educativo, pues es allí donde es posible sembrar las raíces para su práctica. Estas acciones deberán ser acompañadas con la puesta en escena de dichas expresiones, pues le daría a estos nuevos practicantes, motivaciones sociales y de reconocimiento, para seguir haciéndolo. También requiere adelantar acciones de capacitación en su práctica, que también involucren a los docentes a promover la expresión artística desde sus asignaturas.

 

Se pudo establecer además que en Necoclí existen únicamente 29 personas que se dedican a esta área artística, destacándose la práctica de la pintura y existiendo un vacío casi total en trabajos artísticos desde la fotografía. Estos gestores de la plástica, son en su gran mayoría, aficionados y novatos, que no la consideran una profesión y donde no tienen un manejo académico de las técnicas, predominando la formación empírica. En la tabla que se presenta a continuación, se relaciona los artistas plásticos de la localidad, especificando para cada uno de ellos, la actividad la institución a la cual están vinculados y su localización.

 

Nombre

Actividad

Grupo o entidad

Localización

Margarita Pérez Madrid

Artes plásticas Batik

Asociación de Artesanos de Necoclí

Vereda el río Necoclí

Gustavo Restrepo Tobón

Artes plásticas

Independiente

Vereda el río Necoclí

Leidy Johana Negrete Zúñiga

Artes plásticas

Independiente

Zona Urbana

Félix Edil Gutiérrez Vargas

Artes plásticas

Independiente

Vereda Cañaflechal

Alejandro Alzate García

Artes plásticas

Asociación de artesanos de Necoclí

Calle del Cementerio

Wilson Enrique García López

Artes Plásticas

Independiente

Vereda el Moncholo

Luz Estela Bravo de la Cruz

Artes plásticas

Independiente

Corregimiento Mellito

Kenia Vanessa Contreras Reales

Literatura

Independiente

Corregimiento Mellito

Jaider Gutiérrez Hernández

Artes Plásticas

Independiente

Corregimiento Mellito

Miguel Antonio Polo Rivas

Artes Plásticas

Independiente

Zona Urbana

Rubén Dario Restrepo Tobón

Artes plásticas, Música, diseño y construcción viviendas

Independiente

Vereda Cañaflechal

Olfa Ester Palencia Altamar

Artes plásticas pintura

Independiente

Corregimiento Mulatos

Edgar Espítia Díaz

Artes plásticas dibujo

Grupo juvenil Sueños de juventud

Corregimiento Mulatos

Jorge Luis Morillo Urueta

Artes plásticas y artesanías tallas madera

Independiente

Corregimiento Mulatos

Hugo Alberto Urango Osorio

Artes plásticas y artesanías de conchas

Independiente

Corregimiento Mulatos

Roberto Tamayo Hernández

Artes plásticas artesanías Sandalias tejidas

Grupo Resplandor de Paz

Corregimiento Mulatos

Elkin Darío Guerra Correa

Artes plásticas y artesanías de conchas

Independiente

Corregimiento Mulatos

Nalbis Dehoyos Burgos

Artes plásticas, y danza

Grupo juvenil Sueños de juventud

Corregimiento Mulatos

Alba Rocío Ramírez Acevedo

Artes plásticas y artesanías tejidos, e investigadora

Independiente

Vereda Cañaflechal

Jessica Paola García Martínez

Música y danza, Bullerengue

Palmeritas de Urabá

Casco Urbano

Elías Rodríguez Gómez

Artes plásticas

Independiente

Casco Urbano

Sindy Johana Acosta Restrepo

Artes Plàsticas

Independiente

Vereda Aguas Claras

Gabriel Ruiz Flórez

Artes plásticas (pintura)

Independiente

Vereda Brisas del río

José Joaquín Chantaca Gómez

Artes plásticas (dibujante) , Gestor comunitario

JAC Brisas del río

Vereda Brisas del río

Dámaso Santana Montalvo

Artes plásticas (pintura)

J.A.C Villa Nueva

Vereda Villa Nueva

Carlos Mario Cogollo Rivera

Artes plásticas y música (composición)

Pasión Vallenata con sentimiento

Corregimiento de Zapata

Danilo Santana Montalvo

Artes plásticas (pintura)

J.A.C Villa Nueva

Vereda Villa Nueva

Lidis Ester Peñata Flórez

Artes plásticas (pintura)

Independiente

Corregimiento de Caribia

Nevis María Gómez Márraga

Artes plásticas (pintura), música

Independiente

Vereda Santa Rosa de Mulatos

 

Como ya se mencionó, dentro de las expresiones plásticas más comunes entre los gestores culturales dedicados a esta área de las artes, predominan las obras pictóricas, destacándose entre éstas, los cuadros y losa murales, siendo la primera más populosa. No se registran obras fotográficas, ni esculturas. A continuación se presenta el inventarios de las obras plásticas, más representativas del municipio, especificando para cada una de ellas, su autor, la clase de obra y su localización.

 

Patrimonio mueble

Autor

Clase de obra

       ubicación

Descubrimiento de Necoclí

Mario Tapias

Artes plásticas (mural)

Sector la Punta

García Márquez (mural)

Mario Tapias

Artes plásticas (mural)

Sector la Punta

Sin Titulo (mural)

Mario Tapias

Artes plásticas (mural)

Alcaldía

Descubrimiento de Necoclí III

Mario Tapias

Artes plásticas (mural)

Alcaldía

Sin Título (mural)

Gustavo Restrepo Tobon

Artes plásticas (mural)

Coliseo Municipal

La carta

Gustavo Restrepo Tobon

Artes plásticas (pintura)

Vereda El Río Necoclí

Palenqueras

Gustavo Restrepo Tobon

Artes plásticas (pintura)

Vereda El Río Necoclí

Paisaje

Gustavo Restrepo Tobon

Artes plásticas (pintura)

Vereda El Río Necoclí

Girasoles del atardecer

Gustavo Restrepo Tobon

Artes plásticas (pintura)

Vereda El Río Necoclí

Sin Penas

Gustavo Restrepo Tobon

Artes plásticas (pintura)

Vereda El Río Necoclí

Blanco y mulata

Gustavo Restrepo Tobon

Artes plásticas (pintura)

Vereda El Río Necoclí

Manglar

Gustavo Restrepo Tobon

Artes plásticas (pintura)

Vereda El Río Necoclí

Tatuajes en jagua motivos geométricos

Alejandro Alzate García

Artes plásticas

Calle del Cementerio

Motivos para tatuajes en jagua

Alejandro Alzate García

Artes plásticas

Calle del Cementerio

Mariposas (motivos para tatuajes en jagua)

Alejandro Alzate García

Artes plásticas

Calle del Cementerio

Lagartijas (motivos para tatuajes en jagua)

Alejandro Alzate García

Artes plásticas

Calle del Cementerio

Tribales (motivos para tatuajes en jagua)

Alejandro Alzate García

Artes plásticas

Calle del Cementerio

Paisaje 1

Félix Edil Gutiérrez Vargas

Artes plásticas (pintura)

Vereda Cañaflechal

Paisaje 2

Félix Edil Gutiérrez Vargas

Artes plásticas (pintura)

Vereda Cañaflechal

Paisaje

Leidy Johana Negrete Zúñiga

Artes plásticas (pintura)

Calle del Cementerio

Desnudo habitación 513

Wilson Enrique García López

Artes plásticas (pintura)

Vereda Mancholo

Paisaje carro, vivienda y carro

Wilson Enrique García López

Artes plásticas (pintura)

Vereda Mancholo

Paisaje atardecer

Wilson Enrique García López

Artes plásticas (pintura)

Vereda Mancholo

Sin título (parque de Necoclí)

Miguel Antonio Polo Rivas

Artes plásticas (pintura)

Barrio Simón Bolívar

Descubrimiento de América

Miguel Antonio Polo Rivas

Artes plásticas (pintura)

Barrio Simón Bolívar

Paisaje (1)

Miguel Antonio Polo Rivas

Artes plásticas (pintura)

Barrio Simón Bolívar

Acuario (1)

Rubén Dario Restrepo Tobon

Artes plásticas (pintura)

Calle principal

Acuario (2)

Rubén Dario Restrepo Tobon

Artes plásticas (pintura)

Calle principal

Bodegón Celeste

Rubén Dario Restrepo Tobon

Artes plásticas (pintura)

Calle principal

Bahía

Rubén Dario Restrepo Tobon

Artes plásticas (pintura)

Calle principal

Mural (paisaje sin título)

Anónimo

Artes plásticas (pintura)

Calle del cementerio

Sin título (flores Amarillas y rojas)

Olfa Ester Palencia Altamar

Artes plásticas (pintura)

Corregimiento de Mulatos

Mural (sin título)

Sin datos

Artes plásticas

Calle Cotizada

Tatuaje en jagua – unicornio

Gustavo Restrepo Tobon

Artes plásticas

Vereda El Río Necoclí

El pescador

Miguel Antonio Polo Rivas

Artes plásticas

Calle del Hospital

El pescador (3 mural)

Miguel Antonio Polo Rivas

Artes plásticas

Calle del Hospital

El pescador (2 mural)

Miguel Antonio Polo Rivas

Artes plásticas

Calle del Hospital

Escudo corregimiento Mulatos

Sin datos

Artes plásticas

Corregimiento Mulatos

Escultura en el Totumo

Anonimo

Artes plásticas

Corregimiento del Totumo

Bodegón de la Casita Vieja

Alberto Urango Díaz

Artes plásticas (pintura)

Zona Urbana

Diversidad Cultural de Necoclí

Alberto Urango Díaz

Artes plásticas (pintura)

Zona Urbana

Los Caballos nocturnos

Alberto Urango Díaz

Artes plásticas (pintura)

Zona Urbana

Innovación

Manuel Sariego Estrada

Artes plásticas (pintura)

Vereda Brisas del río

Semidesnudo

Manuel Sariego Estrada

Artes plásticas (pintura)

Vereda Brisas del río

Mural Paisaje

Manuel Sariego Estrada

Artes plástcas (pintura)

Vereda Brisas del río

Paisaje

Lidis Ester Peñata Flórez

Artes plásticas

Corregimiento de Caribia

Dinosaurus

Dámaso Santana Montalvo

Artes plásticas

Vereda Villa Nueva

Regalo para Mamá

Lina Yanneth Peñata Flórez

Artes plásticas

Corregimiento de Caribia

Mural de dibujos animados

Danilo Santana Montalvo

Artes plásticas

Vereda Villa Nueva

 

8.2.1.2 Arte Popular: Artesanía

 

Teniendo en cuenta que en Necoclí hay una gran diversidad cultural, la manifestación artesanal es también muy variada, pues ésta puede ser entendida como una manifestación material de la identidad; se trata de un conjunto de creaciones que están mostrando la expresión estética de un grupo cultural determinado, expresión que tiene un sin número de manifestaciones que van desde objetos dedicados a la decoración, hasta aquellos utensilios propios de el quehacer de las comunidades, sin dejar de lado el mundo gastronómico donde también se expresan las identidades.

 

Como actividad económica, la artesanía en Necoclí puede considerarse como una forma de comercio informal, que un número considerable de pobladores nativos —incluyendo las comunidades indígenas de Caimán Nuevo y el Volao—desarrollan en baja intensidad. Igualmente Necoclí es la residencia de personas procedentes de otras regiones, principalmente del interior del país, que se dedican a la producción artesanal y han encontrado en esta localidad un sitio propicio para la creación y desarrollo de sus labores[36].

 

Puede identificarse una tendencia artesanal para cada grupo étnico-cultural del municipio; así los indígenas Tule tiene su expresión artesanal en la fabricación de la mola y en la elaboración de objetos decorativos con chaquira; los indígenas zenues, tiene su énfasis en la elaboración de objetos con cañaflecha, que van desde aretes y pendientes, hasta el famoso sombrero vueltio, elementos que aparte de poseer un valor estético, son en si mismo una expresión simbólica, pues en cada trenza se relata una historia o un mito que hace alusión a la tradición de este grupo étnico; se trata de un lenguaje cifrado que no está escrito en las grafías convencionales, sino en iconos mucho más alegóricos del mundo espiritual de estas gentes. Igualmente sucede con la mola entre los Tule, pues se convierten en mensajes para los miembros de la comunidad; aquí vemos la doble función de los objetos artesanales en las comunidades indígenas, pues por un lado se convierten en alternativas de mejoramiento de los ingresos, a la vez que sirven para expresar lo más profundo de sus identidades culturales.

 

Pero también los otros grupos poblacionales que confluyen en Necoclí, practican la artesanía, muchas veces no como alternativa de comercialización, sino como mecanismo de abastecimiento de los utilajes y herramientas para sus oficios cotidianos, tanto el las labores del hogar, como en las del campo. Son también objetos que prestan en muchos casos funciones recreativas y de expresión artrítica, pues vemos que los indígenas y los no indígenas, elaboran juguetes, instrumentos musicales, objetos decorativos, ente otros tantos, que demuestran la capacidad manual de sus pobladores y el ingenio a la ora de la creación artística.

 

En este contexto, las comunidades afrocaribeñas y los sabaneros, construyen infinidad de artefactos, utensilios y objetos decorativos, utilizando materias primas propias de la región, derivadas de un entorno que conocen a la perfección y en donde han llevado a cavo un proceso de experimentación de las cualidades de cada recurso y de las posibilidades que brinda cada uno de ellos para resolver sus necesidades y para expresarse como seres creadores y artísticos. Es por esto que encontramos objetos elaborados en concha, fibras vegetales, coco y calabazo que muestran ese conocimiento tradicional de las materias primas de su entorno. Podemos decir que se trata de una ciencia de los materiales locales, tal cual como se estudia en las facultadas de ingeniería, pero en este caso sustentada en la tradición y en la experimentación permanente. Igualmente construyen un sin número de objetos en madera que son utilizados en las labores de pesca; conaletes, canoas, etc., son fabricados por expertos pescadores que buscan en el medio, la forma de sustentar sus necesidades artefactuales.

 

Otra forma estética y tradicional de expresar el sentimiento étnico-cultural, es la gastronomía y por su puesto en Necoclí, es una manifestación bastante importante, pues existe una amplia diversidad en la oferta culinaria, obviamente asociada a la multietnicidad en su conformación poblacional. Esto permite la existencia de especialistas en la materia, quienes viven de este oficio y son reconocidos como verdaderos artistas de la cocina por propios y extranjeros. Una expresión cultural y artística que tiene grandes posibilidades de ser fuente importante de ingresos y de mejoramiento de la calidad de vida de los pobladores, a partir del desarrollo de proyectos productivos tendientes a comercializar principalmente dulces.

 

Dada la concepción del arte popular expresada aquí, existe un grupo importante de personas en el municipio que se dedican a las elaboración de instrumentos, objetos decorativos y delicias gastronómicas, que pertenecen a los diferentes grupos étnico culturales que habitan en Necoclí; en la tabla que se presenta a continuación se relacionaran 145 talentos asociados a estos oficios, especificando para cada uno de ellos, su actividad, entidad con la que desarrolla la acción y su localización.

 

Nombre

Actividad

Grupo o entidad

Localización

Daniel Enrique González Torres

Artesanías con totumos

Independiente

Zona Urbana

Rocío Cecilia Villegas Beltrán

Artesanías bordados, bibliotecaria

Eduardo Espítia R

Zona Urbana

Norma Cecilia Quejada Durán

Danza, artesanías macramé

Grupo de danzas hospital

Zona Urbana

Gloria Esperanza Martinez Arupia

Artesanías molas y chaquiras

Comunidad Cuna-Tule

Vereda Caimán Nuevo

Raúl Morelos

Artesanías talla en madera

Independiente

Vereda Cañaflechal

Jader Antonio García

Artesanías talla en madera, arcilla y coco

Corporación Son de Cañaflechal

Vereda Cañaflechal

Marcelo Ernesto Ponzone

Investigador, músico, artesanías calabazo

Corporación los Mandibuleros

Vereda Cañaflechal

Silvia Alejandra Franco Rodríguez

Investigador, músico, artesanías calabazo

Corporación los Mandibuleros

Vereda Cañaflechal

Lázaro Yerenas Frías

Artesanías madera, músico

JAC Cañaflechal

Vereda Cañaflechal

Mery Sofía Vargas Cordero

Artesanías iraca

Manjares San Sebastián

Vereda el Hoyito

Miryam Páez Vargas

Artesanías iraca

Manjares San Sebastián

Vereda el Hoyito

Claudia Mercedes Rivera Mejía

Artesanías tejidos y Calados madera

Independiente

Vereda Cañaflechal

Manuela Hidalgo Socarraz

Gastronomía y dulces

Manjares San Sebastián

Vereda Cañaflechal

Abel Mórelo Lora

Artesanías madera y esteras

Independiente

Vereda Cañaflechal

Candelario Cerén Santana

Constructor de Embarcaciones y Viviendas de madera

Independiente

Vereda Cañaflechal

María José Payares Arroyo

Artesanías

Independiente

Zona Urbana

Rosa Amelia Pérez Mercado

Gastronomía, Dulces con coco y partera

Independiente

Vereda Cañaflechal

Gabriela del Socorro Gómez Arroyo

Pescadora y tejedora de redes de pesca

Independiente

Vereda el río Necoclí

Fulgencio Pérez Terán

Construcción de embarcaciones y redes de pesca

J.A.C del río Necoclí

Vereda el río Necoclí

Anibal Hernández Pérez

Constructor de Embarcaciones y redes de pesca

Independiente

Vereda el río Necoclí

Ceneida Cordero Bravo

Artesanías de crochet y escobas de cogollos de palma

J.A.C de vereda el Hoyito

Vereda el Hoyito

Delis María Guzmán Díaz

Gastronomía dulces de pulpa de fruta

Las Delicias del Coco

Vereda el Hoyito

Guillermo Vaza Enamorado

Artesanías Esteras de Henea y esterillas de Unco|

J.A.C del Hoyito

Vereda el Hoyito

Ana María Bravo Rivera

Artesanías Esteras de Henea

Independiente

Vereda el Hoyito

Demetrio Ferrer Hurtado

Pescador, constructor de embarcaciones y redes pesca

Independiente

Vereda el río Necoclí

José Concepción Cordero Payares

Tejedor de redes y talla canaletes

Independiente

Vereda el Hoyito

Lila Paola Teherán Arroyo

Danza y Artesanías vestuarios en hoja de plátano

Grupo Sangre Africana

Corregimiento de Zapata

Ester Madrid Sánchez

Gastronomía Panochas y galletas de limón

Independiente

Zona Urbana

Evelio Berrio Ibáñez

Carpintería y Ebanistería

J.A.C el Moncholo

Vereda el Moncholo

Petrona Berrio Genes

Gastronomía Galletas de limón y panochas

Independiente

Vereda Nuevo Oriente

Francisney Cuadrado Beltrán

Artesanías

Independiente

Vereda la Merced

Bonifacio León Rodríguez

Artesanías madera

Independiente

Corregimiento Mellito

Elvira del Carmen Martínez Quintana

Artesanía Tejidos Crochet

Grupo de mujeres la Galaxia

Vereda el Carlos

Horacio Macias Húmedo

Artesanías tallas madera

Asociación de artesanos el Carlos

Vereda el Carlos

Francisca Rivera Tuvirán

Artesanías tejidos Crochet

Grupo de mujeres la Galaxia

Vereda el Carlos

Naidith Blanquicet Martínez

Artesanías tejidos Crochet

Grupo de mujeres la Galaxia

Vereda el Carlos

Rafael Antonio Andrade Ruiz

Artesanías tejidos Hamacas y redes de pesca

J.A.C el Carlos

Vereda el Carlos

Manuel Antonio Monzón Jordán

Artesanías Con iraca

J.A.C el Carlos

Vereda el Carlos

Rafael Antonio Bedoya Cardozo

Artesanías tallas madera

Independiente

Vereda el Carlos

Obeida del Carmen Blanquicet Sotelo

Artesanías tejidos Crochet

Grupo de mujeres la Galaxia

Vereda el Carlos

Nohemy Gulfo Hernández

Artesanías Con iraca y Modistería

Independiente

Vereda el Carlos

Lina Ester Colón Vergara

Artesanías tejidos Crochet

Grupo de mujeres la Galaxia

Vereda el Carlos

Tomás Meneses Ruiz

Artesanías tejidos chinchorros y hamacas

Independiente

Vereda el Carlos

Ruth Marina Meneses Rodríguez

Tejidos Crochet

Grupo de mujeres la Galaxia

Vereda el Carlos

Luz Marina Sotelo Nizperuza

Tejidos Crochet

Grupo de mujeres la Galaxia

Vereda el Carlos

Luis Argumedo Delgado

Carpintería y Ebanistería

Independiente

Vereda Palmeras

Tomás Licona Meléndez

Artesanías Rallador de coco

Independiente

Zona Urbana

Ercilia Suárez Rodríguez

Gastronomía tortas de naranja

Independiente

Zona Urbana

Elizabeth Rodríguez Altamar

Culinaria

Independiente

Zona Urbana

Manuel Esteban Hoyos Medrano

Tejedor de redes y talla madera, Compone coyunturas

Independiente

Zona Urbana

Tomás Pájaro Ramírez

Tejidos de redes, moldes de bloques para ventilación

Independiente

Zona Urbana

Luis Clemente Zúñiga Hernández

Artesanías con madera y conchas de caracol, totumos

Independiente

Corregimiento Zapata

Julionel Aruachan Maussa

Literatura Oral

Independiente

Corregimiento Zapata

Narciso Teherán Herrera

Tejedor de redes de pesca

Asoc Alcatraz Blanco

Corregimiento Zapata

Soledad María Cortez Valoyes

Artesanías tejidos Crochet, Historia oral,  jardinería

JAC Zapata

Corregimiento Zapata

Jorge Luis Morillo Urueta

Artes plásticas y artesanías tallas madera

Independiente

Corregimiento Mulatos

Hugo Alberto Urango Osorio

Artes plásticas y artesanías de conchas

Independiente

Corregimiento Mulatos

Mariana Padilla Vargas

Artesanías tejidos macramé

Independiente

Corregimiento Mulatos

Roberto Tamayo Hernández

Artes plásticas artesanías Sandalias tejidas

Grupo Resplandor de Paz

Corregimiento Mulatos

Elkin Darío Guerra Correa

Artes plásticas y artesanías de conchas

Independiente

Corregimiento Mulatos

Alba Rocío Ramírez Acevedo

Artes plásticas y artesanías tejidos, e investigadora

Independiente

Vereda Cañaflechal

Luz Elena Altamiranda Rodríguez

Artesanías de chaquiras

Independiente

Casco Urbano

Paula Andrea Ortiz González

Tejidos Crochet

Independiente

Casco Urbano

Arledys Leonor Ceballos Acosta

Artesanías con Iraca

Independiente

Casco Urbano

Visitación Correa de Tordecilla

Artesanías bordados, muñecas de tela, decoración telas

Independiente

Casco Urbano

Kelly Patricia Guzmán Cárdenas

Artesanías con conchas y caracoles

Independiente

Casco Urbano

Carlos Vélez Arango

Artesanías con totumos

Independiente

Vereda el Hoyito

Rosa Elena Suárez Carvajal

Artesanías con totumos y caracoles

Independiente

Casco Urbano

Liberney Escudero Correa

Artesanías , Investigación socio cultural

Programa de familias guardabosques

Casco Urbano

Andrès Cavadìa Cedeño

Mùsica, ebanisterìa, construcciòn de instrumentos musicales

Los Vilines de urabà

Vereda La Floresta

Agustìn Castellar Gonsàlez

Artesanìas (esterillas de junco y henea) Tejidos hamacas

Independiente

Vereda La Ceibita

Reynaldo Medrano Blanco

Artesanìas Chaquiras y concahas de jovo

Independiente

Corregimiento del Totumo

Josè Rosario Julio Banquet

Artesanìas (corteza de coco

Independiente

Correhimiento del Totumo

Haider de Jesùs Acosta Pedrosa

Artesanìas (Talla madera)

Independiente

Vereda Aguas Claras

Joel Muñoz Alvarez

 Música, Artesanías (Contrucción de Instrumentos musicales)

JAC Nueva Pampa

Vereda Nueva Pampa

Pedro Nel Mendoza Díaz

Artesaqnías  (tejidos redes de pesca)

Independiente

Corregimiento del Totumo

Luz Mary Garcés Medina

Artesaniás (tejidos crchet)

Iglesia Pentecostal Unda de Colombia

Corregimiento del Totumo

Ubadel Padilla Beltrán

Artesanías (Tejidos de caña flecha)

Comunidad Senú

Resguardo Senú del Volao

Noris Solano Castillo

Artesanías (tejidos de cañaflecha)

Comunidad Senú

Resguardo Senú del Volao

Omar Carpio Carpio

Artesanías (tejidos de cañaflecha)

Comunidad Senú

Resguardo Senú del Volao

Ramón Flórez Solano

Artesnías (tejidos de Cañaflecha), Historia oral del Volao

Comunidad Senú

Resguardo Senú del Volao

Germán Flórez Lázaro

Artesanías (tejidos de cañaflecha)

Comunidad Senú

Resguardo Senú del Volao

Jimmy Quintero Lázaro

Artesanías (tejidos de cañaflecha), litratura oral(decimas)

Comunidad Senú

Resguardo Senú del Volao

Luis Albeiro Mendoza Súarez

Artesanías (tejidos de cañaflecha), litratura oral(decimas)

Comunidad Senú

Resguardo Senú del Volao

Julio José Solano Lázaro

Artesanías (terjidos de cañaflecha, iraca y bejuco

Comunidad  Senú

Resguardo Senú del Volao

Luz Herminia Hernández Roqueme

Artesanías (tejidos de cañaflecha)

Comunidad Senú

Resguardo Senú del Volao

María del Rosario Lázaro López

Artesanías (tejidos de cañaflecha)

Comunidad Senú

Resguardo Senú del Volao

José Heriberto de la Cruz Villadiego

Artesanías (tejidos de cañaflecha)

Cominidad Senú

Resguardo Senú del Volao

Johana Delacruz Hernández

Atrtesanías (tejidos de cañaflecha)

Comunidad Senú

Resguardo Senú del Volao

María Dionidas Suarez Delacruz

Artesanías (tejidaos de cañaflecha)

Comunidad Senú

Resguardo Senú del Volao

Cielo Rosa Baltazar

Artesanías (tejidos de cañaflecha)

Comunidad Senú

Resguardo Senú del Volao

Vicente Borja Hernández Bustamante

Artesanías (tejidos de cañaflecha)

Comunidad Senú

Resguardo Senú del Volao

Manuel Sariego Estrada

Artes plástcas (pintura), Artesanías (talla madera)

Independiente

Vereda Brisas del río

Luz Marina Cuitiva Flórez

Artesanías (tejidos crochet)

Programa de familias guardabosques

Vereda Brisas del río

Sergio Gómez Polo

Artesanías (talla madera)

Programa de familias guardabosques

Vereda Brisas del río

Celso Miguel Echeverry Ruiz

Artesanías (talla madera) Artes plásticas (pintura)

Programa de familias guardabosques

Vereda Brisas del río

Jorge Eliecer Cordero Yanes

Artesanías (talla madera)

Programa de familias guardabosques

Vereda Tun Tun Arriba

Felipe Santiago Cárdennas Méndez

Artesanías (tejidos esterillas)

Independiente

Vereda Brisas del río

Nidia Enith Montes Herrera

Artesanías (talla madera y alfarería)

Programa de familias guardabosques

Vereda Brisas del río

María del Carmen Herrera Ruiz

Artesanías (tejidos crochet)

Programa de familias guardabosques

Vereda Brisas del río

Analida Feria Peñate

Artesanias (tejidos cañaflecha)

Iglesia Evangélica

Vereda Vara Santa Campesina

Carlos Mario Cogollo Rivera

Artes plásticas y música (composición)

Pasión Vallenata con sentimiento

Corregimiento de Zapata

Marciano José Gallego Argel

Artesanías (talla madera)

J.A.C del Mello Villavicencio

Corregimiento Mello Villavicencio

Imidia del Carmen Estrada Hernádez

Artesanías (tejidos cañaflecha)

J.A.C Vara Santa Campesina

Vereda Vara Santa Campesina

Leycer Antonio Mosquera Perea

Artesanías (tejidos iraca)

J.A.C Vara Santa Campesina

Vereda Vara Santa Campesina

Unil Enrrique Padilla Pérez

Artesanías (tejidos cañaflecha)

J.A.C Vara Santa Campesina

Vereda Vara Santa Campesina

Faustino Miguel Pérez Peña

Artesanías (talla madera)

Independiente

Vereda Los Palmares Santa Rosa

Valentina Moreno Gómez

Artesanías (aperos monturas)

Independiente

Vereda el Reparo

Santiago Pitalúa Vergara

Artesanías (talla madera)

J.A.C El Reparo

Vereda el Reparo

Alfonso Miguel Alvarez Nuñez

Música (composición)

J.A.C Palmeras

 Vereda Palmeras

Nando Antonio Nisperusa Gutierrez

Artesanías (aperos monturas)

J.A.C El Reparo

Vereda el Reparo

Danilo Santana Montalvo

Artes plásticas (pintura)

J.A.C Villa Nueva

Vereda Villa Nueva

Nilsa Isabel Vidal Plaza

Artesanias (tejidos crochet)

Fundación COMPARTIR

Zona Urbana

Susana Súarez Flórez

Artesaniás (tejidos cañaflecha)

Iglesia  cuadrangular

Corregimiento de Caribia

Adriana Marcela Celis Ballesta

Artesanías (totumo)

Cruz Roja

Corregimieto de Caribia

Adriana Marcela García Arteaga

Artesanías (totumo)

Cruz Roja

Corregimiento de Caribia

Marqueza Castillo Hernández

Artesanías (tejidos cañaflecha)

Independiente

Corregimiento de Caribia

Fidelina Flórez Castillo

Artesanías (tejdos iraca)

J.A.C Caribia

Corregimiento de Caribia

Lina Yanneth Peñata Flórez

Artesanías (totumo)

Grupo de Jardinería Colegio de Caribia

Corregimiento de Caribia

Eloi Alberto García Velásquez

Artesanías (tejidos hamacas)

Independiente

Corregimiento de Caribia

Saida Ruth Blanquiset León

Artesanías (bordados)

Cruz Roja Colegio de Caribia

Corregimiento de Caribia

Cenelia Rosa Guerrero

Artesanías (tejidos esterillas)

Independiente

Vereda Santa Rosa de Mulatos

Victor Alfonso Buena Anaya

Artesanías (escobas) artes plásticas

Independiente

Vereda Santa Rosa de Mulatos

Victor Manuel Gómez Bolaños

Artesanías (carpinteria), construcción viviendas

Iglesia Interamericana

Vereda Santa Rosa de Mulatos

Eudosia del Carmen Anaya Vargas

Artesanías (tejidos esterillas)

Independiente

Vereda Santa Rosa de Mulatos

Dionicio Montes Correa

Artesanías (tejidos de redes pesca)

Independiente

Vereda Lechugal

Aracely Montes Cordero

Artesanías (pellones montura)

J.A.C Limoncito

Vereda Limoncito

Arminia Rosa Ballesta Mendoza

Artesanías (tejidos crochet)

J.A.C Piedrecita

Vereda Piedrecita

Juan Francisco Cuevas Nisperusa

Artesanías, Carpintería

J.A.C Piedrecita

Vereda Piedrecita

Ismael Agames Avila

Artesanías (tallas madera9

J.A.C Gartón

Vereda Garitón

Orlys Cervantes Mestra

literatura, teatro, artesanías(tejidos crochet)

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Miguel Ibañes Delacruz

Artesanías (Tejidos iraca)

Iglesia Adventista del Septimo Día

Vereda Garitón

Erasmo José Anaya Mejía

 Carpintería, Artesanías (tejidos iraca y bejuco)

Grupo de conciliación vereda Garitón

Vereda Garitón

Mercedes Mejía Delacruz

Gastronomía tradicional

Programa de familias en acción

Vereda Garitón

Ambrosio Mejía Velásquez

Artesanías (tejidos canastaos)

J.A.C Gartón

Vereda Garitón

Elida Rosa Morales López

Gastronomía tradicional

Cmité de bienestar y medio ambiente, P.F A

Vereda Garitón

Francisca Páez Aicardi

Artesanías (muñecos)

Iglesia Adventista del Septimo Día

Vereda Gariton

Diana Daza Pitalúa

Artesanías (tejidos crochet)

Iglesia Pentecostal Unida de Colombia

Vereda Guacamayas

Antonio José Sánchez Vergara

Artesanías (talla madera9

J.A.C Vereda Almacigo abajo

Vereda Almacigo Abajo

Angel José Sánchez Vergara

Aretesanías (talla madera)

 J.A.C Vereda Almacigo abajo

Vereda Almacigo Abajo

Unilce Ibañez Mejía

Artesanías (tejidos crochet)

J.A.C Gartón

Vereda Gariton

Dalila Flórez Guzmán

Artesanías (tejidos crochet)

Iglesia Adventista del Septimo Día

Vereda Garitón

Andrés Antonio Vergara Gallego

Artesanías (talla madera), ebanista¿ería

Iglesia Adventista del Septimo Día

Vereda Guacamayas

Noelia Ayazo Pinto

Modistería

Asociaciín de padres de familia Almacigo abajo

Vereda Almacigo Abajo

Dioselfina Pitalúa de Montiel

Gastronomía tradicional,  Modistería

J.A.C Almacigo abajo

Vereda Almacigo Abajo

 

Aunque, como se puede ver, se trata de actividades con mucho potencial para ser proyectadas comercialmente, no existen las condiciones para que se de una comercialización que sea importante en los ingresos familiares, aunque hay algunos de ellos que viven de este oficio. Una de las limitantes, es la capacidad de respuesta a las exigencias de los mercados nacionales, departamentales y regionales, quienes imponen volúmenes que se está en la capacidad de manejarlos. De otro lado, la falta de una organización gremial sólida que busque condiciones de mejoramiento de la producción y estrategias de comercialización, limitan aún más las posibilidades de desarrollo de este sector. Existe una asociación de artesanos que lleva cuatro años de funcionamiento, ha celebrado encuentros artesanales en el parque principal, con el apoyo de la Administración Municipal y el impulso de la Corporación  Ecológica y Cultural CORPOETNIAS[37]. Aunque por tiempos intermitentes, ha funcionado la Asociación Municipal de Artesanos, no hay continuidad en sus actividades y no se han constituido jurídicamente; el presente plan de desarrollo abordara la solución de esta dificultad.

 

Los ingresos de los artesanos provienen generalmente de las ventas generadas por el turismo, aunque también existe en pequeña proporción un comercio local permanente[38], lo que implica que estas dos actividades están en íntima relación y que la oferta artesanal, así como el volumen de las ventas, dependen del desarrollo turístico y la consolidación de Necoclí como destino turístico.

 

Otra carencia que se ha identificado es la carencia de infraestructura física adecuada para la exhibición y venta de los productos artesanales, así como de un centro de capacitación para el gremio de artesanos y la falta de insumos y de accesorios empleados en la elaboración de productos artesanales[39].

 

Para mostrar la multiplicidad de creaciones y manifestaciones artesanales de las comunidades de Necoclí, se presenta a continuación un listados de las más sobresalientes, tanto de artefactos para satisfacer las necesidades diarias como de objetos artísticos, muchos de ellos dedicados a la comercialización. Para cada uno de ellos, se especificará su creador, la clase de obra, la entidad asociada y la localización.

 

Obra o Creación

Autor

Clase de obra

Ubicación

Artesanías en Calabazo

Marcelo Ernesto Ponzoni

Artesanía

Vereda Cañaflechal – La Playa

Pilón y mano de pilón

Lázaro Yerena Frías

Mobiliario

Vereda Cañaflechal – Carretera escuela

Platón para rallar el coco

Lázaro Yerena Frías

Mobiliario – artesanía

Vereda Cañaflechal – Carretera escuela

Platón de cateo

Lázaro Yerena Frías

Mobiliario – artesanía

Vereda Cañaflechal – Carretera escuela

Sombrero de hiraca

Mery Sofía Vargas Cordero

Artesanías

Vereda El Hoyito

Canastillas

Mery Sofía Vargas Cordero

Artesanías

Vereda El Hoyito

Coquita de madera para limpiar

Abel Morelos Lora

Mobiliario

Vereda Cañaflechal – Esquina Caliente

Guria o Gambia

Abel Morelos Lora

Herramienta

Vereda Cañaflechal – Esquina Caliente

Hachuela

Abel Morelos Lora

Herramienta

Vereda Cañaflechal – Esquina Caliente

Hamaca cama

Claudia Mercedes Rivera Mejía

Textil

Vereda Cañaflechal – La Balastrera

Hamaca cama

Claudia Mercedes Rivera Mejía

Textil

Vereda Cañaflechal – La Balastrera

Conjunto de móviles calados en madera

Claudia Mercedes Rivera Mejía

Artesanía – mobiliario – textil

Vereda Cañaflechal – La Balastrera

Calados

Claudia Mercedes Rivera Mejía

Artesanía – mobiliario

Vereda Cañaflechal – La Balastrera

Sancocho de pescado

Georgina Ceren

Gastronomía

Vereda Cañaflechal

Arroz de cangrejo

Georgina Ceren

Gastronomía

Vereda Cañaflechal

Pato ahumado

Georgina Ceren

Gastronomía

Vereda Cañaflechal

Confites de mango

Manjares San Sebastián (Grupo de mujeres)

Gastronomía

Vereda Cañaflechal – La Balastrera

Bocadillos de Guayaba

Manjares San Sebastián (Grupo de mujeres)

Gastronomía

Vereda Cañaflechal – La Balastrera

Arequipe de leche y arroz

Manjares San Sebastián (Grupo de mujeres)

Gastronomía

Vereda Cañaflechal – La Balastrera

Construcción de chalupas

Candelario Ceren Santana

Artesanía (talla madera)

Vereda Cañaflechal – Esquina Caliente

Cocadas

Rosa Amelia Pérez Mercado

Gastronomía

Vereda Cañaflechal – Esquina Caliente

Panelita de coco

Rosa Amelia Pérez Mercado

Gastronomía

Vereda Cañaflechal – Esquina Caliente

Arroz con coco

Rosa Amelia Pérez Mercado

Gastronomía

Vereda Cañaflechal – Esquina Caliente

Dulce de papaya

Rosa Amelia Pérez Mercado

Gastronomía

Vereda Cañaflechal – Esquina Caliente

Panochas de coco

Delis Guzmán

Gastronomía

Vereda El Hoyito

Rabo de mico

Gloria Esperanza Martínez

Artesanía (chaquiras)

Resguardo Caimán Nuevo

Mola de fondo vinotinto

Gloria Esperanza Martínez

Artesanía – textil

Resguardo Caimán Nuevo

Abanico de iraca

Luis Martínez

Artesanía

Resguardo Caimán Nuevo

Gargantilla ancha de chaquiras

Gloria Esperanza Martínez

Artesanía (chaquiras)

Resguardo Caimán Nuevo

Talar para tejer manillas en chaquiras

Gloria Esperanza Martínez

Mobiliario

Resguardo Caimán Nuevo

Gargantilla  de chaquiras amarillas

Gloria Esperanza Martínez

Artesanía (chaquiras)

Resguardo Caimán Nuevo

Asientos

Luis Martínez

Mobiliario

Resguardo Caimán Nuevo

Pañolón Kuna

Comunidad tule de San Blas

Vestuario

Resguardo Caimán Nuevo

Atuendo femenino Kuna Tule – Saburedi (falda)

Comunidad tule de San Blas

Vestuario

Resguardo Caimán Nuevo

Collar de chaquiras y semillas

Gloria Esperanza Martínez

Artesanía (chaquiras)

Resguardo Caimán Nuevo

Gargantilla angosta de Chaquiras

Gloria Esperanza Martínez

Artesanía (chaquiras)

Resguardo Caimán Nuevo

Blusa con mola geométrica y motivos de aves

Gloria Esperanza Martínez

Textil

Resguardo Caimán Nuevo

Blusa con mola geométricas

Gloria Esperanza Martínez

Textil

Resguardo Caimán Nuevo

Blusa con mola geométrica y animales

Gloria Esperanza Martínez

Textil

Resguardo Caimán Nuevo

Blusa Con mola geométrica amarilla y roja

Gloria Esperanza Martínez

Textil

Resguardo Caimán Nuevo

Blusa azul estampada con mola fondo vinotinto

Gloria Esperanza Martínez

Textil

Resguardo Caimán Nuevo

Mola con Figuras  geométrica

Gloria Esperanza Martínez

Textil

Resguardo Caimán Nuevo

Blusa con mola figuras geométricas laberínticas

Gloria Esperanza Martínez

Textil

Resguardo Caimán Nuevo

Escoba de palma

Ceneida Cordero Bravo

Artesanía

Vereda El Hoyito

Esteras de Enea

Ana Maria Bravo Rivera

Artesanía

Vereda El Hoyito

Delicias de coco (cocadas de frutas)

Delis María Guzmán Díaz

Gastronomía

Vereda El Hoyito

Telar Para Hacer Esterilla

Guillermo Vaza Enamorado

Mobiliario

Vereda El Hoyito

Esterilla de Juncos

Guillermo Vaza Enamorado

Artesanía

Vereda El Hoyito

Canalete Largo

José Concepción Cordero Payares

Artesanía (talla madera)

Vereda El Hoyito

Atarraya

José Concepción Cordero Payares

Artesanías (tejidos para pesca)

Vereda El Hoyito

Chalupa azul y negra

Demetrio Ferrer Hurtado

Mobiliario

Vereda El Río Necoclí

Tola (anzuelos para pesca de sábalo)

Demetrio Ferrer Hurtado

Artesanía (redes y anzuelos de pesca )

Vereda El Río Necoclí

Anzuelo de yoyo

Demetrio Ferrer Hurtado

Artesanía (anzuelos)

Vereda El Río Necoclí

Trasmallos

Anibal Hernández Pérez

Artesanía (tejidos para pesca)

Vereda El Río Necoclí

Manta sierrera

Anibal Hernández Pérez

Artesanías (tejidos para pesca)

Vereda El Río Necoclí

Chalupa de Madera

Anibal Hernández Pérez

Mobiliario

Vereda El Río Necoclí

Red camaronera

Gabriela del Socorro Gómez Arroyo

Artesanía (tejido para pesca de camarones)

Vereda El Río Necoclí

Manta sierrera

Gabriela del Socorro Gómez Arroyo

Artesanía (tejido para pesca)

Vereda El Río Necoclí

La silla de la Reina

Marco Restrepo Rendón

Mobiliario

Vereda El Río Necoclí

Galletas de limón

Ester Madrid Sánchez

Gastronomía

Calle del Cementerio

Panochas

Ester Madrid Sánchez

Gastronomía

Calle del Cementerio

Torno artesanal para ebanistería

Evelio Berrio Ibáñez

Mobiliario

Vereda Mancholo

Silla de madera

Evelio Berrio Ibáñez

Mobiliario

Vereda Mancholo

Pulpito en madera

Evelio Berrio Ibáñez

Mobiliario

Vereda Mancholo

Bolso pequeño blanco de lana

Luz Mary Sotelo Nisperusa

Artesanía (tejidos)

Vereda el Carlos

Hamaca de fibra sintética

Tomás Meneses Ruiz

Artesanías  (tejidos)

Vereda el Carlos

Tejido en Croché

Lina Ester Colón Vergara

Artesanía (tejidos)

Vereda el Carlos

Canasto de Iraca

Nohemy Gutio Hernández

Artesanía tejidos)

Vereda el Carlos

Mochila o bolso tejido

Oberda del Carmen Blanquiset

Artesanía (tejidos)

Vereda el Carlos

Sandalia tejida

Ruth María Meneses Rodríguez

Artesanía (tejidos)

Vereda el Carlos

Tiburón

Rafael Antonio Bedoya Cardona

Artesanía (talla madera)

Vereda el Carlos

Delfín

Rafael Antonio Bedoya Cardona

Artesanía (talla madera)

Vereda el Carlos

La Picuda

Rafael Antonio Bedoya Cardona

Artesanía (talla madera)

Vereda el Carlos

Atarraya

Rafael Antonio Andrade Ruiz

Artesanía (tejidos)

Vereda el Carlos

Tejido en croché

Naidit Blanquiset

Artesanía (tejidos)

Vereda el Carlos

Bolso de Iraca

Manuel Antonio Monzón Jordán

Artesanía (tejidos)

Vereda el Carlos

Sandalias tejidas

Elvira del Carmen Martínez

Artesanía (tejidos)

Vereda el Carlos

Sandalias tejidas

Francisca Rivera Tuvirán

Artesanía (tejidos)

Vereda el Carlos

Torno de madera

Luis Argumedo Delgado

Mobiliario

Vereda Palmeras

Rayador de coco

Tomás Licona Meléndez

Artesanía (instrumento de cocina

Calle la Cotizada

Tortas de maíz Verde (buñuelos)

Elizabeth Rodríguez Altamar

Gastronomía

Calle principal

Torta de naranja

Ercilia Suárez Rodríguez

Gastronomía

Calle principal

Morcilla

Elizabeth Rodríguez Altamar

Gastronomía

Calle principal

Malla para cercar una cancha

Manuel Esteban Hoyos Medrano

Artesanía (tejidos)

Calle principal

Barco pesquero

Luis Clemente Zúñiga Hernández

Artesanía (talla madera)

Corregimiento de Zapata (Calle Miramar

Velero de pesca

Luis Clemente Zúñiga Hernández

Artesanía (talla madera)

Corregimiento de Zapata (Calle Miramar

Sandalia femenina

Roberto Tamayo Hernández

Artesanía (calzado)

Corregimiento de Mulatos

Bolso de fibra

Marina Padilla Vargas

Artesanía (tejido)

Corregimiento de Mulatos

Canasto de Iraca

Arledys Ceballos Acosta

Artesanías (tejidos)

Barrio Parroquial

Sandalias tejidas

Paula Andrea Ortiz González

Artesanías (tejidos croché)

Barrio Parroquial

Bolsos de Iraca

Arledys Ceballos Acosta

Artesanía (tejidos)

Barrio Parroquial

Bolso y sombrero de hilo

Paula Andrea Ortiz González

Artesanías (tejidos croché)

Barrio Parroquial

Bolsos decorados

Visitación Correa de Tordecilla

Artesanías (pintelas)

Barrio San Blas de Lesso

Pinceles de Iraca

Kelly Patricia Guzmán Cárdenas

Herramienta

Barrio Caribe

Artesanías en Caracucha

Kelly Patricia Guzmán Cárdenas

Artesanías (Conchas)

Barrio Caribe

Camisa con bordados

Visitación Correa de Tordecilla

Artesanías (bordados)

Barrio San Blas de Lesso

Muñeca de pelo azul

Visitación Correa de Tordecilla

Artesanías (Muñecos de trapo)

Barrio San Blas de Lesso

Muñeca de trapo

Visitación Correa de Tordecilla

Artesanías (Muñecos de trapo)

Barrio San Blas de Lesso

Muñeca del columpio

Visitación Correa de Tordecilla

Artesanías (Muñecos de trapo)

Barrio San Blas de Lesso

Artesanías con caracoles

Rosa Elena Suárez Carvajal

Artesanías ((conchas)

Calle de la media loma

Artesanías con totumo

Rosa Elena Suárez Carvajal

Artesanías (decoración totumos)

Calle de la media loma

Gorro y bolsos tejidos en croché

Ceneida Cordero Bravo

Artesanías (tejidos)

Vereda El Hoyito

Pilón y mano de pilar

Anibal Hernández Pérez

Mobiliario (talla madera)

Vereda El Hoyito

Chalupa amarilla y negra, canalete

Gabriela del Socorro Gómez Arroyo

Mobiliario (talla madera)

Vereda El Río Necoclí

Chalupa azul y blanca, canalete

Anibal Hernández Pérez

Mobiliario (talla madera)

Vereda El Río Necoclí

Pilón y manos para pilar arroz

Fulgencio Pérez Terán

Mobiliario (talla madera)

Vereda El Río Necoclí

Chalupa pesquera

Fulgencio Pérez Terán

Mobiliario (talla madera)

Vereda El Río Necoclí

Caballitos de fruta

Delis María Guzmán Díaz

Gastronomía

Vereda El Hoyito

Corteza de coco para empacar cocadas

Delis María Guzmán Díaz

Artesanías

Vereda El Hoyito

Atuendo femenino Olo-tule

Creación colectiva Tule

Textil

Resguardo Caimán Nuevo

Faro para pesca

Creación colectiva pescadores

Mobiliario

Ensenada de río Negro

Horno artesanal para panadería

Ester Madrid Sánchez

Mobiliario

Calle del Cementerio

Pan dulce

Ester Madrid Sánchez

Gastronomía

Calle del Cementerio

Atarraya

Juan Carlos Marmolejo Altamiranda

Artesanías (tejidos para pesca)

Corregimiento Zapata

Manojos de arroz

Famalia Gutiérrez Vargas

Secado artesanal de arroz

Vereda Cañaflechal

Galletas de limón

Petrona Berrio Genes

Gastronomía

Vereda Nuevo Oriente

Pilón de arroz

Marciano

Mobiliario

Vereda Nuevo Oriente

Silla de madera y cuero

Bartolo Madrid Sánchez

Mobiliario

Vereda Marimonda

Tinaja y mueble de soporte

Bartolo Madrid Sánchez

Mobiliario

Vereda Marimonda

Nevera de Petróleo

Bartolo Madrid Sánchez

Mobiliario

Vereda Marimonda

Artesanías en calabazo

Carlos Vélez Arango

Artesanías

Vereda El Hoyito

Apero de cabeza en Nylon

Liberney Escudero Correa

Artesanía talabartería

Barrio Parroquial

Artesanìas de Chaqiuras Jovo y Bambù

Reinaldo Medrano Blanco

Artesanìas (conchas y bambù)

Coregimiento del Totumo

Esterillas de Junco Y hamacas

Agustìn Castellar Gonsàlez

Artesanìas (Tejidos)

Vereda La Ceibita

Artesanìas de corteza de coco

Josè Rosario Julio Banquet

Artesanìas Corteza de coco

Corregimiento del Totumo

Helicoptero de balso

Jaider Acosta Pedrosa

Artesanìas (Talla Madera)

Vereda Aguas Claras

Red Sierrera 2″3/4

Pedro Nel Mendoza Díaz

Artesanías (tejidos redes de pesca)

Corregimiento del Totumo

Red Robalera 6″1/2

Pedro Nel Mendoza Díaz

Artesanías

Corregimiento del Totumo

Manilla Senú

Ubadel Padilla Beltrán

Artesanías (tejidos Cañaflecha)

Resguardo del Volao

Sombrero vueltiao

Omar Carpio Carpio

Artesanías (tejidos de cañaflecha)

Resguardo del Volao

Artesanía Cultural Senú

Omar Carpio Carpio

Artesanías (tejidos de cañaflecha)

Resguardo del Volao

Sombrero Machetazo

Omar Carpio Carpio

Artesanías (tejidos de cañaflecha)

Resguardo del Volao

Balay para ventiar arroz

Julio José Solano Lázaro

Artesanías (tejidos de cañaflecha)

Resguardo del Volao

Deshojador o estusao

Jorge Eliecer Cordero Yanes

Artesanía (Talla madera)

Vereda Tun Tun arriba)

Caja Vallenata

Israel María Meléndez Vertel

Artesanía (instrumento musical)

Vereda Villa Sonia

Guacharaca

Israel María Meléndez Vertel

Artesanía (instrumento musical)

Vereda Villa Sonia

Tucán o Guasalé

Faustino Miguel Pérez Peña

Artesanía (Talla madera)

Vereda Palmares Santa Rosa

Gonzalo

Faustino Miguel Pérez Peña

Artesanía (Talla madera)

Vereda Palmares Santa Rosa

Pareja de Loro fino

Faustino Miguel Pérez Peña

Artesanía (Talla madera)

Vereda Palmares Santa Rosa

Mazorca de Maíz

Faustino Miguel Pérez Peña

Artesanía (Talla madera)

Vereda Palmares Santa Rosa

Perico

Faustino Miguel Pérez Peña

Artesanía (talla madera)

Vereda Palmares Santa Rosa

Bolsitos y alcancias de iraca

Leycer Antonio Mosquera Perea

Artesanía (tejido iraca)

Vereda Vara Santa Campesina

Sombrero de iraca

Leycer Antonio Mosquera Perea

Artesanía (tejido iraca)

Vereda Vara Santa Campesina

Avioneta de Balso

Leycer Antonio Mosquera Perea

Artesanía (talla madera)

Vereda Vara Santa Campesina

Panga de motor y cabina

Leycer Antonio Mosquera Perea

Artesanía (talla madera)

Vereda Vara Santa Campesina

Cabezal

Nando Antonio Nisperuza Gutiérrez

Artesania (talla madera)

Vereda el Reparo

Aresanía de totumo

Adriana Marcela Celis Ballesta

Artesanía

Corregimiento de Caribia

Sillas perezosas

Luis Felipe Argumedo Delgado

Carpintería

Vereda Palmeras

Tinajero

Luis Felipe Argumedo Delgado

Carpintería

Vereda Palmeras

Los Amantes

Marciano José Gallego Angel

Artesanía (talla madera)

Corregimiento Mello Villavicencio

Pilanderos

Marciano José Gallego Angel

Artesanía (talla madera)

Corregimiento Mello Villavicencio

Sombrero vueltiao quinciano

Analida Feria Peñate

Artesanía (tejido de cañaflecha)

Vereda Vara Santa Campesina

Movil de totumo decorados

Fidelina Flórez Castillo

Artesanía (decoración totumos)

Corregimiento de Caribia

Escoba de Barbasco

Fidelina Flórez Castillo

Artesanía

Corregimiento de Caribia

Tejido quinciano

Susana Suarez Flórez

Artesanía ( tejido de cañaflecha)

Corregimiento de Caribia

Mural de dibujos animados

Danilo Santana Montalvo

Artes plásticas

Vereda Villa Nueva

Florero de totumo

Adriana Marcela García Arteaga

Artesanía (decoración totumos)

Corregimiento de Caribia

Talla en totumo

Adriana Marcela García Arteaga

Artesanía (decoración totumos)

Corregimiento de Caribia

Aguja y Tablilla para tejer

Eloi Alberto Garcían Velásquez

Artesanía Herramienta

Corregimiento de Caribia

Tejido para Sombrero Quinciano

Marqueza Castillo Hernández

Artesanía (tejido de cañaflecha)

Corregimiento de Caribia

Hamaca de fibra sintética

Eloi Alberto Garcían Velásquez

Artesanía (tejido manual)

Corregimiento de Caribia

Florero de totumo

Lina Yanneth Peñata Flórez

Artesanía (decoración totumos)

Corregimiento de Caribia

Cama típica

Victor Manuel Gómez Bolaños

Carpintería

Vereda Santa Rosa de Mulatos

Telar para tejer esteras de junco

Eudosia del Carmen Anaya Vargas

Artesanía (tejidos)

Vereda Santa Rosa de Mulatos

Escoba de cogollo de corozo

Eudosia del Carmen Anaya Vargas

Artesanía

Vereda Santa Rosa de Mulatos

Petate de Enea

Eudosia del Carmen Anaya Vargas

Artesanía (tejidos)

Vereda Santa Rosa de Mulatos

Esterilla de Juncos

Cenelia Rosa Guerrero

Artesanía (tejidos)

Vereda Santa Rosa de Mulatos

Cama tallada en roble

Juan Francisco Cuavas Nisperusa

Carpintería

Vereda Piedrecita

Hortaliza Bleo de gallinazo

Amparo del Carmen Regino Ruiz

Gastronomía

Vereda Limoncito

Pellón de montura (sobre avío)

Aracely Montes Cordero

Artesanía (tejido)

Vereda Limoncito

Atarraya

Dionicio Montes Correa

Artesanía (tejido pesca)

Vereda Lechugal

Sombrero Quinciano

Inidia del Carmen Estrada Hernández

Artesanía (tejido de cañaflecha)

Vereda Vara Santa Campesina

Sandalias tejidas

Diana Daza Pitalúa

Artesanías (tejidos crochét)

Vereda Guacamayas

Balay de bejuco rojo

Ambrosio Mejía Velásquez

Artesanías (tejidos bejuco)

Corregimiento el Mellito

Chingo (canasto)

Ambrosio Mejía Velásquez

Artesanías (tejidos canastos

Vereda Garitón

Enyucado

Mercedes Mejía Delacruz

Gastronomía

Vereda Garitón

Mecedor de arroz

Ismael Agames Avila

Artesanía (talla madera)

Vereda Garitón

Bastón de níspero

Ismael Agames Avila

Artesanías (talla madera)

Vereda Garitón

Abanico de iraca

Miguel Ibañes Delacruz

Artesanía (tejido iraca)

Vereda Garitón

Juego de cucharones

Andrés Antonio Vergara Gallego

Artesanías (talla madera)

Vereda Guacamayas

Botes de madera

Antonio José Sánchez Vergara

Artesanías (talla madera)

Vereda Almacigo abajo

Turrones

Dioselfina Pitalúa de Montiel

Gastronomía

Vereda Almacigo abajo

Pilón y bote

Angel José Sánchez Vergara

Artesanías (talla madera)

Vereda Almacigo abajo

 

8.2.2 Patrimonio Cultural Inmueble

 

El patrimonio inmueble está constituido por todos aquellos bienes que no se pueden transportar y que son constitutivos de la identidad de los pueblos asentados en jurisdicción del municipio de Necoclí. Entre ellos se encuentran los escenarios naturales únicos y de alto valor paisajístico, las construcciones arquitectónicas que dan cuenta de las tendencias urbanísticas y de habitación de las comunidades, la infraestructura comunitaria y de servicios y los sitios arqueológicos.

 

Dentro del patrimonio inmueble del Municipio de Necoclí, existe un componente que es bastante significativo, no sólo por su abundancia, sino por su significación cultural en la esfera local, así como en la nacional y el la continental; se trata del patrimonio Arqueológico.

 

En Colombia los bienes del Patrimonio Arqueológico son de interés cultural y pertenecen exclusivamente a la Nación, de conformidad con el Artículo 72 de la Constitución Política y con la Ley 397 de 1997; son considerados como inalienables, por lo tanto intransferibles o comercializables a cualquier título por particulares. Su remoción, desplazamiento, restauración, intervención, salida del país, movilización, excavación y exploración requieren del permiso expreso del Instituto Colombiano de Antropología e Historia.

 

Los territorios del Municipio de Necoclí son los depositarios de un enorme patrimonio arqueológico, pues en sus suelos aún yace sepultado un sinnúmero de objetos, rasgos, restos humanos, estructuras habitacionales y vestigios zoológicos y botánicos, de comunidades que se pueden remontar a más de dos mil años. De singular importancia resulta el hecho de que en la jurisdicción de este municipio, tuvieron lugar los primeros contactos entre europeos y americanos continentales, lo que supone la presencia de elementos de la cultura material de aquellos expedicionarios que incursionaron en el territorio, entremezclados con materiales indígenas en las capas más superficiales de los suelos. Respetando la normatividad y la integridad de estos bienes, este patrimonio posibilita contarle a los visitantes y a los lugareños una historia propia que reafirme las identidades locales y promueva entre los foráneos una manera diferente de ocupar el tiempo “libre” conociendo de primera mano las riquezas patrimoniales y escuchando historias inéditas sobre eventos oceánicos y continentales.

 

El Municipio de Necoclí, con la colaboración de otras entidades, entre las que se destacan, el Ministerio de Cultura y COMFENALCO – Antioquia vienes estudiando sistemáticamente este patrimonio arqueológico municipal, buscando su proyección en busca de un Desarrollo Humano Integral Sostenible.

 

La Prospección Arqueológica en el Litoral y Cuencas Hidrográficas del Municipio de Necoclí, pretende adelantar acciones exploratorias del patrimonio arqueológico, buscando elaborar un modelo de los patrones de asentamiento y las formas de la organización sociopolítica prehispánica, para los siglos anteriores a la conquista y el Siglo siguiente, donde se dieron lugar las primeras poblaciones españolas en América Continental y donde el territorio de la jurisdicción de Necoclí, jugó un papel importante. Adicionalmente, la localización y calidad de cada sitio de importancia histórica y arqueológica, está siendo evaluado en función de las potencialidades para ser incorporados en propuestas de turismo eco-cultural, en aras de fortalecer los lazos existentes entre el patrimonio, las comunidades y visitantes foráneos, propiciando alternativas de desarrollo sostenible para el sector turismo del municipio.

 

 

 

De igual manera se está proyectando el conocimiento de este patrimonio, al sector educativo, mediante el desarrollo de un componente pedagógico que le brinde la posibilidad a los jóvenes de la localidad de acercase a su valoración, conservación y sobre todo a su conocimiento.

 

Buscando una alta participación de la comunidad en el desarrollo de las diferentes actividades del estudio, se incluyeron a los estudiantes de diferentes instituciones educativas de las áreas rurales y urbanas, mediante la realización de seminarios de formación en patrimonio cultural, histórico y arqueológico, así como la participación de algunos de ellos en los trabajos de campo y laboratorio como auxiliares en el proceso investigativo. Estas acciones participativas ayudan a formar jóvenes que afronten los retos del futuro con alternativas de desarrollo acordes con las características del territorio que habitan. La capacitación de este grupo poblacional, tiene repercusiones en diferentes sectores sociales, pues serán ellos, mediante los vínculos cotidianos de parentesco y amistad, quienes socialicen lo aprendido y reproduzcan las experiencias y los espacios de discusión  y maduración, que permitan una gestión coherente de la sociedad civil frente al desarrollo turístico del municipio, teniendo en cuenta la realidad ambiental y patrimonial.

 

El reconocimiento arqueológico se ha adelantado en dos zonas, la primera de ellas localizada en las veredas Cañaflechal/San Sebastián, El Río y El Hoyito, donde se identificaron 107 yacimientos arqueológicos de diversas temporalidades que incluyen los periodos prehispánico y colonial temprano; allí se pudo reconocer sistemáticamente doce kilómetros cuadrados. La otra zona se localiza en la vereda El Carlos donde se adelantó un reconocimiento sistemático que se extiende desde el nacimiento de la quebrada El Carlos, en el Nudo de la Puerca, hasta el caserío, cubriendo una extensión de unos siete kilómetros cuadrados, quedando pendiente el reconocer diez kilómetros adicionales para así cobijar toda la cuenca y tener una información lo suficientemente confiable para dar cuenta de los procesos de poblamiento de dicha cuenca.

 

En la primera zona de muestreo se excavaron dos sitios arqueológicos: el primero de ellos localizado en la terraza marítima, que consiste en un basurero prehispánico con presencia de grandes cantidades de restos de moluscos (conchas) y restos zooarqueológicos, que lo convierten en un sitio de singular importancia para la arqueología de la costa caribe colombiana; cabe resaltar que este sitio esta en proceso de excavación. En la vereda El Hoyito también se excavó una estructura en forma de ele y de ochenta centímetros de profundidad, la cual contenía el menaje doméstico de una familia indígena prehispánica, el cual puede corresponder a un ritual asociado al abandono de la vivienda.

 

Igualmente se llevan a cabo las delimitaciones de las áreas más susceptibles para proceder con su delimitación como Áreas de Protección Arqueológica, que permita posteriormente integrarlos al sistema nacional de bienes patrimoniales protegidos. En el sector mencionado se identificó material colonial del siglo XVI que ratifica la importancia de esta localidad en los procesos de poblamiento de la conquista y la colonia temprana; es posible que por la localización espacial de las evidencias coloniales, éstas correspondan a las del poblado efímero de San Sebastián de Urabá, llevado a cabo en 1509 por los conquistadores Ibéricos, elemento que se constituye en un hito de singular importancia para la historia y la arqueología Americana y para su incorporación en políticas de desarrollo local, pues es considerado una de las primeras fundaciones en tierras continentales.

 

De otro lado, en la zona muestreada en la vereda El Carlos, se han realizado tres cortes estratigráficos; se excavaron tres estructuras verticales, dos de ellas correspondientes a dos enterramientos humanos prehispánicos y una huella de poste de vivienda del mismo período histórico. La estructura excavada en una colina cercana al Nudo de la Puerca, consistió en un enterramiento primario de un niño en posición decúbito lateral, sin ofrenda alguna, que yacía a cuarenta centímetros de profundidad en un pequeño nicho construido para tal fin. El otro enterramiento excavado, se llevó a cabo en una colina media de cima plana en cercanías del caserío, donde se recuperaron dos cráneos que estaban cubiertos por media vasija cerámica.  La huella de poste fue identificada en una de las colinas que conforman el Nudo de la Puerca.

 

Para tener una idea de las características de este patrimonio, en la tabla que se presenta a continuación, se hace una relación de los sitios arqueológicos hasta ahora identificados, donde para cada uno de ellos, se especifica su localización en el entorno comunitario, el predio la unidad geomorfológica y la cuenca a la cual pertenecen.  

 

Sitios arqueológicos identificados en la jurisdicción de Necoclí.

 

Vereda

Finca

Unidad Geomorfológica

Cuenca

Cabecera Municipal

Barrio Parroquial

Colina Baja

Sin Dato

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja no Inundable

Sistema de Caños de Cañaflecha

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja Inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

Puerto Perla

Terraza Baja No Inundable

Caños Los Kiosquitos y Piatra

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja no Inundable

Sistema de Caños de Cañaflecha

Cañaflechal

María Moreno

Terraza Baja inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

El Conglo

Terraza Baja No Inundable

Caños Los Kiosquitos y Piatra

Cañaflechal

Sin Dato

Ladera Baja de Colina

Sistema de Caños de Cañaflecha

Cañaflechal

Francisco

Terraza Baja Inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja No Inundable

Caños Los Kiosquitos y Piatra

Cañaflechal

Bellavista

Terraza Baja inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

La Balastrera

Terraza Baja No Inundable

Caños Los Kiosquitos y Piatra

Cañaflechal

Tronconera

Terraza Baja inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja No Inundable

Río Necoclí

Cañaflechal

La Boquita

Terraza Baja Inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

Simón Muñoz

Terraza Baja no Inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

La Voquita

Colina Baja

Caño La Boquita

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sin Dato

Colina

Río Necoclí

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sin Dato

Colina media

Río Necoclí

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sin Dato

Colina Alta

Río Necoclí

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sin Dato

Colina Media

Río Necoclí

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza en Ladera

Río Necoclí

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza en Ladera

Río Necoclí

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sin Dato

Colina Alta

Sistema de Caños de Cañaflecha

Cañaflechal

Sin Dato

Colina

Caño La Boquita

Cañaflechal

San Fransisco

Colina Alta

Caños intermedios

Cañaflechal

Sin Dato

Colina

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja no Inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

Simón Muñoz

Terraza Baja no Inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sí Díos Quiere

Terraza Aluvial

Caños Los Kiosquitos y Piatra

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina Baja

Caño LaBoquita

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina Baja

Caño LaBoquita

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina Baja

Caño LaBoquita

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina Baja

Caño LaBoquita

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina Baja

Caño LaBoquita

Cañaflechal

Sin Dato

Terreza Baja no Inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja no Inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sí Díos Quiere

Terraza Aluvial

Caños Los Kiosquitos y Piatra

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina Alta

Caño LaBoquita

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina Alta

Caño LaBoquita

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina Baja

Caño LaBoquita

Cañaflechal

Virgen del Cobre

Colina Baja

Caño LaBoquita

Cañaflechal

Sin Dato

Terreza Baja no Inundable

Sin Dato

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja no Inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

Cecilia Retamoso

Terraza Baja Inundadle

Caños Los Kiosquitos y Piatra

Cañaflechal

Retiro de Monjas

Terreza Baja no Inundable

Rio Necoclí

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja no Inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja Inundadle

Caños Los Kiosquitos y Piatra

Cañaflechal

Balastrera?

Terraza Baja no Inundable

Rio Necoclí

Cañaflechal

Evanahan Restrepo

Terraza Baja Inundadle

Caños Los Kiosquitos y Piatra

Cañaflechal

Los Frutales

Teraza Baja no Inundable

Rio Necoclí

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja Inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja Inundadle

Caños Los Kiosquitos y Piatra

Cañaflechal

Las Cabañas de Jairo

Terraza Baja inundable

Sistema de Caños de Cañaflecha

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

Lorenzo Yerena

Terraza Baja Inundadle

Caños Los Kiosquitos y Piatra

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja no Inundable

Sistema de Caños de Cañaflecha

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja Inundable

Caño La Boquita

Cañaflechal

Sin Dato

Terraza Baja Inundadle

Caños Los Kiosquitos y Piatra

El Hoyito

Custodia Martinez

Terraza Baja inundable

Río Necoclí

El Hoyito

Julio Tuirán

Terraza Baja Inundable

Río Necoclí

El Hoyito

Sin Dato

Colina

Río Necoclí

El Hoyito

Sin Dato

Colina

Río Necoclí

El Hoyito

Sin Dato

Colina

Río Necoclí

El Hoyito

Buenavista

Terraza Baja No Inundable

Río Necoclí

El Hoyito

Sin Dato

Colina

Río Necoclí

El Hoyito

Sin Dato

Terraza Baja No Inundable

Río Necoclí

El Hoyito

Buenavista

Terraza Baja No Inundable

Río Necoclí

El Hoyito

Buenavista

Terraza Baja No Inundable

Río Necoclí

El Hoyito

Buenavista

Colina Baja

Río Necoclí

El Hoyito

Buenavista

Colina Media

Río Necoclí

El Hoyito

Buenavista

Colina Media

Río Necoclí

El Hoyito

Buenavista

Colina Media

Río Necoclí

El Río

Sin Dato

Terraza Baja no Inundable

Río Necoclí

El Río

sur J. Idarraga

Terraza Baja no Inundable

Río Necoclí

El Río

José Idarraga

Terraza Baja no Inundable

Río Necoclí

El Río

norte J. Idarraga

Terraza Baja no Inundable

Río Necoclí

El Río

Sin Dato

Terraza Baja no Inundable

Río Necoclí

El Río

José Idarraga

Terraza Baja No Inundable

Río Necoclí

El Río

Sin Dato

Terraza Baja No Inundable

Río Necoclí

El Río

Buenavista

Terraza Baja No Inundable

Río Necoclí

Nueva Esperanza

Buenavista

Colina Media

Río Necoclí

Nueva Esperanza

Virgen del Cobre

Colina alta

Caños intermedios

Nueva Esperanza

Puerto Perla

Colina Media

Caño Sur – Norte

Nueva Esperanza

Virgen del Cobre

Colina Media

Caños intermedios

Nueva Esperanza

Virgen del Cobre

Colina Alta

Caños intermedios

Nueva Esperanza

Virgen del Cobre

Colina Baja

Caño La Boquita

Nueva Esperanza

Virgen del Cobre

Colina Alta

Caños intermedios

Nueva Esperanza

Virgen del Cobre

Colina Baja

Caño La Boquita

Nueva Esperanza

Virgen del Cobre

Calina Alta

Caños intermedios

Nueva Esperanza

Virgen del Cobre

Colina Baja

Caño La Boquita

Nueva Esperanza

Virgen del Cobre

Colina Baja

Caño La Boquita

Nueva Esperanza

 Virgen del Cobre

Colina Media

Río Necoclí

El Carlos

Manuel Espitia

Colina Alta

Quebrada El Carlos

El Carlos

Finca Rodrigo

Terraza Aluvial

Quebrada El Carlos

El Carlos

La Esperanza

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

Villa María

Colina Baja

Quebrada El Carlos

El Carlos

Finca Rodrigo

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

La Esperanza

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

Cartagenita

Colina Media

Sin Dato

El Carlos

Finca Rodrigo

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

Cartagenita

Colina Media

Sin Dato

El Carlos

Finca Rodrigo

Planicie Aluvial

Quebrada El Carlos

El Carlos

Cartagenita

Colina Media

Sin Dato

El Carlos

Sin Dato

Colina Media

Sin Dato

El Carlos

Nuevo Milenio

Colina Media

Quebrada La Cartagenita

El Carlos

Nuevo Milenio

Colina Baja

Quebrada La Cartagenita

El Carlos

Valderrama

Colina Alta

Qubrada La Puerca

El Carlos

Sin Dato

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

Nudo de la Puerca

Colina Alta

Quebrada El Carlos

El Carlos

Haroldo

Colina Alta

Qubrada La Puerca

El Carlos

Sin Dato

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

Nudo de la Puerca

Colina Alta

Quebrada El Carlos

El Carlos

udo de la Puerca

Colina Alta

Quebrada El Carlos

El Carlos

Sin Dato

Colina Alta

Quebrada El Carlos

El Carlos

Nudo de la Puerca

Colina Alta

Quebrada El Carlos

El Carlos

Haroldo

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

Sin Dato

Colina Alta

Quebrada El Carlos

El Carlos

Nudo de la Puerca

Colina Alta

Quebrada El Carlos

El Carlos

Haroldo

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

Sin Dato

Colina Alta

Quebrada El Carlos

El Carlos

Haroldo

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

Sin Dato

Colina Alta

Quebrada El Carlos

El Carlos

Sin Dato

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

El Espejo

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

Sin Dato

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

El Espejo

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

El Kiosco del Carlos

Colina Baja

Quebrada El Carlos

El Carlos

Sin Dato

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

El Espejo

Colina Media

Quebrada El Carlos

El Carlos

Manuel Espitia

Terraza Baja Inundable

Quebrada El Carlos

El Carlos

Finca Rodrigo

Terraza Aluvial

Quebrada El Carlos

 

Como se mencionó arriba, aparte de los sitios arqueológicos, existen otros bienes que integran el patrimonio cultural inmueble, destacándose en Necoclí, las construcciones civiles que representan la identidad arquitectónica de los diferentes grupos étnico-culturales que habitan en Necoclí; además, hacen parte de él, los escenarios naturales de alto valor paisajístico y ecológico. Para demostrar la importancia de este tipo de patrimonio y las potencialidades que tiene para ser un elemento importante del desarrollo municipal, se presenta el siguiente listado, como un inventario preliminar de la riqueza material inmueble, como testimonio también de la multietnicidad necocliseña.

 

Patrimonio inmueble

Tipo

Ubicación

Auditorio INER

Arquitectura civil

Institución Educativa INER

Casa de la Cultura Municipal

Arquitectura civil

Casco Urbano sector la punta

Tambo Casa de Cultura

Arquitectura civil

Casa de la Cultura

Vivienda blanca y amarilla (tradicional)

Arquitectura doméstica

Casco urbano barrio centro

Vivienda De la familia Yabur (tradicional)

Arquitectura doméstica

Casco urbano barrio centro

Calle del Cementerio

Arquitectura civil

Casco urbano calle del Cementerio

Vivienda moderna

arquitectura doméstica

Casco urbano calle  de la Playa

Paisaje desde la montaña de Cañaflechal

Paisaje

Vereda Cañaflechal

La loma de la culebra (kalu)

Area natural

Vereda  Caimán nuevo

Vivienda Cule Tule

Arquitectura doméstica

Vereda Caimán Nuevo

Solar  de Vivienda Olo Tule (cuna)

Area natural

Vereda Caimán Nuevo

Palma de Chontaduro

Area natural

Vereda Caimán Nuevo

Árbol de Totumo

Area natural

Vereda Caimán Nuevo

Plátano popocho o cuatro filos

Area natural

Vereda Caimán Nuevo

Árbol de Jagua

Area natural

Vereda Caimán Nuevo

Palma de coco de agua

Area natural

Vereda Caimán Nuevo

Vivienda tradicional en Cañaflechal

Arquitectura doméstica

Vereda Cañaflechal

Vivienda en la vereda Cañaflechal

arquitectura doméstica

Vereda Cañaflechal

Vivienda en la vereda Cañaflechal

arquitectura doméstica

Vereda Cañaflechal

El Camping de Jairo

Arquitectura civil

Vereda Cañaflechal

Cocina Tradicional (geo)

Arquitectura doméstica

Vereda Cañaflechal

Cabaña de los kiosquitos

Arquitectura civil

Vereda Cañaflechal

Vivienda tradicional en Playa linda (los mandibuleros)

arquitectura doméstica

Vereda Cañaflechal

Vivienda tradicional (Candelario Ceren)

arquitectura doméstica

Vereda Cañaflechal

Cocina  de Vivienda de candelario Ceren

Arquitectura doméstica

Vereda Cañaflechal

Urantia (Lugar turístico)

Arquitectura civil

Vereda Cañaflechal

Vivienda Tule Caimán nuevo

Arquitectura doméstica

Vereda resguardo caimán nuevo

Platanera  Olo- Tule (Cuna)

Arquitectura doméstica

Vereda caimán nuevo

Vivienda Olo -Tule en caimán nuevo

Arquitectura doméstica

Vereda resguardo Olo Tule Caimán nuevo

Cocina de Rosa Pérez

arquitectura doméstica

Vereda Cañaflechal

Panorámica Urbano

Arquitectura civil

Calle principal

Panorámica desde las colinas del hoyito

Paisaje

Vereda el Hoyito

Casa  vieja de restauración

Arquitectura doméstica

Barrio centro

Calle  del cucharo (calle de la alcaldía)

Arquitectura civil

Calle del palacio municipal

Calle Cotizada

Arquitectura civil

Calle cotizada

Calle principal

Arquitectura civil

Calle Principal

Calle del Comando o Cra 50

Arquitectura civil

Casco Urbano

Carrera 49 o calle Miramar

Arquitectura civil

Casco urbano 

Carrera 48 o calle de la Trilladora 

Arquitectura civil

Casco Urbano

Carera  46 o Calle del colegio

Arquitectura civil

Casco urbano

Carrera 45

Arquitectura civil

Casco urbano

Carera  44 

Arquitectura civil

Casco urbano

Plaza de mercado

Arquitectura civil

Casco urbano

Templo de nuestra señora del carmen

Arquitectura  religiosa

Casco urbano

Vivienda tradicional

arquitectura doméstica

Vereda El Hoyito

Puente sobre el río Necoclí

Arquitectura civil

Río Necoclí (desembocadura al mar)

Tarima del parque principal

Arquitectura civil

Parque principal

Río Necoclí

Area natural

Vereda El Río Necoclí

Vivienda tradicional

Arquitectura doméstica

Vereda El Río Necoclí

Playas

Area natural

Vereda El Río Necoclí

Árbol de malva

Area natural

Vereda El Río Necoclí

Árbol de noni

Area natural

Vereda EL Hoyito

Centro Educativo Río Necoclí

Arquitectura civil

Vereda El Río Necoclí

Vivienda Anibal Hernández

Arquitectura doméstica

Vereda El Río Necoclí

Cabañas de Candelaria

Arquitectura doméstica-turística

Vereda El Río Necoclí

Vivienda palafítica

Arquitectura doméstica

Vereda El Río Necoclí

Manglar

Area natural

Vereda El Río Necoclí

Panorámica desde el cerro de la punta

Arquitectura civil

Casco urbano

Parque principal de Necoclí

Arquitectura civil

Casco urbano

Árbol del vallenato

Area natural

Casco urbano

Cementerio municipal

Arquitectura funeraria

Casco urbano

Ensenada del Río Negro

Area natural

Punta arenas del sur

Vivienda de Carlos Rojas

Arquitectura doméstica

Casco urbano

Vivienda azul y naranjada con piso de tierra

Arquitectura doméstica

Casco urbano

Cerro del cobre

Paisaje

Hacienda Virgen del Cobre

Pesebrera cambalache

Arquitectura civil

Casco urbano

Vivienda en la playa con chambrana roja

Arquitectura doméstica

Vereda Cañaflechal

Vivienda de la familia Espítia

Arquitectura doméstica

Casco urbano

Hogar infantil el pescador

Arquitectura civil

Casco urbano

Cascada de la Vereda El Carlos

Area natural

Vereda El Carlos

Vivienda blanca y roja en la calle del cementerio

Arquitectura doméstica

Casco urbano

Vivienda en la calle del cementerio

Arquitectura doméstica

Casco urbano

Vivienda en Playa Linda

Arquitectura doméstica

Vereda Cañaflechal

Vivienda del barrio Parroquial

Arquitectura doméstica

Casco Urbano

Vivienda de Francisco Teherán

Arquitectura doméstica

Vereda Nuevo Oriente

Hotel San Sebastián

Arquitectura civil

Casco urbano

Hotel Las Palomas

Arquitectura civil

Casco urbano

Hotel Los Cuna

Arquitectura civil

Casco urbano

Hotel Punta del Águila

Arquitectura civil

Casco urbano

Hotel Panorama

Arquitectura civil

Casco urbano

Instalaciones para corraleja

Arquitectura civil

Cancha la Batea

Vivienda aledaña a la casa de la cultura

Arquitectura doméstica

Calle del cementerio

Paisaje vereda El Río Necoclí

Area natural

Vereda El Río Necoclí

Cabaña de Margarita Pérez

Arquitectura doméstica

Vereda El Río Necoclí

La ventanita

Area natural

Ensenada de Río Negro

Paisaje Playa de la punta

Area natural

Casco urbano

Cabecera del corregimiento de Zapata

Arquitectura civil, doméstica, religiosa

Corregimiento de Zapata

Paisaje de playa alta

Area natural

Corregimiento de Zapata

Vivienda de cañaflechal

Arquitectura doméstica

Vereda Cañaflechal

Colinas de San Sebastián

Area natural

Vereda San Sebastián

Palma de vino

Area natural

Vereda Cañaflechal

Cultivo de yuca

Area natural

Vereda Cañaflechal

Vivienda tradicional en Playa linda

Arquitectura doméstica

Vereda Cañaflechal

Hospedaje bar y restaurante Riky – Ron

Arquitectura civil – doméstica

Vereda Cañaflechal

Escuela vereda el Moncholo

Arquitectura civil

Vereda el Moncholo

Paisaje Vereda el Moncholo

Area natural

Vereda el Moncholo

Vivienda tradicional de Celmira López

Arquitectura doméstica

Vereda el Moncholo

Escuela Vereda Nuevo Oriente

Arquitectura civil

Vereda Nuevo Oriente

Vivienda de Petrona Berrio

Arquitectura civil

Vereda Nuevo Oriente

Paisaje de la Vereda Nuevo Oriente

Area natural

Vereda Nuevo Oriente

Cabecera del corregimiento las Changas

Arquitectura civil – doméstica

Corregimiento las Changas

Rancho para almacenar plátano

Arquitectura doméstica

Corregimiento las Changas

Paisaje el Mellito

Area natural

Corregimiento el Mellito

Escuela Vereda Marimonda

Arquitectura civil

Vereda la Marimonda

Vivienda de Don Bartolo

Arquitectura doméstica

Vereda la Marimonda

Paisaje Vereda Marimonda

Area natural

Vereda la Marimonda

Cienaga de la Marimonda

Area natural

Vereda la Marimonda

Vivienda de Edinson Meneses

Arquitectura doméstica

Vereda El Carlos

Vivienda de Tomás Meneses

Arquitectura doméstica

Vereda El Carlos

Árbol de Pomarrosa

Area natural

Corregimiento Mello Villavicencio

Escuela Vereda Mulaticos-Piedrecita

Arquitectura civil

Corregimiento las Changas

Vivienda Corregimiento Mello Villavicencio

Arquitectura doméstica

Corregimiento Mello Villavicencio

Vista panorámica sector rural el Mellito

Area natural

Corregimiento Mello Villavicencio

Puente colgante Vereda La Comarca

Arquitectura civil

Corregimiento Mello Villavicencio

Cocina campesina Vereda Palmitas

Arquitectura doméstica

Corregimiento Mello Villavicencio

Vivienda en la Vereda el Reparo

Arquitectura doméstica

Corregimiento Mello Villavicencio

Cocina de Elizabeth Rodríguez Altamar

Arquitectura doméstica

Calle Principal

Bloquera Ojo de Grillo

Arquitectura civil – doméstica

Barrio Miramar

Represa del vanda

Arquitectura civil – paisaje

Vereda El Carlos

Caseta acción comunal

Arquitectura civil

Vereda El Carlos

Paisaje de la Hacienda Virgen del Cobre

Area natural

Hacienda Virgen del Cobre

Vivero comunal

Arquitectura civil – area natural

Vereda El Carlos

Vivienda Rubén Restrepo

Arquitectura doméstica

Vereda cañaflechal

Colegio Diocesano Mar de Risas

Arquitectura civil

Calle del cementerio

Institución educativa Eduardo Espítia Romero (INER)

Arquitectura civil

Calle del INER

Punta gigantón

Area natural

Corregimiento Zapata

Vivienda tradicional

Arquitectura doméstica

Corregimiento Zapata

Vivienda Soledad Cortez

Arquitectura doméstica

Calle de las Flores

Caserío Vereda Casa Blanca

Arquitectura civil

Vereda Casa Blanca

Sector urbano del Corregimiento de Mulatos

Arquitectura civil

Corregimiento de Mulatos

Cementerio de Mulatos

Arquitectura funeraria

Corregimiento de Mulatos

Arbol de Nispero (maderable)

Area natural

Verda Tun tun arriba

Vivienda tradicional vereda Aguas Claras

Arquitectura domèstica

Vereda Aguas Claras

Arbol de Acacio

Area natural

Calle cotizada

Vista panorámica desde las Colinas de la Balastrera

Area natural

Vereda la Balastrera

Playas del Totumo

Turístico

Corregimiento del Totumo

Parque principal del Totumo

Arquitectura civil

Corregimiento del Totumo

Templo Católico del Corregimiento del Totumo

Arquitectura religiosa

Corregimiento del Totumo

Zona Urbana del Corregimiento del Totumo

Arquitectura civil

Corregimiento del Totumo

Centro Educativo INER Totumo

Arquietectura civil

Corregimiento del Totumo

Arbol de Siete Cueros

Area natural

Vereda la Ceibita

Arbol de Caracolí

Area natural

Vereda la Ceibita

Ceiba

Area natural

Vereda la Ceibita

Camino de la Vereda la Ceibita

Area natural

Vereda la Ceibita

Paisaje de la Vereda la Ceibita

Area natural

Vereda la Ceibita

Laguna del acueducto del Totumo

Area natural

Corregimiento del Totumo

Estadero Porto Alegre

Arquitectura civil

Corregimiento del Totumo

Cultivo de Juncos

Area natural

Vereda la Ceibita

Cultivo de Plátano

Area natural

Vereda la Ceibita

Paisaje del Totumo

Area natural

Vereda Aguas Claras

Vista Panorámica desde Aguas Claras

Area natural

Vereda Aguas Claras

Paisaje de la vereda Aguas Claras

Area natural

Vereda Aguas Claras

Palma Amarga

Area natural

Vereda Aguas Claras

Caseta JAC de Nueva Pampa

Arquitectura civil

Vereda Nuva Pampa

Arbol de Ají dulce

Area natural

Vereda Nueva Pampa

Primera tienda en el Totumo

Arquitectura civil

Corregimiento del Totumo

Primera Virgen del Carmen en el Totumo

Arquitectura religiosa

Corregimiento del Totumo

Primera Inspección de Policia en el Totumo

Arquitectura Doméstica

Corregimiento del Totumo

Plaza principal de Pueblo Nuevo

Arquitectura civil

Corregimiento de Pueblo Nuevo

Barrio Nueva Esperanza de Pueblo Nuevo

Arquitectura civil

Corregimiento de Pueblo Nuevo

Institución  Rural Educativa de Pueblo Nuevo

Arquitectur civil

Corregimiento de Pueblo Nuevo

Vivienda tradicional de Diluvina Flórez

Arquitectura doméstca

Vereda la Invación

Caseta de la JAC de la vereda la Invación

Arquitectura civil

Vereda la Invación

Centro de Pueblo Nuevo

Arquitectura civil

Corregimiento de Pueblo Nuevo

Vivienda Tradicional en Pueblo Nuevo

Arquitectura doméstica

Corregimiento de Pueblo Nuevo

Templo Católico del Corregimiento del Totumo

Arquitectura religiosa

Corregimiento del Totumo

Templo Católico del Corregimiento de Pueblo Nuevo

Arquitectur religiosa

Coprregimiento de Pueblo Nuevo

Sede de ASOCOMUN

Arquitectura civil

Corregimiento de Pueblo Nuevo

Vivienda tradicional de Pueblo Nuevo

Arqwuietctura doméstica

Corregimiento de Pueblo Nuevo

Escuela Palmeras

Arquitectura civil

Vereda Palmeras

Paisaje de la vereda Palmeras

Area natural

Vereda Palmeras

Gallera Caribia

Arquitectura civil

Corregimiento Caribia

Vivienda tradicional en Caribia

Arquitectura doméstca

Corregimiento Carbia

Cercos de guadua

Arquitectura doméstica

Corregimiento Caribia

Vivienda tradicional

Arquitectura doméstica

Corregimiento Caribia

Vivienda en módulo cordobés

Arquitectura dómestica

Corregimiento Caribia

 

 

8.2.3 Patrimonio Inmaterial

 

En el concepto de patrimonio cultural intangible o inmaterial, se engloban los aspectos más importantes de la cultura viva y de la tradición de los pueblos. Sus manifestaciones son amplias y diversas. ya que se refieran a la lengua, las tradiciones orales, el saber tradicional, la creación de cultura material, los sistemas de valores o las artes interpretativas. El patrimonio intangible, junto al tangible, permite consolidar la creatividad, la diversidad y la identidad cultural[40].

 

El interés por el patrimonio intangible ha crecido en todo el mundo y se ha puesto de manifiesto plenamente en los órganos directivos de la UNESCO desde mediados de los años 90s, aumentando así mismo, el interés por la dinámica cultural en la sociedad contemporánea y en particular, existe una sensibilización cada vez mayor respecto a la identidad étnica. En cierta medida, esta sensibilización se ha producido como resultado de la debilitación de las estructuras de las naciones estados tras el final de la «guerra fría». La reacción a esta situación ha consistido en una creciente afirmación de la «etnicidad» mediante expresiones culturales intangibles caracterizadas, además de sus raíces históricas, por valores espirituales y éticos genuinos.

 

Así mismo, en numerosos países ha aumentado la sensibilización respecto a la necesidad imperiosa de actuar para salvaguardar y promover sus formas singulares de expresión cultural. De una manera significativa, este tipo de actuación enriquece la diversidad cultural en todo el mundo. El patrimonio intangible, como fuente de creatividad, contribuye a su vez a la diversificación de la creatividad contemporánea. De hecho, su valor concreto en lo que respecta a cada localidad especifica es objeto de un reconocimiento cada vez más generalizado. como reacción frente al fenómeno de la globalización[41].

 

Con demasiada frecuencia. en las visiones conservadoras o nostálgicas del patrimonio intangible se considera a éste como un elemento estático y meramente histórico. Su principal preocupación radica en la determinación de la «autenticidad”. A diferencia de la cultura monumental, el patrimonio intangible suele ser dinámico y evoluciona de manera constante debido a su estrecha relación con las prácticas propias de la vida de las comunidades.

 

Si se trata de que este tipo de patrimonio siga constituyendo una parte viva de las comunidades, debe desempeñar en ellas un papel social. político. económico y cultural significativo. El saber tradicional, por ejemplo, puede contribuir a resolver los problemas de los conflictos entre etnias y la protección del medio ambiente. Por otra parte, la expresión cultural tradicional ha de readaptarse y resultar aplicable a la vida contemporánea si se pretende garantizar su supervivencia. El reto consiste en adoptar planteamientos dinámicos. centrados en la actuación en las comunidades y basados en la colaboración respecto al patrimonio cultural intangible. de modo que pueda asegurarse su continuidad y su vitalidad para las generaciones futuras.

 

Dado que Necoclí es un municipio donde confluyen diferentes identidades culturales, producto de la multietnicidad, el patrimonio cultural inmaterial es bastante pródigo y en el momento se encuentra poco estudiado; igualmente no existen programas específicos que busquen su promoción y difusión como parte importante de la identidad de los pueblos. En esta localidad, el patrimonio inmaterial está constituido por una serie de aspectos entre los que se destacan, las tradiciones orales, las historias de origen, los mitos, las leyendas y un sin número de conocimientos tradicionales que las comunidades tienen y que sustentan su identidad y su particularidad cultural. En la tabla que se presenta a continuación se hace una relación de algunas de estas manifestaciones; para cada una de ellas se especifica el autor, la clase de obra y su ubicación.

 

 

Manifestación Inmaterial

Autor

Clase de Obra

Ubicación

Kalu del ahogo

Creación colectiva Tule

Tradición oral (mito)

Resguardo Caimán Nuevo

kalu del Tumor

Creación colectiva Tule

Tradición oral (mito)

Resguardo Caimán Nuevo

Kalu del Caimán o la babilla

Creación colectiva Tule

Tradición oral (mito)

Resguardo Caimán Nuevo

Historia de los Tule (mito de creación)

Creación colectiva Tule

Tradición oral (mito)

Resguardo Caimán Nuevo

Culy (instrumento musical)

Creación colectiva Tule

Instrumento musical

Resguardo Caimán Nuevo

Suara (instrumento musical)

Creación colectiva Tule

Instrumento musical

Resguardo Caimán Nuevo

Camu Suidi (flauta larga)

Creación colectiva Tule

Instrumento musical

Resguardo Caimán Nuevo

Aparato o aparición

Creación colectiva

Tradición oral (leyenda)

Vereda Cañaflechal

El camino del Caracolí

Candelario Ceren Santana

Tradición oral

Vereda Cañaflechal – Esquina Caliente

Kalu de la carretera

Creación colectiva

Tradición oral (mito)

Resguardo Caimán Nuevo

Historia del jinete ahorcado

Creación colectiva

Tradición oral

Vereda Cañaflechal – Esquina Caliente

Arroz con coco

Rosa Amelia Pérez Mercado

Gastronomía

Vereda Cañaflechal – Esquina Caliente

Oficio de Partera (relato)

Rosa Amelia Pérez Mercado

Tradición oral

Vereda Cañaflechal – Esquina Caliente

El perro de monte

Creación colectiva

Tradición oral (mito)

Resguardo Caimán Nuevo

Los Kalu

Creación colectiva

Tradición oral (mito)

Resguardo Caimán Nuevo

Historia de origen

Creación colectiva

Tradición oral (mito)

Resguardo Caimán Nuevo

Mito sobre el gurre

Creación colectiva

Tradición oral (mito)

Resguardo Caimán Nuevo

Para hemorragia (Naranja Agria)

Uriel Guzmán Díaz

Medicina Tradicional

Vereda El Hoyito

Paraíso, yerba mora y malva (plantas medicinales)

Uriel Guzmán Díaz

Medicina Tradicional

Vereda El Hoyito

Planta para baños

Uriel Guzmán Díaz

Medicina Tradicional

Vereda El Hoyito

El secreto de la sangre

Uriel Guzmán Díaz

Medicina Tradicional

Vereda El Hoyito

Décima del río Necoclí

Pedro Pablo López Sánchez

Literatura oral

Vereda Marimonda

Historia del poblamiento de la Marimonda

Pedro Estanislao Palomo Cogollo

Historia oral

Vereda la Marimonda

Historia de la Marimonda

Bartolo Madrid Sánchez

Tradición oral

Vereda la Marimonda

Origen del nombre de Mulatos Piedrecita

Luis Matías Berrio Arroyo

Historia oral

Vereda Mulaticos Piedrecita

Exposición del dulce y rescate de tradiciones

Jairo Enrique Mesa Ávila

Relato

Vereda Mulaticos Piedrecita

Historia de la Vereda Mulaticos Piedrecita

Carmen María Martínez Cordero

Historia oral

Vereda Mulaticos Piedrecita

Fundación de la primera escuela

Pedro Ramírez Cortez

Relato

Vereda Mulaticos Piedrecita

Relato sobre la historia de Zapata

Soledad Cortez Valoyes

Historia oral

Corregimiento de Zapata

Historia de Vida

Soledad Cortez Valoyes

Historia oral

Corregimiento de Zapata

Historia de la familia Espítia

Jairo Maria Espítia Altamar

Historia oral

Parque principal

Cura del reumatismo

Tomás Blanco Soto

Medicina Tradicional

Zona Urbana

Balsánicas Chocoanas

Tomás Blanco Soto

Medicina Tradicional

Zona Urbana

Usos y Costumbres del Volao

Régulo Manuel Hernández Orosco

Historia oral

Resguardo del Volao

Historia de la Organización del Resguardo el Volao

Ramón Flórez Solano

Historia oral

Resguardo del Volao

Proceso de preparación de la Cañaflecha

Noris Solano Castillo

Relato

Resguardo del Volao

Narración acerca de las Changas

Manuel Cordero Correa

Relato

Zona Urbana

La Cosa

Jimmy Quintero Lázaro

Literatura Oral (décima)

Resguardo del Volao

Rito de Enterramiento

Luis Albeiro Mendoza Suarez

Relato

Resguardo del Volao

Pachita Pérez

José Heriberto Delacruz Villadiego

Literatura oral (versos)

Resguardo del Volao

Grito de Monte

Vicente Borja Hernández Bustamante

Literatura oral (versos)

Resguardo del Volao

La Muerte

Vicente Borja Hernández Bustamante

Literatura oral (versos)

Resguardo del Volao

El hombre se vuelve nada

Luis Manuel Durango Ruiz

Literatura oral (décima)

Vereda Brisas del río

Soy Pájaro que en el agua formado tengo mi nido

Luis Manuel Durango Ruiz

Literatura oral (décima)

Vereda Brisas del río

Cura contra el paludismo

Reinaldo Castrillón Jaramilo

Medicina Botánica

Vereda Garitón

Narración sobre la fundación del Mellito

Luis Alberto Mercado Rojas

Relato

Corregimiento el Mellito

Historia de la Agricultura en el Mellito

Juan José Anaya Hernández

Relato

Corregimiento el Mellito

Historia de Raicilleros

Marcelino Gonsález Diaz

Relato

Corregimiento el Mellito

Trova a las madres

Osmiris Anaya fuentes

Trova

Vereda Almacigo abajo

Turrones

Dioselfina Pitalúa de Montiel

Gastronomía

Vereda Almacigo abajo

 

8.3 Otras Expresiones Artísticas y Culturales

 

8.3.1 Folclore

 

En términos folclóricos, Necoclí presenta múltiples influencias, destacándose las provenientes de la costa atlántica y las de la región chocuana. De la región caribe, se pueden identificar la influencia de dos grupos étnico-culturales, que son los campesinos sabaneros y los afrocaribeños; con relación a estos últimos, principalmente de los bolivarenses,  trajeron e implantaron sus costumbres, festividades y folclore, tales como las cumbias, puyas, porro paleteado, porro tapao, Bullerengue, etc. Los colonos del Chocó han traído a la zona de Urabá las costumbres y folclore de ese departamento que es el mismo folclore pacífico, tal como las chirimías que interpretan pasillo, jota, mazurca, pasodoble, contradanza, jota cariada, jota tradicional, etc.

 

 El Bullerengue puede ser considerado como la máxima manifestación de la identidad cultural del pueblo necocliseño. Este ritmo nació producto de la violencia cuando mataron en una aldea de África a todos los hombres y solamente quedaron las mujeres. Inicialmente cantaban y tocaban con las palmas. El Bullerengue fue traído de África a Cartagena y de allí a la costa baja, que era como llamaban los marinos a toda es parte de a costa norte de Colombia, donde se localiza Urabá.

 

A éste aire musical, que es cantado por mujeres lo bautizaron primero con el nombre de “Chango”  Y luego lo llamaron “Bullerengue” (sinónimo de bulla, algarabía). Las mujeres en su canto expresan cierto lamento y también rebeldía.

El bullerengue se considera una expresión cultural de los pobladores afrocaribeños, y hace parte de los bailes “cantaos” , al igual que la tuna tambora, el chade, el congo y el pájaro; dentro de este ritmo, es posible identificar tres variantes, conocidas como centao, el clalupiao y el fandango. las diferencias entre estas tres manifestaciones radican en la forma de ejecución de los tambores, la melodía de las canciones y la forma de bailar. Sin embargo en todos ellos es posible identificar una marcada influencia afro, que desde la ejecución de los tambores, hasta la cadencia de los movimientos en el baile, pasando por el juego entre los cantos y los coros reiterativos, así como por el manejo de la improvisación de las cantadoras, con exelentes manejos de las décimas y las poesías, siempre con el acompañamiento de las palmas, recientemente modificado por el uso de las “tablitas”[42].

 

Su radio de difusión es muy amplio. Posiblemente partió del Palenque de San Basilio y se extendió luego a otros municipios del litoral Caribe donde la concentración de la población afrocolombiana es muy alta. En dichos lugares se sustituyó el batir de palmas por el choque de tablas de madera y se varió la temática ritual por una de contenido amoroso. La danza se transformó en parranda callejera, bailada por una pareja mixta. Tenemos muy pocas informaciones acerca del momento en que las danzas de origen africano dejaron de ser expresiones rituales para convertirse en bailes profanos[43].

Sin embargo, sabemos que en San Basilio de Palenque el bullerengue es danzado por mujeres jóvenes que mantienen su cuerpo en posición erguida y realizan movimientos pausados, coordinados y simétricos. Los movimientos de la pelvis, la frotación del bajo vientre, el juego efectuado con las polleras para obtener combinaciones armoniosas y diversas figuras, como mariposas, remolinos y batir de olas, al igual que el palmoteo de las manos, asigna a las bailarinas un aire sereno y ceremonial y una actitud de expectativa. El paso de la danza es menudo y deslizado, apoyando plenamente los pies en el piso. Los desplazamientos se realizan juntando los pies y flexionando levemente las rodillas, conservando el donaire y la compostura. La coreografía forma hileras y filas en línea recta y, en menor medida, círculos. La danza termina en un gran torbellino de cruces de parejas en cuadrillas[44].

 

En Córdoba y en el Urabá Antioqueño la coreografía del bullerengue resalta la temática amorosa, de conquista y de competencia entre sexos, con alto contenido erótico. Algunas variantes plantean temas específicos como son: el toro o los toritos, la vaca, el sábalo mayero, la rasquiña o rasquiñita[45].

 

Los coros están constituidos por voces fuerte y muy sonaras que reviven los principales acontecimientos de la cotidianidad de la vida campesina, recreando con acciones literales las labores y situaciones propias de habitante afrocaribeño. Antiguamente, esta actividad de cantora, sólo era desarrollada por las mujeres “paridas”, pues se pensaba que tenían que expresar una fortaleza propia de aquellos seres, que ha trasegado por momentos difíciles y de mucho sacrificio; en la actualidad, aunque predominan las cantadoras mayores de 50 años, también se practica por grupos infantiles y juveniles[46].

 

La instrumentación también está manifestando esa tradición africana, que en el caribe colombiano tubo una expresión particular; para su ejecución se utilizan básicamente instrumento de percusión, tales como el tambor hembra o alegre, el tambor llamador o macho, el guache, las palmas y las “tablitas”. La parte vocal y la instrumentación, en su conjunto componen las agrupaciones de Bullerengue, que pueden ser integrados por 15 o más personas, donde se centra la atención sobre la cantadora principal y el tamborero mayor[47].

 

Se ha pensado que el papel preponderante que tiene la mujer en este ritmo, se debe a la importancia de éstas en el manejo de conocimientos asociados a plantas medicinales, rezos mágicos, su oficio de parteras, secretos de la sexualidad y crianza de los niños, entre otros; se trata pues de una forma de transmitir lo conocimientos entre generaciones y procurando la conservación de la tradición y la identidad propia del ser afrocaribeño. Es por esto que las cantadoras más importantes las ancianas, pues tiene toda la experiencia vital necesaria para transmitir la tradición y cuentan con un cumulo de experiencias importantes para enseñar; igualmente conocen toda la genealogía de las comunidades y de esta forma pueden incorporar a los cantos y coros, los personajes que en cada periodo de la historia, ha llevado a cabo acciones importantes en pro del mejoramiento social de las comunidades[48].

 

Esta danza es efectuada sólo por mujeres. Es quizás uno de los bailes en los cuales se destaca con mayor fuerza la ascendencia africana. Ésta se pone en evidencia en los tambores, el palmoteo y el canto coral que acompaña su ejecución. Al parecer, surgió como una reacción cultural dentro del contexto ceremonial de las comunidades cimarronas, probablemente en el Palenque de San Basilio. En esencia es una danza ritual que se realiza de manera especial cuando las jóvenes llegan a la pubertad. El bullerengue simboliza la fecundidad femenina, aunque no se descarta que también en tiempos coloniales haya tenido connotaciones fúnebres[49].

 

Las mujeres aprenden el oficio de cantadoras en los querhacer diarios de su casa, junto a sus madres, las cuales se expresan lavando la ropa en el arroyo, pilando el arroz, en los velorios de sus seres queridos, etc.

 

A propósito de esto Benjamin Días, alcalde municipal y miembro fundador de la agrupación de Bullerengue “Palmeras de Urabá” dice:

 

“Así como un canto triste que se baila, el bullerengue pasó de generación en generación. A ritmo de bullerengue se contaban las malas y las buenas noticias, se narraban los acontecimientos y las cosechas en una forma de competencia en la que cada cantadora trataba de ser más ingeniosa que la otra. Ahora, aunque pocas veces se enfrentan las cantadoras para improvisar, la copla ha recuperado se energía”[50].

 

Sin lugar a dudas, este ritmo marca un hito cultural en Necoclí y se convierte en una marca importante de identidad, desde donde se pone en escena la tradición y las costumbres; aunque los jóvenes encuentran otras formas de expresión que obedecen a las dinámicas contemporáneas, el bullerengue sigue siendo aquella tonada que congrega a toda la comunidad, siendo practicado por un grupo importante de jóvenes y niños. Esta identidad tiene un espacio importante en la escenificación de la cultura, pues anualmente se ritualiza su importancia en el Festival Nacional del Bullerengue, el cual se realiza todos los años en este municipio, en puente del 12 de octubre.

 

Otras expresiones importantes desde el punto de vista folclórico en Necoclí, son las propias de la cultura sabanera, destacándose el porro y el fandango, como manifestaciones que se encuentran bastante arraigadas entre la población del municipio; este sentir también se escenifica cada año durante las festividades de las Fiestas del Coco, las cuales se desarrollan anualmente en el puente del seis de enero.

 

Aunque el folclore se convierte en una manera de expresar las identidades culturales de los necocliseños, su práctica es muy fluctuante y no se presenta continuidad entre las agrupaciones artísticas, pues continuamente se están desintegrando las agrupaciones artísticas y se crean otros nuevos; esto radica en que los practicantes no encuentran apoyo institucional que les permita proyectarse y expresarse artísticamente. Son muy pocas las agrupaciones artísticas musicales y de danza que tiene continuidad, destacándose por su trayectoria la Agrupación Folclórica de Bullerengue Palmeras de Urabá y la Banda Municipal Caribe y Son. La primera de estas agrupaciones ha recibido un número importante de reconocimientos, siendo el más representativo, el galardón otorgado por la Gobernación de Antioquia en el 2005, cuando fue distinguida con el Premio a las Letras y a las Artes de Antioquia, Versión 2005.

 

Esta situación fluctuante de las agrupaciones, contrasta con el número importante de gestores culturales que hay en el campo de la música y la danza. En la actualidad es posible identificar 13 agrupaciones de las zonas rurales y urbanas, las cuales se dedican a la promoción del folclore afrocaribeño, aunque también se encuentran expresiones sabaneras y vallenatos, ; en la tabla que se presenta a continuación, se relacionan las agrupaciones folclóricas que en la actualidad están en funcionamiento; para cada una de ellas, se especifica el nombre, el tipo de expresión y su localización.

 

AGRUPACIONES

     TIPO

UBICACIÓN

Palmeras de Urabá

Bullerengue

Zona Urbana

Yerry Toguer

Música

Zona Urbana

Banda Caribe y Son

Música

Zona Urbana

Son de Cañaflechal

Música

Zona Urbana

Sangre Africana

Danza

Corregimiento de Zapata

Organización musical Clase 3

Música

Zona Urbana

Impacto Vallenato

Música

Vereda casa Blanca

Grupo de danza Hospital

Danza

Zona Urbana

Grupo de danzas INER

Danza

Zona Urbana

Corporación los Mandibuleros

Música

Vereda Cañaflechal

Las Nueva Travesura del Vallenato

Música

Zona Urbano

Palmeritas de Urabá

Música y danza

Zona urbano

Los Pequeños Gigantes

Música

Corregimiento del Totumo

Grupo Vallenato Los Talentos

Música

Corregimiento del Totumo

Integración Vallenata

Música

Corregimiento de Pueblo nuevo

Las Bullerengueritas

Músca y Danza

Zona Urbana – Mar de Risas

 

Con relación al talento humano relacionado con las actividades folclóricas, encontramos que se dedican a la composición e interpretación de varios aires, destacándose el bulerengue, el vallenato y otros ritmos afrocaribeños, aunque también se encuentran quienes interpreten los ritmos propios del pacífico y el Choco. Igualmente hay talentos dedicados a la elaboración y reparación de instrumentos musicales de percusión y de cuerda. También se encuentran investigadores dedicados a estudiar las manifestaciones folclóricas, dándole a su oficio un carácter académico que busca proyectar los conocimientos a la conservación de la tradición. Aunque entre el talento humano predominan los interpretes, también hay presencia de compositores que dinamizan la expresión artística y folclórica, con tonadas que hacen referencia a el entorno vital y a la cotidianidad de las comunidades necocliseñas. Es bastante común que las personas que trabajan en el campo musical y de la danza, también desarrollen otras actividades culturales, destacándose aquellos que también realizan funciones de gestores de proyectos culturales y artesanos. En la tabla que se presenta a continuación, se relacionan los gestores culturales que trabajan en actividades de música y danza, especificando para cada uno de ellos el campo cultural, la entidad con quien desarrollo la actividad y su localización.

 

NOMBRE

ACTIVIDAD

GRUPO O ENTIDAD

LOCALIZACIÓN

Eloisa María Garcés Ladeu

Bullerenguera

Palmeras de Urabá

Zona Urbana

Manuela Camacho Auribel

Bullerenguera

Palmeras de Urabá

Zona Urbana

Felisa Moreno Zúñiga

Bullerenguera

Palmeras de Urabá

Zona Urbana

Sunilda Caicedo Bonilla

Bullerenguera

Palmeras de Urabá

Zona Urbana

Daniel Caicedo Bonilla

Bullerengue construcción de instrumentos

Palmeras de Urabá

Zona Urbana

Felipa Núñez Bello

Bullerenguera

Palmeras de Urabá

Zona Urbana

Rosario Berrio Cogollo

Bullerenguera

Palmeras de Urabá

Zona Urbana

Miguel Angel Camacho Velásquez

Músico, compositor y monitor

Casa de la cultura

Zona Urbana

Osmar Úsuga Marín

Músico interprete

Banda de música

Zona Urbana

Ineldo José Vélez Berrio

Danza

Casa de la cultura

Zona Urbana

Iver Ruiz Hernández

Músico, interprete

Casa de la cultura

Zona Urbana

Luis Alberto Julio Barrera

Bullerenguero

Palmeras de Urabá

Zona Urbana

Norma Cecilia Quejada Durán

Danza

Grupo de danzas hospital

Zona Urbana

Ada Luz Yabeer León

Danza

Grupo de danzas hospital

Zona Urbana

Luis Guillermo Cambindo Hidalgo

Músico, gestor cultural

Corporación Son de Cañaflechal

Vereda Cañaflechal

Jorge Mesa Aguirre

Músico, gestor cultural

Corporación Son de Cañaflechal

Vereda Cañaflechal

Marcelo Ernesto Ponzone

Investigador, músico

Corporación los Mandibuleros

Vereda Cañaflechal

Silvia Alejandra Franco Rodríguez

Investigador, músico

Corporación los Mandibuleros

Vereda Cañaflechal

Esneida Álvarez Tribiño

Danza

 Ritmos del Caribe

Zona Urbana

Luis Alberto Caocil Barragán

Músico Bullerenguero

 Ritmos del Caribe y Palmeras de Urabá

Zona Urbana

Yésica Díaz Barrera

Danza

Ritmos del Caribe

Zona Urbana

Andrés Felipe Barón Puerta

Danza

Grupo de danza Casa de la Cultura

Zona Urbana

Ginet Urango Caicedo

Danza

Grupo de danza Casa de la Cultura

Zona Urbana

Sadith Mabel Álvarez Tribiño

Danza

Grupo de danza casa de la cultura

Zona Urbana

Diógenes Martínez Padilla

Teatro y danza

Grupo Fusión África

Zona Urbana

Edwin Mendoza Barrios

Músico y fotografía

Independiente

Zona Urbana

Misael Salgado Villalba

Músico, danza y gestor cultural

Fundación Diocesana COMPARTIR

Zona Urbana

Yonis Alberto Martínez Peinado

Músico

Independiente

Zona Urbana

Alexander Martínez Peinado

Músico y danza

Independiente

Zona Urbana

Albeiro Iois Beno Guerrero

Músico y gestor cultural

Independiente

Zona Urbana

Eugenio Martínez Correa

Músico, danza gestor cultural

Son de Cañaflechal

Zona Urbana

Juan Carlos Marmalejo Altamiranda

Danza

Grupo Sangre Africana

Corregimiento de Zapata

Gleidis Teherán Arroyo

Danza y Teatro

Sangre Africana y Huellas de paz

Corregimiento de Zapata

Jeovanny Mercado Mendoza

Danza

Afrodescendiete AFROMAR,J.A.C Zapata

Corregimiento de Zapata

Daniel Urango González

Literatura, Música

Junta municipal de educación

Zona Urbana

Antonio Eljach Reales

Danza y promotor cultural

Grupo Sangre Africana

Corregimiento de Zapata

Carlos Andrés Muñoz Salcedo

Música

Grupo Sangre Africana

Corregimiento de Zapata

Celmira López Tordecilla

Música

Iglesia Mensajeros de Cristo

Vereda el Moncholo

Eder Luis Berrio Tordecilla

Música

Iglesia de los Mensajeros de Cristo

Vereda el Moncholo

Edgardo Riaño Romero

Música

Independiente

Zona Urbana

Jader Manuel Negrete Ávila

Música

Independiente

Mulaticos Piedrecita

Bleidis Martínez Fajardo

Música

Independiente

Corregimiento Mellito

Gildardo Díaz Giraldo

Música

Organización musical clave 3

Zona Urbana

Everto Ruiz Argumedo

Música

Organización musical clave 3

Zona Urbana

Fredy Doria Mora

Música

J.A.C Mulatos Piedrecita

 Mulatos Piedrecita

Alejandro Medrano Romero

Música

Organización musical clave 3

Zona urbana

Danilo Doria Ramírez

Música

Independiente

Mulaticos Piedrecita

Elías González Mesa

Música

Grupo Impacto Vallenato

Vereda Casa Blanca

Wilfrido Miranda Perea

Música

Independiente

Zona Urbana

Marina Martínez Ramos

Música y danza

Grupo juvenil Sueños de juventud

Corregimiento Mulatos

Yuly Andrea Murillo Sánchez

Danza

Grupo juvenil Sueños de juventud

Corregimiento Mulatos

Mary Luz Ávila Zúñiga

Música y danza

Independiente

Corregimiento Mulatos

Legüis Antonio Mestra Camargo

Música

Independiente

Corregimiento Mulatos

Concepción Julio Martínez

Música

Independiente

Corregimiento Mulatos

Eleidys Mendoza Galván

Danza

Grupo juvenil Sueños de Juventud

Corregimiento Mulatos

Alba Nelly Oyola Martínez

Danza

Grupo juvenil Sueños de juventud

Corregimiento Mulatos

Nalbis Dehoyos Burgos

Artes plásticas, y danza

Grupo juvenil Sueños de juventud

Corregimiento Mulatos

Julieth Espítia Rubio

Música y danza

Grupo juvenil Sueños de juventud

Corregimiento Mulatos

Elkin Moreno González

Música

Grupo juvenil Sueños de juventud

Corregimiento Mulatos

Jessica Paola García Martínez

Música y danza, Bullerengue

Palmeritas de Urabá

Casco Urbano

Eva Sandry Vergara Altamiranda

Música y danza, Bullerengue

Palmeritas de Urabá

Casco Urbano

Joel Mestra Palencia

Música

Nueva travesura del vallenato

Casco Urbano

Grabriel Jaime Vargas Alvarez

Música

Grupo juvenil los Conquistadores

Casco Urbano

Andrès Cavadìa Cedeño

Música, construcción de instrumentos musicales

Los Vilines de urabà

Vereda La Floresta

Omar Josè Lugo Torres

Música, construcción de Instrumentos de Percusión

Independiente

Corregimiento del Totumo

Sotero Medrano Romero

 Música y Literatura (Himno del INER Totumo)

Independiente

Corregimiento del Totumo

Jhorge Àvila Cuadrado

Mùsica (Compositor)

Grupo Vallenato los Talentos

Coregimiento del Totumo

Luis Carlos Gosàlez Càrdenas

Música

Trio Gonsàlez

Corregimiento del Totumo

Luis Alberto Guzmàn Varela

Música (Compositor)

Trio Gonsàlez

Corregimiento del Totumo

Luis Alfredo García García

Música y construcción de instrumentos musicales

Grupo de la tercera edad del Totumo

Corregiminto del Totumo

Pablo Rivas Bello

Música

Iglesia Pentecostal Unida de Colombia

Corregimiento del Totumo

Jorge Luis Pérez Alvarez

Música (bullerengue)

Palmeras de Urabá

Corregimiento del Totumo

Joel Muñoz Alvarez

 Música (Construcción de Instrumentos musicales)

JAC Nueva Pampa

Vereda Nueva Pampa

Pedro Enrrique Reyes Martínez

Música

Independiente

Coregimiento de las Changas

Faber Licona Nisperusa

Música

Independiente

Corregimiento de las Changas

Miladis María Morales Yañez

Música (acordeón)

Iglesia Adventista del Septimo Día

Corregimiento de las Changas

Enol David Peña Durango

Música

Iglesia Presbiteriana Redimidos de Cristo

Vereda Brisas del Rio

Belisario Antinio Chantaca Coronado

Música (composición)

Programa de familias guardabosques

Vereda Brisas del Rio

Argemiro José Hernández Rodríguez

Música (composición)

Iglesia Presbiteriana Redimidos de Cristo

Vereda Brisas del Rio

Juan de Dios Galván Jiménez

Música

JAC Barro Arriba

Vereda Barro Arriba

Israbel María Meléndez Bertel

Música ,Artesanías (instrumentos musicales)

JAC vereda Villa Sonia

Vereda Villa Sonia

Heraldo Campo Alean

Música (composición)

Programa de familias guardabosques

Vereda la Culebriada

Idronelis Peña Durango

Música (composición)

Iglesia Presbiteriana Redimidos de Cristo

Vereda Brisas del Rio

Esequiel Contreras Ramos

Música (composición)

J.A.C El Reparo

Vereda el Reparo

Alexis Peña Casarrubia

Música

J.A.C Palmeras

Vereda Palmeras

Alfonso Miguel Alvarez Nuñez

Música (composición)

J.A.C Palmeras

 Vereda Palmeras

Dairo Padilla Regino

Música

Independiente

Vereda Limoncito

Isait Jiménez Ruiz

Música

Independiente

Vereda Limoncito

Eugenio Sierra López

Música (Composición), Artesanías (instrumentos musicales)

Independiente

Vereda Limoncito

Kelly Johana Yances Montoya

Danzas

Independiente

Vereda Piedrecita

Mario Francisco Padilla Vidal

Música (composición)

Independiente

Vereda Limoncito

José Nicolás Dorian Hernández

Música (composición)

J.A.C El Mellito

Corregimiento El Mellito

Marcelino López Vargas

Música (composición)

Independiente

Vereda Almacigo Abajo

Argelio Banqueth Morales

Música y teatro

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Yésica Moreno Hernández

Música y teatro

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Teiler Viloria Barón

Música y teatro

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Yorman Lugos Pérez

Música

J.A.C Guacamayas

Verda Guacamayas

Victorino Barón Feria

Música (composición

Grupo de la tercera edad del Garitón

Vereda Garitón

 

Como podemos ver, en Necoclí existe un potencial humano importante para promover el folclore y convertirlo en un eje importante del desarrollo territorial.

 

Este talento humano tiene un importante cúmulo de creaciones y composiciones que dan cuenta nuevamente de la diversidad cultural del municipio de Necoclí, donde se dan cita expresiones indígenas, afrocolombianas y sabaneras principalmente. Prueba de esto, es el listado que se presenta a continuación de las creaciones más destacadas en los campos musicales y de danzas; allí es posible observar que hay manifestaciones de todos los grupos étnico-culturales, así como diversas creaciones que ponen de manifiesto la riqueza folclórica del municipio.

 

Creación Folclórica

            AUTOR

CLASE DE OBRA

       Ubicación

Danza de negro

Manuela camacho Auribel

Obra musical (bullerengue)

Calle del Cucharo # 51 – 39

Déjala llorar

Manuela camacho Auribel

Obra musical (bullerengue)

Calle del Cucharo # 51 – 39

Que te Vaya bien

Eloisa María Garcés

Obra musical (bullerengue)

Barrio Caribe

Queremos la paz en Colombia

Eloisa María Garcés

Obra musical (bullerengue)

Barrio Caribe

Caramba Tua Guayabal

Felipa Núñez Bello

Obra musical (bullerengue)

Barrio Simón Bolívar

A noche dormí con Julia

Rosario Berrio Cogollo

Obra musical (bullerengue)

Barrio Blas de Lesso

Chiné llorando

Rosario Berrio Cogollo

Obra musical (bullerengue)

Barrio Blas de Lesso

Crecer en son de paz

Corporación los Mandibuleros

Creación musical

Vereda Cañaflechal – La Playa

La recorrida 

Lázaro Yerena Frías

Obra musical (merengue)

Vereda Cañaflechal – Carretera escuela

Lo que le paso a Yerena

Lázaro Yerena Frías

Obra musical (merengue)

Vereda Cañaflechal – Carretera escuela

Chicha de la perforación o de la aguja

Creación colectiva

Danza ceremonial

Resguardo Caimán Nuevo

Chicha de la despedida de soltería

Creación colectiva

Danza ceremonial

Resguardo Caimán Nuevo

Chicha de encierro o pubertad

Creación colectiva

Danza ceremonial

Resguardo Caimán Nuevo

Tu Mascá

Miguel A. Camacho Velásquez

Obra musical

Calle Miramar

Ceiba amarilla

Felipa Núñez Bello

Obra musical (bullerengue)

Barrio Simón Bolívar

La danza de la escoba

Antonio Eljach Reales

Danza

Corregimiento Zapata

Ven hacia Cristo

Salmira López Tordecilla

Obra musical

Vereda Mancholo

Tumbadora  azul

Evelio Berrio Ibáñez

Instrumentos musicales

Vereda Mancholo

Maracas

Evelio Berrio Ibáñez

Instrumentos musicales

Vereda Mancholo

El amor verdadero

Sandra Milena Herrera Franco

Obra musical

Vereda Botijuela

Magia

Bleidys Martínez Fajardo

Obra musical

Corregimiento el Mellito

Eres muy niña

Gildardo Díaz Giraldo

obra musical

Barrio Centro

Llegaste a mí

Gildardo Díaz Giraldo

Obra musical

Barrio Centro

La Ley de la vida

Everto Ruiz Argumedo

Obra musical (Canción)

Barrio Caribe

Pobre trabajador

Fredy Dorra Mora

Obra musical

Vereda Mulaticos Piedrecita

Que Tristeza

Fredy Dorra Mora

Obra musical

Vereda Mulaticos Piedrecita

Mi San Sanjuanera

Fredy Dorra Mora

Obra Musical

Vereda Mulaticos Piedrecita

Coreografía de danza tradicional

Julio Cesar Duarte Espítia

Danza

Calle del Cementerio

Ritual de la cosecha

Julio Cesar Duarte Espítia

Danza

Calle del Cementerio

Amor Fiel

Elías González Mesa

Obra musical

Vereda Casa Blanca

El Mujeriego

Elías González Mesa

Obra musical

Vereda Casa Blanca

Por qué me castigas tanto

Elías González Mesa

Obra musical

Vereda Casa Blanca

Mensaje de Paz

Elías González Mesa

Obra musical

Vereda Casa Blanca

Me mandaste un corazón hecho en papel

Legüis Antonio Camargo

Obra musical

Corregimiento de Mulatos

La Golosina

Concepción Julio Martínez

Obra musical

Corregimiento de Mulatos

A Pilá el arró

Jessica Paola García Martínez

Obra musical (bullerengue)

Calle del Cucharo

Por qué Llora mi tambó

Jessica Paola García Martínez

Obra musical (bullerengue)

Calle del Cucharo

Necoclí

Jessica Paola García Martínez

Obra musical (bullerengue)

Calle del Cucharo

Hagamos la paz un poco

Wilfrido Miranda Perea

Obra  musical

Calle del Cucharo

A orillas del Océano Atlántico

Wilfrido Miranda Perea

Obra musical

Calle del Cucharo

Kamo-pwi macho

Creación colectiva Tule

Instrumento musical

Resguardo Caimán Nuevo

Kamo-purwi hembra

Creación colectiva Tule

Instrumento musical

Resguardo Caimán Nuevo

Na hembra (maraca)

Creación colectiva Tule

Instrumento musical

Resguardo Caimán Nuevo

Na macho

Creación colectiva Tule

Instrumento musical

Resguardo Caimán Nuevo

Kokke

Creación colectiva Tule

Instrumento musical

Resguardo Caimán Nuevo

Nerkin toto kwissit

Creación colectiva Tule

Instrumento musical

Resguardo Caimán Nuevo

La sigo amando

Gabriel Jaime Vargas Alvarez

Obra musical

Calle del Cementerio

Promesa falsa

Joel Mestra Palencia

Obra musical

Calle del Cementerio

Que te perdone Dios

Joel Mestra Palencia

Obra musical

Calle del Cementerio

Guacharaca

Omar Josè Lugo Torres

Instrumento musical

Corregimiento del Totumo

Ahora que reina en mi vida

Jhorge Âvila Cuadrado

Obra Musical

Corregimiento del Totumo

Himno de la Isntituciòn Esducativa del Totumo

Sotero Medrano Romero

Obra musical

Coregimiento del Totumo

Canciòn Amor Perenne

Sotero Medrano Romero

Obra musical

Corregimiento del Totumo

El pelo se cae

Luis Alberto Guzmàn Varela

Obra musical

Corregimiento del Totumo

El Viajero

Luis Alfredo García García

Obra Musical

Corregimiento del Totumo

La Creciente de la Yoya

Luis Alfredo García García

Obra musical

Corregimiento del Totumo

Violín Luis Alfredo García

Luis Alfredo García García

Instrumento musical

Corregimiento del Totumo

El Cepillo

Jorge Luis Pérez Alvarez

Obra musical

Vereda Nueva Pampa

No me llores mas

Jorge Luis Pérez Alvarez

Obra musical

Vereda Nueva Pampa

Gracias Señor

Pablo Rivas Bello

Obra musical

Corregimiento del Totumo

Mirar tu Rostro

Idromelis Peña Durango

Obra musical

Vereda Brisas del Rio

Himno Nacional de Brisas del Rio

Celso Miguel Echeverry Ruiz

Obra musical

Vereda Brisas del Rio

Esperaré

Belisario Antonio Chantaca Coronado

Obra musical

Vereda Brisas del Rio

Cuando ya no lo esperaba

Belisario Antonio Chantaca Coronado

Obra musical

Vereda Brisas del Rio

Cuando Vagaba

Argemiro José Hernández Roríguez

Obra musical

Vereda Brisas del Rio

Nueva Vida

Argemiro José Hernández Roríguez

Obra musical

Vereda Brisas del Rio

Guardabosque Agradecido

Heraldo Campo Alean

obra musical

Vereda la Culebriada

Sufriendo por ella

Heraldo Campo Alean

Obra musical

Vereda la Culebriada

Por Siempre

Carlos Mario Cogollo Rivera

Obra musical

Vereda Vara Santa Campesina

Límites de Amor

Carlos Mario Cogollo Rivera

obra Musical

Vereda Vara Santa Campesina

Riqueza de Urabá

Eugenio Sierra López

Obra Musical

Vereda Limoncito

El Gobernado

Mario Francisco Padilla Vidal

Obra musical

Vereda Limoncito

La linda profesora

Esequiel Contreras Ramos

obra musical

Verteda el Reparo

La Señorita

Alfonso Miguel Alvarez Peña

Obra musical

Vereda el Reparo

La Celosa

Alfonso Miguel Alvarez Peña

Obra musical

Vereda el Reparo

La Candela

Victorino Barón Feria

Obra musical

Vereda Garitón

Dulce condena

José Nicolás Dorian Hernández

Obra musical

Corregimiento el Mellito

Amor de mi vida

José Nicolás Dorian Hernández

Obra musical

Corregimiento el Mellito

Linda Almacillera

Marcelino López Vargas

Obra musical

Vereda Almacigo abajo

Se Acerca mi día

Marcelino López Vargas

Obra musical

Vereda Almacigo abajo

Por ti

Orlys Cervantes Mestra

Obra musical

Vereda Garitón

Rosenda

Victorino Barón Feria

Obra musical

Vereda Garitón

La raíz de cañabrava

Victorino Barón Feria

Obra muscal

Vereda Garitón

 

 

8.3.2 Artes Escénicas

 

al igual que la literatira y las artes plásticas, las manifestaciones escénicas, están poco desarrolladas en el municipio, presentándose una práctica muy limitada, donde los gestores de este campo cultural y artístico son bastantes escasos en el contexto de Necoclí. Desde la política cultural municipal que se pretende impulsar a partir del presente Plan de Desarrollo Cultural, esta área requiere de acciones que puedan promover su práctica y que le permita a los habitantes, encontrar formas alternativas de expresión social y estética, que reflejen la realidad municipal.

 

 Como ya se había mencionado, al parecer los necocliseños no ven en las expresiones teatrales, posibilidades de expresar su universo simbólico y sus acciones cotidianas; a esta situación hay que sumarle que es una actividad cultural que es copo promovida desde la administración pública actual y también desde los centros e instituciones educativas, lo que ha llevado al decaimiento de su práctica, razón por la cual hay que relizar importantes esfuerzos para su promoción, posibilitando que los jóvenes encuentre otras formas de expresarse estéticamente. La realidad de abandono en la promoción de las artes escénicas se observa plenamente el la esfera academica y aducativa, pues ninguna institución del municipio, tiene conformado un grupo de teatro, siendo este espacio fundamental para la promoción de la expresión artística.

 

Lo anterior impone la necesidad de emprender acciones puntuales que permitan promover el teatro desde lo educativo, pues es allí donde es posible desarrolar aabtitudes y destrezas que lleven a fortalezer este campo cultural. Estas acciones deberán ser acompañadas con la puesta en escena de dichas expresiones, pues le daría a estos nuevos practicantes, motivaciones sociales y de reconocimiento, para seguir haciéndolo. Igualmente se hace necesario emprender programas de capacitación y formación teatral y actoral, involucrando a los docentes que pueden ser agentes replicantes naturales, para de esta forma lograr una promoción  promover adecuada del teatro.

 

Esta situación ha levado a que en todo el municipio de Necoclí, sólo sea posible identificar 18 pobladores que tengan como alternativa estética y artística la práctica de teatro; igualmente, solo existen dos grupos de teatro conformados en el área rural, específicamente en la Vereda Garitón y en el Corregimiento de Zapata, sin que se reporte ninguno para el sector urbano. A continuación, se presenta una tabla que relaciona estos gestores culturales y para cada uno de ellos se especifica la institución a la cual está vinculada y su localización en el entorno geográfico municipal.

 

Nombre

Actividad

Grupo o entidad

Localización

Diógenes Martínez Padilla

Teatro y danza

Grupo Fusión África

Zona Urbana

Saúl Santizo Vertel

Teatro y Gestor cultural

Grupo de teatro Huellas de paz

Corregimiento de Zapata

Gleidis Teherán Arroyo

Danza y Teatro

Sangre Africana y Huellas de paz

Corregimiento de Zapata

Ivan Darío Ávila Amaya

Teatro y artes plásticas

Grupo Huellas de Paz

Corregimiento Zapata

Eder Gonsález Barragán

Teatro

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Clara Inés Cazas Baza

Teatro

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Yésica Moreno Hernández

Música y teatro

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Orlys Cervantes Mestra

literatura, teatro, artesanías(tejidos crochet)

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Helmer Luis Romero Peñata

Teatro

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Marisela Avila Jiménez

Teatro

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Mauricio Montes Cantero

Teatro

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Misael Mejía Montes

Teatro

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Lizeth Gonsález Barragán

Teatro

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Wilson Marmolejo Correa

Teatro

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Blanca Sardy Sotelo Velásquez

teatro, artesanías

Grupo de teattro Garitón

Vereda  Garitón

Teiler Viloria Barón

Músca y teatro

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

Elbert Morelo Guerra

Teatro, Investigación socio cultural, cultura material.

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

 

Al indagar por los montajes teatrales vigentes, la sorpresa es aún mayor, pues solo fue posible identificar dos; uno de ellos tiene que ver con una obra de titeres de carácter educativo, creada por la Corporación Los Mandibuleros que se llama “La Tribu de los Calabazos del Soy” y la otra se trata de un montaje teatral llamado “El Pobre Tabajo”, creación escénica del gestor Diogenes Martínes Padilla.

 

 

 

 

 

8.3.3 Eventos Culturales:

 

En el municipio de Necoclí se selebran varias festividades entre las que se destacan las fiestas populares, los eventos religisos y las conmemoraciones patrias. Algunas de ellas se desarrollan en la zona rural, pero muchas veredas y corregimientas, también selebran las propias, encontrandose en cronograma de actividades culturales bastante interesante que le permite a las comunidades tener una recreación sana con altos contenidos de tradición.

 

La diversidad cultural necocliseña se escenifica en algunas festividades populares como las Fiestas del Coco y el Festival del Bullerengue, donde se expresan las manifestaciones culturales tradicionales. Como eventos culturales, también presentan altas potencialidades para desarrollar acciones de turismo eco-cultural. Así mismo, las manifestaciones artísticas vigentes, como patrimonio cultural actual y producto de la diversidad, es un potencial importante para promover la venta de servicios turísticos.

 

Estas particularidades folclóricas se escenifican particularmente en las fiestas populares del municipio, donde entran en la esfera de la representación, muchas de las tradiciones étnico-culturales del municipio. En las Fiestas del Coco, se escenifica toda la tradición sabanera, donde se conjugan corralejas, fandango y porro para darle el paso a aquellas manifestaciones que desde principios del siglo XX empiezan a ser importantes en Necoclí con la llegada de los “Chilapos” a la región del norte de Urabá. Igualmente, en el Festival Nacional del Bullerengue, se escenifica otra tradición cultural; en este caso se trata de los afrocolombianos caribeños que desde mediados del siglo XVIII hacen presencia en las zonas litorales de este municipio. Como puede verse, se trata de eventos de trascendental importancia en la esfera cultural municipal y requieren de acciones que los acerquen más a esa tradición y los hagan sostenibles, económicamente viables y rentables.

 

El compromiso de la ciudadanía en la realización de estos fiestas es muy limitado, pues esperan que el sector público realice todo el aporte financiero y que además realice las acciones de gestión que permitan la realización de los mismos. Esta falta de compromiso hay que transformarla en posibilidades de desarrollo y crecimiento económico y posiblemente de esta forma lograremos esfuerzos mancomunados que las conviertan en unas verdaderas industrias culturales rentables y respetuosas de la tradición.

 

En la tabla que presenta a continuación, se relacionan los eventos culturales más significativos del municipio.

 

                        (i)   Eventos Culturales

Ubicación

Semana Cultural Eduardo Espítia Romero

Centro educativo INER

Feria y exposición del dulce y rescate de tradiciones

Vereda Mulaticos Piedrecita

Fiestas del Bullerengue

Cabecera municipal de Necoclí

Fiestas del Coco

Cabecera municipal de Necoclí

Fiestas de la Piedra

Corregimiento del Mellito

Patronales de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen

Cabecera municipal de Necoclí

Semana Santa

Cabecera municipal de Necoclí

La fiesta de los Viejitos

Corregimiento de Zapata

Semana Santa en Zapata

Corregimiento de Zapata

Día Internacional de la Mujer

Cabecera municipal de Necoclí

Fiestas del Maíz

Vereda el Cativo

Fiestas de San Juan y San Pablo

Corregimiento de Mulatos

Corralejas

Corregimiento del Mello Villavicencio

Fiestas de la amistad y el Plátano

Corregimiento de Pueblo Nuevo

Fiestas del Totumo de oro

Corregimiento del Totumo

 

 

8.3.4 Letras

 

La literatura y la creación literaria en Necoclí, se encuentra en un estado de latencia, pues en la actualidad puede ser considerada como uno de los campos culturales menos desarrollados; esta realidad se ve reflejada en la reducida producción literaria y la cantidad limitada de pobladores que se dediquen a la escritura. De otro lado, la promoción a la lectura es también insuficiente, reflejando un desanimo por parte de los jóvenes para el abordaje de los libros.

 

Se pudo detectar que los habitantes de Necoclí ven en la literatura una práctica distante para representar su universo simbólico y sus acciones cotidianas; estas tendencia, sumada al poco apoyo que se le viene dando a estas áreas culturales, y a la deficiente dotación de las bibliotecas, ha provocado el decaimiento de su práctica.

 

De otro lado, la escritura literaria no es un área cultural valorada por los habitantes necocliseños, más acostumbrados a la narrativa y a la verbalización de su tradición, dejando de lado el componente literal. Son muy contadas las obras literarias que recrean esa tradición oral y la ponen a disposición en entornos exógenos y endógenos, quedando entonces relegada su difusión a espacios familiares y a la convivencia con adultos mayores, quienes son los poseedores de la misma.

 

Desde la política cultural que predominó en Necoclí, no se contaba con un monitor que se encargara de realizar dicha difusión entre la población y los estudiantes específicamente. Igualmente, no se cuenta con un buen material literario que promueva la lectura, como actividad lúdico – recreativa – pedagógica, que incentivé su práctica, pues las bibliotecas municipales y escolares se encuentran en un estado de dotación deficiente.

 

De otro lado, se conoce que la práctica de la lectura y la escritura es fundamental en los procesos educativos y si no se da una correcta valoración de su importancia y una adecuada promoción, no se podrán presentar logros educativos satisfactorios que le permitan al municipio avanzar en el mejoramiento de la calidad de la educación.

 

 Para abordar esta situación, se hace necesario emprender acciones tendientes al mejoramiento de la dotación de las bibliotecas municipales, especialmente en textos alusivos al municipio y a la región de Urabá; igualmente se requiere promover la práctica de la lectura y la escritura, a través de talleres y capacitaciones en los centros educativos, adecuando el sistema a las realidades municipales; También se requiere promover eventos que permitan la expresión de la narrativa popular tradicional, incentivando su conocimiento y reconociendo la diversidad cultural.

 

Los gestores literarios que se han identificado dentro de la población de Necoclí, se presentan el la siguiente tabla; para cada uno de ellos se especificará sus actividades culturales, la entidad donde labora y su localización.

 

Nombre

Actividad

Grupo o Entidad

Localización

Virgelina Silgado Jiménez

Bibliotecaria

Casa de la cultura

Zona Urbana

Luis Martinez Echeverri

Historiador

Comunidad Tule

Vereda Caimán Nuevo

Agustín Esquivel Núñez

Literatura, Medios de comunicación

Periódico Horizonte

Zona Urbana

Daleth Restrepo Pérez

Literatura

Independiente

Vereda el Río Necoclí

Daniel Urango González

Literatura, Música

Junta municipal de educación

Zona Urbana

Fredy Armando Urango Padilla

Literatura

Institución Educativa Eduardo Espítia Romero

Zona Urbana

Nairobis Urango Amaya

Literatura

Independiente

Corregimiento Mellito

Sandra Milena Herrera Franco

Literatura

Independiente

Vereda Botijuela

Kenia Vanessa Contreras Reales

Literatura

Independiente

Corregimiento Mellito

Narly Narly Palacio Morales

Literatura

Independiente

Corregimiento Mellito

Alejandro Medrano Romero

Música, literatura, Juegos pedagógicos, educador

Organización musical clave 3

Zona urbana

Giber Acosta Ochoa

Librerías y distribuidoras

Ediciones Ochoa

Zona Urbana

Johnys Berna Guzmán

Literatura

Club de Guías mayores de los adventistas

Casco Urbano

Camilo Adolfo Osorio Cano

Literatura

Voluntarios de la Cruz Roja Colombiana

Casco Urbano

Emilcen Díaz Castillo

Literatura, promotor cultural

ASOCOMUNAL

Casco Urbano

Jonh Jairo Parra Osorio

Literatura

Independiente

Corregimiento de  Toutmo

Bleidys Bolaños Padilla

Literatura (poesía)

Asociación Centro Occidental el Eden

Zona Urbana

Gustavo de Jesús Tobón Echeverry

Literatura (poesía)

Programa de familias guardabosques

Corregimiento de Pueblo Nuevo

Orlys Cervantes Mestra

literatura, teatro, artesanías(tejidos crochet)

Grupo de teatro Garitón

Vereda Garitón

 

De la tabla anterior se desprende que algunos de los gestores literarios desarrollan otras actividades culturales, predominando la relación con el sector artesanal, la docencia y la música. Igualmente se observa que dentro del campo literario de desarrollan las áreas de la narrativa, la poesía y la dramaturgia (Teatro).

 

El inventario de la producción literaria de los necocliseños muestra la existencia de 40 obras que expresan ese sentir afrocaribeño y de confluencia cultural. En la tabla que se presenta a continuación, se relacionan las obras literarias conocidas de habitantes del municipio; para cada una de ellas se especifica su autor, la institución, el tipo de obra y la localización del autor.

 

Patrimonio Literario

Autor

Clase de Obra

Ubicación Autor

Crecer en son de paz

Corporación los Mandibuleros

Creación literaria (cartillas)

Vereda Cañaflechal – La Playa

La tribu de los calabazos del sol

Corporación los Mandibuleros

Creación literaria (obra títeres)

Vereda Cañaflechal – La Playa

La lucha del pueblo Olo-tule por el territorio

Creación colectiva

Obra literaria (historia)

Resguardo Caimán Nuevo

Poemas de Viento

Daleth Restrepo Pérez

Creación literaria

Vereda Cañaflechal

Las dos torres

Daleth Restrepo Pérez

Creación literaria

Vereda Cañaflechal

Una historia y un pueblo

Daniel Urango González

Creación literaria

Barrio Parroquial

Necesito un corazón

Daniel Urango González

Creación literaria

Barrio Parroquial

Soy antioqueño

Daniel Urango González

Creación literaria

Barrio Parroquial

Cual regalo de Castilla

Fredy Armando Urango

Creación literaria

Barrio Parroquial

Llegada a nuevo oriente

Luis Sánchez Madrid

Creación literaria

Vereda Nuevo Oriente

Desde puerto Rey a las costas de San Blas

Luis Sánchez Madrid

Creación literaria

Vereda Nuevo Oriente

La paz de Colombia

Luis Sánchez Madrid

Creación literaria

Vereda Nuevo Oriente

Mi mamita querida

Marly Palacio Morales

Creación literaria

Corregimiento el Mellito

Los consejos de mi padre

Francisney Cuadrado Beltrán

Creación literaria

Vereda la Merced

La ranita y la niña Juanita

Kenia Vanessa Contreras Reales

Creación literaria

Corregimiento el Mellito

El niño travieso

Alejandro Medrano Romero

Creación literaria

Calle Zapatería Medrano

El Vuelo de los Piscingos

Agustín Esquivel Núñez

Creación literaria

Calle principal

Soñar y seguir soñando

Agustín Esquivel Núñez

Creación Literaria

Calle principal

Un Niño bueno

Elkin Mórelo González

Creación literaria

Corregimiento de Mulatos

Ozikana (Extraño Sueño de Invierno: cuentos)

Oscar Danilo Barrios

Creación literaria

Barrio la Primavera

Leyenda del Cedrón

Jonhys Berna Guzmán

Creación literaria

Calle de INER

Roja Rosa

Camilo Adolfo Osorio Cano

Creación literaria

Barrio Centro

La Meditación de un poeta

Camilo Adolfo Osorio Cano

Creación literaria

Barrio Centro

Guerrero

Jonhys Berna Guzmán

Creación literaria

Calle del INER

Monografía de Necoclí

INER UdeA

Creación literaria

Casa de la Cultura

Donde estás que no te encuentro

Emilsen Díaz Castillo

Creación literaria

Calle del Hospital

Caminando hacia el Mellito

Emilsen Díaz Castillo

Creación literaria

Calle del Hospital

El Niño Inquieto

Emilsen Díaz Castillo

Creación literaria

Calle del Hospital

Los siete Hermanos

Jonh Jairo Parra Castro

Literatura

Corregimiento del Totumo

Poemas de la Artista

Bleidys Bolaños Padilla

Literatura (poesía)

Zona Urbana

El Gusano Soñador

Bleidys Bolaños Padilla

Literatura (poesía)

Zona Urbana

Necoclí

Bleidys Bolaños Padilla

Literatura (poesía)

Zona Urbana

Pachita Pérez

José Heriberto Delacruz Villadiego

Literatura oral (versos)

Resguardo del Volao

Grito de Monte

Vicente Borja Hernández Bustamante

Literatura oral (versos)

Resguardo del Volao

La Muerte

Vicente Borja Hernández Bustamante

Literatura oral (versos)

Resguardo del Volao

El hombre se vuelve nada

Luis Manuel Durango Ruiz

Literatura oral (décima)

Vereda Brisas del Rio

Soy Pájaro que en el agua formado tengo mi nido

Luis Manuel Durango Ruiz

Literatura oral (décima)

Vereda Brisas del Rio

Guardabosque

Celso Miguel Echeverry Ruiz

Literatura (poesía)

Vereda Brisas del Rio

El dolor de muela

Elbert Morelo Muerra

Literatura (obra de teatro)

Vereda Garitón

 

 

8.3.5 Comunicación y Medios Audiovisuales

 

En la actualidad Necoclí posee varios medios de comunicación que le permiten a la comunidad momentos de entretenimiento, al mismo tiempo que reciben información relacionada con los acontesimientos municipales; estos medios cumplen una funsión importante, pues permiten generar redes de información comunitarias que le brindan la oportunidad a los sectores sociales, de mantenerce en estrecha comunicación.

 

El Períodico Horizontes, como medio de comunicación escrto tiene una periodicidad quincenal y le proporciona a la comunidad, principalmente información relacionada con la administración pública local, permitiendole a los ciudadanos hacer un seguimiento importante de la gestión adelantada por sus mandatarios; igualmente, resalta los acontesimientos mas significativos de la vida social, económica, cultural y departiva que acontesen en Necoclí.

 

La Emisora Necoclí Esterio, tiene una programación durante las 24 horas del día, con programas musicales variados del gusto de los hasbitantes del municipio; también desarrolla programas informativos de varias instituciones, como la Alcaldía, las instituciones educativas del casco urbano y el Hospital San Sebastión de Urabá, donde los radio escuchas, son informados del quehacer de estas entidades y de los programas y proyectos en ejecución con impacto social y comunitario. Igualmente, tiene programas especializados para el envio de mensajes de interés comunitario, siendo una alternativa de comunicación para las zonas rurales y para mantener redes de información con alto grado de eficiencia. Carece de un programa periodistico, donde su pueda registrar el aconteser local, departamental, nacional e internacional. No cuenta con una franja cultural que le briende a los ollentes alternativas pedagógicas de los principales elementos de la identidad de las comunidades; el presente Plan de Desarrollo Cultural, busca precisamente generar compromisos con este medio de comunicación, en el sentido de la difución de los valores y el patrimonio cultural municipal.

 

El Canal Local de Televisión tien una programación muy restriguida, pues únicamente está en el aire de cinco de la tarde a nueve de la noche y en la actualidad están incursionando en programas periodisticos. Por este medio se transmiten los principales eventos que se desarrollan en la localidad.

 

En la tabla que se presenta a continuación, se relacionan los medios de comunicación de Necoclí.

 

 

Medios de Comunicación

Tipo

Periódico Horizonte

Impreso

Necoclí Stereo

Radio

Necotv NT

Televisión

 

Los gestores culturales más reresentativos del area de las comunicación en Necoclí, se presentan el la siguiente tabla.

 

Nombre

Actividad

Grupo o Entidad

Localización

Orlando Osorio Martinez

Investigador, líder juvenil, Locutor

Asociación Comunitaria Ecos de Necoclí

Zona Urbana

Jonh Jairo Jiménez Barón

Medios de Comunicación,(locución)

Necoclí Stéreo

Zona Urbana

Agustín Esquivel Núñez

Literatura, Medios de comunicación

Periódico Horizonte

Zona Urbana

Edwin Manuel Peñate Romero

Medios de Comunicación

Administración Municipal

Zona Urbana

Ferlis Narváez Cordero

Medios de Comunicación,(locución)

Necoclí Stéreo

Zona Urbana

 

 


[1] OIA- CORPOURABA, 2003:49.

[2] Ibíd.; Fundación vida, 2003.

[3] Plan de Desarrollo Municipal. Necoclí 2004 – 2007

[4] Plan de Desarrollo Municipal. Necoclí 2004 – 2007.

[5] Plan de Desarrollo Municipal. Necoclí 2004 – 2007.

[6] Vélez, Germán; Valencia María. Comunidad del Volao: De las cenizas del desplazamiento forzoso surge la vida y la esperanza. En: Revistas de las Economías Campesinas. Sin Fecha. En la Web.

[7] Fundación Hemera. Comunicación, Vida y Desarrollo. En: http://www.etniasdecolombia.org/indigenas/zenu.asp

[8] Fundación Hemera. Comunicación, Vida y Desarrollo. En: http://www.etniasdecolombia.org/indigenas/zenu.asp

[9] Colombia Universal 2004 – Cultura Zenu. En la Web.

[10] Ibíd.

[11] Fundación Hemera. Comunicación, Vida y Desarrollo. En: http://www.etniasdecolombia.org/indigenas/zenu.asp

[12] Serpa Espinosa, Roger. Los Zenúes: Población – sistema de producción – propiedad y tenencia de la tierra. Secretaría de Cultura de Córdoba. Montería. 2000.

[13] Ibíd.

[14] Ibíd.

[15] Ibíd.

[16] Vélez, Germán; Valencia María. Comunidad del Volao: De las cenizas del desplazamiento forzoso surge la vida y la esperanza. En: Revistas de las Economías Campesinas. Sin Fecha. En la Web.

Ibíd..

[18] Ibíd.

[19] Ibíd

[20] Ibíd.

[21] Ibíd.

[22] Serpa Espinosa, Roger. Los Zenúes: Población – sistema de producción – propiedad y tenencia de la tierra. Secretaría de Cultura de Córdoba. Montería. 2000

[23] Colombia Universal 2004 – Cultura Zenu. En la Web.

[24] Mosquera, Juan de Dios . Africa en América, una historia por contar. *Versión escrita, corregida por el autor, de la conferencia dictada en la Sala Fundadores de la Universidad Central, el 7 de octubre de 1998.

[25] Cortés, Margrieth Nazareth. Identidad y Desarrollo de los Pueblos Afrocolombianos. Sin Fecha. En la Web.

[26] Centro de Pastoral Afrocolombiana – CEPAC. Historia del pueblo afrocolombiano – perspectiva pastoral. 2003. En la Web.

[27] Villa, Wilian. Con luna llena baila toda Africa. En http://www.etniasdecolombia.org/grupos_afro_cultura.htm.

[28] Cortés, Margrieth Nazareth. Identidad y Desarrollo de los Pueblos Afrocolombianos. Sin Fecha. En la Web

[29] Cortés, Margrieth Nazareth. Identidad y Desarrollo de los Pueblos Afrocolombianos. Sin Fecha. En la Web

[30] Cortés, Margrieth Nazareth. Identidad y Desarrollo de los Pueblos Afrocolombianos. Sin Fecha. En la Web.

[31] Cortés, Margrieth Nazareth. Identidad y Desarrollo de los Pueblos Afrocolombianos. Sin Fecha. En la Web.

[32] UNAD. Monografía de Coroza – Sucre. 2005.

[33] Arias López. Luis Alberto. Altiplanos y Cañones en Antioquia: Una Mirada Genética. Universidad Nacional de Colombia. Sede Medellín, 2003.

[34] Romero G, Álvaro. Patrimonio Cultural y Patrimonio Arqueológico. 1999-2001, Masma WEB, Museo Arqueológico San Miguel de Azapa

[35] INC-OEA. Documento base del Seminario sobre información para el desarrollo cultural del Departamento de Tacna y proyección regional. Tacna, 1984.

[36] Plan de Desarrollo Municipal. Necoclí 2004 – 2007.

[37] Plan de Desarrollo Municipal. Necoclí 2004 – 2007.

[38] Plan de Desarrollo Municipal. Necoclí 2004 – 2007.

[39] Plan de Desarrollo Municipal. Necoclí 2004 – 2007.

[40] Aikawa, Noriko., Patrimonio cultural intangible : nuevos planteamientos respecto a su salvaguardia. UNESCO. Departamento de Patrimonio Intangible. 2004.

[41] Aikawa, Noriko., Patrimonio cultural intangible : nuevos planteamientos respecto a su salvaguardia. UNESCO. Departamento de Patrimonio Intangible. 2004.

[42] Benitez, Edgar. Huellas de Africa en el Bullerengue. Actas del III Congreso Latinoamericano de la asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular.

[46] Benitez, Edgar. Huellas de Africa en el Bullerengue. Actas del III Congreso Latinoamericano de la asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular.

[47] Benitez, Edgar. Huellas de Africa en el Bullerengue. Actas del III Congreso Latinoamericano de la asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular.

[48] Benitez, Edgar. Huellas de Africa en el Bullerengue. Actas del III Congreso Latinoamericano de la asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular.

[50] Días Rodriguez, Benjamin. Citado por Benitez, Edgar. En Huellas de Africa en el Bullerengue. Actas del III Congreso Latinoamericano de la asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular.